Thursday, April 19, 2007

Pepiño, dime algo con amor...

"Pepiño". La primera vez que lo escuché, el humorista había llegado a la conclusión de que un marcado acento gallego incrementaría de modo notable la gracia del chistecito. Extraños los detalles que recordamos.
Os remito al blog de Sun(a), (el link "Aventuras vitales [...]") para una breve introducción al mundo del tallaje en España. Viva la "interblogidad". En fin. Bienvenidos a un mundo en que los diseñadores y responsables máximos de la industria textil están convencidos de que existen mujeres S, M y L (con los añadidos XS y XL si están dotados de una sensibilidad excepcional). En este mundo perfecto yo, que mido un metro cincuenta centímetros (clavados), usaría una S o XS. En el mundo real, por desgracia o suerte, he heredado lo que yo denomino el tipo "C" de la rama materna de mi familia. Mi madre, por ejemplo. Poca altura, caderas anchas y una cintura estrecha en comparación (en incontables ocasiones me he probado un vaquero que hacía que mis muslos pareciesen jamoncitos al tiempo que podía meter los pulgares sin problemas y estirar unos cuantos centímetros a la altura de la cintura). De mis siete primas por parte de madre, tres hemos heredado dicha constitución, a la que la Malvada Bruja a la que olvidaron invitar a nuestros bautizos añadió las siguientes maldiciones (bitch!):
a M, una altura de un metro cuarenta y tres centímetros;
a R, tendencia a la barriguita cabrona (¿sabéis a qué me refiero? No llega a trauma, pero se ha ganado con justicia el apelativo de complejo);
a V, una talla 100 (gracias, abuelita paterna, por esos genes).
Ay. Como algunos sabéis, tengo una boda (pija) en junio. Esta tarde me estaba probando el segundo vestido(primero, negro, descartado; bien de cadera, bien -oh, cielos- de cintura, pecho... Mal, mal, absurda costura que quedaba justo a la mitad... Con él puesto parecía que tenía miedo de que echaran a volar, o cayeran hasta el ombligo). Segundo vestido prometedor, algo recargado pero nada que no pudieran solucionar unas tijeras (y una mamá modista). Bien. Oooh, falda elegante. Me gusta el detalle del tul. Bien, bien. ¿Por qué demonios no baja esto...? Si es de la misma talla que el primero... Esto es absurdo. ¿He podido engordar diez kilos en tres segundos? Umphf. Vale. Tal vez no debería haberme comido aquella caja de minidonuts. Uuumphf. Ohdiosohdios, ni sube, ni baja. ¿¡Qué demonios hago ahora!?
- ¿Cómo vas, cielo?
Vuelve a llamarme cielo y saldré como un banshee vestida (vestida por decir algo) de raso para sacarte los intestinos por las orejas.
- Eh... Bien, bien, todavía estoy en ello, gracias.
Uuumphf... ¿Y si lo rompo? (vistazo rápido al espejo para comprobar el precio). Vale, descartado. Plan B. Llamo a mi madre. Quiero salir de aquí...
(Tengo que dejarlo aquí. Más en próximas entregas)

Tuesday, April 17, 2007

Lógica retorcida

Llegabas un día a casa hecha un mar de lágrimas porque otro niño te había pegado un empujón, tirado al suelo y robado tu pelota, comba o canicas. Te abrazabas a tu madre y le llenabas el jersey a la altura del ombligo de lágrimas y babas, mientras con la voz entrecortada por los sollozos tratabas de explicarle la humillación y la magnitud de la pérdida de aquel juguete. Y entonces ella (o él... Aunque en esas ocasiones yo solía acudir a mi madre) te agarraba por los hombros y con el ceño fruncido te soltaba: "Tú tienes la culpa. ¿Quién te manda salir a jugar con ese a) mangarrián, b) cabestro?". Aplicación elemental de la lógica retorcida. Tu incredulidad y el surgimiento de la duda razonable -tal vez sí te lo tenías merecido, tal vez no eras la víctima inocente de un matón de colegio- solía cortar en seco tus lágrimas y te ibas a reflexionar frente al bocadillo sobre aquel extraño concepto del mundo adulto.
Un humorista argentino tiene un monólogo sobre el carácter de sus compatriotas. En él comenta que desde los años cincuenta existe una autopista en que cada año se produce un número altísimo de accidentes mortales: "¿Y qué hacemos?" increpa a su público. "La llamamos la ruta trágica, la ruta trágica... No es trágica, ¡¡es estrecha!!". En clave de humor está tratando de desmontar la lógica retorcida que, como hemos visto, se aplica en todos los niveles de razonamiento.
Un tercer ejemplo. Ayer murieron treinta y tres personas a manos de un tirador en el campus técnico de Backsburg, Universidad de Virginia. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha lamentado públicamente la tragedia; Bush declara sentirse "horrorizado". ¿Acaso estos dos no se preguntan cómo demonios el tirador, de cuya salud mental tenemos sobradas razones para dudar, tuvo acceso a un rifle? ¿O por qué se permite a alumnos de una universidad poseer armas de fuego? En "Bowling for Columbine", un vecino de los chicos que llevaron a cabo la matanza lloraba frente a la cámara mientras hablaba de un "lamentable accidente, dos adolescentes inestables que se volvieron locos"... Una tragedia "puntual e inexplicable".
Y otra vuelta de tuerca. Muchos terroristas suicidas provienen de madrasas radicales en donde se les instruye sobre el acto de amor supremo a Alá que supone inmolarse y llevarse por el camino a unos cuantos inocentes. Cualquier persona con dedo y medio de frente se da cuenta de la perversidad de este argumento (lógico). ¿Cualquier persona...?

