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Wednesday, October 24, 2007

Querido Santi:

Confío en que te tomes un descanso para leer esta carta ahora que gracias al libro del ex-presidente Aznar - y subrayemos lo de Ex, Santi, porque con los años te darás cuenta de que a determinadas personas les cuesta renunciar a lo que creen que les corresponde por derecho- te han sido concedidos tus quince minutos de fama.
Santi, voy a revelarte una verdad que sacudirá las raíces de tu identidad en el caso de que hayas dado por buena la tesis del señor Aznar según la cual la construcción de tu visión del mundo la determinan tus orígenes (curioso, si me permites la observación, que tus ideas sobre la realidad dependan de una cuestión tan accidental como el lugar en que naces). El concepto de nación no existe más que en la mente de quienes necesitan de dicho concepto para sentir que pertenecen a una comunidad. Pero, me rebatirás indignado, existe una red de estructuras y servicios, una lengua y un espacio geográfico comunes... ¡Una historia milenaria, por Dios! (historia, Santi, que el señor Aznar siempre ha planteado en términos reduccionistas como una continua oposición entre el bien y el mal). Benedict Anderson, siguiendo con lo mío, denomina a esta ficción "comunidad imaginada", porque si no existe una interacción directa ni cotidiana, expone, la única relación entre los miembros de una nación es el vínculo mental que establecen en su imaginación. El mismo Aznar lo reconoce de modo implícito al concluir que España es una "realidad sentimental". No te confundas, no abogo por la anarquía y el fin del Estado; únicamente te pido que recuerdes que ciertas concepciones de la "nación" no existen más allá de la pasión enfervorizada de sus defensores; y que antes que ciudadanos de nuestra ciudad y de nuestro país, somos ciudadanos del mundo (Sócrates, como ves, se planteaba estas cuestiones mucho antes de la invención de España).
Ahora quiero que exponer mi opinión respecto a aspectos puntuales de la obrita que el señor Aznar dedica a tu desarrollo como español de pro. En ella afirma que la izquierda está en crisis, que carece de referentes intelectuales, y que se alinea con el islamofascismo. Bien, Santi: si el referente intelectual que te ofrecen los democristianos ultraconservadores es el señor Aznar, capaz de utilizar sin empacho un neologismo mediante el que vincula el grueso de una religión con el movimiento político fascista (¿te imaginas cómo reaccionarían sus filas si tú te atrevieses a emplear la palabra "cristianofascismo"?), y que se precia de su amistad con George W. Bush (quien a la pregunta "¿Por qué invadir Irak?" respondió "Bueno, ellos quisieron matar a mi papá"), tal vez deberías replantearte tus opciones.
El pensamiento único anula el diálogo, proclama el ex-presidente desde sus recién publicadas páginas; lo políticamente correcto impide la libre expresión. Esto me lleva a preguntarme qué entiende el señor Aznar por políticamente correcto, y cómo conjuga su desprecio por ideologías, creencias y opciones que no coinciden con las suyas con la defensa del diálogo. Supongo que funciona así:
Nosotros. Esta es nuestra opinión y por tanto, lo correcto.
Los/otros. Bien, lo respeto, pero nosotros pensamos que...
Nosotros. No, no, no nos habéis entendido. Esta es nuestra opinión y, por tanto, lo correcto.
Los/otros. Bien, de acuerdo, nada que objetar. Pero, ¿no se os ha ocurrido que...?
Nosotros. Esta. Es. Nuestra. Opinión. Y. Por tanto. Lo Correcto.
(Luego los victimistas saldremos con que Aznar, los ultra democristianos y los neocons ignoran el concepto de diálogo y bla bla bla).
En fin, Santi: ten cuidado con aquello en lo que pretendan convertirte (desde las derechas o desde las izquierdas) y piensa siempre por ti mismo.
Atte.,
Una indecente.

Friday, March 23, 2007

La Apátrida Indecente

ADVERTENCIA: Esta entrada versará sobre la situación política de este país nuestro y la he concebido como un desahogo. Si no os apetece leer sobre el tema, pasadla por alto. Advertidos estáis (no se admiten devoluciones).

