Thursday, July 26, 2007

Luis María Ansón, director de "(El sueño de) La Razón"

En este departamento, una persona a la que le sobra el tiempo (y que no soy yo) se dedica a recopilar noticias que él o ella considera relevantes y a pegarlas en corchos o zonas de paso donde todos podamos leerlas. La última joya, "Carta de Zapatero a Fidel Castro", fechada el 10 de abril de 2007. El titular en que Ansón, como tantas otras veces y para no traicionar la línea editorial de El Mundo, prefiere obviar el cargo de Zapatero resulta tentador... Y el contenido no decepciona. Entre otras expresiones afortunadas, encontramos "Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas" (reminiscencias que provocan escalofríos en personas de ideología distinta a la imperante entre los redactores de El Mundo), " Sólo la falacia del ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia", "Aprovecho esta carta ... para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos..." (Luis María Ansón, Canela Fina, publicado en El Mundo el 10 de abril del 2007).
Primera posibilidad. Damos por buena la información que nos da sobre el origen del documento (un amigo de la Agencia Efe en La Habana le ha "filtrado" la carta). Y yo os pregunto: ¿merece figurar como miembro de la Real Academia Española un escritor al que se le escapa el concepto de sarcasmo? Dato, relevante o no (lo dejo a vuestra elección) sobre cultura inglesa: el uno de Abril se celebra el All Fool's day, en que, entre otras bromas y como ocurre aquí el día de los Santos Inocentes, se difunden noticias falsas como si fueran ciertas.
En descargo del señor Ansón, segunda posibilidad. Se trata de una curiosa obrita de ficción que ha salido de su pluma y con la que pretende mofarse del advenedizo Zapatero: su supuesto contacto en la Agencia Efe no sería otro que su Cide Hamete particular. Ansón se cuida mucho (¿demasiado?), sin embargo, de dar a su carta un aire de absoluta veracidad... ¿Con qué objetivo? ¿Presupone que las mismas personas que llevan tres años creyendo a pies juntillas que tras los atentados de Madrid se esconde un complot de ETA, el PSOE, la masonería y los rojos redivivos, van a captar la sutil ironía de sus elegantes líneas? Desengáñese, señor Ansón. Consulte Google y comprobará la cantidad de personas que esperan una pequeña señal, una mera insinuación, para salir a manifestarse con pancartas en que se lea "ZP NOS VENDE A LOS ROJOS. ESPAÑA COLONIA CUBANA".
Como un hidalgo en camisón remendado, escondido en una buhardilla mientras relee las aventuras de sus héroes e iluminado por el mismo sol que revela la existencia de partículas doradas en suspensión, la cabeza me da vueltas y ya no logro distinguir lo que es verdad y lo que no lo es.

- ¿ No te das cuenta de que el mundo se ha vuelto loco otra vez?
Y pensaba para sus adentros: (¿ o es que alguna vez ha sido cuerdo?).
Por eso es menester salvarlo del inminente derrumbe a que se haya expuesto.
- Pero, señor, los tiempos han cambiado. Ya nadie cree en el ideal caballeresco. Y si nuestras figuras y atuendos ya eran ridículos antaño, ¿ cómo no serán hogaño?
- Los tiempos cambian, sí, es verdad. Pero los hombres siguen siendo siempre iguales o, quizá, peores.
(Agostino, El despertar de Don Quijote).

Monday, July 23, 2007

Proverbio palestino

La vida es como un pepino:
hay días en que te lo comes,
y otros en que te lo meten por el culo.

Thursday, July 19, 2007

Vuelta a los orígenes, anécdota y dos razones más para no suscribirme a Cosmopolitan

Vuelta a los orígenes, id est, vuelta al negro (qué asco todo... Sí, otra vez). Anécdota: estación de autobuses de Léon; autobús a Valladolid; se sube una pareja de mediana edad y aspecto agradable. Único periódico de distribución nacional disponible, El Mundo. En portada, la fotografía de unos soldados españoles tomada no se sabe muy bien dónde. Comentario del hombre, que sin duda pretendía ganarse la simpatía del resto de pasajeros: "¡Fíjate!¡Negros soldado! Para que luego digan que en el ejército sólo se encuentran peruanos!". El trío (Dr. Mabuse copyright) intercambia miradas de incredulidad hasta que L. rompe el incómodo silencio con un audible "¡Señor, qué país!".
Primera razón por la que nunca me suscribiré a Cosmopolitan: "Truco infalible para que él -ese ente desdibujado con el que toda lectora de la susodicha revista sueña- caiga rendido a tus pies. Cuando estés hablando con él, fija la mirada en sus ojos, espera tres segundos, sonríe y muérdete el labio inferior". Que "él" te esté hablando del Índice Nasdaq o de cómo le afectó la muerte de su perro, mera anécdota.
Segunda razón: Testimonio de una chica que se sometió a una intervención de reducción de estómago. "Cuando adelgacé, la relación con mis amigas cambió. Parecía que hasta cierto punto les molestaba que yo ya no fuese "la gorda de su amiga" y que atrajese las miradas de sus pretendientes". ¿Qué gran lección se oculta tras estas palabras? Las mujeres, inmersas en una competición por conseguirlo a "él", somos incapaces de tener amigas. Si el hombre es un lobo para el hombre, la mujer, según Cosmopolitan, es una zorra para la mujer (y ahí queda eso).

Monday, July 02, 2007

So...

How do you like my bitchy face?

