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Wednesday, July 27, 2011

It's complicated

Logró quedar con ella tras muchas excusas y citas canceladas. Apagó el móvil, la obligó a hacer lo mismo, captó el ligero temblor de sus manos nerviosas, puso una cafetera al fuego y sacó dos tacitas desportilladas. Se sentó frente a ella y la miró largamente, más de un minuto.
- ¿Vas a contarme cuál es el problema?
Como buena gallega, le respondió con otra pregunta.
- ¿De cuántas horas dispones?

Monday, June 20, 2011

Retiro espiritual

Un día descubrió que llevaba tanto tiempo haciendo caso a los demás que ya no escuchaba su voz interior y decidió regalarse un retiro en medio de la nada con el propósito de volver a sintonizarla. La tercera noche en su cabaña se dio cuenta horrorizado de que, en realidad, no tenía nada que decirse.

Monday, May 18, 2009

Microrrelato

Cansada de la rutina, decidió dar un giro de 180º a su vida: esa noche durmió con la cabeza a los pies de la cama.

Thursday, April 03, 2008

Casualidad /revisited/

(Sí... He decidido eliminar la introducción porque no terminaba de gustarme - It's my party and I'll cry if I want to).
Septiembre del 2007. Mientras apurábamos la cerveza sentadas en la terraza de una escalinata (Lisboa y la belleza de sus calles dejadas, como si la languidez de los fados se hubiera transmitido a las encargados de las tareas de mantenimiento) ha anochecido. Después del calor de las últimas horas de la tarde la brisa nos acaricia. Deslizo el dedo desde el borde del vaso, a temperatura ambiente, hasta el último resto de cerveza, que sigue razonablemente fresco. Escucho a D, italiana, a quien he conocido el primer día del congreso. Lleva un año viviendo en Barcelona. Le interesa el mundo de la traducción. ¿Qué lenguas? Japonés, italiano, español. El japonés, como era de esperar, se le resiste. Tras ella, la tarde azulada se tiñe de negro. Decidimos irnos. Nos despedimos a la vez con un "Ciao/Chao". Una sonrisa y tomamos direcciones opuestas. Estoy a cinco minutos de la plaza del Rossio; los lisboetas parecen haber decidido salir a celebrar esta tregua veraniega que les da el otoño; la iluminación de las calles es casi teatral; la lengua portuguesa me envuelve con dulzura. Tomo la calle que me llevará al hotel. Los coches se detienen en el paso de cebra. Miro de forma automática a izquierda y derecha. Una centésima de segundo después mi cerebro, que ha registrado una imagen, me obliga a girar la cabeza de nuevo a la izquierda. A unos cincuenta metros de donde estoy, bajo la luz mortecina de un portal, dos hombres se sientan en el escalón, la espalda apoyada en la puerta principal. Donde debiera estar el rostro de uno de ellos hay una masa roja y amorfa, bulbosa, enorme. No hay ojos, ni nariz, ni boca. Razono de forma estúpida que se trata de una máscara, como si el hombre hubiera decidido disfrazarse de racimo de uvas rojas e irregulares. Lo descarto un segundo después. Consigo desviar la mirada y volver a caminar, avergonzada de mí misma por haber convertido durante varios segundos al tipo en protagonista de un freak show.
Se lo comento a mi madre a la vuelta, como anécdota en una conversación insustancial. No vuelvo a mencionarlo.
Marzo del 2008. "Quite, quite, not a lot". Es frustrante cometer ese tipo de fallos a estas alturas. Me lavo los dientes mientras repaso la conversación con el dueño del Bed&Breakfast donde me alojo. "Tired?" "A lot". Suspiro con la boca llena de pasta de dientes y el espejo me devuelve mi imagen salpicada de gotitas blancas. Lo limpio con un kleenex. Con mi pijama rojo y una taza de sucedáneo de Cola-Cao en la mano logro sentirme un poco menos desplazada, un poco más en casa en esta habitación extraña decorada con estampados florales que no hacen juego entre sí. Enciendo la tele y me echo en la cama. En un canal enseñan casas cuyo precio ronda las 300.000 libras esterlinas a dos chicos ingleses que no consiguen decidirse porque el jardín de una es demasiado pequeño, otra es perfecta pero está en un barrio de clase obrera, y el segundo salón de la tercera da a la calle. Cambio de canal. La sonrisa pretendidamente seductora de un chico que intenta remedar el estilo de los brokers de las películas de los ochenta llena la pantalla. "In this life, some of us are winners, and others... aren´t". Un reality cuyo ganador conseguirá un puesto en una de las más importantes empresas del Reino Unido. Veinte treintañeros arrastrando un trolley diminuto y con enormes gafas de sol. Con la imaginación visualizo la última prueba: "Cómete a ese bebé y llegarás a vicepresidente". Sin pestañear, los semifinalistas replican: "¿Con o sin mayonesa?". Cambio de nuevo. Grey's Anatomy. Doy un sorbo pensativa el agua marrón con sabor a chocolate artificial . Hmmm... No. Aprieto otra tecla. La goma suave cede a la presión, la pantalla se queda momentáneamente en negro. Y aparece él. El mismo hombre con (sin) el mismo rostro. Los bultos informes y violáceos. La voz deformada apenas audible bajo las capas de tejido rojizo. Intento ser razonable: no puede tratarse de la misma persona, sin duda sufre la misma enfermedad, pero no puede ser él. Extraordinary people: The Man with No Face, se titula el documental. Su deformación se debe a una afección de los vasos sanguíneos del rostro, que crecen hasta que el tejido se expande. La voz en off, distante y fría, desgrana los datos: se llama Xosé; vive en las afueras de Lisboa; cada día recorre la distancia desde su casa hasta la céntrica plaza del Rossio, donde se sienta a contemplar la vida que pasa deprisa frente a sus ojos; desde que su enfermedad comenzó a deformarle el rostro, a los catorce años, el tiempo dejó de tener sentido para él. Los lisboetas y los extranjeros le contemplan con más o menos descaro, a veces con horror, otras con compasión. Quiere operarse para pasar desapercibido.

