Wednesday, June 27, 2007

Las mujeres de verdad tienen curvas (y, de verdad, tienen pelos)

Aunque la publicidad se empeñe en lo contrario regalándonos la vista con mujeres de piernas perfectas y axilas perfectamente depiladas. El glamour cuesta, chicas, y es en el momento en que decidimos recurrir a la cera hirviente por vez primera cuando comenzamos a pagar.
Jueves pasado, tiempo desapacible. Me encierro en el cuarto de baño pertrechada con los siguientes adminículos: depiladora eléctrica con cabezal basculante, tiras de cera fría, toallitas con loción predepilación y aceite postdepilación, pinzas de depilar y crema decolorante. A depilar las siguientes zonas: axilas, piernas enteras, ingles, cejas. A decolorar: línea del abdomen (las chicas sabrán a qué me refiero).
Empiezo por las piernas, primero del tobillo a la rodilla. Empiezo trazando una recta con la depiladora eléctrica siguiendo el hueso (duele menos). El dolor aumenta si la deslizo (que no os engañe la suavidad que transmite el verbo... Tenéis que visualizarlo acompañado de un ruido semejante al que produciría un cortacésped en miniatura) sobre el músculo, que se contrae por más que el cerebro le haga llegar mensajes para que se relaje. Los poros irritados convierten la parte inferior de mis piernas en una constelación de estrellas rojas sobre un cielo lechoso. Soplo (ingenua de mí) para mitigar un poco la irritación.
Muslos. Bien. Soy literalmente incapaz de pasarme la eléctrica por los muslos, no sé por qué. Siento como si millones de agujitas se me clavaran en la piel, una sensación que apenas dura una décima de segundo, pero tan aguda que me tengo que morder el labio para reprimir las lágrimas. Así que recurro a mi segundo método favorito: las tiras de cera fría. Me aplico la loción predepilación (fresca y agradable... Pero mis piernas no son tontas y saben lo que les espera). En las instrucciones del paquete que las contiene (perversos instrumentos de autolesión), se lee "Tire en dirección contraria al crecimiento del pelo, con un movimiento rápido y decidido". La teoría la conozco. Separo las tiras (vienen pegadas de dos en dos), que se despegan con mala gana. Dejo una al borde del lavabo (al recoger el estropicio, siempre encuentro una de esas tiras pegada al lavabo: probad a limpiar cera fría. Si tuviera que dibujarles caritas con rotulador, tendría que dibujarlas riéndose de mí); la otra se adhiere con fuerza a mi piel. Y entonces lo que toca es tirar con decisión, no quedarte mirando con pavor mientras repites "Tengo que quitármela, tengo que quitármela... Ohdiosohdios...". Confesaré que el dolor nunca llega a los extremos con que me torturo antes de decidirme a tirar (con poca decisión, después de todo, y mucha, mucha rapidez). A medida que me acerco a las ingles me hago siempre la misma pregunta: ¿por qué no utilizo una crema exfoliante? Así me evitaría estos granitos provocados por pelos enquistados. Para los afortunados/as que no sepan de qué hablo, cuanto más te depilas, los pelitos nacen más y más débiles. Lo cual es bueno. Pero llega un momento en que el pelo no puede romper la piel (sobre todo si no la exfolias correctamente y se crea una capa de células... Fósiles, más que muertas), y sigue creciendo debajo de la misma, produciendo una inflamación que puede devenir en infección. Lo cual es malo. Entonces, si tengo suerte, basta con unas pinzas y un poco de maña. Si no la tengo me veo obligada a recurrir a cirugía menor (desinfecto una aguja, dejo el Betadine al alcance de la mano y me encomiendo a poderes superiores).
Ingles... Mis compañeras se acercan corriendo a la puerta, llaman con insistencia: "¿Estás bien?". Hay que disculparlas, no me oyen blasfemar a menudo. Tengo que repetir y no se trata de una perspectiva agradable teniendo en cuenta que la penúltima vez mi piel no quiso desprenderse de la tira. Sí, ocurre; no, no es agradable. No llega a sangrar, pero la zona se enrojece y escuece un par de días.
Inconvenientes de usar cera: tienes que tener cuidado y frotarte a conciencia con la toallita empapada en aceite postdepilación o si te pones los vaqueros a continuación tus piernas se habrán vuelto bicolores cuando te los quites. Por no hablar de los dedos pegajosos.
Axilas. Está comprobado que la ducentésimo nonagésimo nona vez pierdes la sensibilidad en la zona. Nada que reseñar, por tanto.
Cejas. Me ha costado tiempo y lágrimas aprender a tener en cuenta los puntos en que debes situar el nacimiento y fin de la ceja (entran en juego las comisuras de los labios), a diferenciar entre perfilar y despejar, a nunca, nunca, bajo ningún concepto, depilar los pelitos por encima de la ceja, a desechar la idea de dejarme una fina línea de pelitos... A quien piense que unas bonitas cejas dependen de un día inspirado con las pinzas... ¡¡Ja!!
Aunque decolorarse no entre dentro de la categoría depilación (corresponde más bien a camuflaje), no me resisto a mencionarlo. La cajita, con su crema decolorante, que tienes que mezclar con los polvitos aceleradores en la bandeja con la espátula... ¿No os recuerda a un minikit del Quimicefa?

Y, por último, la oscura verdad sobre la depilación...
No importa el tiempo que dediques ni lo cuidadosa que creas haber sido. Por lo que a los pelos respecta, estás en franca (escandalosa) minoría numérica (y siempre encontrarán un pliegue de piel en que esconderse).

Thursday, June 14, 2007

The Limping Pirate Song, by J. Sabina

I'm not a man

who cries easily,

always complaining about everything.

If life allows it,

I paw her,

if not, still I love what I do for a living,

and, since dreaming is free,

and I do not believe in reincarnation,

with a little bit of imagination,

I will depart right now

and live other lives,

try other names,

the skin and clothes

of all the men I will never be:

Al Capone in Chicago

a soldier in Melilla

a painter in Montparnasse

a mercenary in Damascus,

a Virgin-bearer in Sevilla,

a black man in New Orleans.

A dirty old man in Sodom

a deportee in Siberia

a sultan in his harem.

A policeman? No way!

the best toreador in the Fair

a young gipsy in Jerez.

A gambler in Monte Carlo

the cigarette in your mouth,

a taxi driver in New York.

The coolest guy in the block,

I do what I want,

an F- in Religion class.

The Queen's confessor,

a banderillero in Cádiz

a tavern keeper in Dublin.

A three-cushion billiard player

a rebel in Heaven

a cabaret owner.

The scratch in your back

the tenor in Rigoletto

the piano player in a brothel.

A bongo singer in La Habana

Casanova in Venice

an old man in Shangri-La.

A stowaway in your bed,

the lead singer in a band,

the best-time driver in Le Mans.

A crime reporter

A private eye in a tight spot

Preserved in alcohol.

The rapist in your dreams

the suicide in a viaduct

the Prince Charming in a soap opera.

A morphine addict in China

a deserter in India,

a sailor in Marseille,

a PlayBoy photographer.

But, if you let me choose

just one of these lives, then I choose

the limping pirate,

with a wooden leg,

a patch over his eye,

and a wicked face,

the old rogue, the captain

of a ship with a flag

showing two shinbones

and a skull.




Porque sí, por Sabina, porque me apetecía escribir una entrada sin segundas partes.

Wednesday, June 06, 2007

París: impresiones

Jueves a mediodía
Las pupilas contrayéndose por el cambio de luz (el día frente a las tinieblas iluminadas por los neones del metro). Lluvia, frío. Edificios decimonónicos, fachadas bien cuidadas, balcones de forja. La boca del metro modernista de la Rue Pigalle. Coches, bicicletas, mujeres empujando carritos de bebé (¿cómo se las arreglan sin la capota de plástico?, me pregunto). Tráfico poco denso. Una avenida con árboles que enseguida dejamos atrás. Restaurante Léon (ejem) a la izquierda, especialidad mejillones. Un supermercado, una tienda de música (decenas de Fenders en el escaparate). La lengua francesa nos rodea y nos sentimos náufragos, reconociendo apenas unas palabras aquí y allá. El Victor Masse. Recibidor pequeño, bien iluminado. Nos regalan tres planos de la ciudad. Las maletas abandonadas en una sala llena de otras maletas, trastos varios, folletos publicitarios sobre los sitios que no puedes dejar de visitar en París y unas bicicletas.

Wednesday, May 30, 2007

The singing bone (¿El hueso cantor?)

(Inciso: en cuanto vuelva de París me pondré a escribir un mix con mi y vuestros inconfesables, una canción que nos hermane en la vergüenza. Si alguien se anima, que escriba las primeras líneas)

Le he estado dando vueltas al tema: ¿por qué me atrae tanto el género de terror en sus variantes cinematográfica y literaria?. Leí en una ocasión por ahí (¿no os encanta la precisión de mis fuentes?) que a esa sensación entre lo agradable y lo desagradable la denominan "miedo controlado": el control que una misma ejerce sobre la situación que le provoca miedo desencadena el placer. Cambiad "miedo" por "dolor" y, qué curioso, obtendréis la definición de masoquismo (y no, no encuentro excitantes ni las correas, ni los látigos, ni el cuero negro*). Y aunque no logre dar con unas razones convincentes que expliquen mi afición, sí que recuerdo con qué relato experimenté por primera vez ese "miedo controlado". Se trata de un cuento recogido en una antología de los hermanos Grimm que se titulaba "La flauta de hueso" y que leí, calculo, con unos siete u ocho años. Lo encontré en Internet en inglés ("The Singing Bone"), en una versión (estoy convencida) mucho más próxima a la oral que los Grimm debieron de escuchar de los labios de pergamino de una anciana. Lo que vais a leer a continuación es el resultado de mis recuerdos y la traducción de este cuento (link al final).

Eráse que se era un reino asolado por un dragón que destrozaba las cosechas, mataba al ganado y convertía en guiñapos a los campesinos con sus garras. El desesperado Rey prometió una sustanciosa recompensa a quien le entregara la cabeza del dragón, pero se trataba de una bestia tan enorme y fiera que ni los más valerosos caballeros osaban acercarse a la cueva que habitaba.
Entre los caballeros del Rey se contaba Sir Henry, un hombre fanfarrón y vanidoso que tenía a su servicio al honrado Jack, un escudero sencillo y de buen corazón. A Sir Henry, lleno de deudas, le quedaba poco más que su caballo, su armadura y la fidelidad inquebrantable de Jack, así que decidió una mañana partir en busca del dragón. Jack ensilló el caballo de Sir Henry y su vieja mula y juntos se encaminaron hacia la cueva. Poco antes de llegar se encontraron con una anciana que descansaba a la vera del camino. "Sir Henry, tomad esta espada. Atacad con ella al dragón y clavádsela en el corazón. Sólo así conseguiréis terminar con él". Se trataba de una espada excelente, de modo que a pesar del desprecio que la figura encorvada de la anciana despertaba en él, Sir Henry la aceptó.
La entrada de la cueva despedía oleadas de calor acompañadas de un hedor insoportable. Sir Henry empalideció, pero agarró con decisión la espada y entró. La visión de la bestia, una serpiente alada de escamas negras enroscada sobre sí misma, coronada por una cabeza desproporcionada, lo llenó de pavor y sin pensárselo dos veces salió corriendo de la cueva. Mientras recuperaba el aliento, con la espalda apoyada sobre la fría piedra, el honrado Jack lo observaba compadecido. Lo ayudó a incorporarse y recogió su espada. "Quedaos aquí, Sir Henry. Yo lo intentaré". Antes de que pudiera pronunciar la palabra "Estúpido" la figura rechoncha de Jack se había difuminado en la negrura de la cueva. Sir Henry decidió esperar un tiempo, convencido de que pronto escucharía los chillidos desgarrados de su escudero. Los gritos, sin embargo, no resonaron en las paredes de la cueva, ni siquiera después de que los gruñidos de la bestia lo llenaran de pavor. Y cuando Sir Henry empezaba a pensar en recoger sus bártulos y encaminarse de vuelta al castillo, la entrada de la cueva le devolvió a su escudero, que salía arrastrando la enorme cabeza del dragón.
"¡Señor! ¡Señor! La anciana tenía razón, señor. El dragón vino hacia mí, y yo me quedé quieto. No podía moverme del miedo que sentía, pero me arrodillé y el dragón pasó por encima de mí, así que cuando vi que podía clavarle la espada en el corazón, la levanté. ¡Y acerté, señor! ¡Se la clavé en el corazón! ¡En el...! ... ¿Señor?..." Jack soltó la cabeza y se volvió hacia Sir Henry, que lo miraba con ojos pensativos y la lanza todavía entre las manos. Jack se tocó la herida, de la que manaba la sangre como de una fuente. Mientras Sir Henry cargaba la cabeza en la montura de su escudero, el honrado Jack murió. Sir Henry lo enterró al pie del viejo roble que custodiaba la entrada de la cueva y puso rumbo al castillo, donde lo esperaban su recompensa y honores sin cuento.

Fin.