Wednesday, June 27, 2007

Las mujeres de verdad tienen curvas (y, de verdad, tienen pelos)

Aunque la publicidad se empeñe en lo contrario regalándonos la vista con mujeres de piernas perfectas y axilas perfectamente depiladas. El glamour cuesta, chicas, y es en el momento en que decidimos recurrir a la cera hirviente por vez primera cuando comenzamos a pagar.
Jueves pasado, tiempo desapacible. Me encierro en el cuarto de baño pertrechada con los siguientes adminículos: depiladora eléctrica con cabezal basculante, tiras de cera fría, toallitas con loción predepilación y aceite postdepilación, pinzas de depilar y crema decolorante. A depilar las siguientes zonas: axilas, piernas enteras, ingles, cejas. A decolorar: línea del abdomen (las chicas sabrán a qué me refiero).
Empiezo por las piernas, primero del tobillo a la rodilla. Empiezo trazando una recta con la depiladora eléctrica siguiendo el hueso (duele menos). El dolor aumenta si la deslizo (que no os engañe la suavidad que transmite el verbo... Tenéis que visualizarlo acompañado de un ruido semejante al que produciría un cortacésped en miniatura) sobre el músculo, que se contrae por más que el cerebro le haga llegar mensajes para que se relaje. Los poros irritados convierten la parte inferior de mis piernas en una constelación de estrellas rojas sobre un cielo lechoso. Soplo (ingenua de mí) para mitigar un poco la irritación.
Muslos. Bien. Soy literalmente incapaz de pasarme la eléctrica por los muslos, no sé por qué. Siento como si millones de agujitas se me clavaran en la piel, una sensación que apenas dura una décima de segundo, pero tan aguda que me tengo que morder el labio para reprimir las lágrimas. Así que recurro a mi segundo método favorito: las tiras de cera fría. Me aplico la loción predepilación (fresca y agradable... Pero mis piernas no son tontas y saben lo que les espera). En las instrucciones del paquete que las contiene (perversos instrumentos de autolesión), se lee "Tire en dirección contraria al crecimiento del pelo, con un movimiento rápido y decidido". La teoría la conozco. Separo las tiras (vienen pegadas de dos en dos), que se despegan con mala gana. Dejo una al borde del lavabo (al recoger el estropicio, siempre encuentro una de esas tiras pegada al lavabo: probad a limpiar cera fría. Si tuviera que dibujarles caritas con rotulador, tendría que dibujarlas riéndose de mí); la otra se adhiere con fuerza a mi piel. Y entonces lo que toca es tirar con decisión, no quedarte mirando con pavor mientras repites "Tengo que quitármela, tengo que quitármela... Ohdiosohdios...". Confesaré que el dolor nunca llega a los extremos con que me torturo antes de decidirme a tirar (con poca decisión, después de todo, y mucha, mucha rapidez). A medida que me acerco a las ingles me hago siempre la misma pregunta: ¿por qué no utilizo una crema exfoliante? Así me evitaría estos granitos provocados por pelos enquistados. Para los afortunados/as que no sepan de qué hablo, cuanto más te depilas, los pelitos nacen más y más débiles. Lo cual es bueno. Pero llega un momento en que el pelo no puede romper la piel (sobre todo si no la exfolias correctamente y se crea una capa de células... Fósiles, más que muertas), y sigue creciendo debajo de la misma, produciendo una inflamación que puede devenir en infección. Lo cual es malo. Entonces, si tengo suerte, basta con unas pinzas y un poco de maña. Si no la tengo me veo obligada a recurrir a cirugía menor (desinfecto una aguja, dejo el Betadine al alcance de la mano y me encomiendo a poderes superiores).
Ingles... Mis compañeras se acercan corriendo a la puerta, llaman con insistencia: "¿Estás bien?". Hay que disculparlas, no me oyen blasfemar a menudo. Tengo que repetir y no se trata de una perspectiva agradable teniendo en cuenta que la penúltima vez mi piel no quiso desprenderse de la tira. Sí, ocurre; no, no es agradable. No llega a sangrar, pero la zona se enrojece y escuece un par de días.
Inconvenientes de usar cera: tienes que tener cuidado y frotarte a conciencia con la toallita empapada en aceite postdepilación o si te pones los vaqueros a continuación tus piernas se habrán vuelto bicolores cuando te los quites. Por no hablar de los dedos pegajosos.
Axilas. Está comprobado que la ducentésimo nonagésimo nona vez pierdes la sensibilidad en la zona. Nada que reseñar, por tanto.
Cejas. Me ha costado tiempo y lágrimas aprender a tener en cuenta los puntos en que debes situar el nacimiento y fin de la ceja (entran en juego las comisuras de los labios), a diferenciar entre perfilar y despejar, a nunca, nunca, bajo ningún concepto, depilar los pelitos por encima de la ceja, a desechar la idea de dejarme una fina línea de pelitos... A quien piense que unas bonitas cejas dependen de un día inspirado con las pinzas... ¡¡Ja!!
Aunque decolorarse no entre dentro de la categoría depilación (corresponde más bien a camuflaje), no me resisto a mencionarlo. La cajita, con su crema decolorante, que tienes que mezclar con los polvitos aceleradores en la bandeja con la espátula... ¿No os recuerda a un minikit del Quimicefa?

Y, por último, la oscura verdad sobre la depilación...
No importa el tiempo que dediques ni lo cuidadosa que creas haber sido. Por lo que a los pelos respecta, estás en franca (escandalosa) minoría numérica (y siempre encontrarán un pliegue de piel en que esconderse).

Thursday, June 14, 2007

The Limping Pirate Song, by J. Sabina

I'm not a man

who cries easily,

always complaining about everything.

If life allows it,

I paw her,

if not, still I love what I do for a living,

and, since dreaming is free,

and I do not believe in reincarnation,

with a little bit of imagination,

I will depart right now

and live other lives,

try other names,

the skin and clothes

of all the men I will never be:

Al Capone in Chicago

a soldier in Melilla

a painter in Montparnasse

a mercenary in Damascus,

a Virgin-bearer in Sevilla,

a black man in New Orleans.

A dirty old man in Sodom

a deportee in Siberia

a sultan in his harem.

A policeman? No way!

the best toreador in the Fair

a young gipsy in Jerez.

A gambler in Monte Carlo

the cigarette in your mouth,

a taxi driver in New York.

The coolest guy in the block,

I do what I want,

an F- in Religion class.

The Queen's confessor,

a banderillero in Cádiz

a tavern keeper in Dublin.

A three-cushion billiard player

a rebel in Heaven

a cabaret owner.

The scratch in your back

the tenor in Rigoletto

the piano player in a brothel.

A bongo singer in La Habana

Casanova in Venice

an old man in Shangri-La.

A stowaway in your bed,

the lead singer in a band,

the best-time driver in Le Mans.

A crime reporter

A private eye in a tight spot

Preserved in alcohol.

The rapist in your dreams

the suicide in a viaduct

the Prince Charming in a soap opera.