Saturday, January 05, 2008

El concepto que mi madre tiene de mí (últimamente) o "¿Dónde me han dejado los Reyes el caballo?", Continuación

No creáis que no la entiendo. Se precupa, a veces demasiado, por esos hijos de proletario y nietos de campesinos que se levantan a las once en periodos vacacionales: para mi madre, mi hermano y yo encarnamos la dulce podredumbre de la burguesía que acecha a los honrados madrugadores como ella. Aun así, su celo maternal la lleva a veces a extremos insospechados.

Llego con la compra.
-He traído refresco de limón.
(En casa de mis padres rara vez encontraréis bebidas con gas).
-¿Y eso?
-Para beberme la cerveza.
(Mi hermano tuvo la idea de comprarse uno de esos barriles de cinco litros de Heineken que recomiendan que te bebas en diez días- quedáis avisados por si estáis pensando en compraros uno -, advertencia que él no leyó, y llevaba días recordándonos a todos que no nos cortáramos con la cerveza).
- Serás guarra...
- ¡¡¡Mami!!!
- Perdona hija, quería decir borracha, no sé en qué estaba pensando.
Riéndome, sí, pero un poco ofendida en el fondo, me dirijo a mi ordenador para revisar mis cuentas de correo. A los cinco minutos, mi madre se acerca, se apoya en el marco de la puerta y me dedica la sonrisita "Te he pillado".
- Quéeee...
- ¿Y qué más has compraaaado?
- Chicles.
- ¿Chicles de qué saaaboooor?
Me enseña el ticket de compra."Chicles Orbit Hierba... 2 Eu"
- De hierbabuena.
Se le congela la sonrisita. Recupera la compostura.
- Ah, claro, de hierbabuena, claro, claro, ¿de qué si no?
De qué si no... Santa paciencia.

Thursday, November 08, 2007

Redescubriendo viejas glorias

Mientras batía ayer noche los huevos para una tortilla francesa (¿el secreto? Batirlos a conciencia y tener una sartén lo más antiadherente posible), encendí la televisión, puse la Sexta... Y tuve un déjà vu semejante al del amigo Proust cuando mojó la magdalena en tila y el olor inundó sus fosas nasales retrotrayéndolo a la infancia. Wyoming, alzando los brazos y fingiendo horror ante la desfachatez de una subordinada en la parodia perfecta de un biempensante de pro, me devolvía a los domingos en que me atrincheraba en el sofá dispuesta a defender el mando con mi vida para disfrutar la hora larga del Caiga quien Caiga original. Los chicos de negro habían sido sustituidos por mujeres sobrias e inteligentes, pero el ritmo del programa me resultaba familiar. Wyoming y su colaboradora comentaban, tras esta larga introducción por la que me disculpo, la salida del historiador César Vidal en cierta cadena radiofónica cuyo nombre no pronunciaré porque, de hacerlo más de siete veces en este blog, todos los monstruos del Necronomicón abandonarán su cárcel de papel y acabarán con la raza humana (respetarán tu vida y la de Jiménez Losantos, lo que implica que pasarás el resto de tu existencia vagando por las ruinas de nuestra civilización en compañía de este personaje). El ínclito Vidal, con cuyas Biografías siempre tropiezo en la Muy Interesante (Isabel la Católica, una reina sin tacha, madre del Estado Español; Hernán Cortés, un brillante estratega que contribuyó a difundir la fe católica entre los antiguos mexicanos... And so on and so forth), se despachaba a gusto contra la ILGA ("International Gay and Lesbian Association") a propósito de uno de los carteles con que esta organización anunciaba su festival de cine en que aparecía el rostro de un niño con un termómetro en la boca (yo he visto el cartel y me parece de lo más inocente, el tipo de fotografía que podrías encontrarte en la planta de pediatría de un hospital). No le tembló la voz al señor Vidal al afirmar que el Consejo de la ONU había rechazado la solicitud de pertenencia de ILGA porque dicha organización cobijaba grupúsculos que abogaban por la legalización de la pedofilia, aberración que, en sus palabras, se insinuaba en la imagen que ilustraba el cartel.
ILGA-Europa tiene estatus consultivo en el ECOSOC (Consejo Consultivo Económico y Social) de la ONU desde 2006, señor Vidal, como se encargó de recordarle la compañera de Wyoming, aunque países como Egipto y Sudán, con la inestimable ayuda de (¡sorpresa!) los Estados Unidos, lideraron una campaña de desprestigio y radical oposición a la entrada de grupos de defensa de los derechos de personas homosexuales, bisexuales y transexuales.
Sigamos la senda que nos marcan el señor Vidal y sus colegas: convirtamos España en una sociedad en que solo tengan cabida los heterosexuales católicos que puedan demostrar que sus ancestros en tercer grado ya habitaban esta península nuestra, que formen una familia en que el hombre se encargue de proveer y la mujer de criar a los hijos...¡Como Dios manda! ¡Que vuelvan los casinos y esa institución tan añorada por algunos de "las queridas"! ¡Enseñemos a los inmigrantes cuál es su lugar, y cuando no podamos seguir explotándolos vilmente, mandémoslos de vuelta a su país! ¡Convirtamos el día del orgullo gay en el día del orgullo "mashote" y tuneemos sus carrozas mariquitas! (visualizadme con los brazos en alto y las cejas puntiagudas de Wyoming).
Ay...