It's no wonder, with that kind of intense training and discipling, that those young people are ready to kill themselves for the cause of Islam. I wanna see young people who are as committed to the cause of Jesus Christ as the young people are to the cause of Islam. I wanna see them as radically laying down their lives for the Gospel as they are over in Pakistan and Israel and Palestine and all those different places, you know, because we have... excuse me, but we have the truth!

(No sorprende que con esa clase de entrenamiento intensivo y máxima disciplina esos chicos estén dispuestos a morir por el Islam. Yo quiero ver a nuestros jóvenes tan comprometidos con el mensaje de Jesús como lo están estos chicos con el Islam. Quiero verlos dando su vida por el Evangelio con tanta voluntad como los que están en Pakistán, Israel, Palestina y todos esos sitios, sabe, porque nosotros tenemos.... ¡Discúlpeme, pero nosotros poseemos la verdad!).

La autora de estas palabras, la estadounidense Becky Fischer, abanderada de la lógica retorcida, (vaya, esta entrada va a parecer un alegato contra el imperio) dirige un campamento cristiano carismático (primera vez que lo escucho) en que se pretende formar al futuro ejército de Cristo. He visto algunas imágenes del documental sobre este campamento -Jesus Camp... Si alguien lo tiene o sabe cómo hacerse con él, se lo agradecería-, imágenes estremecedoras de niños en trance a los que se les inculca "el mensaje" y se les recuerda que no deben leer las novelas de Harry Potter porque, si Potter apareciese en la Biblia, sería en un pasaje sobre la quema de practicantes de magia negra. Aterrador.

Me entran ganas de releer Luces de Bohemia. Empiezo a sospechar que todos aquellos juegos de distorsión de la realidad no hacían sino ponerla en evidencia...
(Ah, y prometo sacar tiempo esta semana para contestar a vuestras entradas. ¡¡Gracias!!)

Friday, April 06, 2007

¿Has pensado en perderle el miedo al blanco?

¿A qué huele el verano?
¿A qué huelen las nubes?
¿A qué huelen las cosas...
que no huelen?
Curioso. La última pregunta recuerda a una de esas cuestiones irresolubles para alcanzar el estado mental previo a la meditación, del tipo: ¿Qué ruido provoca un árbol al caerse en un bosque si no hay nadie alrededor que lo escuche? Las líneas de arriba -os lo recuerdo pese a que confío en vuestra capacidad memorística (porque lo repitieron hasta dejarlo grabado a fuego en la región del cerebro encargada de los recuerdos)- las recitaba una voz en off femenina mientras en la pantalla se sucedían imágenes de cielos de verano, ropa blanca tendida al sol y mujeres jóvenes con vestidos de colores en prados de hierba jugosa.
Por mi parte, no entiendo esa manía de sublimar una (¿incómoda?) verdad fisiológica como la menstruación. En ninguno de los anuncios que he visto se menciona la palabra "sangre", que se sustituye por "líquido", "fluido" o la cacofónica "flujo"; otra opción eufemística consiste en dejarlo a la inteligencia de los espectadores, con el consabido "Absorbe más" y su variante "Con una capacidad de absorción..."; un popular recurso que trata de maquillar la realidad: el líquido se tiñe de azul. El rojo, con todo, llegaría a encarnarse en Menstru, protagonista de otra memorable saga de anuncios, una mujer desagradable, de mediana edad, traje dos piezas rojo y voz chillona que se presentaba de modo inesperado para arruinarle las vacaciones o el día en la playa a una jovencita guapísima. Ella solita consiguió que echáramos de menos los anuncios "¿A qué huele..?".
Pero, ¿pensábais acaso que con Menstru se había alcanzado el súmum de la estupidez y el remilgo exasperante en lo que a anuncios de compresas se refiere? Dadme un voto de confianza: se han superado. Han conseguido que Menstru, por comparación, parezca no feminista, sino una de las mártires sufragistas de comienzos del siglo XX.
Una sala blanca, el suelo cubierto de almohadones blancos y en el centro un toro mecánico cubierto de placas blancas al que se aproxima una chica de unos veinte años (para los publicistas, la menopausia de las mujeres españolas se ha adelantado a los treinta y dos años). La jaquetona (Dr. Mabuse dixit) , que viste unos ceñidísimos pantalones blancos, un top y una cazadora (monisisísima la nena, oiga), se sube con agilidad al engendro mecánico que responde como se espera de tales engendros mecánicos, esto es, agitándose de forma violenta. Plano de nalgas (único leonesismo que entró a formar parte del estándar), plano de pechos. El toro (mecánico) se rinde a la superioridad de la mujer, le ofrece sus placas como homenaje y se detiene ante la incredulidad de su jinete. Entonces aparece la pregunta en grandes letras al tiempo que la pronuncia una voz femenina... Y juvenil, cómo no: ¿Has pensado en perderle el miedo al blanco? Hum... Lo leo y pienso en una asociación de víctimas de los skinheads, qué lástima.
Pasé por todas las fases del shock: incredulidad, negación, ira... Terminé por aceptarlo, claro. Deprimente y todo, si consiguen su propósito (vender más), siendo su target nosotras ( las ingenuas que creíamos que todo esto estaba superado), con un anuncio como este, en que se remarca que la única preocupación que nos provoca la menstruación es que durante "esos días" hemos de desterrar el blanco de nuestro vestuario (¡qué desolador!), habrán demostrado que no andan tan desencaminados en lo que a su imagen de la mujer media española se refiere. De momento, congratulations! Ya se emite el primer anuncio de compresas que encantará a los amos de casa/taxistas eslovacos y a sus equivalentes españoles, los hombres que piensan que "Quién fuera pirata para enterrar mi tesoro entre tus piernas" supera en delicadeza a los versos de Pablo Neruda.
Para los otros chicos: estáis a salvo de la humillación hasta que a alguien le dé por anunciar remedios contra los problemas de erección y empiecen los anuncios de plátanos verdes y otros chuchurríos delante de un fondo de nubes y prados, con una música relajante y coros que entonen el "Sumsum... Sumsumsumsumsum... Uuuiii...".