A morphine addict in China

a deserter in India,

a sailor in Marseille,

a PlayBoy photographer.

But, if you let me choose

just one of these lives, then I choose

the limping pirate,

with a wooden leg,

a patch over his eye,

and a wicked face,

the old rogue, the captain

of a ship with a flag

showing two shinbones

and a skull.




Porque sí, por Sabina, porque me apetecía escribir una entrada sin segundas partes.

Wednesday, June 06, 2007

París: impresiones

Jueves a mediodía
Las pupilas contrayéndose por el cambio de luz (el día frente a las tinieblas iluminadas por los neones del metro). Lluvia, frío. Edificios decimonónicos, fachadas bien cuidadas, balcones de forja. La boca del metro modernista de la Rue Pigalle. Coches, bicicletas, mujeres empujando carritos de bebé (¿cómo se las arreglan sin la capota de plástico?, me pregunto). Tráfico poco denso. Una avenida con árboles que enseguida dejamos atrás. Restaurante Léon (ejem) a la izquierda, especialidad mejillones. Un supermercado, una tienda de música (decenas de Fenders en el escaparate). La lengua francesa nos rodea y nos sentimos náufragos, reconociendo apenas unas palabras aquí y allá. El Victor Masse. Recibidor pequeño, bien iluminado. Nos regalan tres planos de la ciudad. Las maletas abandonadas en una sala llena de otras maletas, trastos varios, folletos publicitarios sobre los sitios que no puedes dejar de visitar en París y unas bicicletas.

Wednesday, May 30, 2007

The singing bone (¿El hueso cantor?)

(Inciso: en cuanto vuelva de París me pondré a escribir un mix con mi y vuestros inconfesables, una canción que nos hermane en la vergüenza. Si alguien se anima, que escriba las primeras líneas)

Le he estado dando vueltas al tema: ¿por qué me atrae tanto el género de terror en sus variantes cinematográfica y literaria?. Leí en una ocasión por ahí (¿no os encanta la precisión de mis fuentes?) que a esa sensación entre lo agradable y lo desagradable la denominan "miedo controlado": el control que una misma ejerce sobre la situación que le provoca miedo desencadena el placer. Cambiad "miedo" por "dolor" y, qué curioso, obtendréis la definición de masoquismo (y no, no encuentro excitantes ni las correas, ni los látigos, ni el cuero negro*). Y aunque no logre dar con unas razones convincentes que expliquen mi afición, sí que recuerdo con qué relato experimenté por primera vez ese "miedo controlado". Se trata de un cuento recogido en una antología de los hermanos Grimm que se titulaba "La flauta de hueso" y que leí, calculo, con unos siete u ocho años. Lo encontré en Internet en inglés ("The Singing Bone"), en una versión (estoy convencida) mucho más próxima a la oral que los Grimm debieron de escuchar de los labios de pergamino de una anciana. Lo que vais a leer a continuación es el resultado de mis recuerdos y la traducción de este cuento (link al final).

Eráse que se era un reino asolado por un dragón que destrozaba las cosechas, mataba al ganado y convertía en guiñapos a los campesinos con sus garras. El desesperado Rey prometió una sustanciosa recompensa a quien le entregara la cabeza del dragón, pero se trataba de una bestia tan enorme y fiera que ni los más valerosos caballeros osaban acercarse a la cueva que habitaba.
Entre los caballeros del Rey se contaba Sir Henry, un hombre fanfarrón y vanidoso que tenía a su servicio al honrado Jack, un escudero sencillo y de buen corazón. A Sir Henry, lleno de deudas, le quedaba poco más que su caballo, su armadura y la fidelidad inquebrantable de Jack, así que decidió una mañana partir en busca del dragón. Jack ensilló el caballo de Sir Henry y su vieja mula y juntos se encaminaron hacia la cueva. Poco antes de llegar se encontraron con una anciana que descansaba a la vera del camino. "Sir Henry, tomad esta espada. Atacad con ella al dragón y clavádsela en el corazón. Sólo así conseguiréis terminar con él". Se trataba de una espada excelente, de modo que a pesar del desprecio que la figura encorvada de la anciana despertaba en él, Sir Henry la aceptó.
La entrada de la cueva despedía oleadas de calor acompañadas de un hedor insoportable. Sir Henry empalideció, pero agarró con decisión la espada y entró. La visión de la bestia, una serpiente alada de escamas negras enroscada sobre sí misma, coronada por una cabeza desproporcionada, lo llenó de pavor y sin pensárselo dos veces salió corriendo de la cueva. Mientras recuperaba el aliento, con la espalda apoyada sobre la fría piedra, el honrado Jack lo observaba compadecido. Lo ayudó a incorporarse y recogió su espada. "Quedaos aquí, Sir Henry. Yo lo intentaré". Antes de que pudiera pronunciar la palabra "Estúpido" la figura rechoncha de Jack se había difuminado en la negrura de la cueva. Sir Henry decidió esperar un tiempo, convencido de que pronto escucharía los chillidos desgarrados de su escudero. Los gritos, sin embargo, no resonaron en las paredes de la cueva, ni siquiera después de que los gruñidos de la bestia lo llenaran de pavor. Y cuando Sir Henry empezaba a pensar en recoger sus bártulos y encaminarse de vuelta al castillo, la entrada de la cueva le devolvió a su escudero, que salía arrastrando la enorme cabeza del dragón.
"¡Señor! ¡Señor! La anciana tenía razón, señor. El dragón vino hacia mí, y yo me quedé quieto. No podía moverme del miedo que sentía, pero me arrodillé y el dragón pasó por encima de mí, así que cuando vi que podía clavarle la espada en el corazón, la levanté. ¡Y acerté, señor! ¡Se la clavé en el corazón! ¡En el...! ... ¿Señor?..." Jack soltó la cabeza y se volvió hacia Sir Henry, que lo miraba con ojos pensativos y la lanza todavía entre las manos. Jack se tocó la herida, de la que manaba la sangre como de una fuente. Mientras Sir Henry cargaba la cabeza en la montura de su escudero, el honrado Jack murió. Sir Henry lo enterró al pie del viejo roble que custodiaba la entrada de la cueva y puso rumbo al castillo, donde lo esperaban su recompensa y honores sin cuento.