Tuesday, October 30, 2007

Por qué tiene sentido declararse feminista todavía

Anuncio de la línea "Todos Jugamos", Compañía de juegos electrónicos Ubisoft, para la campaña de Navidades 2007: la marca, "Imagina Ser"; el target, niñas de entre ocho y catorce años.
En una sala, varias niñas juegan con cachorros hasta que aparece otra vestida con bata blanca que les recuerda que no deben jugar con sus pacientes. La voz en off, femenina y jovencísima, anima a las chicas a comprarse los juegos "Imagina Ser", que les permitirán jugar a ser veterinaria, diseñadora de moda, cocinera... O mamá (los sujetos de la página web que he consultado juran y perjuran que las "profesiones" fueron escogidas mediante "exhaustivos estudios").
Cada vez que lo veo, y mientras reprimo las náuseas, me pregunto cuántos padres y madres regalarían a sus hijos varones un videojuego titulado "Imagina Ser Papá"; la última vez que lo emitieron traté de imaginar la reacción de un padre del tipo "No tengo nada en contra de los homosexuales... Pero es una enfermedad que debería ser erradicada" en el caso de que su niño de siete años se le abrazase a la pierna para suplicarle con sus enormes ojos marrones que por favor, por faaaavoooor, le regale para Reyes el videojuego "Imagina Ser Mamá".

Tuesday, October 02, 2007

El trauma

(Una mesa y unas sillas. Tal vez un sillón y unas láminas que reproduzcan anuncios publicitarios de comienzos de siglo. Se ha de recrear el ambiente de una cafetería. Entran tres chicas, dejan las chaquetas en el respaldo, se sientan. Conversan animadamente. Un camarero o camarera entrará para tomarles el pedido. Sale el camarero).
A1. Empiezo el lunes con los entrenamientos de fútbol sala de los más pequeños.
A2. ¿No habías terminado con las prácticas en el instituto?
A1. Sí, terminé en junio. Los entrenamientos me los ha ofrecido un conocido que trabaja en el ayuntamiento.
A3. (Juega con un sobre de azúcar que los clientes anteriores no han llegado a utilizar). ¿Y? (Media sonrisa de quien no sabe qué reacción va a encontrarse) ¿Qué tal la experiencia docente?
A1. No puedo quejarme, la verdad. Los chicos se lo tomaban bastante en serio. Incluso las niñas más pijinas, ya sabes, chándal de marca y maquillaje, realizaban las pruebas físicas sin rechistar.
A2. Es increíble lo de algunas niñas. Con doce años se maquillan tanto que parece que tengan dieciocho. Se pintan la raya del ojo hasta la sien.
A1. Ah, mira, a mí eso... Mientras se sepan maquillar, quiero decir.
A2. Yo no empecé a maquillarme hasta... Deja que piense... ¿Diecisiete, dieciocho?
A3. Ya. Supongo que los institutos en que nosotras vamos a dar clase no tienen nada que ver con los institutos en los que estudiamos.
A2. No, nosotras con catorce o quince años éramos niñas, niñas.
(A1 se estira en la silla y cruza los brazos. Sonríe con malicia).
A1. Una alumna mía, de primero de bachillerato, se sacó una foto desnuda y se la envió a su novio a la oficina.
(A2 y A3 apoyan los codos sobre la mesa. El camarero llega con tres cafés. Mientras los sirve, A2 y A3 niegan con la cabeza, incrédulas. Sale el camarero).
A1. Que experimenten, ya ves, lo más normal del mundo. Pero el cabrón del novio sacó copias de la foto y las repartió entre sus compañeros.
A3. (Se quema con el café. Gesticula para llamar la atención de A1 y A2. Tras unos segundos, recupera la voz) Espera. Estamos hablando de una chica de dieciséis años. ¿No es ilegal?
A1. Ilegal o no, la cuestión es que las fotos no tardaron en llegar al instituto.
A2. (Consternada) Anda ya...
A1. Como te lo digo.
(A2 y A3 guardan silencio. Cada una da un par de sorbos a su café)
A2. Madre mía, pobrecita.
A3. Supongo que estará yendo al psicólogo.
A2. Y espero que la cambien de instituto.
A1. ¿Por qué?
A2. ¿Cómo que "por qué"? La habrán puesto de guarra para arriba.
A3. En el instituto, ya ves, cuando nos mostramos más insensibles, más crueles, a pesar de que las emociones están a flor de piel... Pobre chica.
A1. (Haciendo crujir los dedos) Sus compañeros la reconocían por el pasillo y la aplaudían. Ella, vestida esta vez, claro, posaba sonriente para sus fotos. Cuando le pregunté, me comentó que habían sido las dos mejores semanas de su vida.
(A2 y A3 se quedan unos segundos con las tazas en la mano, incapaces de llevárselas a los labios o de dejarlas sobre el plato. El ruido de fondo de la cafetería gana protagonismo gradualmente. Las chicas no pueden reprimir una triple sonrisa cómplice).