Tuesday, March 27, 2007

Tuesday 13th revisited

YouTube, esa mina para nostálgicos. Políticamente incorrectos en ocasiones (no te das cuenta cuando tienes ocho años). Impagable el inglés de The Barbarian.

http://www.youtube.com/watch?v=aLbrPAvL1wM

Monday, March 26, 2007

Moda adolescente

Hoy, de camino a la universidad y mientras atravesaba una marea de alumnos de instituto que inundaba las aceras -atrás quedaba la rutina de las clases y por delante media hora larga de recreo y libertad- recordé un artículo sobre moda adolescente que había leído no hace mucho. En dicho artículo el ufano autor afirmaba que los chichos de entre catorce y dieciocho años, pese a lo que pudiera parecer, no han caído en las redes del marketing absurdo y la moda que pretende uniformarlos, sino que persiguen ante todo un estilo propio y personal. Reflexiono sobre ello mientras trato de caminar lo más cerca posible de la pared (las manchas blancas en mi abrigo me delatan) y, a ser posible, volverme invisible. Marrón, marrón, negro, blanco, marrón. Zapatillas de deporte calzan todos los pies. Piernas enfundadas en vaqueros. Más marrón y negro. Bajo una cazadora discreta, una chica se ha atrevido a ponerse una camiseta con un estampado en tonos rosa... Y marrón (me apuesto un Twix a que, con esa dulzura y empatía que caracteriza a la adolescencia, la tachan de pija). Retrocedo, ya perdida in my rich inner life (again), hasta mis quince años. Mi armario se reducía a unos cuantos pares de vaqueros, dos chándales (chandals) y unas pocas sudaderas. Y como adolescente atípica que me precio de haber sido, nunca perdía mucho tiempo en elegir "trapitos" (tampoco tenía tanto donde elegir). De todas formas, mi única preocupación estética por aquel entonces era pasar desapercibida, mezclarme con mis compañeros de clase, no destacar.
Recuerdo también los años en que el sumum máximo de la sofisticación era la colonia de mora de Ives Rocher (de la que las adolescentes de esta mañana abusaban).

Friday, March 23, 2007

La Apátrida Indecente

ADVERTENCIA: Esta entrada versará sobre la situación política de este país nuestro y la he concebido como un desahogo. Si no os apetece leer sobre el tema, pasadla por alto. Advertidos estáis (no se admiten devoluciones).