Fin.

¿Fin? No te lo creas. ¿Cómo iba a quedar el malvado Sir Henry sin castigo? ¿Y qué pasa con el héroe, Jack el honrado, convirtiéndose en mantillo bajo el roble? Recuerda que se trata de un cuento, y a la edad en que tus padres te cuentan cuentos todavía confían en que creas que el mundo se rige por las leyes del honor, la justicia y la bondad. Así que, querido mío o querida mía, confía tú también. Continúo a la vuelta.

Saturday, May 19, 2007

Lo(s) inconfesable(s)

Para endulzar la amargura de las últimas entradas, os doy la oportunidad de que el mundo (ejem... Está bien: nosotros) descubra, desde este virtual estrado, información que hasta este momento habéis guardado bajo siete llaves.

Acceder a la colección de música (en el soporte que sea) de alguien nos descubre detalles insospechados. Tu hermano, que te aturdía con su disco-trance, atesora un directo de Ismael Serrano; tu compañera de piso, que medita con Bach y rodeada de velas, tiene la discografía ochentera de Miguel Bosé (sí, me refiero a ESAS canciones). Ahí va mi desafío (asumidlo o no):

¿El trabajo -sea en CD, en MP3 o en vinilo (wow!)- de qué artista o grupo no reconoceríais poseer ni bajo tortura?

Y para compensar y dejarme boquiabierta con vuestra cultura musical, ¿de qué disco habéis disfrutado más últimamente?

Mi inconfesable: Shakira, Grandes éxitos. (Aquí debería figurar un emoticón rojo de la vergüenza). Justo antes del salto a los E.E.U.U. y el reconocimiento internacional (2002, calculo). ¿Por qué lo compré? Me había pasado el primer cuatrimestre de segundo de Filología susurrando la letanía "Locaciegafeaflacadesquiciada... Cuandotemiroynomedicesnada...". No había un destinatario, pero aun así me trae buenos recuerdos.
Ha sonado una y otra vez en mi habitación y en mi cabeza: Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. De la colección Estrellas del Jazz de El País. Imprescindibles Let's call the whole thing off y Summertime (escalofríos).

Friday, May 18, 2007

Sobre la ficción II

Nota: imprescindible leer el comentario del Dr. a la entrada anterior (suspiro de alivio... Me temía que pensaráis que me había llevado el portátil a un recorrido turístico por los cerros de Úbeda). Dr., gracias por su correctísima aportación ;).

La Historia, por tanto, se desliza cual intrépido aficionado a los deportes de riesgo por los rápidos de la ficción. Ni siquiera, concluye Greenblatt emocionado, ni siquiera una enumeración simple de hechos en columna resultaría del todo objetiva, porque el historiador se vería obligado a seleccionar el orden de los hechos, lo que implicaría una indiscutible intromisión, el afán por encontrar (¿encontrar o imponer?) una secuencia lógica de dichos hechos.

Se te encoge el corazón al pensar qué habrá sido de Maddie, la niña de cuatro años que fue secuestrada en Portugal, o de Yéremi (grafía que apareció en los medios de comunicación), que desapareció hace un par de meses en Canarias. Se especula con que hayan caído en manos de una red de pederastia internacional. Apagas la televisión entre el horror y la náusea y decides salir a disfrutar del mes de mayo, que tanto se ha hecho esperar por aquí. Te cruzas en el portal con ese jubilado de sonrisa amable, siempre elegante y correcto, que hace una carantoña a los niños de los vecinos cada vez que coinciden en el ascensor. Viaja mucho y te ha traído un par de postales que comparten espacio en el frigorífico con tus recetas de repostera aficionada, postales de destinos turísticos que evocan pagodas y mercados abarrotados de gente.

Y si supieras a qué se dedica en esas ciudades en que los niños se ofrecen por menos de lo que aquí te cuesta una barra de pan, te destrozaría un poco por dentro (un poco, pero lo bastante). Por unas horas, unos días o unas semanas, haría añicos tu propia ficción, que tendrías que recomponer con cuidado. Porque, queridos niños, no es que no todos los días tengan por qué ser maravillosos, es que si fuésemos conscientes de la magnitud de lo monstruoso, y de lo cerca que está en realidad, no encontraríamos fuerzas para salir de la cama cada mañana. Necesitamos la ficción como necesitamos el oxígeno, aunque no seamos conscientes de ello.

Más optimismo en próximas entregas. Prometido. Y un abrazo -ficticio o no, en vuestras manos está- si lo necesitáis.

Tuesday, May 15, 2007

Sobre la ficción

Conste ante todo que no me agrada referirme a categorías. En este caso lo necesito porque a fuerza de repetirlo lo hemos asimilado: si yo hablo de una persona de letras y otra de ciencias, todos sabéis a qué me refiero. Se trata, entonces, de una mera cuestión de comodidad.