Sunday, August 19, 2007

Que levante la mano quien prefiera un libro

Primer café del domingo. Bostezos. El periódico sobre la mesa de la cocina, la radio (como siempre) encendida. Paso las páginas sin detenerme, ya que ninguna noticia logra captar mi atención (lo cual, si tenemos en cuenta las arrugas de las sábanas aún visibles en mi cara, resulta comprensible). La presentadora del programa de radio conversa con dos chicos que se han lanzado a una curiosa aventura comercial. Con su inventiva y un teclado/mesa de mezclas para acompañar a la solista (rollito Camela), ofrecen a sus clientes una canción personalizada para ocasiones muy especiales, léase bautizos, bodas, jubilaciones, etc.
Transcribo a continuación la letra de uno de sus hits:

Ana nació
en Sevilla,
allí su historia empezó.
Gran amazona,
a un poni sola subió.
Y qué gran batacazo
se metióooooooo...

Thursday, August 09, 2007

¡¡¡Surrrrrrealismmmmmo!!! (pronunciado a lo Dalí)

Un detalle en la edición digital de El País del jueves 9 de agosto:

Encontradas nuevas muestras de ADN en la habitación de la que desapareció la niña Madeleine McCaine: perros policía ingleses encargados de rastrear la posible pista. Entre los comentarios de consternación y simpatía hacia los padres, el de una tal Angelines: "Esto deja en muy mal lugar a los perros policía portugueses".
A la altura de los relojes blandos, pardiez.

Thursday, July 26, 2007

Luis María Ansón, director de "(El sueño de) La Razón"

En este departamento, una persona a la que le sobra el tiempo (y que no soy yo) se dedica a recopilar noticias que él o ella considera relevantes y a pegarlas en corchos o zonas de paso donde todos podamos leerlas. La última joya, "Carta de Zapatero a Fidel Castro", fechada el 10 de abril de 2007. El titular en que Ansón, como tantas otras veces y para no traicionar la línea editorial de El Mundo, prefiere obviar el cargo de Zapatero resulta tentador... Y el contenido no decepciona. Entre otras expresiones afortunadas, encontramos "Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas" (reminiscencias que provocan escalofríos en personas de ideología distinta a la imperante entre los redactores de El Mundo), " Sólo la falacia del ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia", "Aprovecho esta carta ... para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos..." (Luis María Ansón, Canela Fina, publicado en El Mundo el 10 de abril del 2007).
Primera posibilidad. Damos por buena la información que nos da sobre el origen del documento (un amigo de la Agencia Efe en La Habana le ha "filtrado" la carta). Y yo os pregunto: ¿merece figurar como miembro de la Real Academia Española un escritor al que se le escapa el concepto de sarcasmo? Dato, relevante o no (lo dejo a vuestra elección) sobre cultura inglesa: el uno de Abril se celebra el All Fool's day, en que, entre otras bromas y como ocurre aquí el día de los Santos Inocentes, se difunden noticias falsas como si fueran ciertas.
En descargo del señor Ansón, segunda posibilidad. Se trata de una curiosa obrita de ficción que ha salido de su pluma y con la que pretende mofarse del advenedizo Zapatero: su supuesto contacto en la Agencia Efe no sería otro que su Cide Hamete particular. Ansón se cuida mucho (¿demasiado?), sin embargo, de dar a su carta un aire de absoluta veracidad... ¿Con qué objetivo? ¿Presupone que las mismas personas que llevan tres años creyendo a pies juntillas que tras los atentados de Madrid se esconde un complot de ETA, el PSOE, la masonería y los rojos redivivos, van a captar la sutil ironía de sus elegantes líneas? Desengáñese, señor Ansón. Consulte Google y comprobará la cantidad de personas que esperan una pequeña señal, una mera insinuación, para salir a manifestarse con pancartas en que se lea "ZP NOS VENDE A LOS ROJOS. ESPAÑA COLONIA CUBANA".
Como un hidalgo en camisón remendado, escondido en una buhardilla mientras relee las aventuras de sus héroes e iluminado por el mismo sol que revela la existencia de partículas doradas en suspensión, la cabeza me da vueltas y ya no logro distinguir lo que es verdad y lo que no lo es.