Bien. Dejad que os plantee una pregunta: ¿qué se puede hacer en León que no puede hacerse en Madrid, aparte de visitar la catedral, tomarte unas tapas por un precio irrisorio y levantarte cuarenta y cinco minutos antes para llegar a tu trabajo y que te sobren cinco para tomarte un café de la máquina?
En una concentración celebrada en Madrid y organizada por el Foro de Ermua y las Juventudes del PP, un periodista fue increpado por llevar bajo el brazo un ejemplar de El País. En eso pensaba esta mañana mientras entraba en el kiosko donde los viernes suelo comprarme ese mismo periódico. Con un gesto mecánico me lo metí en el bolso y salí a la calle. Tras caminar unos doscientos metros, decidí sacarlo y doblarlo de modo que se leyese con toda claridad la cabecera. Por supuesto, sólo me crucé con estudiantes que se dirigían hacia la universidad, con esa sonrisa tonta que les dibuja la cercanía del fin de semana y que me ignoraron a mí y a mi periódico.
Ayer por la noche estaba a las dos menos diez en la cama, calentita bajo las mantas, respirando con la barriga (según el Tai Chi, el ombligo es un centro de energía) y con mi vela blanca encendida para ver si conseguía relajarme y dormir. Fuera gritaban unos adolescentes (y no tan adolescentes) embrutecidos por el alcohol y las hormonas, así que decidí ponerme los cascos y escuchar ese programa de radio en que la gente comparte sus miserias y su angustia vital. Me vino bien, mis músculos se abandonaron a la laxitud y sentía aproximarse a Mr. Sandman cuando sonó la sintonía de las noticias. En una concentración del PP en... (ni lo recuerdo), unas señoras gritaban: "¡Zapateeeeero, vete con tu abueeeeelo!" (me llamó la atención la longitud de las "e"s); una mujer (gallega, por el acento), aseguraba: "Esto se ha acabado. No se puede permitir que esto siga".
Bien, bien. Creo que el PSOE se ha equivocado en varias ocasiones. Creo que si el partido en el poder mantiene diálogos con un grupo terrorista (sea este el PSOE o lo lidere el nunca bien ponderado señor Aznar, que tuvo el detalle de referirse a dicho grupo, no lo olvidemos, como "Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco"), la ciudadanía debería tener conocimiento de la evolución de dicho diálogo. Ahora bien. Creo que la estrategia de tratar de explotar este hecho y lanzar consignar como "Zapatero negocia con ETA y quiere ceder Navarra a los asesinos" (¿habrá licenciados en Derecho entre las filas del PP? Porque, si los hubiera, sin duda no ignorarían el hecho de que Navarra se rige por un fuero sancionado por la Constitución, según el cual toda decisión que afecte al pueblo navarro ha de ser sometida a referéndum. En fin, ¿acaso importa, si con la, no voy a utilizar la palabra mentira, qué desconsiderado por mi parte, con la... Digamos "versión alternativa de los hechos" consiguen movilizar a la población?) tiene un nombre: demagogia.
Bien, bien, bien. Según Zaplana, y cito palabras textuales, "España no resistirá dos mandatos de Zapatero". Zaplana sabe lo que es mejor para los españoles. Los "españoles decentes" (Rajoy dixit) son los que acuden a las manifestaciones contra la política del PSOE y comulgan con la ideología del PP. Yo soy, aplicando las elementales leyes de la lógica, una apátrida indecente. Todavía no ha trascendido apenas nada del programa electoral para las elecciones del 2008. Sólo sabemos que Rajoy ha prometido enmendar los errores de esta legislatura (espero que de aquí al 2008 nos especifique qué errores, por si me afectan o no).
Bien, bien, bien, bien. Yo no voté al PP en las elecciones del 2000. No obstante, dado que comprendo el funcionamiento del sistema democrático, acepté la decisión de la mayoría y al señor Aznar como mi presidente. Desde que el día 15 de marzo del 2004 escuché en un programa de radio a una señora lamentando el resultado de las elecciones y solicitando a las autoridades la anulación del mismo, me di cuenta de que, en estos treinta años de democracia, no todo el mundo "lo ha pillado". En resumen, aunque prefiramos ignorarlo, existen sectores en la derecha española que razonan del siguiente modo: "Aceptaré el sistema democrático siempre que me aúpe al poder y me mantenga allí; en el momento en que la mayoría decida que no debo seguir en él, el sistema habrá dejado de funcionar, tacharé de ilegítima la victoria del partido que gane las elecciones, lanzaré insidiosas acusaciones en contra del mismo y, si está en mi mano, bloquearé toda proposición que provenga de los usurpadores". En estos sectores incluyo a las personas que han sacado a airear la apolillada bandera preconstitucional y a gritar "¡Viva España" con lágrimas en los ojos, mientras se sienten inundados por recuerdos imborrables de tiempos pasados (demostraciones que, qué curioso, todavía no han sido comentadas por ningún político del PP). Por suerte, en el PP militan también personas como Gallardón, inteligentes y progresistas; por desgracia, su moderada oposición a las líneas de actuación de su partido los suele convertir en parias.
Bien, bien, bien, bien, BIEN. Un obispo no debería opinar sobre política haciendo valer su cargo, y mucho menos presentar notas de prensa en comandita con otros obispos, sobre todo dada la historia reciente de este país. Puedo comprender que algunos jerarcas de la Iglesia echen con nostalgia la vista atrás. Me preocupa, sin embargo, que traten de meter baza en cuestiones como la experimentación con células madre o el matrimonio homosexual, que nos competen en tanto que ciudadanos del Estado español y no como celosos miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

(Suspiro). Ahí queda eso. Acabo de adelgazar dos kilos de pura mala leche. Espero no haber herido vuestra sensibilidad. No hace falta que contestéis.

Wednesday, March 21, 2007

Spring is here

Cambio de imagen. El blog lo necesitaba, yo también y vuestra vista, seguro, lo agradecerá.

Friday, March 16, 2007

El carajillo

Para contrarrestar el exceso (melodramático) de la entrada anterior, aquí os dejo este enlace para que os distraigáis unos minutos. Que os sirva como el carajillo de después de las comidas (para eliminar los excesos de una comida copiosa y un postre dulzón):

www.botillos.com/

Se trata ni más ni menos que de una página de exaltación de este alimento singular. No cuesta imaginarse la cara de las buenas mujeres que lo idearon -con los trozos de carne pegados a los huesos, carne imposible de embutir, algo de tocino sobrante de la matanza y un estómago de cerdo, mirándose las unas a las otras con media sonrisa en los labios hasta que alguna soltó el providencial "¿Y si...?"- si alguien les hubiera dicho que siglos después se referirían al botillo como un afrodisico (sic.). ¿A quién pretenden engañar? Lo que te apetece después de degustar un botillo es arrastrarte como puedas hasta el sofá. Más que un monstruo de dos espaldas, te mueres de ganas de hacerte un gurruño indistinguible con la mantita que emita ronquidos a intervalos regulares para que los que te rodean sepan que la grasa no te ha colapsado las arterias. Impagable el uso de las comas ( "Los amantes, de este exquisito producto, siempre hemos encontrado dificultades, a la hora de..."). Digo yo que con tanto licenciado en paro bien podrían hacerse con los servicios de uno.