¿Fin? No te lo creas. ¿Cómo iba a quedar el malvado Sir Henry sin castigo? ¿Y qué pasa con el héroe, Jack el honrado, convirtiéndose en mantillo bajo el roble? Recuerda que se trata de un cuento, y a la edad en que tus padres te cuentan cuentos todavía confían en que creas que el mundo se rige por las leyes del honor, la justicia y la bondad. Así que, querido mío o querida mía, confía tú también. Continúo a la vuelta.

Saturday, May 19, 2007

Lo(s) inconfesable(s)

Para endulzar la amargura de las últimas entradas, os doy la oportunidad de que el mundo (ejem... Está bien: nosotros) descubra, desde este virtual estrado, información que hasta este momento habéis guardado bajo siete llaves.

Acceder a la colección de música (en el soporte que sea) de alguien nos descubre detalles insospechados. Tu hermano, que te aturdía con su disco-trance, atesora un directo de Ismael Serrano; tu compañera de piso, que medita con Bach y rodeada de velas, tiene la discografía ochentera de Miguel Bosé (sí, me refiero a ESAS canciones). Ahí va mi desafío (asumidlo o no):

¿El trabajo -sea en CD, en MP3 o en vinilo (wow!)- de qué artista o grupo no reconoceríais poseer ni bajo tortura?

Y para compensar y dejarme boquiabierta con vuestra cultura musical, ¿de qué disco habéis disfrutado más últimamente?

Mi inconfesable: Shakira, Grandes éxitos. (Aquí debería figurar un emoticón rojo de la vergüenza). Justo antes del salto a los E.E.U.U. y el reconocimiento internacional (2002, calculo). ¿Por qué lo compré? Me había pasado el primer cuatrimestre de segundo de Filología susurrando la letanía "Locaciegafeaflacadesquiciada... Cuandotemiroynomedicesnada...". No había un destinatario, pero aun así me trae buenos recuerdos.
Ha sonado una y otra vez en mi habitación y en mi cabeza: Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. De la colección Estrellas del Jazz de El País. Imprescindibles Let's call the whole thing off y Summertime (escalofríos).

Friday, May 18, 2007

Sobre la ficción II

Nota: imprescindible leer el comentario del Dr. a la entrada anterior (suspiro de alivio... Me temía que pensaráis que me había llevado el portátil a un recorrido turístico por los cerros de Úbeda). Dr., gracias por su correctísima aportación ;).

La Historia, por tanto, se desliza cual intrépido aficionado a los deportes de riesgo por los rápidos de la ficción. Ni siquiera, concluye Greenblatt emocionado, ni siquiera una enumeración simple de hechos en columna resultaría del todo objetiva, porque el historiador se vería obligado a seleccionar el orden de los hechos, lo que implicaría una indiscutible intromisión, el afán por encontrar (¿encontrar o imponer?) una secuencia lógica de dichos hechos.

Se te encoge el corazón al pensar qué habrá sido de Maddie, la niña de cuatro años que fue secuestrada en Portugal, o de Yéremi (grafía que apareció en los medios de comunicación), que desapareció hace un par de meses en Canarias. Se especula con que hayan caído en manos de una red de pederastia internacional. Apagas la televisión entre el horror y la náusea y decides salir a disfrutar del mes de mayo, que tanto se ha hecho esperar por aquí. Te cruzas en el portal con ese jubilado de sonrisa amable, siempre elegante y correcto, que hace una carantoña a los niños de los vecinos cada vez que coinciden en el ascensor. Viaja mucho y te ha traído un par de postales que comparten espacio en el frigorífico con tus recetas de repostera aficionada, postales de destinos turísticos que evocan pagodas y mercados abarrotados de gente.

Y si supieras a qué se dedica en esas ciudades en que los niños se ofrecen por menos de lo que aquí te cuesta una barra de pan, te destrozaría un poco por dentro (un poco, pero lo bastante). Por unas horas, unos días o unas semanas, haría añicos tu propia ficción, que tendrías que recomponer con cuidado. Porque, queridos niños, no es que no todos los días tengan por qué ser maravillosos, es que si fuésemos conscientes de la magnitud de lo monstruoso, y de lo cerca que está en realidad, no encontraríamos fuerzas para salir de la cama cada mañana. Necesitamos la ficción como necesitamos el oxígeno, aunque no seamos conscientes de ello.

Más optimismo en próximas entregas. Prometido. Y un abrazo -ficticio o no, en vuestras manos está- si lo necesitáis.

Tuesday, May 15, 2007

Sobre la ficción

Conste ante todo que no me agrada referirme a categorías. En este caso lo necesito porque a fuerza de repetirlo lo hemos asimilado: si yo hablo de una persona de letras y otra de ciencias, todos sabéis a qué me refiero. Se trata, entonces, de una mera cuestión de comodidad.

Os pregunto: ¿cuál de entre todas las carreras de letras se distingue por su nula concesión a la ficción? O, ¿en qué carrera se persigue el análisis de la narración de hechos sin que intervenga ninguna elaboración posterior? Como no pongo en duda vuestra inteligencia, sé que imágenes de libros llenos de textos áridos, salpicados de fechas y cuadros de reyes con mandíbulas prominentes y gesto de inmenso aburrimiento ante la perspectiva de horas posando para el pintor de la corte han inundado vuestro recuerdo. La Historia, tal vez la decana de las ciencias humanísticas - que los ortodoxos me perdonen la herejía-, se concibió como el ejercicio de conservación de la memoria de sucesos que configuraron, para bien o para mal, el devenir actual de este o aquel país. Al principio - ¿de qué?... Al principio de todo, cuando se reunían en torno al fuego y sacaban las flautas de hueso y los instrumentos de percusión (hablando de flautas de hueso, en otro momento os contaré un cuento que leí con siete u ocho años y que consiguió que a esa edad comenzaran a fascinarme los relatos y películas de vampiros y aparecidos), las mismas pinturas que identificaban al clan en todas las caras, los niños durmiendo en los regazos de sus madres, las amenazas de la noche conjuradas por medio de aquel elemento todavía extraño, que les proporcionaba calor y mejoraba la textura de sus alimentos, entonces se hacía el silencio y la voz de los ancianos ascendía con las ascuas hacia el cielo negro. Entonces historia y ficción conformaban una madeja inextricable. Los primeros habían venido de lejos, o habían venido del cielo, o del agua (¿acaso importaba?). El fuego lo había encendido por vez primera una mujer habilidosa, o una madre, o nuestra madre, o la madre, que entonces empezaban a tallar en pedazos de roca maleable, y de la que se acordaban antes de salir a cazar, o cuando moría un niño. Pasaron los siglos (única obligación que le hemos impuesto al tiempo, la ficción por excelencia, las medidas en que lo diseccionamos y tratamos de comprenderlo) e historia y ficción se separaron de mutuo acuerdo, quedándose una en el ámbito de las universidades y mudándose la otra a regiones menos áridas. Y llegamos así a finales del siglo XX. Empequeñecido por pilas de libros, ajeno a que un complejísimo proceso neuronal acaba de desencadenarse en su cerebro, un teórico y crítico literario levanta la vista para descansar unos instantes. Si pudiésemos echar un vistazo, ocultándonos entre los libros y en completo silencio para no interrumpir su concentración, veríamos que sus ojos se iluminan con un brillo extraño, y que toma bolígrafo y cuaderno para sacudir con lo que está a punto de anotar los cimientos de la historiografía tal y como entonces se concebía. La Historia, escribe Greenblatt, no está en relidad tan alejada de los presupuestos de la ficción. ¿Hasta qué punto la Historia, que se precia de su imparcialidad, no es sino el resultado de la elaboración narrativa de un hombre, con sus opiniones, sus odios y simpatías? ¿No es ficción (la mano de Greenblatt apenas sigue el ritmo de su pensamiento) interpretar el suceso X como el resultado de la causa Y, y no sólo eso, sino determinar con autoridad incuestionable que el suceso X empieza en esta fecha y acaba en esta otra? ¿Y quién o quiénes deciden qué sucesos merecen ser recordados?

(Hm... Dadme un voto de confianza y perdonad la digresión. Continúo mañana)

Wednesday, May 09, 2007

Diferencia entre idiota e idiota rozando lo inimaginable, por cortesía de Youtube

Esto es idiota:

"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours"

Y esto es idiota elevado a la enésima potencia:

"THIS IS THE STUPIDEST THING EVER!!! BUT I LOVE MY MOM AND DON'T WANT TO TAKE ANY CHANCES!
"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours" --sorry "

Thursday, May 03, 2007

La media ficticia

En un reportaje sobre adolescentes que dedicaban su tiempo libre a una ONG o algún otro proyecto solidario (sí, no sólo se dedican a organizar macrobotellones- a propósito, ¿sabéis qué me fastidia? Me juego un chupachups de frambuesa - ¡es imposible encontrarlos!- a que estos chicos a los que ahora se les llena la boca con palabras como "libertad" y "derechos" son los mismos que dentro de diez o quince años llamarán indignadísimos a la policía porque unos gamberros borrachos arman bulla a las puertas de su casa), leí el testimonio de una niña que con doce años había sufrido acoso escolar. "No podías destacar ni por arriba ni por abajo". No podías ser la más lista ni el más tonto, el más alto, el más bajo, la más gorda, ni el más flaco. Tenías que seguir un patrón que todos habíamos interiorizado, aunque no sabíamos muy bien quién o quiénes lo establecían. Necesitabas una personalidad muy fuerte para no quebrarte, para aceptarte como "raro" (¿friki?), con la esperanza de que una vez que terminase el instituto superarías todos tus traumas. Para desgracia de muchos, y como se ha encargado de enseñarnos Hollywood, el microcosmos controlado del instituto reproduce las relaciones sociales de la edad adulta. Te sientes más cómoda en tu piel, pero tu percepción de la realidad y tus perspectivas vitales se acomodan con dificultad a las de la media. Te gustaría encontrar una pareja y al mismo tiempo no tener que renunciar al espacio que has creado a tu medida y en el que te encuentras tan cómoda. Piensas en formar una familia y a la vez fantaseas con largarte con lo puesto unos años al extranjero.
¿Por qué, oh -introduzca la divinidad de su elección-, no me creaste "media", con un gusto moderado por los programas de cotilleo y el deseo único de un chalet unifamiliar en una urbanización asequible y un monovolumen a la puerta? (Dita sea).
Ah. Si os presentan a una dependienta (¿dependiente mujer?) que os cuenta como anécdota para romper el hielo que no hace mucho tuvo una clienta (¿cliente mujer?) que se tiró media hora en el probador antes de confesar que había metido la cabeza en el espacio de la cremallera de modo que los tirantes quedaban ambos a un lado de la cabeza, haciendo que la chica pareciese una versión femenina y con rizos del jorobado de Notre Dame, ya podéis suponer de quién os están hablando (qué lástima).

Thursday, April 19, 2007

Pepiño, dime algo con amor...

"Pepiño". La primera vez que lo escuché, el humorista había llegado a la conclusión de que un marcado acento gallego incrementaría de modo notable la gracia del chistecito. Extraños los detalles que recordamos.
Os remito al blog de Sun(a), (el link "Aventuras vitales [...]") para una breve introducción al mundo del tallaje en España. Viva la "interblogidad". En fin. Bienvenidos a un mundo en que los diseñadores y responsables máximos de la industria textil están convencidos de que existen mujeres S, M y L (con los añadidos XS y XL si están dotados de una sensibilidad excepcional). En este mundo perfecto yo, que mido un metro cincuenta centímetros (clavados), usaría una S o XS. En el mundo real, por desgracia o suerte, he heredado lo que yo denomino el tipo "C" de la rama materna de mi familia. Mi madre, por ejemplo. Poca altura, caderas anchas y una cintura estrecha en comparación (en incontables ocasiones me he probado un vaquero que hacía que mis muslos pareciesen jamoncitos al tiempo que podía meter los pulgares sin problemas y estirar unos cuantos centímetros a la altura de la cintura). De mis siete primas por parte de madre, tres hemos heredado dicha constitución, a la que la Malvada Bruja a la que olvidaron invitar a nuestros bautizos añadió las siguientes maldiciones (bitch!):
a M, una altura de un metro cuarenta y tres centímetros;
a R, tendencia a la barriguita cabrona (¿sabéis a qué me refiero? No llega a trauma, pero se ha ganado con justicia el apelativo de complejo);
a V, una talla 100 (gracias, abuelita paterna, por esos genes).
Ay. Como algunos sabéis, tengo una boda (pija) en junio. Esta tarde me estaba probando el segundo vestido(primero, negro, descartado; bien de cadera, bien -oh, cielos- de cintura, pecho... Mal, mal, absurda costura que quedaba justo a la mitad... Con él puesto parecía que tenía miedo de que echaran a volar, o cayeran hasta el ombligo). Segundo vestido prometedor, algo recargado pero nada que no pudieran solucionar unas tijeras (y una mamá modista). Bien. Oooh, falda elegante. Me gusta el detalle del tul. Bien, bien. ¿Por qué demonios no baja esto...? Si es de la misma talla que el primero... Esto es absurdo. ¿He podido engordar diez kilos en tres segundos? Umphf. Vale. Tal vez no debería haberme comido aquella caja de minidonuts. Uuumphf. Ohdiosohdios, ni sube, ni baja. ¿¡Qué demonios hago ahora!?
- ¿Cómo vas, cielo?
Vuelve a llamarme cielo y saldré como un banshee vestida (vestida por decir algo) de raso para sacarte los intestinos por las orejas.
- Eh... Bien, bien, todavía estoy en ello, gracias.
Uuumphf... ¿Y si lo rompo? (vistazo rápido al espejo para comprobar el precio). Vale, descartado. Plan B. Llamo a mi madre. Quiero salir de aquí...
(Tengo que dejarlo aquí. Más en próximas entregas)