- ¿ No te das cuenta de que el mundo se ha vuelto loco otra vez?
Y pensaba para sus adentros: (¿ o es que alguna vez ha sido cuerdo?).
Por eso es menester salvarlo del inminente derrumbe a que se haya expuesto.
- Pero, señor, los tiempos han cambiado. Ya nadie cree en el ideal caballeresco. Y si nuestras figuras y atuendos ya eran ridículos antaño, ¿ cómo no serán hogaño?
- Los tiempos cambian, sí, es verdad. Pero los hombres siguen siendo siempre iguales o, quizá, peores.
(Agostino, El despertar de Don Quijote).

Wednesday, May 09, 2007

Diferencia entre idiota e idiota rozando lo inimaginable, por cortesía de Youtube

Esto es idiota:

"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours"

Y esto es idiota elevado a la enésima potencia:

"THIS IS THE STUPIDEST THING EVER!!! BUT I LOVE MY MOM AND DON'T WANT TO TAKE ANY CHANCES!
"If you do not copy and paste this onto 10 videos your mom will die in 4 hours" --sorry "

Thursday, May 03, 2007

La media ficticia

En un reportaje sobre adolescentes que dedicaban su tiempo libre a una ONG o algún otro proyecto solidario (sí, no sólo se dedican a organizar macrobotellones- a propósito, ¿sabéis qué me fastidia? Me juego un chupachups de frambuesa - ¡es imposible encontrarlos!- a que estos chicos a los que ahora se les llena la boca con palabras como "libertad" y "derechos" son los mismos que dentro de diez o quince años llamarán indignadísimos a la policía porque unos gamberros borrachos arman bulla a las puertas de su casa), leí el testimonio de una niña que con doce años había sufrido acoso escolar. "No podías destacar ni por arriba ni por abajo". No podías ser la más lista ni el más tonto, el más alto, el más bajo, la más gorda, ni el más flaco. Tenías que seguir un patrón que todos habíamos interiorizado, aunque no sabíamos muy bien quién o quiénes lo establecían. Necesitabas una personalidad muy fuerte para no quebrarte, para aceptarte como "raro" (¿friki?), con la esperanza de que una vez que terminase el instituto superarías todos tus traumas. Para desgracia de muchos, y como se ha encargado de enseñarnos Hollywood, el microcosmos controlado del instituto reproduce las relaciones sociales de la edad adulta. Te sientes más cómoda en tu piel, pero tu percepción de la realidad y tus perspectivas vitales se acomodan con dificultad a las de la media. Te gustaría encontrar una pareja y al mismo tiempo no tener que renunciar al espacio que has creado a tu medida y en el que te encuentras tan cómoda. Piensas en formar una familia y a la vez fantaseas con largarte con lo puesto unos años al extranjero.
¿Por qué, oh -introduzca la divinidad de su elección-, no me creaste "media", con un gusto moderado por los programas de cotilleo y el deseo único de un chalet unifamiliar en una urbanización asequible y un monovolumen a la puerta? (Dita sea).
Ah. Si os presentan a una dependienta (¿dependiente mujer?) que os cuenta como anécdota para romper el hielo que no hace mucho tuvo una clienta (¿cliente mujer?) que se tiró media hora en el probador antes de confesar que había metido la cabeza en el espacio de la cremallera de modo que los tirantes quedaban ambos a un lado de la cabeza, haciendo que la chica pareciese una versión femenina y con rizos del jorobado de Notre Dame, ya podéis suponer de quién os están hablando (qué lástima).

Thursday, April 19, 2007

Pepiño, dime algo con amor...