A piece of Spanish folklore (and other things)

"Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" (M., you are the very best). Ella lo entiende y vosotros lo haréis algún día. Una anécdota tan humillante sólo puede contarse en persona y con el permiso de los implicados.

En mi vida, y seguro que os lo he contado en alguna ocasión, nunca me he distinguido por mis habilidades sociales. Gracias a dios/a/Isis(e), mi mundo interior asemeja un cálido ático decorado en tonalidades rojas, con luz suave y velas, lleno de los libros y CDs que han llenado mis mejores horas, mientras la lluvia golpea el tejado y los cristales impiden que el ruido de fuera inunde ese espacio. Ya me ocurría en el instituto, aunque en lugar de un anuncio de Ikea mi espacio recordase a una torre medieval abierta a una llanura inmensa con árboles centenarios muy en la línea de Narnia, y esa suerte de recurso para olvidarme del mundo "and those who hurt us with their lies" me libró de las ingratitudes de una adolescencia más bien solitaria. Ocurre que, cuando no me reconozco y necesito hacer las paces conmigo misma, necesito volver a encerrarme en ese ático en soledad. Y cuando ha pasado lo peor, cuando la tormenta amaina y las gotas de lluvia se deslizan sinuosas por el cristal en lugar de golpearlo, me doy cuenta de lo mucho que os echo de menos.
Aún no he encontrado el ático, pero tengo una habitación pequeña, blanca, con muebles negros y un armario bastante vulgar, con un póster inquietante de la pintora Rosa M. y una fotografía de gran formato en que aparecen jóvenes encaramados en árboles observando el infinito, un extraño tapiz que hace las veces de cabecero y una muñequita quitapenas que vigila mi sueño, postales de todos los que habéis estado fuera y os habéis acordado de mí, una vela blanca y un aparatoso soporte para el incienso que conservo por razones sentimentales. Ofrezco infusión de Rooibos de naranja, un oído dispuesto a escuchar y un ánimo no propenso a juzgar (si lo necesitáis, hacédmelo saber).
Pregunta: ¿puede un sueño provocar melancolía? Esta noche he soñado con una persona de la que no me acordaba desde hacía bastante tiempo. Paseábamos por un León irreconocible, de arquitectura fántastica. Y me sentía tan bien que al despertarme me han entrado ganas de llorar.

Thursday, March 08, 2007

Todos tenemos un pasado

Y yo formo parte de ese pasado. Quien consiga localizarme en menos de tres segundos en la fotografía de arriba recibirá un premio cuando nos encontremos en persona (¿os gustan los caramelitos de café?). Y atención a esas dos mujeres adultas irresponsables que nos dejaban acercarnos al fuego con esos chándals (chándales) de fibras sintéticas y colores imposibles. ¿Querrían que nos prendiésemos fuego a lo bonzo?

Tuesday, February 27, 2007

By the way...

Me vendría bien en este caso que compartiérais conmigo vuestra sabiduría y me contárais a qué remedios acudís en momentos de bajón. Yo he mencionado el alcohol ("Mal, mal, orina de Satánas" -Bridget Jones dixit) y el chocolate, lo que descarta el alcohol, el chocolate, y por extensión el helado de chocolate al brandy, ron, etc. ¿A qué perversiones recurrís?¿Escucháis el disco de recopilación de ABBA - y lloráis cuando suenan los acordes de "Chiquitita"? ¿Os ponéis el pijama -de franela- y azotáis a vuestros peluches con regaliz rojo...?

Explicación

Cuando nos vienen mal dadas, cuando la apatía gana la partida, cuando nos acecha el fantasma de la depresión, cuando la autoestima te abandona como el desodorante, cuando nos vence el estrés, hay gente que...
a) sale una noche, se emborracha, duerme hasta las tres de la tarde y se levanta como si nada hubiera ocurrido, dispuesta a seguir con su vida donde la había dejado;
b) queda con sus amigos, compra tres litros de helado de chocolate (con trocitos), reparte cucharas y les abre su alma, tal vez llora hasta que le escuece la cara por las lágrimas, pasa un par de días abatida y... Sigue con su vida.
Y luego estamos "los demás" :(
Mal hecho, lo sé, estáis ahí y os preocupáis un poquito por mí... Me siento mejor y procuraré informaros de mis progresos.

Friday, February 09, 2007

El Taxista... (¿Guay?)