Tuesday, April 17, 2007

Lógica retorcida

Llegabas un día a casa hecha un mar de lágrimas porque otro niño te había pegado un empujón, tirado al suelo y robado tu pelota, comba o canicas. Te abrazabas a tu madre y le llenabas el jersey a la altura del ombligo de lágrimas y babas, mientras con la voz entrecortada por los sollozos tratabas de explicarle la humillación y la magnitud de la pérdida de aquel juguete. Y entonces ella (o él... Aunque en esas ocasiones yo solía acudir a mi madre) te agarraba por los hombros y con el ceño fruncido te soltaba: "Tú tienes la culpa. ¿Quién te manda salir a jugar con ese a) mangarrián, b) cabestro?". Aplicación elemental de la lógica retorcida. Tu incredulidad y el surgimiento de la duda razonable -tal vez sí te lo tenías merecido, tal vez no eras la víctima inocente de un matón de colegio- solía cortar en seco tus lágrimas y te ibas a reflexionar frente al bocadillo sobre aquel extraño concepto del mundo adulto.
Un humorista argentino tiene un monólogo sobre el carácter de sus compatriotas. En él comenta que desde los años cincuenta existe una autopista en que cada año se produce un número altísimo de accidentes mortales: "¿Y qué hacemos?" increpa a su público. "La llamamos la ruta trágica, la ruta trágica... No es trágica, ¡¡es estrecha!!". En clave de humor está tratando de desmontar la lógica retorcida que, como hemos visto, se aplica en todos los niveles de razonamiento.
Un tercer ejemplo. Ayer murieron treinta y tres personas a manos de un tirador en el campus técnico de Backsburg, Universidad de Virginia. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha lamentado públicamente la tragedia; Bush declara sentirse "horrorizado". ¿Acaso estos dos no se preguntan cómo demonios el tirador, de cuya salud mental tenemos sobradas razones para dudar, tuvo acceso a un rifle? ¿O por qué se permite a alumnos de una universidad poseer armas de fuego? En "Bowling for Columbine", un vecino de los chicos que llevaron a cabo la matanza lloraba frente a la cámara mientras hablaba de un "lamentable accidente, dos adolescentes inestables que se volvieron locos"... Una tragedia "puntual e inexplicable".
Y otra vuelta de tuerca. Muchos terroristas suicidas provienen de madrasas radicales en donde se les instruye sobre el acto de amor supremo a Alá que supone inmolarse y llevarse por el camino a unos cuantos inocentes. Cualquier persona con dedo y medio de frente se da cuenta de la perversidad de este argumento (lógico). ¿Cualquier persona...?

It's no wonder, with that kind of intense training and discipling, that those young people are ready to kill themselves for the cause of Islam. I wanna see young people who are as committed to the cause of Jesus Christ as the young people are to the cause of Islam. I wanna see them as radically laying down their lives for the Gospel as they are over in Pakistan and Israel and Palestine and all those different places, you know, because we have... excuse me, but we have the truth!

(No sorprende que con esa clase de entrenamiento intensivo y máxima disciplina esos chicos estén dispuestos a morir por el Islam. Yo quiero ver a nuestros jóvenes tan comprometidos con el mensaje de Jesús como lo están estos chicos con el Islam. Quiero verlos dando su vida por el Evangelio con tanta voluntad como los que están en Pakistán, Israel, Palestina y todos esos sitios, sabe, porque nosotros tenemos.... ¡Discúlpeme, pero nosotros poseemos la verdad!).

La autora de estas palabras, la estadounidense Becky Fischer, abanderada de la lógica retorcida, (vaya, esta entrada va a parecer un alegato contra el imperio) dirige un campamento cristiano carismático (primera vez que lo escucho) en que se pretende formar al futuro ejército de Cristo. He visto algunas imágenes del documental sobre este campamento -Jesus Camp... Si alguien lo tiene o sabe cómo hacerse con él, se lo agradecería-, imágenes estremecedoras de niños en trance a los que se les inculca "el mensaje" y se les recuerda que no deben leer las novelas de Harry Potter porque, si Potter apareciese en la Biblia, sería en un pasaje sobre la quema de practicantes de magia negra. Aterrador.

Me entran ganas de releer Luces de Bohemia. Empiezo a sospechar que todos aquellos juegos de distorsión de la realidad no hacían sino ponerla en evidencia...
(Ah, y prometo sacar tiempo esta semana para contestar a vuestras entradas. ¡¡Gracias!!)

Friday, April 06, 2007

¿Has pensado en perderle el miedo al blanco?

¿A qué huele el verano?
¿A qué huelen las nubes?
¿A qué huelen las cosas...
que no huelen?
Curioso. La última pregunta recuerda a una de esas cuestiones irresolubles para alcanzar el estado mental previo a la meditación, del tipo: ¿Qué ruido provoca un árbol al caerse en un bosque si no hay nadie alrededor que lo escuche? Las líneas de arriba -os lo recuerdo pese a que confío en vuestra capacidad memorística (porque lo repitieron hasta dejarlo grabado a fuego en la región del cerebro encargada de los recuerdos)- las recitaba una voz en off femenina mientras en la pantalla se sucedían imágenes de cielos de verano, ropa blanca tendida al sol y mujeres jóvenes con vestidos de colores en prados de hierba jugosa.
Por mi parte, no entiendo esa manía de sublimar una (¿incómoda?) verdad fisiológica como la menstruación. En ninguno de los anuncios que he visto se menciona la palabra "sangre", que se sustituye por "líquido", "fluido" o la cacofónica "flujo"; otra opción eufemística consiste en dejarlo a la inteligencia de los espectadores, con el consabido "Absorbe más" y su variante "Con una capacidad de absorción..."; un popular recurso que trata de maquillar la realidad: el líquido se tiñe de azul. El rojo, con todo, llegaría a encarnarse en Menstru, protagonista de otra memorable saga de anuncios, una mujer desagradable, de mediana edad, traje dos piezas rojo y voz chillona que se presentaba de modo inesperado para arruinarle las vacaciones o el día en la playa a una jovencita guapísima. Ella solita consiguió que echáramos de menos los anuncios "¿A qué huele..?".
Pero, ¿pensábais acaso que con Menstru se había alcanzado el súmum de la estupidez y el remilgo exasperante en lo que a anuncios de compresas se refiere? Dadme un voto de confianza: se han superado. Han conseguido que Menstru, por comparación, parezca no feminista, sino una de las mártires sufragistas de comienzos del siglo XX.
Una sala blanca, el suelo cubierto de almohadones blancos y en el centro un toro mecánico cubierto de placas blancas al que se aproxima una chica de unos veinte años (para los publicistas, la menopausia de las mujeres españolas se ha adelantado a los treinta y dos años). La jaquetona (Dr. Mabuse dixit) , que viste unos ceñidísimos pantalones blancos, un top y una cazadora (monisisísima la nena, oiga), se sube con agilidad al engendro mecánico que responde como se espera de tales engendros mecánicos, esto es, agitándose de forma violenta. Plano de nalgas (único leonesismo que entró a formar parte del estándar), plano de pechos. El toro (mecánico) se rinde a la superioridad de la mujer, le ofrece sus placas como homenaje y se detiene ante la incredulidad de su jinete. Entonces aparece la pregunta en grandes letras al tiempo que la pronuncia una voz femenina... Y juvenil, cómo no: ¿Has pensado en perderle el miedo al blanco? Hum... Lo leo y pienso en una asociación de víctimas de los skinheads, qué lástima.
Pasé por todas las fases del shock: incredulidad, negación, ira... Terminé por aceptarlo, claro. Deprimente y todo, si consiguen su propósito (vender más), siendo su target nosotras ( las ingenuas que creíamos que todo esto estaba superado), con un anuncio como este, en que se remarca que la única preocupación que nos provoca la menstruación es que durante "esos días" hemos de desterrar el blanco de nuestro vestuario (¡qué desolador!), habrán demostrado que no andan tan desencaminados en lo que a su imagen de la mujer media española se refiere. De momento, congratulations! Ya se emite el primer anuncio de compresas que encantará a los amos de casa/taxistas eslovacos y a sus equivalentes españoles, los hombres que piensan que "Quién fuera pirata para enterrar mi tesoro entre tus piernas" supera en delicadeza a los versos de Pablo Neruda.
Para los otros chicos: estáis a salvo de la humillación hasta que a alguien le dé por anunciar remedios contra los problemas de erección y empiecen los anuncios de plátanos verdes y otros chuchurríos delante de un fondo de nubes y prados, con una música relajante y coros que entonen el "Sumsum... Sumsumsumsumsum... Uuuiii...".

Tuesday, March 27, 2007

Tuesday 13th revisited

YouTube, esa mina para nostálgicos. Políticamente incorrectos en ocasiones (no te das cuenta cuando tienes ocho años). Impagable el inglés de The Barbarian.

http://www.youtube.com/watch?v=aLbrPAvL1wM

Monday, March 26, 2007

Moda adolescente

Hoy, de camino a la universidad y mientras atravesaba una marea de alumnos de instituto que inundaba las aceras -atrás quedaba la rutina de las clases y por delante media hora larga de recreo y libertad- recordé un artículo sobre moda adolescente que había leído no hace mucho. En dicho artículo el ufano autor afirmaba que los chichos de entre catorce y dieciocho años, pese a lo que pudiera parecer, no han caído en las redes del marketing absurdo y la moda que pretende uniformarlos, sino que persiguen ante todo un estilo propio y personal. Reflexiono sobre ello mientras trato de caminar lo más cerca posible de la pared (las manchas blancas en mi abrigo me delatan) y, a ser posible, volverme invisible. Marrón, marrón, negro, blanco, marrón. Zapatillas de deporte calzan todos los pies. Piernas enfundadas en vaqueros. Más marrón y negro. Bajo una cazadora discreta, una chica se ha atrevido a ponerse una camiseta con un estampado en tonos rosa... Y marrón (me apuesto un Twix a que, con esa dulzura y empatía que caracteriza a la adolescencia, la tachan de pija). Retrocedo, ya perdida in my rich inner life (again), hasta mis quince años. Mi armario se reducía a unos cuantos pares de vaqueros, dos chándales (chandals) y unas pocas sudaderas. Y como adolescente atípica que me precio de haber sido, nunca perdía mucho tiempo en elegir "trapitos" (tampoco tenía tanto donde elegir). De todas formas, mi única preocupación estética por aquel entonces era pasar desapercibida, mezclarme con mis compañeros de clase, no destacar.
Recuerdo también los años en que el sumum máximo de la sofisticación era la colonia de mora de Ives Rocher (de la que las adolescentes de esta mañana abusaban).

Friday, March 23, 2007

La Apátrida Indecente

ADVERTENCIA: Esta entrada versará sobre la situación política de este país nuestro y la he concebido como un desahogo. Si no os apetece leer sobre el tema, pasadla por alto. Advertidos estáis (no se admiten devoluciones).