Os pregunto: ¿cuál de entre todas las carreras de letras se distingue por su nula concesión a la ficción? O, ¿en qué carrera se persigue el análisis de la narración de hechos sin que intervenga ninguna elaboración posterior? Como no pongo en duda vuestra inteligencia, sé que imágenes de libros llenos de textos áridos, salpicados de fechas y cuadros de reyes con mandíbulas prominentes y gesto de inmenso aburrimiento ante la perspectiva de horas posando para el pintor de la corte han inundado vuestro recuerdo. La Historia, tal vez la decana de las ciencias humanísticas - que los ortodoxos me perdonen la herejía-, se concibió como el ejercicio de conservación de la memoria de sucesos que configuraron, para bien o para mal, el devenir actual de este o aquel país. Al principio - ¿de qué?... Al principio de todo, cuando se reunían en torno al fuego y sacaban las flautas de hueso y los instrumentos de percusión (hablando de flautas de hueso, en otro momento os contaré un cuento que leí con siete u ocho años y que consiguió que a esa edad comenzaran a fascinarme los relatos y películas de vampiros y aparecidos), las mismas pinturas que identificaban al clan en todas las caras, los niños durmiendo en los regazos de sus madres, las amenazas de la noche conjuradas por medio de aquel elemento todavía extraño, que les proporcionaba calor y mejoraba la textura de sus alimentos, entonces se hacía el silencio y la voz de los ancianos ascendía con las ascuas hacia el cielo negro. Entonces historia y ficción conformaban una madeja inextricable. Los primeros habían venido de lejos, o habían venido del cielo, o del agua (¿acaso importaba?). El fuego lo había encendido por vez primera una mujer habilidosa, o una madre, o nuestra madre, o la madre, que entonces empezaban a tallar en pedazos de roca maleable, y de la que se acordaban antes de salir a cazar, o cuando moría un niño. Pasaron los siglos (única obligación que le hemos impuesto al tiempo, la ficción por excelencia, las medidas en que lo diseccionamos y tratamos de comprenderlo) e historia y ficción se separaron de mutuo acuerdo, quedándose una en el ámbito de las universidades y mudándose la otra a regiones menos áridas. Y llegamos así a finales del siglo XX. Empequeñecido por pilas de libros, ajeno a que un complejísimo proceso neuronal acaba de desencadenarse en su cerebro, un teórico y crítico literario levanta la vista para descansar unos instantes. Si pudiésemos echar un vistazo, ocultándonos entre los libros y en completo silencio para no interrumpir su concentración, veríamos que sus ojos se iluminan con un brillo extraño, y que toma bolígrafo y cuaderno para sacudir con lo que está a punto de anotar los cimientos de la historiografía tal y como entonces se concebía. La Historia, escribe Greenblatt, no está en relidad tan alejada de los presupuestos de la ficción. ¿Hasta qué punto la Historia, que se precia de su imparcialidad, no es sino el resultado de la elaboración narrativa de un hombre, con sus opiniones, sus odios y simpatías? ¿No es ficción (la mano de Greenblatt apenas sigue el ritmo de su pensamiento) interpretar el suceso X como el resultado de la causa Y, y no sólo eso, sino determinar con autoridad incuestionable que el suceso X empieza en esta fecha y acaba en esta otra? ¿Y quién o quiénes deciden qué sucesos merecen ser recordados?

(Hm... Dadme un voto de confianza y perdonad la digresión. Continúo mañana)

Wednesday, May 09, 2007

Diferencia entre idiota e idiota rozando lo inimaginable, por cortesía de Youtube

Esto es idiota:

"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours"

Y esto es idiota elevado a la enésima potencia:

"THIS IS THE STUPIDEST THING EVER!!! BUT I LOVE MY MOM AND DON'T WANT TO TAKE ANY CHANCES!
"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours" --sorry "

Thursday, May 03, 2007

La media ficticia

En un reportaje sobre adolescentes que dedicaban su tiempo libre a una ONG o algún otro proyecto solidario (sí, no sólo se dedican a organizar macrobotellones- a propósito, ¿sabéis qué me fastidia? Me juego un chupachups de frambuesa - ¡es imposible encontrarlos!- a que estos chicos a los que ahora se les llena la boca con palabras como "libertad" y "derechos" son los mismos que dentro de diez o quince años llamarán indignadísimos a la policía porque unos gamberros borrachos arman bulla a las puertas de su casa), leí el testimonio de una niña que con doce años había sufrido acoso escolar. "No podías destacar ni por arriba ni por abajo". No podías ser la más lista ni el más tonto, el más alto, el más bajo, la más gorda, ni el más flaco. Tenías que seguir un patrón que todos habíamos interiorizado, aunque no sabíamos muy bien quién o quiénes lo establecían. Necesitabas una personalidad muy fuerte para no quebrarte, para aceptarte como "raro" (¿friki?), con la esperanza de que una vez que terminase el instituto superarías todos tus traumas. Para desgracia de muchos, y como se ha encargado de enseñarnos Hollywood, el microcosmos controlado del instituto reproduce las relaciones sociales de la edad adulta. Te sientes más cómoda en tu piel, pero tu percepción de la realidad y tus perspectivas vitales se acomodan con dificultad a las de la media. Te gustaría encontrar una pareja y al mismo tiempo no tener que renunciar al espacio que has creado a tu medida y en el que te encuentras tan cómoda. Piensas en formar una familia y a la vez fantaseas con largarte con lo puesto unos años al extranjero.
¿Por qué, oh -introduzca la divinidad de su elección-, no me creaste "media", con un gusto moderado por los programas de cotilleo y el deseo único de un chalet unifamiliar en una urbanización asequible y un monovolumen a la puerta? (Dita sea).
Ah. Si os presentan a una dependienta (¿dependiente mujer?) que os cuenta como anécdota para romper el hielo que no hace mucho tuvo una clienta (¿cliente mujer?) que se tiró media hora en el probador antes de confesar que había metido la cabeza en el espacio de la cremallera de modo que los tirantes quedaban ambos a un lado de la cabeza, haciendo que la chica pareciese una versión femenina y con rizos del jorobado de Notre Dame, ya podéis suponer de quién os están hablando (qué lástima).

Thursday, April 19, 2007

Pepiño, dime algo con amor...