"Pepiño". La primera vez que lo escuché, el humorista había llegado a la conclusión de que un marcado acento gallego incrementaría de modo notable la gracia del chistecito. Extraños los detalles que recordamos.
Os remito al blog de Sun(a), (el link "Aventuras vitales [...]") para una breve introducción al mundo del tallaje en España. Viva la "interblogidad". En fin. Bienvenidos a un mundo en que los diseñadores y responsables máximos de la industria textil están convencidos de que existen mujeres S, M y L (con los añadidos XS y XL si están dotados de una sensibilidad excepcional). En este mundo perfecto yo, que mido un metro cincuenta centímetros (clavados), usaría una S o XS. En el mundo real, por desgracia o suerte, he heredado lo que yo denomino el tipo "C" de la rama materna de mi familia. Mi madre, por ejemplo. Poca altura, caderas anchas y una cintura estrecha en comparación (en incontables ocasiones me he probado un vaquero que hacía que mis muslos pareciesen jamoncitos al tiempo que podía meter los pulgares sin problemas y estirar unos cuantos centímetros a la altura de la cintura). De mis siete primas por parte de madre, tres hemos heredado dicha constitución, a la que la Malvada Bruja a la que olvidaron invitar a nuestros bautizos añadió las siguientes maldiciones (bitch!):
a M, una altura de un metro cuarenta y tres centímetros;
a R, tendencia a la barriguita cabrona (¿sabéis a qué me refiero? No llega a trauma, pero se ha ganado con justicia el apelativo de complejo);
a V, una talla 100 (gracias, abuelita paterna, por esos genes).
Ay. Como algunos sabéis, tengo una boda (pija) en junio. Esta tarde me estaba probando el segundo vestido(primero, negro, descartado; bien de cadera, bien -oh, cielos- de cintura, pecho... Mal, mal, absurda costura que quedaba justo a la mitad... Con él puesto parecía que tenía miedo de que echaran a volar, o cayeran hasta el ombligo). Segundo vestido prometedor, algo recargado pero nada que no pudieran solucionar unas tijeras (y una mamá modista). Bien. Oooh, falda elegante. Me gusta el detalle del tul. Bien, bien. ¿Por qué demonios no baja esto...? Si es de la misma talla que el primero... Esto es absurdo. ¿He podido engordar diez kilos en tres segundos? Umphf. Vale. Tal vez no debería haberme comido aquella caja de minidonuts. Uuumphf. Ohdiosohdios, ni sube, ni baja. ¿¡Qué demonios hago ahora!?
- ¿Cómo vas, cielo?
Vuelve a llamarme cielo y saldré como un banshee vestida (vestida por decir algo) de raso para sacarte los intestinos por las orejas.
- Eh... Bien, bien, todavía estoy en ello, gracias.
Uuumphf... ¿Y si lo rompo? (vistazo rápido al espejo para comprobar el precio). Vale, descartado. Plan B. Llamo a mi madre. Quiero salir de aquí...
(Tengo que dejarlo aquí. Más en próximas entregas)

Tuesday, April 17, 2007

Lógica retorcida

Llegabas un día a casa hecha un mar de lágrimas porque otro niño te había pegado un empujón, tirado al suelo y robado tu pelota, comba o canicas. Te abrazabas a tu madre y le llenabas el jersey a la altura del ombligo de lágrimas y babas, mientras con la voz entrecortada por los sollozos tratabas de explicarle la humillación y la magnitud de la pérdida de aquel juguete. Y entonces ella (o él... Aunque en esas ocasiones yo solía acudir a mi madre) te agarraba por los hombros y con el ceño fruncido te soltaba: "Tú tienes la culpa. ¿Quién te manda salir a jugar con ese a) mangarrián, b) cabestro?". Aplicación elemental de la lógica retorcida. Tu incredulidad y el surgimiento de la duda razonable -tal vez sí te lo tenías merecido, tal vez no eras la víctima inocente de un matón de colegio- solía cortar en seco tus lágrimas y te ibas a reflexionar frente al bocadillo sobre aquel extraño concepto del mundo adulto.
Un humorista argentino tiene un monólogo sobre el carácter de sus compatriotas. En él comenta que desde los años cincuenta existe una autopista en que cada año se produce un número altísimo de accidentes mortales: "¿Y qué hacemos?" increpa a su público. "La llamamos la ruta trágica, la ruta trágica... No es trágica, ¡¡es estrecha!!". En clave de humor está tratando de desmontar la lógica retorcida que, como hemos visto, se aplica en todos los niveles de razonamiento.
Un tercer ejemplo. Ayer murieron treinta y tres personas a manos de un tirador en el campus técnico de Backsburg, Universidad de Virginia. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha lamentado públicamente la tragedia; Bush declara sentirse "horrorizado". ¿Acaso estos dos no se preguntan cómo demonios el tirador, de cuya salud mental tenemos sobradas razones para dudar, tuvo acceso a un rifle? ¿O por qué se permite a alumnos de una universidad poseer armas de fuego? En "Bowling for Columbine", un vecino de los chicos que llevaron a cabo la matanza lloraba frente a la cámara mientras hablaba de un "lamentable accidente, dos adolescentes inestables que se volvieron locos"... Una tragedia "puntual e inexplicable".
Y otra vuelta de tuerca. Muchos terroristas suicidas provienen de madrasas radicales en donde se les instruye sobre el acto de amor supremo a Alá que supone inmolarse y llevarse por el camino a unos cuantos inocentes. Cualquier persona con dedo y medio de frente se da cuenta de la perversidad de este argumento (lógico). ¿Cualquier persona...?

It's no wonder, with that kind of intense training and discipling, that those young people are ready to kill themselves for the cause of Islam. I wanna see young people who are as committed to the cause of Jesus Christ as the young people are to the cause of Islam. I wanna see them as radically laying down their lives for the Gospel as they are over in Pakistan and Israel and Palestine and all those different places, you know, because we have... excuse me, but we have the truth!