Bien. Dejad que os plantee una pregunta: ¿qué se puede hacer en León que no puede hacerse en Madrid, aparte de visitar la catedral, tomarte unas tapas por un precio irrisorio y levantarte cuarenta y cinco minutos antes para llegar a tu trabajo y que te sobren cinco para tomarte un café de la máquina?
En una concentración celebrada en Madrid y organizada por el Foro de Ermua y las Juventudes del PP, un periodista fue increpado por llevar bajo el brazo un ejemplar de El País. En eso pensaba esta mañana mientras entraba en el kiosko donde los viernes suelo comprarme ese mismo periódico. Con un gesto mecánico me lo metí en el bolso y salí a la calle. Tras caminar unos doscientos metros, decidí sacarlo y doblarlo de modo que se leyese con toda claridad la cabecera. Por supuesto, sólo me crucé con estudiantes que se dirigían hacia la universidad, con esa sonrisa tonta que les dibuja la cercanía del fin de semana y que me ignoraron a mí y a mi periódico.
Ayer por la noche estaba a las dos menos diez en la cama, calentita bajo las mantas, respirando con la barriga (según el Tai Chi, el ombligo es un centro de energía) y con mi vela blanca encendida para ver si conseguía relajarme y dormir. Fuera gritaban unos adolescentes (y no tan adolescentes) embrutecidos por el alcohol y las hormonas, así que decidí ponerme los cascos y escuchar ese programa de radio en que la gente comparte sus miserias y su angustia vital. Me vino bien, mis músculos se abandonaron a la laxitud y sentía aproximarse a Mr. Sandman cuando sonó la sintonía de las noticias. En una concentración del PP en... (ni lo recuerdo), unas señoras gritaban: "¡Zapateeeeero, vete con tu abueeeeelo!" (me llamó la atención la longitud de las "e"s); una mujer (gallega, por el acento), aseguraba: "Esto se ha acabado. No se puede permitir que esto siga".
Bien, bien. Creo que el PSOE se ha equivocado en varias ocasiones. Creo que si el partido en el poder mantiene diálogos con un grupo terrorista (sea este el PSOE o lo lidere el nunca bien ponderado señor Aznar, que tuvo el detalle de referirse a dicho grupo, no lo olvidemos, como "Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco"), la ciudadanía debería tener conocimiento de la evolución de dicho diálogo. Ahora bien. Creo que la estrategia de tratar de explotar este hecho y lanzar consignar como "Zapatero negocia con ETA y quiere ceder Navarra a los asesinos" (¿habrá licenciados en Derecho entre las filas del PP? Porque, si los hubiera, sin duda no ignorarían el hecho de que Navarra se rige por un fuero sancionado por la Constitución, según el cual toda decisión que afecte al pueblo navarro ha de ser sometida a referéndum. En fin, ¿acaso importa, si con la, no voy a utilizar la palabra mentira, qué desconsiderado por mi parte, con la... Digamos "versión alternativa de los hechos" consiguen movilizar a la población?) tiene un nombre: demagogia.
Bien, bien, bien. Según Zaplana, y cito palabras textuales, "España no resistirá dos mandatos de Zapatero". Zaplana sabe lo que es mejor para los españoles. Los "españoles decentes" (Rajoy dixit) son los que acuden a las manifestaciones contra la política del PSOE y comulgan con la ideología del PP. Yo soy, aplicando las elementales leyes de la lógica, una apátrida indecente. Todavía no ha trascendido apenas nada del programa electoral para las elecciones del 2008. Sólo sabemos que Rajoy ha prometido enmendar los errores de esta legislatura (espero que de aquí al 2008 nos especifique qué errores, por si me afectan o no).
Bien, bien, bien, bien. Yo no voté al PP en las elecciones del 2000. No obstante, dado que comprendo el funcionamiento del sistema democrático, acepté la decisión de la mayoría y al señor Aznar como mi presidente. Desde que el día 15 de marzo del 2004 escuché en un programa de radio a una señora lamentando el resultado de las elecciones y solicitando a las autoridades la anulación del mismo, me di cuenta de que, en estos treinta años de democracia, no todo el mundo "lo ha pillado". En resumen, aunque prefiramos ignorarlo, existen sectores en la derecha española que razonan del siguiente modo: "Aceptaré el sistema democrático siempre que me aúpe al poder y me mantenga allí; en el momento en que la mayoría decida que no debo seguir en él, el sistema habrá dejado de funcionar, tacharé de ilegítima la victoria del partido que gane las elecciones, lanzaré insidiosas acusaciones en contra del mismo y, si está en mi mano, bloquearé toda proposición que provenga de los usurpadores". En estos sectores incluyo a las personas que han sacado a airear la apolillada bandera preconstitucional y a gritar "¡Viva España" con lágrimas en los ojos, mientras se sienten inundados por recuerdos imborrables de tiempos pasados (demostraciones que, qué curioso, todavía no han sido comentadas por ningún político del PP). Por suerte, en el PP militan también personas como Gallardón, inteligentes y progresistas; por desgracia, su moderada oposición a las líneas de actuación de su partido los suele convertir en parias.
Bien, bien, bien, bien, BIEN. Un obispo no debería opinar sobre política haciendo valer su cargo, y mucho menos presentar notas de prensa en comandita con otros obispos, sobre todo dada la historia reciente de este país. Puedo comprender que algunos jerarcas de la Iglesia echen con nostalgia la vista atrás. Me preocupa, sin embargo, que traten de meter baza en cuestiones como la experimentación con células madre o el matrimonio homosexual, que nos competen en tanto que ciudadanos del Estado español y no como celosos miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

(Suspiro). Ahí queda eso. Acabo de adelgazar dos kilos de pura mala leche. Espero no haber herido vuestra sensibilidad. No hace falta que contestéis.

Wednesday, March 21, 2007

Spring is here

Cambio de imagen. El blog lo necesitaba, yo también y vuestra vista, seguro, lo agradecerá.

Friday, March 16, 2007

El carajillo

Para contrarrestar el exceso (melodramático) de la entrada anterior, aquí os dejo este enlace para que os distraigáis unos minutos. Que os sirva como el carajillo de después de las comidas (para eliminar los excesos de una comida copiosa y un postre dulzón):

www.botillos.com/

Se trata ni más ni menos que de una página de exaltación de este alimento singular. No cuesta imaginarse la cara de las buenas mujeres que lo idearon -con los trozos de carne pegados a los huesos, carne imposible de embutir, algo de tocino sobrante de la matanza y un estómago de cerdo, mirándose las unas a las otras con media sonrisa en los labios hasta que alguna soltó el providencial "¿Y si...?"- si alguien les hubiera dicho que siglos después se referirían al botillo como un afrodisico (sic.). ¿A quién pretenden engañar? Lo que te apetece después de degustar un botillo es arrastrarte como puedas hasta el sofá. Más que un monstruo de dos espaldas, te mueres de ganas de hacerte un gurruño indistinguible con la mantita que emita ronquidos a intervalos regulares para que los que te rodean sepan que la grasa no te ha colapsado las arterias. Impagable el uso de las comas ( "Los amantes, de este exquisito producto, siempre hemos encontrado dificultades, a la hora de..."). Digo yo que con tanto licenciado en paro bien podrían hacerse con los servicios de uno.

A piece of Spanish folklore (and other things)

"Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" (M., you are the very best). Ella lo entiende y vosotros lo haréis algún día. Una anécdota tan humillante sólo puede contarse en persona y con el permiso de los implicados.

En mi vida, y seguro que os lo he contado en alguna ocasión, nunca me he distinguido por mis habilidades sociales. Gracias a dios/a/Isis(e), mi mundo interior asemeja un cálido ático decorado en tonalidades rojas, con luz suave y velas, lleno de los libros y CDs que han llenado mis mejores horas, mientras la lluvia golpea el tejado y los cristales impiden que el ruido de fuera inunde ese espacio. Ya me ocurría en el instituto, aunque en lugar de un anuncio de Ikea mi espacio recordase a una torre medieval abierta a una llanura inmensa con árboles centenarios muy en la línea de Narnia, y esa suerte de recurso para olvidarme del mundo "and those who hurt us with their lies" me libró de las ingratitudes de una adolescencia más bien solitaria. Ocurre que, cuando no me reconozco y necesito hacer las paces conmigo misma, necesito volver a encerrarme en ese ático en soledad. Y cuando ha pasado lo peor, cuando la tormenta amaina y las gotas de lluvia se deslizan sinuosas por el cristal en lugar de golpearlo, me doy cuenta de lo mucho que os echo de menos.
Aún no he encontrado el ático, pero tengo una habitación pequeña, blanca, con muebles negros y un armario bastante vulgar, con un póster inquietante de la pintora Rosa M. y una fotografía de gran formato en que aparecen jóvenes encaramados en árboles observando el infinito, un extraño tapiz que hace las veces de cabecero y una muñequita quitapenas que vigila mi sueño, postales de todos los que habéis estado fuera y os habéis acordado de mí, una vela blanca y un aparatoso soporte para el incienso que conservo por razones sentimentales. Ofrezco infusión de Rooibos de naranja, un oído dispuesto a escuchar y un ánimo no propenso a juzgar (si lo necesitáis, hacédmelo saber).
Pregunta: ¿puede un sueño provocar melancolía? Esta noche he soñado con una persona de la que no me acordaba desde hacía bastante tiempo. Paseábamos por un León irreconocible, de arquitectura fántastica. Y me sentía tan bien que al despertarme me han entrado ganas de llorar.

Thursday, March 08, 2007

Todos tenemos un pasado

Y yo formo parte de ese pasado. Quien consiga localizarme en menos de tres segundos en la fotografía de arriba recibirá un premio cuando nos encontremos en persona (¿os gustan los caramelitos de café?). Y atención a esas dos mujeres adultas irresponsables que nos dejaban acercarnos al fuego con esos chándals (chándales) de fibras sintéticas y colores imposibles. ¿Querrían que nos prendiésemos fuego a lo bonzo?

Tuesday, February 27, 2007

By the way...

Me vendría bien en este caso que compartiérais conmigo vuestra sabiduría y me contárais a qué remedios acudís en momentos de bajón. Yo he mencionado el alcohol ("Mal, mal, orina de Satánas" -Bridget Jones dixit) y el chocolate, lo que descarta el alcohol, el chocolate, y por extensión el helado de chocolate al brandy, ron, etc. ¿A qué perversiones recurrís?¿Escucháis el disco de recopilación de ABBA - y lloráis cuando suenan los acordes de "Chiquitita"? ¿Os ponéis el pijama -de franela- y azotáis a vuestros peluches con regaliz rojo...?

Explicación

Cuando nos vienen mal dadas, cuando la apatía gana la partida, cuando nos acecha el fantasma de la depresión, cuando la autoestima te abandona como el desodorante, cuando nos vence el estrés, hay gente que...
a) sale una noche, se emborracha, duerme hasta las tres de la tarde y se levanta como si nada hubiera ocurrido, dispuesta a seguir con su vida donde la había dejado;
b) queda con sus amigos, compra tres litros de helado de chocolate (con trocitos), reparte cucharas y les abre su alma, tal vez llora hasta que le escuece la cara por las lágrimas, pasa un par de días abatida y... Sigue con su vida.
Y luego estamos "los demás" :(
Mal hecho, lo sé, estáis ahí y os preocupáis un poquito por mí... Me siento mejor y procuraré informaros de mis progresos.

Friday, February 09, 2007

El Taxista... (¿Guay?)

DRAMATIS PERSONAE
Taxista
Cliente

En el escenario, dos asientos (sillas, cubos... Lo ideal serían dos asientos de coche). El taxista sostendrá un volante, y si se logra conseguir también una caja de cambios, que el taxista manejará con gestos casi involuntarios de tan repetidos, resultaría perfecto. El taxista espera (coloca el retrovisor, juguetea con el muñequito que de allí cuelga, descansa la mano en la palanca de cambios...). Llega la cliente, arrebujándose en su ropa de abrigo. Abre la puerta y se sienta a su lado.
C: ¡Qué frío!
T: ¿A dónde te llevo?
C: A la estación.
T: (Paciente) ¿De trenes o de autobuses?
C: (Sonríe disculpándose) De autobuses, perdona.
(Suena el intermitente. El coche arranca y se ponen en marcha. Pasan unos segundos. El taxista tose, se lleva la mano a la boca. Sigue tosiendo con grandes ademanes).
C: (Tratando de iniciar conversación, tono que desborda simpatía). Vaya gripe, ¿no?
T: Sí. Llevo ya unos meses así.
C: ¿Unos meses?
T: Sí, es una de estas gripes que... De aquí a la tumba.
C: (Un tanto sorprendida) Hombre... No será para tanto.
T: ¿Que no? Ayer, sin ir más lejos (señala un punto indefinido en el espacio), en esa calle de allí, un chaval... Ni veinte años tenía.
C: ¿La gripe?
T: ¿Qué gripe? Le dio un arrebús y se fue para el otro barrio. Los médicos no se lo explican.
C: Qué... qué lástima.
T: La vida, mujer, la vida. El padre de mi cuñado... (Lo interrumpe otro ataque de tos).
C: (Como si se esperase de ella una reacción, aunque la situación empieza a incomodarla. Evita mirar al taxista, se gira hacia la ventana, se sube el cuello del abrigo, etc.) ¿Sí?
T: El otro día, come, se arregla - como siempre, vamos-, baja a jugar a las cartas, empieza a encontrarse mal... Y allí se queda como un pajarito.
C: Ah. De repente, así...
T: ¿Cómo de repente? Una gripe que no se tenía. Pero ya sabes, era mayor, se cuidaba poco, no le dio importancia...
C: Vaya por dios.
(Silencio. Transcurre medio minuto en que el taxista sigue conduciendo, girando - momento en que ambos se inclinan ligeramente en la dirección que corresponda-, poniendo y quitando el intermitente, encendiendo y apagando la radio, buscando emisoras, etc. Pasado el medio minuto, el taxista mira con disimulo a su cliente).
T: (Aclarándose la garganta) Mi amigo Manolo el del pueblo.
C: (Mirando por la ventana. Interesada a su pesar) ¿Qué le ocurrió?
T: Le gustaba sacar a pasear al perro por el monte. Le chiflaba la naturaleza, se pasaba horas solo por allí arriba. Pero llega la hora de cenar y Manolo que no aparece. Que no aparece y que no aparece y su mujer llama al guardamontes, a la guardia civil... ( Se detienen entonces con cierta brusquedad) Hala, rica, hemos llegado. Son cinco euros. (La cliente busca en su cartera y saca el dinero, mientras el taxista continúa hablando). Lo encontraron a la madrugada. Lo había picado una abeja.
(La cliente abre la puerta, se baja del coche. Duda, mantiene la puerta abierta).
C: ¿Era alérgico?
T: (Sonríe como el orador que tiene siempre la última palabra). No. Lo picó en la garganta y murió de asfixia. Y ciérrame la puerta que este frío va a acabar conmigo.