"Pepiño". La primera vez que lo escuché, el humorista había llegado a la conclusión de que un marcado acento gallego incrementaría de modo notable la gracia del chistecito. Extraños los detalles que recordamos.
Os remito al blog de Sun(a), (el link "Aventuras vitales [...]") para una breve introducción al mundo del tallaje en España. Viva la "interblogidad". En fin. Bienvenidos a un mundo en que los diseñadores y responsables máximos de la industria textil están convencidos de que existen mujeres S, M y L (con los añadidos XS y XL si están dotados de una sensibilidad excepcional). En este mundo perfecto yo, que mido un metro cincuenta centímetros (clavados), usaría una S o XS. En el mundo real, por desgracia o suerte, he heredado lo que yo denomino el tipo "C" de la rama materna de mi familia. Mi madre, por ejemplo. Poca altura, caderas anchas y una cintura estrecha en comparación (en incontables ocasiones me he probado un vaquero que hacía que mis muslos pareciesen jamoncitos al tiempo que podía meter los pulgares sin problemas y estirar unos cuantos centímetros a la altura de la cintura). De mis siete primas por parte de madre, tres hemos heredado dicha constitución, a la que la Malvada Bruja a la que olvidaron invitar a nuestros bautizos añadió las siguientes maldiciones (bitch!):
a M, una altura de un metro cuarenta y tres centímetros;
a R, tendencia a la barriguita cabrona (¿sabéis a qué me refiero? No llega a trauma, pero se ha ganado con justicia el apelativo de complejo);
a V, una talla 100 (gracias, abuelita paterna, por esos genes).
Ay. Como algunos sabéis, tengo una boda (pija) en junio. Esta tarde me estaba probando el segundo vestido(primero, negro, descartado; bien de cadera, bien -oh, cielos- de cintura, pecho... Mal, mal, absurda costura que quedaba justo a la mitad... Con él puesto parecía que tenía miedo de que echaran a volar, o cayeran hasta el ombligo). Segundo vestido prometedor, algo recargado pero nada que no pudieran solucionar unas tijeras (y una mamá modista). Bien. Oooh, falda elegante. Me gusta el detalle del tul. Bien, bien. ¿Por qué demonios no baja esto...? Si es de la misma talla que el primero... Esto es absurdo. ¿He podido engordar diez kilos en tres segundos? Umphf. Vale. Tal vez no debería haberme comido aquella caja de minidonuts. Uuumphf. Ohdiosohdios, ni sube, ni baja. ¿¡Qué demonios hago ahora!?
- ¿Cómo vas, cielo?
Vuelve a llamarme cielo y saldré como un banshee vestida (vestida por decir algo) de raso para sacarte los intestinos por las orejas.
- Eh... Bien, bien, todavía estoy en ello, gracias.
Uuumphf... ¿Y si lo rompo? (vistazo rápido al espejo para comprobar el precio). Vale, descartado. Plan B. Llamo a mi madre. Quiero salir de aquí...
(Tengo que dejarlo aquí. Más en próximas entregas)

Tuesday, April 17, 2007

Lógica retorcida

Llegabas un día a casa hecha un mar de lágrimas porque otro niño te había pegado un empujón, tirado al suelo y robado tu pelota, comba o canicas. Te abrazabas a tu madre y le llenabas el jersey a la altura del ombligo de lágrimas y babas, mientras con la voz entrecortada por los sollozos tratabas de explicarle la humillación y la magnitud de la pérdida de aquel juguete. Y entonces ella (o él... Aunque en esas ocasiones yo solía acudir a mi madre) te agarraba por los hombros y con el ceño fruncido te soltaba: "Tú tienes la culpa. ¿Quién te manda salir a jugar con ese a) mangarrián, b) cabestro?". Aplicación elemental de la lógica retorcida. Tu incredulidad y el surgimiento de la duda razonable -tal vez sí te lo tenías merecido, tal vez no eras la víctima inocente de un matón de colegio- solía cortar en seco tus lágrimas y te ibas a reflexionar frente al bocadillo sobre aquel extraño concepto del mundo adulto.
Un humorista argentino tiene un monólogo sobre el carácter de sus compatriotas. En él comenta que desde los años cincuenta existe una autopista en que cada año se produce un número altísimo de accidentes mortales: "¿Y qué hacemos?" increpa a su público. "La llamamos la ruta trágica, la ruta trágica... No es trágica, ¡¡es estrecha!!". En clave de humor está tratando de desmontar la lógica retorcida que, como hemos visto, se aplica en todos los niveles de razonamiento.
Un tercer ejemplo. Ayer murieron treinta y tres personas a manos de un tirador en el campus técnico de Backsburg, Universidad de Virginia. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha lamentado públicamente la tragedia; Bush declara sentirse "horrorizado". ¿Acaso estos dos no se preguntan cómo demonios el tirador, de cuya salud mental tenemos sobradas razones para dudar, tuvo acceso a un rifle? ¿O por qué se permite a alumnos de una universidad poseer armas de fuego? En "Bowling for Columbine", un vecino de los chicos que llevaron a cabo la matanza lloraba frente a la cámara mientras hablaba de un "lamentable accidente, dos adolescentes inestables que se volvieron locos"... Una tragedia "puntual e inexplicable".
Y otra vuelta de tuerca. Muchos terroristas suicidas provienen de madrasas radicales en donde se les instruye sobre el acto de amor supremo a Alá que supone inmolarse y llevarse por el camino a unos cuantos inocentes. Cualquier persona con dedo y medio de frente se da cuenta de la perversidad de este argumento (lógico). ¿Cualquier persona...?

It's no wonder, with that kind of intense training and discipling, that those young people are ready to kill themselves for the cause of Islam. I wanna see young people who are as committed to the cause of Jesus Christ as the young people are to the cause of Islam. I wanna see them as radically laying down their lives for the Gospel as they are over in Pakistan and Israel and Palestine and all those different places, you know, because we have... excuse me, but we have the truth!

(No sorprende que con esa clase de entrenamiento intensivo y máxima disciplina esos chicos estén dispuestos a morir por el Islam. Yo quiero ver a nuestros jóvenes tan comprometidos con el mensaje de Jesús como lo están estos chicos con el Islam. Quiero verlos dando su vida por el Evangelio con tanta voluntad como los que están en Pakistán, Israel, Palestina y todos esos sitios, sabe, porque nosotros tenemos.... ¡Discúlpeme, pero nosotros poseemos la verdad!).

La autora de estas palabras, la estadounidense Becky Fischer, abanderada de la lógica retorcida, (vaya, esta entrada va a parecer un alegato contra el imperio) dirige un campamento cristiano carismático (primera vez que lo escucho) en que se pretende formar al futuro ejército de Cristo. He visto algunas imágenes del documental sobre este campamento -Jesus Camp... Si alguien lo tiene o sabe cómo hacerse con él, se lo agradecería-, imágenes estremecedoras de niños en trance a los que se les inculca "el mensaje" y se les recuerda que no deben leer las novelas de Harry Potter porque, si Potter apareciese en la Biblia, sería en un pasaje sobre la quema de practicantes de magia negra. Aterrador.

Me entran ganas de releer Luces de Bohemia. Empiezo a sospechar que todos aquellos juegos de distorsión de la realidad no hacían sino ponerla en evidencia...
(Ah, y prometo sacar tiempo esta semana para contestar a vuestras entradas. ¡¡Gracias!!)

Friday, April 06, 2007

¿Has pensado en perderle el miedo al blanco?

