Friday, January 05, 2007

The End

Tiró de la sábana y la mujer se incorporó, chillando y sacudiéndose como poseída. Pero la niña era fuerte y aún tenía el cuchillo de su padre; logró sujetar a su abuela lo suficiente para averiguar la causa de su enfermedad. Había un muñón sangriento y que mostraba los primeros síntomas de la gangrena allá donde su mano derecha hubiera debido estar.
La niña se santiguó y gritó tan fuerte que los vecinos la oyeron y acudieron a toda prisa. Reconocieron la verruga como el pezón de una bruja; arrastraron a la anciana en camisón fuera de la casa, sobre la nieve golpearon sus viejos huesos con palos hasta el límite del bosque y la lapidaron hasta que murió.
La niña vive ahora en la casa de su abuela: ha prosperado.

Tuesday, January 02, 2007

LRRH meets the Wolf

Era enorme, con los ojos rojos y las grisáceas costillas visibles bajo la piel; cualquiera, esto es, cualquiera excepto la hija de un lugareño, se habría muerto de miedo. Se tiró a por la garganta, como hacen los lobos, pero ella lo rechazó con el cuchillo de su padre y le rebanó la pata delantera derecha.
El lobo dejó escapar un gruñido que sonó como un quejido cuando comprobó lo que le había ocurrido: los lobos son en realidad más cobardes de lo que parecen. Se alejó cojeando a tres patas, dejando un rastro sanguinoliento entre los árboles. La niña limpió la hoja del cuchillo en su mandil, envolvió la pata del lobo en el trapo con que su madre había hecho un paquetito con los pasteles de avena y retomó el camino hacia la casa de su abuela. Empezó a nevar de pronto, con tal intensidad que cualquier huella o rastro, y hasta el camino en sí, dejaron de ser visibles.
El estado de su abuela, tan enferma que se había metido en la cama y había caído en un sueño irregular, salpicado de quejidos y tiriteras, le llevó a pensar que era víctima de unas fiebres. Le puso la mano en la frente. Ardía. Se le ocurrió mojar el trapo que envolvía la pata para refrescar a la anciana, y al sacudirlo la pata cayó al suelo.
Pero ya no era una pata de lobo. Era una mano humana, cortada a la altura de la muñeca, una mano encallecida por el trabajo a la intemperie y sombreada por las pecas de la edad. Tenía un anillo en el anular y una verruga en el índice. Por la verruga supo que se trataba de la mano de su abuela.

No quiero herir (más) sensibilidades "en fechas tan señaladas". Dejo el resto para otra ocasión. Por cierto, ¿vosotros creéis en la memoria atávica? No creo que exista este concepto como tal, de modo que me explicaré. ¿Creéis que existe un conjunto de datos que almacenamos en la memoria como especie, ciertos conocimientos que no aprendemos sino que "vienen de serie", por decirlo así? Generativismo aparte (que os veo venir a las lingüistas), recuerdo una anécdota que me contaba mi abuela. Cuando ella tenía seis o siete años, mi bisabuelo la dejó cuidando un pequeño rebaño de ovejas en el monte. Mi abuela se distrajo un momento (¿un pájaro, una mariposa, una flor? ¿Qué te distrae cuando cargas con una responsabilidad de adulto a los seis años?) y cuando se volvió, un lobo ("el" lobo, como ella dice) se estaba llevando un corderito entre las fauces. A mi abuela se le ocurrió tirarle unas piedras, que al animal le rebotaban en los costados. Acabó llevándose al cordero, para desconsuelo de mi abuela. ¿Me vendrá de ahí la preferencia por Caperucita? ¿Me lo contó tal vez cuando tenía cuatro o cinco años y se me fijó como una lapa al subconsciente?
Anécdota b): tengo tres o cuatro años. Lo sé porque alguien, creo que mi madre, me está ayudando a bajar las escaleras. Me agarro con fuerza a su mano. Ya ha anochecido, la luz del pasillo está encendida. Llegamos al rellano de nuestro piso. Entonces la veo y juraría que ella me mira a mí, fijamente, con unos ojillos negros, brillantes e inteligentes. Es una rata enorme, la primera que veo en mi vida. Abro la boca y empiezo a gritar. Fundido en negro.
¿Por qué me asusté si nunca antes había visto una rata? ¿Un recuerdo transmitido de generación en generación, una advertencia sobre sus dolorosos mordiscos y las enfermedades que podían transmitir en una época en que por cada niño que nacía morían tres?