Ahí lo tenéis. Me ocurrió el viernes pasado. La única licencia artística* que me he tomado ha sido la de hacer coincidir el fin de la conversación con el fin del viaje (en realidad nos quedamos en silencio los cuatro minutos más incómodos de mi vida).

*Vale. No era una abeja, en realidad me dijo avispa. Y vale, en realidad el padre de su cuñado y su amigo Manolo se referían a la misma persona y no recuerdo exactamente las circunstancias en que esa persona murió.

Wednesday, January 31, 2007

Cuando tenemos "uno de esos días"

Eufemismo donde los haya, desde luego, y todo por evitar la incómoda (?) expresión síndrome premenstrual. Apareció ayer en El País un artículo con el sugerente (?) titular "Cuando ella tiene uno de esos días" acerca de las últimas investigaciones sobre los procesos que desencadenaban el SPM o... SÍN-DRO-ME PRE-MENS-TRUAL (llamémoslo por su nombre). Han llegado a la conclusión de que durante la primera mitad del ciclo, las glándulas producen más estrógenos (las chicas nos volvemos más femeninas, nos entran unas ganas irrefrenables de cocinar galletas y tal), mientras que en la segunda mitad domina la progesterona (y entonces nos volvemos masculinas, y cogemos un machete para reducir las galletas a migajas... Y perdemos después en la espesura machete en mano). El artículo desarrolla otras cuestiones (consultadlo en http://www.elpais.com/articulo/sociedad/tiene/dias/elpepusoc/20070130elpepisoc_11/Tes).

Si yo suelto la lagrimilla con mucha más facilidad durante el SPM, ¿significa que la máxima es errónea y los chicos sí que lloran (y mucho, y por cuestiones insignificantes como "ese" anuncio)?

Si los resultados del estudio no andan muy desencaminados, ¿entonces los chicos os sentís así tooooodo el tiempo? (¡Qué pobres!)

Las hormonas nos controlan, el amor proviene de una reacción química y no somos más que el vehículo que nuestros genes emplean para reproducirse. Pensamiento deprimente. Me bajo por chocolate (será el SPM, o que mi cuerpo me lo exige para compensar el bajón emocional).

Wednesday, January 17, 2007

Sin palabras

En cinco minutos:
Lugar: mi habitación
Hora: las seis de la tarde (aprox.)
Vestuario: el pijama de franel... Digo, pantalón, camiseta y la bata por encima (hacía frío).
Actividad: leía un documento PDF en el portátil
Suceso: cruzo los brazos, extiendo las manos. De repente me noto un bultito.
Proceso mental: Me aseguro. Sí, es duro. No, no se mueve. Ohdiosohdiosohdios. ¿La cantante de Chambao no tuvo un cáncer de mama a los veintiocho años? Ganas inmensas de llorar. ¿Qué hago, llamo a mi madre, se lo oculto para que no sufra y me las arreglo para pedir hora a un oncólogo o ginecólogo? La angustia me cierra la boca del estómago, se me sube el corazón a la boca, me cuesta tragar saliva, etc.
Me armo de valor, me levanto y voy al baño.
Para descubrir que era una j*****a tachuela de la camiseta.
Gracias a lo que sea por estar viva y sana. Voy a quemar la camiseta en cuanto vuelva a casa.

Monday, January 15, 2007

Elephant, by Gus Van Sant

Mi guilty pleasure este sábado (dado que me he pasado el fin de semana encerrada, dándole los últimos toques a las 25 páginas de mi tesina - penoso). Estrenada en 2003, se trata de una dramatización (¿o ficcionalización?) de los sucesos de Columbine que Michael Moore se había encargado de analizar un año antes en su controvertido documental sobre la pasión -insana- que los ciudadanos de los EEUU sienten por las armas de fuego. Estilo europeo, minimalista, muy poético, ritmo lento pero en ningún momento pesado, movimientos de cámara sorprendentes y planos que se escapan de lo convencional; hay escenas que en el MUSAC pasarían por instalaciones de vídeo. Se eligió a los actores entre estudiantes de instituto (se presentaron al casting unos tres mil) y se mueven frente a la cámara con una naturalidad pasmosa, aunque más de uno no puede evitar mirarla con descaro. ¿Pegas? Fueron los propios actores los encargados de escribir los diálogos, lo que lleva a tener que soportar memeces del tipo: "Pasas demasiado tiempo con tu novio. Yo soy tu mejor amiga desde hace ¡¡Tres años!! (tía)" "Tengo que distribuir el tiempo. ¿O pretendes que pase el 95% contigo y el 5% con él? (o sea)" "No subiré a ese coche contigo, soy demasiado joven para morir (¿qué se puede decir? Brillante)" Y mi favorita: "¿Crees que todavía se pueden comprar banderas nazis?".
8/10

Thursday, January 11, 2007

Espesa

Como a L. le gustan las lentejas. Consulto el Simon&Schuster's que le birlo por horas a I. y encuentro la siguiente traducción de density: "estupidez o torpeza mental"; no especifican si se trata de una torpeza pasajera o permanente (y yo rezo por que la mía desaparezca en unos días). Aunque me llama la atención la coincidencia del significado de ambas expresiones, esa idea al parecer común al inglés y al español de que los pensamientos han de fluir veloces como una corriente de agua, prefiero los rasgos que distinguen a una lengua del conjunto. Por ejemplo, ¿qué sugiere la expresión: It makes me feel as if a goose were walking on my grave (Me hace sentir como si un ganso caminase sobre mi tumba)? Parece que queda en suspenso la concepción lineal del tiempo, ¿verdad?. A mí no se me ocurre ninguna equivalencia en español, a no ser "Estáis clavando otra punta en mi ataúd" o similares, y no pondría la mano en el fuego (puede tratarse de una traducción literal del inglés que ha encontrado acomodo en español). De hecho, ningún profesional traduciría "Me hace sentir como si un ganso...", sino "Me da escalofríos", ni "Estáis clavando otra punta..." si tiene el recurso castizo "Me matáis a disgustos".
Mmmm... Y esta ha sido mi pausa intelectual/lingüística de las doce y media.
Voy a añadir uno más a mi lista de propósitos razonables para el 2007: Dejar de escuchar las noticias por la mañana (se me va a quedar cara de político en la oposición).
Mi caballo bien, gracias, por si alguna/o se lo estaba preguntando. Lo he dejado atado a la chumbera.

Friday, January 05, 2007

The End

Tiró de la sábana y la mujer se incorporó, chillando y sacudiéndose como poseída. Pero la niña era fuerte y aún tenía el cuchillo de su padre; logró sujetar a su abuela lo suficiente para averiguar la causa de su enfermedad. Había un muñón sangriento y que mostraba los primeros síntomas de la gangrena allá donde su mano derecha hubiera debido estar.
La niña se santiguó y gritó tan fuerte que los vecinos la oyeron y acudieron a toda prisa. Reconocieron la verruga como el pezón de una bruja; arrastraron a la anciana en camisón fuera de la casa, sobre la nieve golpearon sus viejos huesos con palos hasta el límite del bosque y la lapidaron hasta que murió.
La niña vive ahora en la casa de su abuela: ha prosperado.

Tuesday, January 02, 2007

LRRH meets the Wolf

Era enorme, con los ojos rojos y las grisáceas costillas visibles bajo la piel; cualquiera, esto es, cualquiera excepto la hija de un lugareño, se habría muerto de miedo. Se tiró a por la garganta, como hacen los lobos, pero ella lo rechazó con el cuchillo de su padre y le rebanó la pata delantera derecha.
El lobo dejó escapar un gruñido que sonó como un quejido cuando comprobó lo que le había ocurrido: los lobos son en realidad más cobardes de lo que parecen. Se alejó cojeando a tres patas, dejando un rastro sanguinoliento entre los árboles. La niña limpió la hoja del cuchillo en su mandil, envolvió la pata del lobo en el trapo con que su madre había hecho un paquetito con los pasteles de avena y retomó el camino hacia la casa de su abuela. Empezó a nevar de pronto, con tal intensidad que cualquier huella o rastro, y hasta el camino en sí, dejaron de ser visibles.
El estado de su abuela, tan enferma que se había metido en la cama y había caído en un sueño irregular, salpicado de quejidos y tiriteras, le llevó a pensar que era víctima de unas fiebres. Le puso la mano en la frente. Ardía. Se le ocurrió mojar el trapo que envolvía la pata para refrescar a la anciana, y al sacudirlo la pata cayó al suelo.
Pero ya no era una pata de lobo. Era una mano humana, cortada a la altura de la muñeca, una mano encallecida por el trabajo a la intemperie y sombreada por las pecas de la edad. Tenía un anillo en el anular y una verruga en el índice. Por la verruga supo que se trataba de la mano de su abuela.

No quiero herir (más) sensibilidades "en fechas tan señaladas". Dejo el resto para otra ocasión. Por cierto, ¿vosotros creéis en la memoria atávica? No creo que exista este concepto como tal, de modo que me explicaré. ¿Creéis que existe un conjunto de datos que almacenamos en la memoria como especie, ciertos conocimientos que no aprendemos sino que "vienen de serie", por decirlo así? Generativismo aparte (que os veo venir a las lingüistas), recuerdo una anécdota que me contaba mi abuela. Cuando ella tenía seis o siete años, mi bisabuelo la dejó cuidando un pequeño rebaño de ovejas en el monte. Mi abuela se distrajo un momento (¿un pájaro, una mariposa, una flor? ¿Qué te distrae cuando cargas con una responsabilidad de adulto a los seis años?) y cuando se volvió, un lobo ("el" lobo, como ella dice) se estaba llevando un corderito entre las fauces. A mi abuela se le ocurrió tirarle unas piedras, que al animal le rebotaban en los costados. Acabó llevándose al cordero, para desconsuelo de mi abuela. ¿Me vendrá de ahí la preferencia por Caperucita? ¿Me lo contó tal vez cuando tenía cuatro o cinco años y se me fijó como una lapa al subconsciente?
Anécdota b): tengo tres o cuatro años. Lo sé porque alguien, creo que mi madre, me está ayudando a bajar las escaleras. Me agarro con fuerza a su mano. Ya ha anochecido, la luz del pasillo está encendida. Llegamos al rellano de nuestro piso. Entonces la veo y juraría que ella me mira a mí, fijamente, con unos ojillos negros, brillantes e inteligentes. Es una rata enorme, la primera que veo en mi vida. Abro la boca y empiezo a gritar. Fundido en negro.
¿Por qué me asusté si nunca antes había visto una rata? ¿Un recuerdo transmitido de generación en generación, una advertencia sobre sus dolorosos mordiscos y las enfermedades que podían transmitir en una época en que por cada niño que nacía morían tres?

Thursday, December 21, 2006

Kill Wolf, Volume II

Aprovechando que no sé cuándo volveré a escribir, os dejo la segunda parte de la traducción para que os vayáis entreteniendo las primeras horas de vacaciones (para los afortunados que las tengan).

Las ristras de ajos ahuyentan a los vampiros. Un niño de ojos azules que nazca al revés la víspera de San Juan tendrá el don de la profecía. Cuando los aldeanos descubren a una bruja - alguna vieja cuyos quesos se curan mientras que los de sus vecinos no cuajan, o tal vez otra cuyo gato negro, ¡qué siniestro!, la sigue todo el tiempo, desnudan a la anciana y la examinan en busca del tercer pezón mediante el que alimenta a su familiar. Lo encuentran enseguida. Entonces la lapidan hasta que muere.
Invierno y frío.
Ve y visita a la abuela, que ha estado enferma. Llévale las pastas que he preparado para ella y un poco de mantequilla.
La niña buena hace lo que su madre le manda - un penoso camino de cinco millas que atraviesa el bosque; no te salgas del camino, recuerda que hay osos, jabalíes salvajes, lobos hambrientos. Ven, toma el cuchillo de caza de papá: sabes cómo utilizarlo.
La niña se protege del frío con una capa zarrapastrosa de piel de oveja, conoce el bosque lo suficiente como para no temerlo, pero sabe que ha de permanecer en guardia. Cuando escuchó el escalofriante aullido de un lobo, dejó caer la comida, sacó su cuchillo y se giró hacia la bestia.