¿A qué huele el verano?
¿A qué huelen las nubes?
¿A qué huelen las cosas...
que no huelen?
Curioso. La última pregunta recuerda a una de esas cuestiones irresolubles para alcanzar el estado mental previo a la meditación, del tipo: ¿Qué ruido provoca un árbol al caerse en un bosque si no hay nadie alrededor que lo escuche? Las líneas de arriba -os lo recuerdo pese a que confío en vuestra capacidad memorística (porque lo repitieron hasta dejarlo grabado a fuego en la región del cerebro encargada de los recuerdos)- las recitaba una voz en off femenina mientras en la pantalla se sucedían imágenes de cielos de verano, ropa blanca tendida al sol y mujeres jóvenes con vestidos de colores en prados de hierba jugosa.
Por mi parte, no entiendo esa manía de sublimar una (¿incómoda?) verdad fisiológica como la menstruación. En ninguno de los anuncios que he visto se menciona la palabra "sangre", que se sustituye por "líquido", "fluido" o la cacofónica "flujo"; otra opción eufemística consiste en dejarlo a la inteligencia de los espectadores, con el consabido "Absorbe más" y su variante "Con una capacidad de absorción..."; un popular recurso que trata de maquillar la realidad: el líquido se tiñe de azul. El rojo, con todo, llegaría a encarnarse en Menstru, protagonista de otra memorable saga de anuncios, una mujer desagradable, de mediana edad, traje dos piezas rojo y voz chillona que se presentaba de modo inesperado para arruinarle las vacaciones o el día en la playa a una jovencita guapísima. Ella solita consiguió que echáramos de menos los anuncios "¿A qué huele..?".
Pero, ¿pensábais acaso que con Menstru se había alcanzado el súmum de la estupidez y el remilgo exasperante en lo que a anuncios de compresas se refiere? Dadme un voto de confianza: se han superado. Han conseguido que Menstru, por comparación, parezca no feminista, sino una de las mártires sufragistas de comienzos del siglo XX.
Una sala blanca, el suelo cubierto de almohadones blancos y en el centro un toro mecánico cubierto de placas blancas al que se aproxima una chica de unos veinte años (para los publicistas, la menopausia de las mujeres españolas se ha adelantado a los treinta y dos años). La jaquetona (Dr. Mabuse dixit) , que viste unos ceñidísimos pantalones blancos, un top y una cazadora (monisisísima la nena, oiga), se sube con agilidad al engendro mecánico que responde como se espera de tales engendros mecánicos, esto es, agitándose de forma violenta. Plano de nalgas (único leonesismo que entró a formar parte del estándar), plano de pechos. El toro (mecánico) se rinde a la superioridad de la mujer, le ofrece sus placas como homenaje y se detiene ante la incredulidad de su jinete. Entonces aparece la pregunta en grandes letras al tiempo que la pronuncia una voz femenina... Y juvenil, cómo no: ¿Has pensado en perderle el miedo al blanco? Hum... Lo leo y pienso en una asociación de víctimas de los skinheads, qué lástima.
Pasé por todas las fases del shock: incredulidad, negación, ira... Terminé por aceptarlo, claro. Deprimente y todo, si consiguen su propósito (vender más), siendo su target nosotras ( las ingenuas que creíamos que todo esto estaba superado), con un anuncio como este, en que se remarca que la única preocupación que nos provoca la menstruación es que durante "esos días" hemos de desterrar el blanco de nuestro vestuario (¡qué desolador!), habrán demostrado que no andan tan desencaminados en lo que a su imagen de la mujer media española se refiere. De momento, congratulations! Ya se emite el primer anuncio de compresas que encantará a los amos de casa/taxistas eslovacos y a sus equivalentes españoles, los hombres que piensan que "Quién fuera pirata para enterrar mi tesoro entre tus piernas" supera en delicadeza a los versos de Pablo Neruda.
Para los otros chicos: estáis a salvo de la humillación hasta que a alguien le dé por anunciar remedios contra los problemas de erección y empiecen los anuncios de plátanos verdes y otros chuchurríos delante de un fondo de nubes y prados, con una música relajante y coros que entonen el "Sumsum... Sumsumsumsumsum... Uuuiii...".

Tuesday, March 27, 2007

Tuesday 13th revisited

YouTube, esa mina para nostálgicos. Políticamente incorrectos en ocasiones (no te das cuenta cuando tienes ocho años). Impagable el inglés de The Barbarian.

http://www.youtube.com/watch?v=aLbrPAvL1wM

Monday, March 26, 2007

Moda adolescente

Hoy, de camino a la universidad y mientras atravesaba una marea de alumnos de instituto que inundaba las aceras -atrás quedaba la rutina de las clases y por delante media hora larga de recreo y libertad- recordé un artículo sobre moda adolescente que había leído no hace mucho. En dicho artículo el ufano autor afirmaba que los chichos de entre catorce y dieciocho años, pese a lo que pudiera parecer, no han caído en las redes del marketing absurdo y la moda que pretende uniformarlos, sino que persiguen ante todo un estilo propio y personal. Reflexiono sobre ello mientras trato de caminar lo más cerca posible de la pared (las manchas blancas en mi abrigo me delatan) y, a ser posible, volverme invisible. Marrón, marrón, negro, blanco, marrón. Zapatillas de deporte calzan todos los pies. Piernas enfundadas en vaqueros. Más marrón y negro. Bajo una cazadora discreta, una chica se ha atrevido a ponerse una camiseta con un estampado en tonos rosa... Y marrón (me apuesto un Twix a que, con esa dulzura y empatía que caracteriza a la adolescencia, la tachan de pija). Retrocedo, ya perdida in my rich inner life (again), hasta mis quince años. Mi armario se reducía a unos cuantos pares de vaqueros, dos chándales (chandals) y unas pocas sudaderas. Y como adolescente atípica que me precio de haber sido, nunca perdía mucho tiempo en elegir "trapitos" (tampoco tenía tanto donde elegir). De todas formas, mi única preocupación estética por aquel entonces era pasar desapercibida, mezclarme con mis compañeros de clase, no destacar.
Recuerdo también los años en que el sumum máximo de la sofisticación era la colonia de mora de Ives Rocher (de la que las adolescentes de esta mañana abusaban).