(No sorprende que con esa clase de entrenamiento intensivo y máxima disciplina esos chicos estén dispuestos a morir por el Islam. Yo quiero ver a nuestros jóvenes tan comprometidos con el mensaje de Jesús como lo están estos chicos con el Islam. Quiero verlos dando su vida por el Evangelio con tanta voluntad como los que están en Pakistán, Israel, Palestina y todos esos sitios, sabe, porque nosotros tenemos.... ¡Discúlpeme, pero nosotros poseemos la verdad!).

La autora de estas palabras, la estadounidense Becky Fischer, abanderada de la lógica retorcida, (vaya, esta entrada va a parecer un alegato contra el imperio) dirige un campamento cristiano carismático (primera vez que lo escucho) en que se pretende formar al futuro ejército de Cristo. He visto algunas imágenes del documental sobre este campamento -Jesus Camp... Si alguien lo tiene o sabe cómo hacerse con él, se lo agradecería-, imágenes estremecedoras de niños en trance a los que se les inculca "el mensaje" y se les recuerda que no deben leer las novelas de Harry Potter porque, si Potter apareciese en la Biblia, sería en un pasaje sobre la quema de practicantes de magia negra. Aterrador.

Me entran ganas de releer Luces de Bohemia. Empiezo a sospechar que todos aquellos juegos de distorsión de la realidad no hacían sino ponerla en evidencia...
(Ah, y prometo sacar tiempo esta semana para contestar a vuestras entradas. ¡¡Gracias!!)

Friday, April 06, 2007

¿Has pensado en perderle el miedo al blanco?

¿A qué huele el verano?
¿A qué huelen las nubes?
¿A qué huelen las cosas...
que no huelen?
Curioso. La última pregunta recuerda a una de esas cuestiones irresolubles para alcanzar el estado mental previo a la meditación, del tipo: ¿Qué ruido provoca un árbol al caerse en un bosque si no hay nadie alrededor que lo escuche? Las líneas de arriba -os lo recuerdo pese a que confío en vuestra capacidad memorística (porque lo repitieron hasta dejarlo grabado a fuego en la región del cerebro encargada de los recuerdos)- las recitaba una voz en off femenina mientras en la pantalla se sucedían imágenes de cielos de verano, ropa blanca tendida al sol y mujeres jóvenes con vestidos de colores en prados de hierba jugosa.
Por mi parte, no entiendo esa manía de sublimar una (¿incómoda?) verdad fisiológica como la menstruación. En ninguno de los anuncios que he visto se menciona la palabra "sangre", que se sustituye por "líquido", "fluido" o la cacofónica "flujo"; otra opción eufemística consiste en dejarlo a la inteligencia de los espectadores, con el consabido "Absorbe más" y su variante "Con una capacidad de absorción..."; un popular recurso que trata de maquillar la realidad: el líquido se tiñe de azul. El rojo, con todo, llegaría a encarnarse en Menstru, protagonista de otra memorable saga de anuncios, una mujer desagradable, de mediana edad, traje dos piezas rojo y voz chillona que se presentaba de modo inesperado para arruinarle las vacaciones o el día en la playa a una jovencita guapísima. Ella solita consiguió que echáramos de menos los anuncios "¿A qué huele..?".
Pero, ¿pensábais acaso que con Menstru se había alcanzado el súmum de la estupidez y el remilgo exasperante en lo que a anuncios de compresas se refiere? Dadme un voto de confianza: se han superado. Han conseguido que Menstru, por comparación, parezca no feminista, sino una de las mártires sufragistas de comienzos del siglo XX.
Una sala blanca, el suelo cubierto de almohadones blancos y en el centro un toro mecánico cubierto de placas blancas al que se aproxima una chica de unos veinte años (para los publicistas, la menopausia de las mujeres españolas se ha adelantado a los treinta y dos años). La jaquetona (Dr. Mabuse dixit) , que viste unos ceñidísimos pantalones blancos, un top y una cazadora (monisisísima la nena, oiga), se sube con agilidad al engendro mecánico que responde como se espera de tales engendros mecánicos, esto es, agitándose de forma violenta. Plano de nalgas (único leonesismo que entró a formar parte del estándar), plano de pechos. El toro (mecánico) se rinde a la superioridad de la mujer, le ofrece sus placas como homenaje y se detiene ante la incredulidad de su jinete. Entonces aparece la pregunta en grandes letras al tiempo que la pronuncia una voz femenina... Y juvenil, cómo no: ¿Has pensado en perderle el miedo al blanco? Hum... Lo leo y pienso en una asociación de víctimas de los skinheads, qué lástima.
Pasé por todas las fases del shock: incredulidad, negación, ira... Terminé por aceptarlo, claro. Deprimente y todo, si consiguen su propósito (vender más), siendo su target nosotras ( las ingenuas que creíamos que todo esto estaba superado), con un anuncio como este, en que se remarca que la única preocupación que nos provoca la menstruación es que durante "esos días" hemos de desterrar el blanco de nuestro vestuario (¡qué desolador!), habrán demostrado que no andan tan desencaminados en lo que a su imagen de la mujer media española se refiere. De momento, congratulations! Ya se emite el primer anuncio de compresas que encantará a los amos de casa/taxistas eslovacos y a sus equivalentes españoles, los hombres que piensan que "Quién fuera pirata para enterrar mi tesoro entre tus piernas" supera en delicadeza a los versos de Pablo Neruda.
Para los otros chicos: estáis a salvo de la humillación hasta que a alguien le dé por anunciar remedios contra los problemas de erección y empiecen los anuncios de plátanos verdes y otros chuchurríos delante de un fondo de nubes y prados, con una música relajante y coros que entonen el "Sumsum... Sumsumsumsumsum... Uuuiii...".