Mirarse el "omblibito"

¿Mi blog, un espacio de denuncia? ¿Un vulgar antro de reunión virtual de críticos de los males de esta sociedad? ¿Mi blog? ¿Para qué?
Sincerémonos. Creamos blogs para mimar esa cicatriz (más o menos bonita dependiendo de la pericia de la comadrona) , el rastro del apéndice que nos unía a mamá... No voy a entrar en consideraciones freudianas.
A lo que iba. Aunque no creé este blog con esa intención, a veces me encuentro con situaciones que me desquician. For instance (lo siento, Doc, no puedo evitarlo, lo escribo según va saliendo), y aunque no pueda dar nombres, no me resisto a contaros la última.
Dramatis Personae: profesora de universidad, becaria que no ha perdido la fe en el espíritu humano (aún).
P: De modo que necesitas referencias para una solicitud.
B: Sí... ¿Has pensado en alguien?
P: Bien, veamos... Están X e Y, por su parte no habrá problema.
B: Genial.
P: Y la tercera... ¿Conoces a Z?
(La becaria pone el codo en la mesa y apoya la barbilla en la mano. Hace memoria)
B: Sí, claro. Z, la pareja de W (W es del mismo sexo que Z).
(La profesora tuerce el gesto y mira a la becaria con el ceño fruncido. La becaria está asombrada porque recuerda que en el Primer Acto W le presentó a Z como "su pareja").
P: No, no, te confundes. Z y W comparten una buena amistad, eso es todo.

La becaria se pasa la tarde recordando el momento en que se encontró con Z y W, tratando de hacer memoria. ¿La habrían engañado sus oídos? Días después se entera por oscuros medios que W y Z no sólo comparten amistad, sino un contrato legal celebrado en el Ayuntamiento. Y, aunque ella odie la palabra, literalmente alucina con la hipocresía de la gente. Y no la de la profesora en exclusiva, porque, ¿a qué viene el celo con que W oculta su relación? Es difícil evitarlo, pero ¿qué más da lo que piensen los demás?

Sed fieles a lo que sois. El infierno está lleno de personas que se traicionaron a sí mismas.

Monday, December 18, 2006

Cet air-là (la francesita)

CET AIR-LÀ

Quand ils sont longs les jours de pluie
Quand je suis seule quand je m'ennuie
Que dans un rythme monotone
Au fond de moi ton nom résonne

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu'à toi

Lorsque tour à tour dans ma vie
Que je n't'ai pas vu de la semaine
Que je dis comme une litanie
À mon oreiller que je t'aime

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu'à toi

Sur le triste quai d'une gare
Si un jour la vie nous sépare
Ou que ton cœur change de route
Moi j'aurai le mien en déroute

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Car pour toujours cet air-là
Parlera de toi et moi

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Et je sais que cet air-là
Te ramènera vers moi

April March (The Chick Habit). Si alguien averigua cómo conseguir el álbum, lo premiaré con su peso en chocolate, galletas o gominolas. Por cierto, francófonas desocupadas, recién licenciadas o de vacaciones, si tenéis media horita por ahí, por favor traducídmela.

Wednesday, December 13, 2006

Traducir me relaja

Lástima que no tenga mucho tiempo. Me voy a dedicar en próximas entradas a traducir una reescritura de Caperucita firmada por Ángela Carter (muy, muy libremente). Después de esto, la amaréis o la odiaréis (y a mí también). Cuando termine, copy and paste y voilá, tendréis el cuento completo (mi regalo de navidad). Intercalaré, por supuesto, toda angustiosa o irónica desventura que en dicho intervalo me suceda (¡pobres!).

El lobo
Es un país del norte; tiempo frío, corazones helados.
Frío; tormentas; bestias salvajes en el bosque. Es una vida dura. Construyen sus casas con troncos y el interior siempre está oscuro y apesta a humo. Una burda imagen de la virgen tras una vela tililante, un jamón colgado para que se cure con el humo, una ristra de setas secas. Una cama, un banco, una mesa. Vidas miserables, cortas y duras.
El Diablo es, para estos leñadores, tan real como tú y como yo, incluso más: a ti y a mí nunca nos han visto, ni siquiera saben que existimos, pero al Diablo alcanzan a verlo a menudo en los cementerios, esas ciudades de los muertos al tiempo tétricas y conmovedoras donde las tumbas se señalan mediante retratos de trazos casi infantiles de los fallecidos, sin flores que las decoren -porque allí las flores no crecen- así que en su lugar dejan pequeñas ofrendas como hogacitas de pan, a veces un pastel que roban los osos que se acercan desde los márgenes del bosque. Por las noches, en especial la noche de Walpurgis, el Diablo hace picnics en el cementerio a los que invita a las brujas. Entonces, como todo el mundo sabe, desentierran los cadáveres frescos y los devoran.

Carter, Angela. De The Bloody Chamber, Vintage 1985 (1979)

Saturday, December 09, 2006

Esto...

Ayer con la emoción (porque me encanta la crítica sobre los cuentos de hadas tradicionales y las versiones postmodernistas de los mismos, aunque no siempre esté de acuerdo con la visión de la crítica o crítico), olvidé un pequeño detalle (dijo el hada mala tras enumerar los dones que sus hermanas habían concedido a la Bella Durmiente): ¿qué cuento os marcó y por qué? ¿En la camita y con la luz apagada, os imaginábais un final alternativo? ¿Os inventaríais uno ahora?
Besos (maternales, los que os daban en la frente justo antes de arroparos).

Friday, December 08, 2006

Final alternativo

En uno de mis cursos de doctorado dedicamos unas doce horas a comentar el cuento "La Bella y la Bestia". Recuerdo que empezamos con la lectura psicológica; analizamos a la Bestia como hipertrofia de los caracteres masculinos -cuerpo velludo, voz atronadora, furia desbocada, autoritarismo-, también la imposición a Bella de someterse a todo y amar lo que al principio sólo le infunde rechazo y horror... Y el cuento cumpliendo con su función implícita de suavizar el shock que les espera a las niñas tras su boda de ensueño: el descubrimiento del cuerpo masculino y el sexo, que, en la época en que se escribe el cuento en su forma actual (puesto que bebe de fuentes más antiguas) se entendía como una experiencia traumática que las jovencitas debían vivir como un sacrificio (aunque la narradora dejaba una puerta abierta a la esperanza: al final la Bestia resultaba ser el más apuesto de los príncipes). Como colofón leímos una reescritura postomodernista del cuento, firmada por Angela Carter, que os recomiendo de corazón, y por tanto no os voy a destripar; basta con que sepáis que en lugar de una Bella sumisa y dócil, dispuesta a sacrificarse, esta Bella se comporta como una mujer adulta y madura (el contexto sensual y decadente, y sobre todo el final, cortan el aliento).

Bien. Como modo de conocernos mejor y establecer una dinámica de grupo, el primer día el profesor nos propuso que eligiéramos nuestro cuento favorito y explicásemos el porqué de nuestra elección. "My favourite tale is Little Red Riding Hood. Why? Because... Well, because..." Y ahí terminó mi intervención. Sabía que Caperucita Roja era mi cuento favorito, pero desconocía la razón. A lo largo de estos años he reflexionado sobre el tema (¿por qué malgastamos el tiempo pensando en la respuesta perfecta a preguntas enterradas en el pasado?) y creo que lo he descubierto: me encanta Caperucita Roja porque te anticipas al personaje. De niña disfrutaba sabiendo que el bulto bajo las sábanas de la abuelita, en la oscuridad de la cabaña perfumada de hierbas medicinales y miel, en realidad no era la abuelita. Y ese placer se intensificaba con cada segundo que Caperucita arañaba al cumplimiento de su cruel destino mediante observaciones insulsas (nunca, desde entonces, la estulticia ha vuelto a resultarme tan atrayente). En mi mente, Caperucita se entretenía hasta con el último, insignificante pelito de la barba de su "abuela". Y yo me retorcía, primero bajo la vista de mis padres, que seguro que se partían de risa, luego -bien pronto: la lectura me acompaña desde que recuerdo- sujetando el libro enorme con ayud de las rodillas, pensando que en cualquier momento, en cuanto mi madre recuperase el aliento o yo siguiese leyendo, el lobo iba a saltar de la cama, para sorpresa de la niña, y devorarla de un solo bocado, condenada a muerte hasta que el viril y sagaz leñador la sacase de la tripa de un tajazo.
Para ser fiel a la persona que soy ahora, siento que le debo otro final a Caperucita. Recordad, queridos niños que una vez fuisteis y seguís siendo en el fondo, que la tradición literaria oral la determinan los narradores (y no el negocio editorial).

Y el lobo se la tragó de un bocado. Caperucita descendió por el esófago y aterrizó sobre algo blando. Sabía que se encontraba en el estómago y alargó el brazo para averiguar qué le hacía compañía en tan estrecha e incómoda estancia. Otra mano se aferró a la suya con desesperación. Su abuela. Si no salían pronto de allí, ambas se ahogarían. Notó que la soltaba un instante para depositar algo en su mano. Por el tacto, Caperucita supo que se trataba de un pequeño cuchillo de cocina. Y entonces, con determinación y valentía, se abrió paso desde las entrañas del lobo al exterior. Ayudó a continuación a salir a su abuelita. Ante el espectáculo de la anciana y la niña cubiertas de sangre y tripas, un leñador que pasaba por allí no pudo contenerse y se retiró a vomitar a unos arbustos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Posibles críticas:
a) ¿Son Caperucita y su abuela inmunes a los jugos gástricos? Lo son (licencia poética);
b) ¿No me da pena el lobo? No. El lobo ha intentado comérselas.

Besos, queridos niños que una vez fuisteis y seguís siendo en el fondo.

Tuesday, December 05, 2006

Song of myself

I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.
I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease observing
a spear of summer grass.

Creeds and schools in abeyance,
Retiring back a while sufficed at what they
are, but never forgotten,
I harbor for good or bad, I permit to speak
at every hazard,
Nature without check with original energy.

(Del Canto I)

Me celebro y me canto
Y lo que es mío también te pertenece
Porque que cada átomo de mi cuerpo es tuyo también
Malcrío mi alma
Me abandono a la indolencia observando
un tallo de hierba de verano

Queden en silencio escuelas y sectas
que han cumplido ya su propósito
-aunque no las olvidaré-,
soy la fuente del bien y el mal, por fin hablo
sin temor a represalias,
naturaleza desatada que desborda energía primordial.

Walt Whitman.
(Doble ración de egolatría, marchando). En serio, conviene quererse y celebrarse un poquito a uno mismo.

Cuesta tanto cambiar (tributo al egocentrismo)

Sufrí un bajón al cumplir los 26 (véase post del 28 de septiembre). 25 sonaba bien ("Se me supone cierta madurez, aunque todavía soy joven para que me disculpen la tontería", con la voz rasposa de Janis recordándome que "I'm twenty-five years older now"): tener uno más me hace sentir como si alguien me hubiese sacado a rastras de una fiesta y me hubiese dejado a las puertas de la Edad Adulta, con todas las responsabilidades que eso conlleva. Decidí entonces que una foma de afrontarlo bien podría ser tratando de enmendar mis defectos; a estas alturas, me doy cuenta que me va a llevar muchísimo más tiempo de lo que me ilusionaba pensar el día de mi cumpleaños. Pese a todo, no renuncio a mi empeño.
Bajo diez minutos a tomarme un café.

Wednesday, November 29, 2006

¿El fin del machismo?

Cuando creces, y en mi caso cuando creces y estudias crítica feminista, postfeminista y postcolonial, te das cuenta de la cantidad de pensamientos no originales que rondan por tu mente, que acatas y respetas como si hubieras sido tú en realidad quien los ha formulado. Tiendes a seguirlos a rajatabla y no te los cuestionas porque te los han inculcado primero tus padres, luego tus profesores y, al fin y al cabo, la sociedad en conjunto. Y tú eres una niña, un proyecto de persona aún sin formar que debe someterse a los dictados de los mayores. En eso reflexionaba tras uno de los momentos más descorazonadores en el tiempo que llevo dando clase.
Aparecieron los títulos de crédito, me levanté a encender las luces. Acababa "La Mujer del Teniente Francés", adaptación de la novela del mismo título. Muy, muy por encima: en la época victoriana, una mujer sin recursos económicos decide no someterse a los dictados de una comunidad cerril y clasista, aunque para conseguir hacer realidad el futuro que anhela tenga que engañar al hombre del que está enamorada (la novela tiene dos finales, aunque en ambos se produce un reencuentro en que ella le explica su versión al protagonista: en uno, ella vuelve con él; en el otro, decide quedarse sola). Quedaban cinco minutos escasos, que decidí aprovechar con una discusión sobre la película.
-¿Y? ¿Qué os ha parecido?
- Que todas las mujeres son unas zorras.
Me quedé sin habla. El comentario lo había hecho... Pues si aceptamos la definición, una zorra, una chica preciosa de unos veinte años, con una vocecita dulce. No supe cómo responder. Creo que el resto percibió mi falta de reacción, porque enseguida sacaron otros temas de conversación. (Dios mío... Acaba de ocurrírseme que tal vez esta chica dé clase dentro de unos escasos cinco años a niñps pequeños, enseñándoles, aunque no sea del todo consciente de ello, que las mujeres están genéticamente dotadas para la manipulación, el engaño y ... la zorrería, si es que la palabra existe).
Segundo choque con la realidad. Revista Marie Claire (mi madre es modista y siempre hay revistas de ese tipo por casa). Sección de opinión "A favor y en contra de: Salir sólo chicas". Argumentos a favor: "Salid solas. Siempre es divertido resultar patéticas", y "Si salís sin hombres, experimentaréis los sufrimientos de la vida real. No os abrirán la puerta del coche, pagaréis la cuenta del restaurante y tendréis que volver en bus"...
¿Cuándo han nombrado a Susanita directora de una revista?
El artículo lo firmaba Empar Moliner, sin embargo, lo que me lleva a pensar que entran en juego grandes dosis de ironía. Y aquí mi segunda pregunta: ¿cuántas mujeres de las que leen Marie Claire sabrían distinguir la ironía del tocino?
Hay días en que me levanto y me doy de bruces con mi campana de cristal.
L... Mañana subo el cable USB, más conocido como chismín, y te mando la canción (I promise!)