DRAMATIS PERSONAE
Taxista
Cliente

En el escenario, dos asientos (sillas, cubos... Lo ideal serían dos asientos de coche). El taxista sostendrá un volante, y si se logra conseguir también una caja de cambios, que el taxista manejará con gestos casi involuntarios de tan repetidos, resultaría perfecto. El taxista espera (coloca el retrovisor, juguetea con el muñequito que de allí cuelga, descansa la mano en la palanca de cambios...). Llega la cliente, arrebujándose en su ropa de abrigo. Abre la puerta y se sienta a su lado.
C: ¡Qué frío!
T: ¿A dónde te llevo?
C: A la estación.
T: (Paciente) ¿De trenes o de autobuses?
C: (Sonríe disculpándose) De autobuses, perdona.
(Suena el intermitente. El coche arranca y se ponen en marcha. Pasan unos segundos. El taxista tose, se lleva la mano a la boca. Sigue tosiendo con grandes ademanes).
C: (Tratando de iniciar conversación, tono que desborda simpatía). Vaya gripe, ¿no?
T: Sí. Llevo ya unos meses así.
C: ¿Unos meses?
T: Sí, es una de estas gripes que... De aquí a la tumba.
C: (Un tanto sorprendida) Hombre... No será para tanto.
T: ¿Que no? Ayer, sin ir más lejos (señala un punto indefinido en el espacio), en esa calle de allí, un chaval... Ni veinte años tenía.
C: ¿La gripe?
T: ¿Qué gripe? Le dio un arrebús y se fue para el otro barrio. Los médicos no se lo explican.
C: Qué... qué lástima.
T: La vida, mujer, la vida. El padre de mi cuñado... (Lo interrumpe otro ataque de tos).
C: (Como si se esperase de ella una reacción, aunque la situación empieza a incomodarla. Evita mirar al taxista, se gira hacia la ventana, se sube el cuello del abrigo, etc.) ¿Sí?
T: El otro día, come, se arregla - como siempre, vamos-, baja a jugar a las cartas, empieza a encontrarse mal... Y allí se queda como un pajarito.
C: Ah. De repente, así...
T: ¿Cómo de repente? Una gripe que no se tenía. Pero ya sabes, era mayor, se cuidaba poco, no le dio importancia...
C: Vaya por dios.
(Silencio. Transcurre medio minuto en que el taxista sigue conduciendo, girando - momento en que ambos se inclinan ligeramente en la dirección que corresponda-, poniendo y quitando el intermitente, encendiendo y apagando la radio, buscando emisoras, etc. Pasado el medio minuto, el taxista mira con disimulo a su cliente).
T: (Aclarándose la garganta) Mi amigo Manolo el del pueblo.
C: (Mirando por la ventana. Interesada a su pesar) ¿Qué le ocurrió?
T: Le gustaba sacar a pasear al perro por el monte. Le chiflaba la naturaleza, se pasaba horas solo por allí arriba. Pero llega la hora de cenar y Manolo que no aparece. Que no aparece y que no aparece y su mujer llama al guardamontes, a la guardia civil... ( Se detienen entonces con cierta brusquedad) Hala, rica, hemos llegado. Son cinco euros. (La cliente busca en su cartera y saca el dinero, mientras el taxista continúa hablando). Lo encontraron a la madrugada. Lo había picado una abeja.
(La cliente abre la puerta, se baja del coche. Duda, mantiene la puerta abierta).
C: ¿Era alérgico?
T: (Sonríe como el orador que tiene siempre la última palabra). No. Lo picó en la garganta y murió de asfixia. Y ciérrame la puerta que este frío va a acabar conmigo.



Ahí lo tenéis. Me ocurrió el viernes pasado. La única licencia artística* que me he tomado ha sido la de hacer coincidir el fin de la conversación con el fin del viaje (en realidad nos quedamos en silencio los cuatro minutos más incómodos de mi vida).

*Vale. No era una abeja, en realidad me dijo avispa. Y vale, en realidad el padre de su cuñado y su amigo Manolo se referían a la misma persona y no recuerdo exactamente las circunstancias en que esa persona murió.

Wednesday, January 31, 2007

Cuando tenemos "uno de esos días"

Eufemismo donde los haya, desde luego, y todo por evitar la incómoda (?) expresión síndrome premenstrual. Apareció ayer en El País un artículo con el sugerente (?) titular "Cuando ella tiene uno de esos días" acerca de las últimas investigaciones sobre los procesos que desencadenaban el SPM o... SÍN-DRO-ME PRE-MENS-TRUAL (llamémoslo por su nombre). Han llegado a la conclusión de que durante la primera mitad del ciclo, las glándulas producen más estrógenos (las chicas nos volvemos más femeninas, nos entran unas ganas irrefrenables de cocinar galletas y tal), mientras que en la segunda mitad domina la progesterona (y entonces nos volvemos masculinas, y cogemos un machete para reducir las galletas a migajas... Y perdemos después en la espesura machete en mano). El artículo desarrolla otras cuestiones (consultadlo en http://www.elpais.com/articulo/sociedad/tiene/dias/elpepusoc/20070130elpepisoc_11/Tes).

Si yo suelto la lagrimilla con mucha más facilidad durante el SPM, ¿significa que la máxima es errónea y los chicos sí que lloran (y mucho, y por cuestiones insignificantes como "ese" anuncio)?

Si los resultados del estudio no andan muy desencaminados, ¿entonces los chicos os sentís así tooooodo el tiempo? (¡Qué pobres!)