Friday, March 23, 2007

La Apátrida Indecente

ADVERTENCIA: Esta entrada versará sobre la situación política de este país nuestro y la he concebido como un desahogo. Si no os apetece leer sobre el tema, pasadla por alto. Advertidos estáis (no se admiten devoluciones).

Bien. Dejad que os plantee una pregunta: ¿qué se puede hacer en León que no puede hacerse en Madrid, aparte de visitar la catedral, tomarte unas tapas por un precio irrisorio y levantarte cuarenta y cinco minutos antes para llegar a tu trabajo y que te sobren cinco para tomarte un café de la máquina?
En una concentración celebrada en Madrid y organizada por el Foro de Ermua y las Juventudes del PP, un periodista fue increpado por llevar bajo el brazo un ejemplar de El País. En eso pensaba esta mañana mientras entraba en el kiosko donde los viernes suelo comprarme ese mismo periódico. Con un gesto mecánico me lo metí en el bolso y salí a la calle. Tras caminar unos doscientos metros, decidí sacarlo y doblarlo de modo que se leyese con toda claridad la cabecera. Por supuesto, sólo me crucé con estudiantes que se dirigían hacia la universidad, con esa sonrisa tonta que les dibuja la cercanía del fin de semana y que me ignoraron a mí y a mi periódico.
Ayer por la noche estaba a las dos menos diez en la cama, calentita bajo las mantas, respirando con la barriga (según el Tai Chi, el ombligo es un centro de energía) y con mi vela blanca encendida para ver si conseguía relajarme y dormir. Fuera gritaban unos adolescentes (y no tan adolescentes) embrutecidos por el alcohol y las hormonas, así que decidí ponerme los cascos y escuchar ese programa de radio en que la gente comparte sus miserias y su angustia vital. Me vino bien, mis músculos se abandonaron a la laxitud y sentía aproximarse a Mr. Sandman cuando sonó la sintonía de las noticias. En una concentración del PP en... (ni lo recuerdo), unas señoras gritaban: "¡Zapateeeeero, vete con tu abueeeeelo!" (me llamó la atención la longitud de las "e"s); una mujer (gallega, por el acento), aseguraba: "Esto se ha acabado. No se puede permitir que esto siga".
Bien, bien. Creo que el PSOE se ha equivocado en varias ocasiones. Creo que si el partido en el poder mantiene diálogos con un grupo terrorista (sea este el PSOE o lo lidere el nunca bien ponderado señor Aznar, que tuvo el detalle de referirse a dicho grupo, no lo olvidemos, como "Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco"), la ciudadanía debería tener conocimiento de la evolución de dicho diálogo. Ahora bien. Creo que la estrategia de tratar de explotar este hecho y lanzar consignar como "Zapatero negocia con ETA y quiere ceder Navarra a los asesinos" (¿habrá licenciados en Derecho entre las filas del PP? Porque, si los hubiera, sin duda no ignorarían el hecho de que Navarra se rige por un fuero sancionado por la Constitución, según el cual toda decisión que afecte al pueblo navarro ha de ser sometida a referéndum. En fin, ¿acaso importa, si con la, no voy a utilizar la palabra mentira, qué desconsiderado por mi parte, con la... Digamos "versión alternativa de los hechos" consiguen movilizar a la población?) tiene un nombre: demagogia.
Bien, bien, bien. Según Zaplana, y cito palabras textuales, "España no resistirá dos mandatos de Zapatero". Zaplana sabe lo que es mejor para los españoles. Los "españoles decentes" (Rajoy dixit) son los que acuden a las manifestaciones contra la política del PSOE y comulgan con la ideología del PP. Yo soy, aplicando las elementales leyes de la lógica, una apátrida indecente. Todavía no ha trascendido apenas nada del programa electoral para las elecciones del 2008. Sólo sabemos que Rajoy ha prometido enmendar los errores de esta legislatura (espero que de aquí al 2008 nos especifique qué errores, por si me afectan o no).
Bien, bien, bien, bien. Yo no voté al PP en las elecciones del 2000. No obstante, dado que comprendo el funcionamiento del sistema democrático, acepté la decisión de la mayoría y al señor Aznar como mi presidente. Desde que el día 15 de marzo del 2004 escuché en un programa de radio a una señora lamentando el resultado de las elecciones y solicitando a las autoridades la anulación del mismo, me di cuenta de que, en estos treinta años de democracia, no todo el mundo "lo ha pillado". En resumen, aunque prefiramos ignorarlo, existen sectores en la derecha española que razonan del siguiente modo: "Aceptaré el sistema democrático siempre que me aúpe al poder y me mantenga allí; en el momento en que la mayoría decida que no debo seguir en él, el sistema habrá dejado de funcionar, tacharé de ilegítima la victoria del partido que gane las elecciones, lanzaré insidiosas acusaciones en contra del mismo y, si está en mi mano, bloquearé toda proposición que provenga de los usurpadores". En estos sectores incluyo a las personas que han sacado a airear la apolillada bandera preconstitucional y a gritar "¡Viva España" con lágrimas en los ojos, mientras se sienten inundados por recuerdos imborrables de tiempos pasados (demostraciones que, qué curioso, todavía no han sido comentadas por ningún político del PP). Por suerte, en el PP militan también personas como Gallardón, inteligentes y progresistas; por desgracia, su moderada oposición a las líneas de actuación de su partido los suele convertir en parias.
Bien, bien, bien, bien, BIEN. Un obispo no debería opinar sobre política haciendo valer su cargo, y mucho menos presentar notas de prensa en comandita con otros obispos, sobre todo dada la historia reciente de este país. Puedo comprender que algunos jerarcas de la Iglesia echen con nostalgia la vista atrás. Me preocupa, sin embargo, que traten de meter baza en cuestiones como la experimentación con células madre o el matrimonio homosexual, que nos competen en tanto que ciudadanos del Estado español y no como celosos miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

(Suspiro). Ahí queda eso. Acabo de adelgazar dos kilos de pura mala leche. Espero no haber herido vuestra sensibilidad. No hace falta que contestéis.

Wednesday, March 21, 2007

Spring is here

Cambio de imagen. El blog lo necesitaba, yo también y vuestra vista, seguro, lo agradecerá.