Sunday, November 26, 2006

Exclusiva...

Que viene a ser la traducción de Scoop. Me ha gustado la película, muy en la línea de Woody Allen (si la fórmula lleva casi cuarenta años funcionando, ¿para qué cambiarla?): diálogos ingenio(u)sos, Woody Allen interpretándose a sí mismo... Aunque los primeros cinco minutos te dan ganas de arrancarte un brazo y méterselo a Scarlett Johanson en la boca, de alguna manera consigue convertir la sobreactuación en despiste y dulzura, y al final sientes mucha simpatía por ella (o a mí me ha ocurrido). Y Hugh Jackman (sorry if my spelling is wrong) parece... Un momento, ¿ES británico? Me asaltan las dudas. Si os gusta el cine de Allen, id a verla. Disfrutaréis. Los demás... Bueno, si hay alguien en mi entorno profriki que lo aborrezca (y he dicho aborrecer, que no es lo mismo que "No me apasiona pero tampoco lo odio"), sería una sorpresa.

Wednesday, November 22, 2006

So, so, so far away

So far away
Come on I'll take you far away
Let's get away
Come on let's make a get away

Once you have loved someone this much
you doubt it could fade
despite how much you'd like it to
God how you'd like it

you'd like it to fade

Let's fade together
Let's fade forever
Let's fade together
Let's fade forever
Let's fade together

If we get away
You know we might just stay away
So stay awake
Oh, why the hell should I stay awake?
When you're far away
Oh god you are so far away

I looked at your wall
Saw that old passport photograph
I look like I've just jumped the Berlin Wall
Berlin I love you
I'm starting to fade...
Franz Ferdinand
La canción que no ha parado de sonar en mi MP3 esta tarde (sí, tengo una de esas tardes). Escuchadla si no lo habéis hecho aún. Dedicada a quienes no se decidan entre dejar que se esfume un amor o esfumarse con la persona amada.

Tuesday, November 21, 2006

Aletargamiento

La palabra misma en tanto que fenómeno físico transmite el significado: su longitud, su cadencia, el modo en que sus fonemas se repantingan los unos sobre los otros (mira por dónde sale mi formación como lingüista). Acabo de volver y ya echo de menos el sofá de casa de mis padres, con su mantita acogedora y sus brazos siempre dispuesto a acogerme como la hija pródiga que soy. Allí, qué curioso, echaba de menos el ritual diario de sentarme frente a la pantalla parpadeante y asomarme unos minutos a vuestras vidas (¿Qué tal le irá a L/S en su exilio deseado? ¿Seguirá el Dr. denunciando el sistema industrial chino desde el humilde púlpito de su blog?¿Habrá atrapado allá en la selva panameña el monstruo nocturno a M, lo habrá rodeado con sus... ¿brazos??No creo que pueda hablarse de brazos si se trata de una masa infecta y carente de forma). En fin, que después de la estresante semana pasada, estoy de vuelta (alive and kicking). Doc, cuando tenga un par de horas libres me pondré en serio con tu blog (asusta la cantidad de entradas que acabo de ver). L, pues... Seguiremos coinciendo a horas extrañas. Y M, que no suele leer mi blog (me consta): cuidado con las cosas reptantes.

Thursday, November 09, 2006

Censura

Reporteros Sin Fronteras ha denunciado que varios blogueros (¿bloguistas?... Whatever) han sido encarcelados en Egipto acusados de utilizar su espacio para criticar a, o difundir propaganda en contra de, el gobierno. Si habéis pensado "Lógico, país tercermundista y fanatizado", os informo de que el ex-Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, planea (o planeaba, no lo tengo muy claro) crear una unidad de internautas especializados en detectar y denunciar a quienes difundan en Internet argumentos contrarios a la guerra de Irak. Voy a aportar mi granito de arena y ponérselo fácil.

Sr. Rumsfeld: el hecho de referirse al ataque y la invasión de un país como "guerra" no sólo no consigue su propósito, sino que pone de manifiesto la manipulación ideológica con que el señor Bush y su gabinete, del que usted forma parte, pretenden encubrir su proyecto de controlar militarmente la zona del Golfo Pérsico y asegurarse el libre acceso a sus recursos petrolíferos. ¿Cómo justificaría, si no fuera recurriendo a esa burda mentira, la muerte de miles de civiles inocentes?
Atte.,
Virginia Fernández Canedo

(Abajo la censura)

Monday, November 06, 2006

No soy mala hierba, sólo... Hierba en mal lugar

A veces basta un gesto, una mirada o una reflexión dicha en voz alta - que encaja tanto contigo que piensas que te la han arrancado de la mente como una zanahoria madura (ahí va mi pequeño homenaje a Bugs Bunny, único personaje de los Looney Tunes que me sigue cayendo bien pese a las toneladas de merchandising bajo las que está enterrada mi simpatía por el resto de sus compañeros) - para saber que esa persona sentada frente a ti va a formar parte de tu vida, por tiempo más o menos limitado (¿y acaso importa eso al principio?), que, como diría algún gomito/encefalograma plano (gracias por ampliar mi vocabulario, Doc), "habéis conectado". ¿Os ha pasado alguna vez? No hablo sólo de relaciones con el sexo opuesto, también de amistades o incluso de personas con las que habéis compartido nada más que unos días (o incluso una noche de insomnio en el tren). Me refiero a ese momento en que saboreas la sensación de "encontrarte a ti misma en el otro", indescriptible: durante unos instantes no eres capaz de imaginarte en otro lugar y con otra persona, porque tu vida adquiere un sentido que antes no había tenido.
Por supuesto, luego te decepcionan y tú los decepcionas, te enfadas, te cansan, te sorprenden con detalles que encuentras desagradables e indignos de esas personas a las que habías idealizado, no entienden tus pequeñas manías, os convertís otra vez en dos desconocidos... Para el resto de vuestras vidas o lo que os dure el cabreo (it all depends).
Volviendo al principio, malas hierbitas mías/frikis de toda especie y género (tengo que dejar este tonillo que apesta a Gloria Fuertes): cuando discutáis conmigo o con quien sea, haced un esfuerzo por recordar ese momento perfecto, recreadlo en vuestra imaginación; recordad lo que la otra persona logró haceros sentir.
Moralejas aparte, ayer vi Janis y John. ¿Alguno la ha visto?¿Qué opinión os merece? A mí me dio la impresión de que pretendían rodar una comedia negra y los lacrimógenos últimos diez minutos echan por tierra todo el esfuerzo; y, por Dios, si era necesario incluir una canción de Joplin en la película, ¿no hubiera sido mejor que la versionaran en lugar de obligar a la actriz a que hiciera un playback tan estridente?

Tuesday, October 31, 2006

I am the "who" when you ask "Who's there?"

Víspera de Todos los Santos. En aldeas perdidas de Galicia los viejos alzan la vista hacia el monte que se cierne sobre las casitas arracimadas y se persignan antes de murmurar una oración por la salvación de las ánimas de la Santa Compaña, que en su limbo frío y desapacible disponen sus candiles para la salida de esta noche. En México los cementerios se llenan de flores y adornos de plástico y papel en una algarabía de colores a la que en unas horas se sumarán las velas, el licor y la comida y el bullicio de los que acuden a celebrar esa fiesta con los suyos (ejemplo de sincretismo entre el antiquísimo culto azteca y el católico de los conquistadores... Una vez superado el choque irracional, salieron los dioses aztecas a hurtadillas de sus altares destrozados y encontraron refugio en las iglesias españolas ... Y hasta hoy). En Cacabelos, alrededor de un buen fuego, mis abuelos y tíos les quitarán el polvo a las historias de siempre mientras una mano encallecida y de nudillos gruesos como raíces de vid da vueltas sin descanso al tambor de las castañas. Y cada vez que uno de los frutos estalle, alguien recordará que un alma ha dejado el purgatorio para entrar en el cielo.
Pasadlo bien, celebradlo de alguna manera creáis o no. Besos.

Thursday, October 26, 2006

I was younger then, and my face was not then drained of blood

Imaginad que os despertáis una mañana y leéis en el periódico que una serie de pruebas os incrimina en un delito. ¿Quién en vuestro círculo de conocidos albergaría dudas sobre vuestra inocencia? ¿Llegaría alguien a pensar que sois vosotros los culpables? Me temo que en mi caso, el bibliotecario de mi pueblo, tan pronto como terminase de leer la noticia, se presentaría en comisaría para declarar en mi contra: juraría y perjuraría, sobre la Biblia, el Corán, o lo que fuese, que era una adolescente huraña y poco común; que pasaba las horas muertas en la biblioteca; que tenía un gusto malsano por las novelas de Stephen King; y, que de haber tenido acceso a un arma de fuego, hubiera inaugurado en España la tradición estadounidense de poner punto final a mis traumas de inadaptada en una orgía de sangre (lo de inadaptada debería figurar entre comillas; vivía tan encerrada en mi mundo que si alguien en el instituto intentó hacerme la vida imposible,- qué desperdicio de mala leche- no me di ni cuenta). Sé que estáis pensando que exagero, así que os transcribo una de nuestras conversaciones:
- ¿Este?
- Sí.
- Vaya, otro de Stephen King (sonrisa incómoda: labios estirados y ceño fruncido). Te gusta mucho ese autor, no (atención a la ausencia de signos de interrogación).
- Bueno...
- ¿No deberías leer otro tipo de libros? ¿Para gente de tu edad?
Ahora que lo pienso, tal vez la adolescencia sea la edad perfecta para leer a Stephen King, ya que a partir de los veinte sueles desarrollar cierto criterio literario (no todo el mundo, de acuerdo). Supongo, volviendo a mi entrañable relato de infancia, que mi buen bibliotecario se refería a libros como Mujercitas, o Ana de las Tejas Verdes. Qué lástima.
Se acerca Halloween y si, como a mí, en estas fechas os da por leer cuentos de terror, os recomiendo:
Carrie, El Resplandor, It (los únicos de King que yo salvaría de la quema);
cualquier relato victoriano. Si tengo que elegir, "To be Taken with a Grain of Salt" (está en la red; sólo tenéis que copiar el título de esta entrada y pegarlo en Google), de Dickens. Si pensáis que por firmar el (al parecer) nunca suficientemente versionado en sitcoms americanas "Cuento de Navidad" el señor Dickens era un viejecito entrañable y con un punto ñoño, esto os servirá para reconciliaros con él. Que al protagonista se le aparezca un muerto cuando le muestran el retrato del mismo en vida, y en lugar de divagar sobre la frontera mística entre los dos mundos, y clamar justicia con voz ululante el aparecido le murmure: Entonces era más joven, y mi rostro no tenía la palidez que ahora muestra, es para quitarse el sombrero (Look and learn, Stephen, look and learn).