Las hormonas nos controlan, el amor proviene de una reacción química y no somos más que el vehículo que nuestros genes emplean para reproducirse. Pensamiento deprimente. Me bajo por chocolate (será el SPM, o que mi cuerpo me lo exige para compensar el bajón emocional).

Wednesday, January 17, 2007

Sin palabras

En cinco minutos:
Lugar: mi habitación
Hora: las seis de la tarde (aprox.)
Vestuario: el pijama de franel... Digo, pantalón, camiseta y la bata por encima (hacía frío).
Actividad: leía un documento PDF en el portátil
Suceso: cruzo los brazos, extiendo las manos. De repente me noto un bultito.
Proceso mental: Me aseguro. Sí, es duro. No, no se mueve. Ohdiosohdiosohdios. ¿La cantante de Chambao no tuvo un cáncer de mama a los veintiocho años? Ganas inmensas de llorar. ¿Qué hago, llamo a mi madre, se lo oculto para que no sufra y me las arreglo para pedir hora a un oncólogo o ginecólogo? La angustia me cierra la boca del estómago, se me sube el corazón a la boca, me cuesta tragar saliva, etc.
Me armo de valor, me levanto y voy al baño.
Para descubrir que era una j*****a tachuela de la camiseta.
Gracias a lo que sea por estar viva y sana. Voy a quemar la camiseta en cuanto vuelva a casa.

Monday, January 15, 2007

Elephant, by Gus Van Sant

Mi guilty pleasure este sábado (dado que me he pasado el fin de semana encerrada, dándole los últimos toques a las 25 páginas de mi tesina - penoso). Estrenada en 2003, se trata de una dramatización (¿o ficcionalización?) de los sucesos de Columbine que Michael Moore se había encargado de analizar un año antes en su controvertido documental sobre la pasión -insana- que los ciudadanos de los EEUU sienten por las armas de fuego. Estilo europeo, minimalista, muy poético, ritmo lento pero en ningún momento pesado, movimientos de cámara sorprendentes y planos que se escapan de lo convencional; hay escenas que en el MUSAC pasarían por instalaciones de vídeo. Se eligió a los actores entre estudiantes de instituto (se presentaron al casting unos tres mil) y se mueven frente a la cámara con una naturalidad pasmosa, aunque más de uno no puede evitar mirarla con descaro. ¿Pegas? Fueron los propios actores los encargados de escribir los diálogos, lo que lleva a tener que soportar memeces del tipo: "Pasas demasiado tiempo con tu novio. Yo soy tu mejor amiga desde hace ¡¡Tres años!! (tía)" "Tengo que distribuir el tiempo. ¿O pretendes que pase el 95% contigo y el 5% con él? (o sea)" "No subiré a ese coche contigo, soy demasiado joven para morir (¿qué se puede decir? Brillante)" Y mi favorita: "¿Crees que todavía se pueden comprar banderas nazis?".
8/10

Thursday, January 11, 2007

Espesa

Como a L. le gustan las lentejas. Consulto el Simon&Schuster's que le birlo por horas a I. y encuentro la siguiente traducción de density: "estupidez o torpeza mental"; no especifican si se trata de una torpeza pasajera o permanente (y yo rezo por que la mía desaparezca en unos días). Aunque me llama la atención la coincidencia del significado de ambas expresiones, esa idea al parecer común al inglés y al español de que los pensamientos han de fluir veloces como una corriente de agua, prefiero los rasgos que distinguen a una lengua del conjunto. Por ejemplo, ¿qué sugiere la expresión: It makes me feel as if a goose were walking on my grave (Me hace sentir como si un ganso caminase sobre mi tumba)? Parece que queda en suspenso la concepción lineal del tiempo, ¿verdad?. A mí no se me ocurre ninguna equivalencia en español, a no ser "Estáis clavando otra punta en mi ataúd" o similares, y no pondría la mano en el fuego (puede tratarse de una traducción literal del inglés que ha encontrado acomodo en español). De hecho, ningún profesional traduciría "Me hace sentir como si un ganso...", sino "Me da escalofríos", ni "Estáis clavando otra punta..." si tiene el recurso castizo "Me matáis a disgustos".
Mmmm... Y esta ha sido mi pausa intelectual/lingüística de las doce y media.
Voy a añadir uno más a mi lista de propósitos razonables para el 2007: Dejar de escuchar las noticias por la mañana (se me va a quedar cara de político en la oposición).
Mi caballo bien, gracias, por si alguna/o se lo estaba preguntando. Lo he dejado atado a la chumbera.

Friday, January 05, 2007

The End

Tiró de la sábana y la mujer se incorporó, chillando y sacudiéndose como poseída. Pero la niña era fuerte y aún tenía el cuchillo de su padre; logró sujetar a su abuela lo suficiente para averiguar la causa de su enfermedad. Había un muñón sangriento y que mostraba los primeros síntomas de la gangrena allá donde su mano derecha hubiera debido estar.
La niña se santiguó y gritó tan fuerte que los vecinos la oyeron y acudieron a toda prisa. Reconocieron la verruga como el pezón de una bruja; arrastraron a la anciana en camisón fuera de la casa, sobre la nieve golpearon sus viejos huesos con palos hasta el límite del bosque y la lapidaron hasta que murió.
La niña vive ahora en la casa de su abuela: ha prosperado.