Thursday, December 21, 2006

Kill Wolf, Volume II

Aprovechando que no sé cuándo volveré a escribir, os dejo la segunda parte de la traducción para que os vayáis entreteniendo las primeras horas de vacaciones (para los afortunados que las tengan).

Las ristras de ajos ahuyentan a los vampiros. Un niño de ojos azules que nazca al revés la víspera de San Juan tendrá el don de la profecía. Cuando los aldeanos descubren a una bruja - alguna vieja cuyos quesos se curan mientras que los de sus vecinos no cuajan, o tal vez otra cuyo gato negro, ¡qué siniestro!, la sigue todo el tiempo, desnudan a la anciana y la examinan en busca del tercer pezón mediante el que alimenta a su familiar. Lo encuentran enseguida. Entonces la lapidan hasta que muere.
Invierno y frío.
Ve y visita a la abuela, que ha estado enferma. Llévale las pastas que he preparado para ella y un poco de mantequilla.
La niña buena hace lo que su madre le manda - un penoso camino de cinco millas que atraviesa el bosque; no te salgas del camino, recuerda que hay osos, jabalíes salvajes, lobos hambrientos. Ven, toma el cuchillo de caza de papá: sabes cómo utilizarlo.
La niña se protege del frío con una capa zarrapastrosa de piel de oveja, conoce el bosque lo suficiente como para no temerlo, pero sabe que ha de permanecer en guardia. Cuando escuchó el escalofriante aullido de un lobo, dejó caer la comida, sacó su cuchillo y se giró hacia la bestia.

Mirarse el "omblibito"

¿Mi blog, un espacio de denuncia? ¿Un vulgar antro de reunión virtual de críticos de los males de esta sociedad? ¿Mi blog? ¿Para qué?
Sincerémonos. Creamos blogs para mimar esa cicatriz (más o menos bonita dependiendo de la pericia de la comadrona) , el rastro del apéndice que nos unía a mamá... No voy a entrar en consideraciones freudianas.
A lo que iba. Aunque no creé este blog con esa intención, a veces me encuentro con situaciones que me desquician. For instance (lo siento, Doc, no puedo evitarlo, lo escribo según va saliendo), y aunque no pueda dar nombres, no me resisto a contaros la última.
Dramatis Personae: profesora de universidad, becaria que no ha perdido la fe en el espíritu humano (aún).
P: De modo que necesitas referencias para una solicitud.
B: Sí... ¿Has pensado en alguien?
P: Bien, veamos... Están X e Y, por su parte no habrá problema.
B: Genial.
P: Y la tercera... ¿Conoces a Z?
(La becaria pone el codo en la mesa y apoya la barbilla en la mano. Hace memoria)
B: Sí, claro. Z, la pareja de W (W es del mismo sexo que Z).
(La profesora tuerce el gesto y mira a la becaria con el ceño fruncido. La becaria está asombrada porque recuerda que en el Primer Acto W le presentó a Z como "su pareja").
P: No, no, te confundes. Z y W comparten una buena amistad, eso es todo.

La becaria se pasa la tarde recordando el momento en que se encontró con Z y W, tratando de hacer memoria. ¿La habrían engañado sus oídos? Días después se entera por oscuros medios que W y Z no sólo comparten amistad, sino un contrato legal celebrado en el Ayuntamiento. Y, aunque ella odie la palabra, literalmente alucina con la hipocresía de la gente. Y no la de la profesora en exclusiva, porque, ¿a qué viene el celo con que W oculta su relación? Es difícil evitarlo, pero ¿qué más da lo que piensen los demás?

Sed fieles a lo que sois. El infierno está lleno de personas que se traicionaron a sí mismas.