Friday, February 09, 2007

El Taxista... (¿Guay?)

DRAMATIS PERSONAE
Taxista
Cliente

En el escenario, dos asientos (sillas, cubos... Lo ideal serían dos asientos de coche). El taxista sostendrá un volante, y si se logra conseguir también una caja de cambios, que el taxista manejará con gestos casi involuntarios de tan repetidos, resultaría perfecto. El taxista espera (coloca el retrovisor, juguetea con el muñequito que de allí cuelga, descansa la mano en la palanca de cambios...). Llega la cliente, arrebujándose en su ropa de abrigo. Abre la puerta y se sienta a su lado.
C: ¡Qué frío!
T: ¿A dónde te llevo?
C: A la estación.
T: (Paciente) ¿De trenes o de autobuses?
C: (Sonríe disculpándose) De autobuses, perdona.
(Suena el intermitente. El coche arranca y se ponen en marcha. Pasan unos segundos. El taxista tose, se lleva la mano a la boca. Sigue tosiendo con grandes ademanes).
C: (Tratando de iniciar conversación, tono que desborda simpatía). Vaya gripe, ¿no?
T: Sí. Llevo ya unos meses así.
C: ¿Unos meses?
T: Sí, es una de estas gripes que... De aquí a la tumba.
C: (Un tanto sorprendida) Hombre... No será para tanto.
T: ¿Que no? Ayer, sin ir más lejos (señala un punto indefinido en el espacio), en esa calle de allí, un chaval... Ni veinte años tenía.
C: ¿La gripe?
T: ¿Qué gripe? Le dio un arrebús y se fue para el otro barrio. Los médicos no se lo explican.
C: Qué... qué lástima.
T: La vida, mujer, la vida. El padre de mi cuñado... (Lo interrumpe otro ataque de tos).
C: (Como si se esperase de ella una reacción, aunque la situación empieza a incomodarla. Evita mirar al taxista, se gira hacia la ventana, se sube el cuello del abrigo, etc.) ¿Sí?
T: El otro día, come, se arregla - como siempre, vamos-, baja a jugar a las cartas, empieza a encontrarse mal... Y allí se queda como un pajarito.
C: Ah. De repente, así...
T: ¿Cómo de repente? Una gripe que no se tenía. Pero ya sabes, era mayor, se cuidaba poco, no le dio importancia...
C: Vaya por dios.
(Silencio. Transcurre medio minuto en que el taxista sigue conduciendo, girando - momento en que ambos se inclinan ligeramente en la dirección que corresponda-, poniendo y quitando el intermitente, encendiendo y apagando la radio, buscando emisoras, etc. Pasado el medio minuto, el taxista mira con disimulo a su cliente).
T: (Aclarándose la garganta) Mi amigo Manolo el del pueblo.
C: (Mirando por la ventana. Interesada a su pesar) ¿Qué le ocurrió?
T: Le gustaba sacar a pasear al perro por el monte. Le chiflaba la naturaleza, se pasaba horas solo por allí arriba. Pero llega la hora de cenar y Manolo que no aparece. Que no aparece y que no aparece y su mujer llama al guardamontes, a la guardia civil... ( Se detienen entonces con cierta brusquedad) Hala, rica, hemos llegado. Son cinco euros. (La cliente busca en su cartera y saca el dinero, mientras el taxista continúa hablando). Lo encontraron a la madrugada. Lo había picado una abeja.
(La cliente abre la puerta, se baja del coche. Duda, mantiene la puerta abierta).
C: ¿Era alérgico?
T: (Sonríe como el orador que tiene siempre la última palabra). No. Lo picó en la garganta y murió de asfixia. Y ciérrame la puerta que este frío va a acabar conmigo.



Ahí lo tenéis. Me ocurrió el viernes pasado. La única licencia artística* que me he tomado ha sido la de hacer coincidir el fin de la conversación con el fin del viaje (en realidad nos quedamos en silencio los cuatro minutos más incómodos de mi vida).

*Vale. No era una abeja, en realidad me dijo avispa. Y vale, en realidad el padre de su cuñado y su amigo Manolo se referían a la misma persona y no recuerdo exactamente las circunstancias en que esa persona murió.