Tuesday, January 02, 2007

LRRH meets the Wolf

Era enorme, con los ojos rojos y las grisáceas costillas visibles bajo la piel; cualquiera, esto es, cualquiera excepto la hija de un lugareño, se habría muerto de miedo. Se tiró a por la garganta, como hacen los lobos, pero ella lo rechazó con el cuchillo de su padre y le rebanó la pata delantera derecha.
El lobo dejó escapar un gruñido que sonó como un quejido cuando comprobó lo que le había ocurrido: los lobos son en realidad más cobardes de lo que parecen. Se alejó cojeando a tres patas, dejando un rastro sanguinoliento entre los árboles. La niña limpió la hoja del cuchillo en su mandil, envolvió la pata del lobo en el trapo con que su madre había hecho un paquetito con los pasteles de avena y retomó el camino hacia la casa de su abuela. Empezó a nevar de pronto, con tal intensidad que cualquier huella o rastro, y hasta el camino en sí, dejaron de ser visibles.
El estado de su abuela, tan enferma que se había metido en la cama y había caído en un sueño irregular, salpicado de quejidos y tiriteras, le llevó a pensar que era víctima de unas fiebres. Le puso la mano en la frente. Ardía. Se le ocurrió mojar el trapo que envolvía la pata para refrescar a la anciana, y al sacudirlo la pata cayó al suelo.
Pero ya no era una pata de lobo. Era una mano humana, cortada a la altura de la muñeca, una mano encallecida por el trabajo a la intemperie y sombreada por las pecas de la edad. Tenía un anillo en el anular y una verruga en el índice. Por la verruga supo que se trataba de la mano de su abuela.

No quiero herir (más) sensibilidades "en fechas tan señaladas". Dejo el resto para otra ocasión. Por cierto, ¿vosotros creéis en la memoria atávica? No creo que exista este concepto como tal, de modo que me explicaré. ¿Creéis que existe un conjunto de datos que almacenamos en la memoria como especie, ciertos conocimientos que no aprendemos sino que "vienen de serie", por decirlo así? Generativismo aparte (que os veo venir a las lingüistas), recuerdo una anécdota que me contaba mi abuela. Cuando ella tenía seis o siete años, mi bisabuelo la dejó cuidando un pequeño rebaño de ovejas en el monte. Mi abuela se distrajo un momento (¿un pájaro, una mariposa, una flor? ¿Qué te distrae cuando cargas con una responsabilidad de adulto a los seis años?) y cuando se volvió, un lobo ("el" lobo, como ella dice) se estaba llevando un corderito entre las fauces. A mi abuela se le ocurrió tirarle unas piedras, que al animal le rebotaban en los costados. Acabó llevándose al cordero, para desconsuelo de mi abuela. ¿Me vendrá de ahí la preferencia por Caperucita? ¿Me lo contó tal vez cuando tenía cuatro o cinco años y se me fijó como una lapa al subconsciente?
Anécdota b): tengo tres o cuatro años. Lo sé porque alguien, creo que mi madre, me está ayudando a bajar las escaleras. Me agarro con fuerza a su mano. Ya ha anochecido, la luz del pasillo está encendida. Llegamos al rellano de nuestro piso. Entonces la veo y juraría que ella me mira a mí, fijamente, con unos ojillos negros, brillantes e inteligentes. Es una rata enorme, la primera que veo en mi vida. Abro la boca y empiezo a gritar. Fundido en negro.
¿Por qué me asusté si nunca antes había visto una rata? ¿Un recuerdo transmitido de generación en generación, una advertencia sobre sus dolorosos mordiscos y las enfermedades que podían transmitir en una época en que por cada niño que nacía morían tres?

Thursday, December 21, 2006

Kill Wolf, Volume II

Aprovechando que no sé cuándo volveré a escribir, os dejo la segunda parte de la traducción para que os vayáis entreteniendo las primeras horas de vacaciones (para los afortunados que las tengan).

Las ristras de ajos ahuyentan a los vampiros. Un niño de ojos azules que nazca al revés la víspera de San Juan tendrá el don de la profecía. Cuando los aldeanos descubren a una bruja - alguna vieja cuyos quesos se curan mientras que los de sus vecinos no cuajan, o tal vez otra cuyo gato negro, ¡qué siniestro!, la sigue todo el tiempo, desnudan a la anciana y la examinan en busca del tercer pezón mediante el que alimenta a su familiar. Lo encuentran enseguida. Entonces la lapidan hasta que muere.
Invierno y frío.
Ve y visita a la abuela, que ha estado enferma. Llévale las pastas que he preparado para ella y un poco de mantequilla.
La niña buena hace lo que su madre le manda - un penoso camino de cinco millas que atraviesa el bosque; no te salgas del camino, recuerda que hay osos, jabalíes salvajes, lobos hambrientos. Ven, toma el cuchillo de caza de papá: sabes cómo utilizarlo.
La niña se protege del frío con una capa zarrapastrosa de piel de oveja, conoce el bosque lo suficiente como para no temerlo, pero sabe que ha de permanecer en guardia. Cuando escuchó el escalofriante aullido de un lobo, dejó caer la comida, sacó su cuchillo y se giró hacia la bestia.