Bien. Dejad que os plantee una pregunta: ¿qué se puede hacer en León que no puede hacerse en Madrid, aparte de visitar la catedral, tomarte unas tapas por un precio irrisorio y levantarte cuarenta y cinco minutos antes para llegar a tu trabajo y que te sobren cinco para tomarte un café de la máquina?
En una concentración celebrada en Madrid y organizada por el Foro de Ermua y las Juventudes del PP, un periodista fue increpado por llevar bajo el brazo un ejemplar de El País. En eso pensaba esta mañana mientras entraba en el kiosko donde los viernes suelo comprarme ese mismo periódico. Con un gesto mecánico me lo metí en el bolso y salí a la calle. Tras caminar unos doscientos metros, decidí sacarlo y doblarlo de modo que se leyese con toda claridad la cabecera. Por supuesto, sólo me crucé con estudiantes que se dirigían hacia la universidad, con esa sonrisa tonta que les dibuja la cercanía del fin de semana y que me ignoraron a mí y a mi periódico.
Ayer por la noche estaba a las dos menos diez en la cama, calentita bajo las mantas, respirando con la barriga (según el Tai Chi, el ombligo es un centro de energía) y con mi vela blanca encendida para ver si conseguía relajarme y dormir. Fuera gritaban unos adolescentes (y no tan adolescentes) embrutecidos por el alcohol y las hormonas, así que decidí ponerme los cascos y escuchar ese programa de radio en que la gente comparte sus miserias y su angustia vital. Me vino bien, mis músculos se abandonaron a la laxitud y sentía aproximarse a Mr. Sandman cuando sonó la sintonía de las noticias. En una concentración del PP en... (ni lo recuerdo), unas señoras gritaban: "¡Zapateeeeero, vete con tu abueeeeelo!" (me llamó la atención la longitud de las "e"s); una mujer (gallega, por el acento), aseguraba: "Esto se ha acabado. No se puede permitir que esto siga".
Bien, bien. Creo que el PSOE se ha equivocado en varias ocasiones. Creo que si el partido en el poder mantiene diálogos con un grupo terrorista (sea este el PSOE o lo lidere el nunca bien ponderado señor Aznar, que tuvo el detalle de referirse a dicho grupo, no lo olvidemos, como "Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco"), la ciudadanía debería tener conocimiento de la evolución de dicho diálogo. Ahora bien. Creo que la estrategia de tratar de explotar este hecho y lanzar consignar como "Zapatero negocia con ETA y quiere ceder Navarra a los asesinos" (¿habrá licenciados en Derecho entre las filas del PP? Porque, si los hubiera, sin duda no ignorarían el hecho de que Navarra se rige por un fuero sancionado por la Constitución, según el cual toda decisión que afecte al pueblo navarro ha de ser sometida a referéndum. En fin, ¿acaso importa, si con la, no voy a utilizar la palabra mentira, qué desconsiderado por mi parte, con la... Digamos "versión alternativa de los hechos" consiguen movilizar a la población?) tiene un nombre: demagogia.
Bien, bien, bien. Según Zaplana, y cito palabras textuales, "España no resistirá dos mandatos de Zapatero". Zaplana sabe lo que es mejor para los españoles. Los "españoles decentes" (Rajoy dixit) son los que acuden a las manifestaciones contra la política del PSOE y comulgan con la ideología del PP. Yo soy, aplicando las elementales leyes de la lógica, una apátrida indecente. Todavía no ha trascendido apenas nada del programa electoral para las elecciones del 2008. Sólo sabemos que Rajoy ha prometido enmendar los errores de esta legislatura (espero que de aquí al 2008 nos especifique qué errores, por si me afectan o no).
Bien, bien, bien, bien. Yo no voté al PP en las elecciones del 2000. No obstante, dado que comprendo el funcionamiento del sistema democrático, acepté la decisión de la mayoría y al señor Aznar como mi presidente. Desde que el día 15 de marzo del 2004 escuché en un programa de radio a una señora lamentando el resultado de las elecciones y solicitando a las autoridades la anulación del mismo, me di cuenta de que, en estos treinta años de democracia, no todo el mundo "lo ha pillado". En resumen, aunque prefiramos ignorarlo, existen sectores en la derecha española que razonan del siguiente modo: "Aceptaré el sistema democrático siempre que me aúpe al poder y me mantenga allí; en el momento en que la mayoría decida que no debo seguir en él, el sistema habrá dejado de funcionar, tacharé de ilegítima la victoria del partido que gane las elecciones, lanzaré insidiosas acusaciones en contra del mismo y, si está en mi mano, bloquearé toda proposición que provenga de los usurpadores". En estos sectores incluyo a las personas que han sacado a airear la apolillada bandera preconstitucional y a gritar "¡Viva España" con lágrimas en los ojos, mientras se sienten inundados por recuerdos imborrables de tiempos pasados (demostraciones que, qué curioso, todavía no han sido comentadas por ningún político del PP). Por suerte, en el PP militan también personas como Gallardón, inteligentes y progresistas; por desgracia, su moderada oposición a las líneas de actuación de su partido los suele convertir en parias.
Bien, bien, bien, bien, BIEN. Un obispo no debería opinar sobre política haciendo valer su cargo, y mucho menos presentar notas de prensa en comandita con otros obispos, sobre todo dada la historia reciente de este país. Puedo comprender que algunos jerarcas de la Iglesia echen con nostalgia la vista atrás. Me preocupa, sin embargo, que traten de meter baza en cuestiones como la experimentación con células madre o el matrimonio homosexual, que nos competen en tanto que ciudadanos del Estado español y no como celosos miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

(Suspiro). Ahí queda eso. Acabo de adelgazar dos kilos de pura mala leche. Espero no haber herido vuestra sensibilidad. No hace falta que contestéis.