Tuesday, October 24, 2006

Artesanos

Llevo varios días en plena crisis creativa y creo que el blog se resiente (¿lo habéis notado?). Llevaba unos diez minutos escribiendo y borrando, reescribiendo y reformulando pensamientos (me sentía como suelo al escribir mi tesina), cada vez más nerviosa y frustrada. Bien, voy a intentarlo una vez más y os ruego: sed benevolentes.
Todos convivimos con el fantasma del niño que una vez fuimos. Confieso que la idea me parece poco más que una forma burda y ñoña de justificar comportamientos que no se espera de los adultos. Tener imaginación - en el sentido particular de invocar imágenes- en este caso es además contraproducente: cuando escucho la frasecita no hago más que imaginarme a la niña que fui sentada en una silla frente a mí, con los rizos oscuros tapándole la frente, el ceño fruncido, las piernas colgando y los brazos cruzados, con una expresión de "¿Y bien?" tan obvia que casi la escucho chillándome recriminaciones (sí, era una de esas niñas maliciosas y cabronas que parece que nunca han roto un plato). ¿Y esta digresión? De vez en cuando necesito tomarme un tiempo, coger mis abalorios y herramientas y fabricar pendientes. Dejo que los pequeños trozos de cristal resbalen entre mis dedos mientras visualizo los diseños, y unos quince o veinte minutos más tarde tengo entre las manos dos pequeñas piezas; la idea ha cobrado forma y por unos instantes siento una satisfacción díficil de explicar con palabras, del todo distinta a la sensación de puro alivio que me embargaba al salir de un examen.
Supongo, espero y deseo ver mi tesis impresa y encuadernada en un futuro aún muy incierto.
Me encanta lo que estoy haciendo y espero dedicarme a la enseñanza, así que no os asustéis. No voy a fugarme a Ibiza a tejer jerseys. Y con todo, con los abalorios captando la luz en la palma de mi mano, no puedo evitar preguntarme

Thursday, October 19, 2006

Kit de supervivencia

Escuchaba un programa de radio esta tarde en que entrevistaban al publicista que ideó el anuncio de Bruce Lee ( ese que incluí en la lista de tonterías que me hacían feliz), quien contaba que sus dos héroes infantiles habían sido el susodicho Lee y MacGyver (¿McGiver?). Y como pertenecía a esa generación de niños a los que la tecnología no les había hipertrofiado el pulgar y atrofiado la imaginación a cambio, no me sorprendió oírle contar que de niño llevaba siempre encima su kit de supervivencia, que consistía en dos nunchakos (¿nunchakus?) fabricados por él mismo y aguja e hilo por si tenía que coserse alguna herida. Lo llevaba siempre con él por si lo raptaban y tenía que arreglárselas para huir, por supuesto.
Así que después del bajón de ayer y con la secreta esperanza de que os animéis a escribir (Sun, Doc... Suerte que a vosotros no hay que pedíroslo. Y el resto, visitad sus blogs), mi pregunta es:
¿Qué os llevaríais en vuestro kit de supervivencia? ¿A qué no podríais renunciar ahora mismo, mientras formulo la pregunta? ¿Una barrita energética o medicina para el alma? No valen ni el móvil ni la tarjeta de crédito: be original, please. Número máx. de artículos: 5. Allá van los míos (a día de hoy, 19 de octubre del 2006):
- Una barra de cacao para los labios (qué tontería, pensaréis, pero ha sido lo primero que se me ha ocurrido);
- Un paquete de pañuelos de papel;
- Ariel de Sylvia Plath;
- Chocolate;
- Un DVD con el anuncio de Bruce Lee
Adivinad en qué punto se desinfló mi imaginación. Venga, ceded y haceos fans (quoted from L-Kan). Haceos, palabra cacofónica, ¿no?

Wednesday, October 18, 2006

Que alguien me lo explique...

¿Por qué dependemos tanto de la opinión que merecemos a los demás?¿Por qué nos importa el qué dirán? ¿Acaso el hecho de que a una persona, o a varias personas, no les caigas bien va a cambiar el rumbo de tu existencia? Alguien que te mangonea o trata de hacerlo: ¿tiene complejo de superioridad o está encubriendo su propia debilidad? ¿Por qué el proceso de construcción de la identidad personal implica hacer lo posible, lícito o no, por que el otro nos devuelva la imagen de nosotros mismos que anhelamos? ¿Por qué a veces sentimos que no estamos a la altura de las circunstancias y otras veces nos decepcionan y nos hieren sin siquiera darse cuenta?¿Por qué hay días en que es todo tan gris y horrible (y no me refiero al tiempo atmosférico)?

Thursday, October 12, 2006

Se busca psicoanalista (precio a convenir)

Dos sueños extraños que he tenido estas últimas noches. Os los cuento y me comentáis, aunque advierto que más vale que vuestras tarifas resulten asequibles.
Sueño a): Flechas
(Debéis saber que estoy leyendo El Rey Transparente, de Rosa Montero, la historia de la campesina Leola que para rescatar a su prometido se hace pasar por guerrero... Así que entra en juego la sugestión). Estamos sitiados. No reconozco el sitio, a veces da la impresión de que estamos en un castillo y otras juraría que nos protege la cúpula de una iglesia. Hay soldados y no parece importarles que yo pulule por ahí. No sé bien por qué estoy aquí ni lo que se espera de mí. De pronto suenan las trompetas y todo el mundo corre a protegerse. Yo encuentro refugio bajo un arco. Lo comparto con una chica muerta de miedo. Alzamos la vista y vemos llover las flechas sobre el muro de enfrente. Cuando amaina la lluvia, sé que estoy herida (¿cómo? Es imposible desde donde estoy y me doy cuenta de ello en el sueño - soy analítica y racional hasta para lo onírico). Justo debajo o encima del ombligo. No duele. Miro sin histerismos el agujero de donde mana la sangre, de un rojo muy vivo. Y ahí me despierto.
Sueño b): Extra en una película de los sesenta
Estoy en mi casa. Todo lo que me rodea -mobiliario, vestidos, objetos- parecen sacados de una película de Marisol. Una chica (¿amiga mía?) duda entre dos chicos, su novio formal -moreno, delgado, con un rostro extraño, intenso- y uno pelirrojo (¿pelirrojo?). Sigo la trama sin involucrarme. De pronto presiento que el novio va a buscar a la chica para asesinarla, delante de todos los chicos peinados a lo Beatle y las chicas con vestidos cortos de color pastel. Sé que tengo que hacer algo, adelantarme a él para avisarla, tratar de impedírselo. Entro y salgo de cuartos, cruzo pasillos, me encuentro con más extras de la película de Marisol. Esto es ridículo. Esta es mi casa y debería poder encontrar la salida, o encontrar a la chica y al pelirrojo donde sea que se hayan escondido. El novio también los está buscando. Me angustio, me sube el corazón a la boca, sigo buscando puertas. Y me despierto, con fuertes latidos y recriminándome por tener pesadillas tan kitsch.
Si tenéis tiempo libre y os animáis, contadme lo que os sugieren.

Wednesday, October 11, 2006

En este nexo entre dos mundos y dos modos de tiempo
del todo incompatibles, la materia prima
de nuestros pensamientos de menú del día* asume el
nimbo
de la ambrosía reveladora.
Y así emprende camino.
Silla y escritorio son los hieroglifos
de un murmullo divino que las mentes despiertas ignoran
Así estas hojas, antes de quedar reducidas a nada,
hablan en la lengua de signos de otro mundo perdido,
un mundo que perdemos por el mero hecho de despertarnos.

Traducción muy libre para quienes no tienen la suerte de poder leer a Sylvia Plath en inglés.
*Meat-and-potato es, por supuesto, carne y patata, pero creo que Plath se refiere a una comida mundana, aburrida. De ahí lo de "menú del día" (se admiten otras propuestas).

Saturday, October 07, 2006

Propósito de enmienda

Para seguir con la atmósfera clerical -imaginaos que entráis en una vieja iglesia y que os inunda durante unos segundos el olor a cera, incienso y madera vieja que se condensa bajo los artesonados hasta que la nariz se acostumbra y dejáis de prestar atención-, hago hoy firme propósito de enmienda. ¿Y qué creo que debo enmendar? Me propuse, cuando empecé, escribir un blog que a cualquiera, fuese íntimo amigo mío o un desconocido que curiosea en la red una tarde de domingo, le resultase interesante o, cuanto menos, ameno. En ningún caso pretendía que se convirtiera en un desahogo, en un diario íntimo codificado en millones de bits. Y ocurre que, repasando mis últimos posts, tengo la sensación de que estaba cayendo en ese mismo error: puede que porque me impuse la obligación de escribir (describir mi) día a día. Tal vez no estéis de acuerdo con esta impresión o penséis que le doy demasiada importancia a lo que escribo; que un blog es, al fin y al cabo, un medio en que volcar todo lo que a uno se le pasa por la cabeza o el corazón. Y puede que con el tiempo el mío gane en franqueza y simplicidad, o que simplemente llegue a la conclusión de que ha dejado de cumplir una función en mi vida y deje de escribir. De momento me propongo volver a él sólo cuando quiera compartir con vosotros algo que merezca la pena, aunque eso suponga abandonar "el post nuestro de cada día".

At this joint between two worlds and two entirely
Incompatible modes of time, the raw material
Of our meat-and-potato thoughts assumes the
nimbus
Of ambrosial revelation. And so departs.
Chair and bureau are the hieroglyphs
Of some godly utterance wakened heads ignore:
So these posed sheets, before they thin to nothing,
Speak in sign language of a lost otherworld,
A world we lose by merely waking up.

Parte de The Ghost's Leavetaking de Sylvia Plath (para que sepáis con qué inocentes lecturas me entretengo últimamente). ¿No os da la impresión de que podría estar hablando de la vida virtual de los internautas impenitentes?

Wednesday, October 04, 2006

Santa y beato

Acabo de acordarme. En Siena visitamos un edificio impresionante que se llama (creo) Santa María Della Scala, un antiguo hospicio fundado por un ciudadano que dedicó su vida a rescatar a niños abandonados, educarlos y darles un oficio con el que subsistir dignamente. Y la casa natal de Santa Catalina de Siena, una mujer anoréxica que se autoinfringía castigos corporales, levitaba, tenía visiones en que se desposaba con Cristo y se bebía el pus de las heridas de los enfermos. Paseábamos por el vestíbulo de Santa María Della Scala, decorado con frescos sobre la vida de su fundador y se me ocurrió hacerle a B. el siguiente comentario: "Es curioso.. Este buen hombre funda un hospital para evitar que bebés recién nacidos mueran de frío y hambre y les da un oficio, y lo nombran beato. La buena de Catalina bebe pus y pone los ojos en blanco y la santifican. ¿Qué te dice eso sobre la jerarquía católica?". B. se echó a reír. Para mi sorpresa.

Lista

Ya que no tengo demasiado tiempo (es la hora de comer y me he propuesto sentarme a las cuatro a "trabajar en la tesina", un eufemismo de "pasarse varias horas frente a la pantalla, escribiendo un párrafo, leyéndolo, releyéndolo, cambiando detalles aquí y allá, borrándolo, poniendo en cuestión mi capacidad, suspirando, cayendo en una espiral de depresión y autoconmiseración"... Pero para qué aburriros con los detalles - a lo que soy tan dada por otra parte-), me voy a limitar a daros una lista de lo que me ha hecho feliz estos últimos meses (pongamos de junio a principios de octubre). Me encantan las listas porque dan sensación de orden y continuidad, dos cualidades de las que mi día a día, para mi desgracia, carece.
- Tomar la madura decisión de quedarme a pasar el verano en León "trabajando en la tesina". Verano no tan productivo como esperaba, pero que me ha servido para descubrir que sí que sirvo para vivir sola (aunque echaba de menos a mis compañeras ... Y al final echaba de menos hasta a la mascota que no tengo, en plan "Son las ocho de la tarde y hace un tiempo genial... Si tuviera perro lo sacaría a pasear. Y lo llamaría Bram.").
- Ir al MUSAC sola. Pararme en las instalaciones el tiempo que me dio la gana sin tener que preocuparme por si los demás se aburrían de esperar. Darme cuenta de que el arte moderno cumple su función si tres meses después soy capaz de recordar una obra y por qué me conmovió (gracias, P.).
- Leer Misfortune, versión (pos)moderna de una novela victoriana. Unas quinientas páginas en que el autor trata con delicadeza el tema del género (¿por qué le damos tanta importancia a algo que surgió de nuestra imaginación?). Creo que me duró un día y una mañana.
- Las comidas con mis amigos. ¿Será un síntoma de madurez/ancianidad que te apetezca quedar con tus amigos a comer y una larga sobremesa de café y conversación en lugar de a cenar y de copas?
- Ir con R. al cine, todas y cada una de las veces, aunque la película no siempre valiera la pena. Ver dos películas una noche (no suelo ser así de impulsiva), que las palomitas nos sentaran fatal y, con todo, disfrutar como dos enanas.
- Acertar con el regalo de despedida de L. (no es que seas difícil, es que me lo tomé como un reto).
- Atreverme a confesar que cuando era pequeña no podía escuchar a Serrat sin echarme a llorar. No prestaba atención a las letras, me bastaba con oír su voz. Tantos años inútiles labrándome una reputación de dura insensible a la basura.
- Volver al MUSAC con M.,N. y A. Tirarnos más de 20 minutos en Posesión, muertos de la risa.
- Descubrir que no a todos los niños pequeños les caigo mal por razones que se me escapan.
- El día que pasé con mi amiga M. Comimos, tomamos café, fuimos de compras, descubrimos desconcertantes "novedades tecnológicas"... Hablamos hasta quedarnos sin voz.
- Los ravioli (puede que no fueran ravioli, la variedad de pasta en Italia resulta apabullante) de queso y espinacas con salvia. Mi plato de pasta favorito para la eternidad. Y todo lo que me ocurrió en Italia.
- Los dulces japoneses que N. me envió. Y el conejito Gui-San (abreviatura de San-Guinaria Deidad Japonesa de las Katanas, por si os lo estábais preguntando).
- Recibir el mail de un fantasma (aunque se quedara en eso).
- Comprarme un pijama rojo.
- El anuncio de Bruce Lee. ¿Lo habéis visto? Da la sensación de que en cualquier momento se levantará y reducirá el sillón en que se sienta a astillas. Y esa pronunciación. "Be shapeless". Me dan escalofríos (no del todo desagradables).
- Teenie Weenie.
- Jugar con mi perrita (la de mis padres, más bien).
- Este blog y todos los que formáis parte de mi vida gracias a él.
Antes de que esto degenere en ñoñería, lo dejo, no sin recordaros que

The talent for being happy is appreciating and liking what you have, instead of what you don´t have.

Es el mensaje personal de R. en el Messenger, y supongo que se trata de una cita. Si sois curiosos, escribidlo en el Google para averiguar el autor (y me lo escribís).