Monday, December 18, 2006

Cet air-là (la francesita)

CET AIR-LÀ

Quand ils sont longs les jours de pluie
Quand je suis seule quand je m'ennuie
Que dans un rythme monotone
Au fond de moi ton nom résonne

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu'à toi

Lorsque tour à tour dans ma vie
Que je n't'ai pas vu de la semaine
Que je dis comme une litanie
À mon oreiller que je t'aime

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu'à toi

Sur le triste quai d'une gare
Si un jour la vie nous sépare
Ou que ton cœur change de route
Moi j'aurai le mien en déroute

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Car pour toujours cet air-là
Parlera de toi et moi

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Et je sais que cet air-là
Te ramènera vers moi

April March (The Chick Habit). Si alguien averigua cómo conseguir el álbum, lo premiaré con su peso en chocolate, galletas o gominolas. Por cierto, francófonas desocupadas, recién licenciadas o de vacaciones, si tenéis media horita por ahí, por favor traducídmela.

Wednesday, December 13, 2006

Traducir me relaja

Lástima que no tenga mucho tiempo. Me voy a dedicar en próximas entradas a traducir una reescritura de Caperucita firmada por Ángela Carter (muy, muy libremente). Después de esto, la amaréis o la odiaréis (y a mí también). Cuando termine, copy and paste y voilá, tendréis el cuento completo (mi regalo de navidad). Intercalaré, por supuesto, toda angustiosa o irónica desventura que en dicho intervalo me suceda (¡pobres!).

El lobo
Es un país del norte; tiempo frío, corazones helados.
Frío; tormentas; bestias salvajes en el bosque. Es una vida dura. Construyen sus casas con troncos y el interior siempre está oscuro y apesta a humo. Una burda imagen de la virgen tras una vela tililante, un jamón colgado para que se cure con el humo, una ristra de setas secas. Una cama, un banco, una mesa. Vidas miserables, cortas y duras.
El Diablo es, para estos leñadores, tan real como tú y como yo, incluso más: a ti y a mí nunca nos han visto, ni siquiera saben que existimos, pero al Diablo alcanzan a verlo a menudo en los cementerios, esas ciudades de los muertos al tiempo tétricas y conmovedoras donde las tumbas se señalan mediante retratos de trazos casi infantiles de los fallecidos, sin flores que las decoren -porque allí las flores no crecen- así que en su lugar dejan pequeñas ofrendas como hogacitas de pan, a veces un pastel que roban los osos que se acercan desde los márgenes del bosque. Por las noches, en especial la noche de Walpurgis, el Diablo hace picnics en el cementerio a los que invita a las brujas. Entonces, como todo el mundo sabe, desentierran los cadáveres frescos y los devoran.

Carter, Angela. De The Bloody Chamber, Vintage 1985 (1979)

Saturday, December 09, 2006

Esto...

Ayer con la emoción (porque me encanta la crítica sobre los cuentos de hadas tradicionales y las versiones postmodernistas de los mismos, aunque no siempre esté de acuerdo con la visión de la crítica o crítico), olvidé un pequeño detalle (dijo el hada mala tras enumerar los dones que sus hermanas habían concedido a la Bella Durmiente): ¿qué cuento os marcó y por qué? ¿En la camita y con la luz apagada, os imaginábais un final alternativo? ¿Os inventaríais uno ahora?
Besos (maternales, los que os daban en la frente justo antes de arroparos).

Friday, December 08, 2006

Final alternativo

En uno de mis cursos de doctorado dedicamos unas doce horas a comentar el cuento "La Bella y la Bestia". Recuerdo que empezamos con la lectura psicológica; analizamos a la Bestia como hipertrofia de los caracteres masculinos -cuerpo velludo, voz atronadora, furia desbocada, autoritarismo-, también la imposición a Bella de someterse a todo y amar lo que al principio sólo le infunde rechazo y horror... Y el cuento cumpliendo con su función implícita de suavizar el shock que les espera a las niñas tras su boda de ensueño: el descubrimiento del cuerpo masculino y el sexo, que, en la época en que se escribe el cuento en su forma actual (puesto que bebe de fuentes más antiguas) se entendía como una experiencia traumática que las jovencitas debían vivir como un sacrificio (aunque la narradora dejaba una puerta abierta a la esperanza: al final la Bestia resultaba ser el más apuesto de los príncipes). Como colofón leímos una reescritura postomodernista del cuento, firmada por Angela Carter, que os recomiendo de corazón, y por tanto no os voy a destripar; basta con que sepáis que en lugar de una Bella sumisa y dócil, dispuesta a sacrificarse, esta Bella se comporta como una mujer adulta y madura (el contexto sensual y decadente, y sobre todo el final, cortan el aliento).

Bien. Como modo de conocernos mejor y establecer una dinámica de grupo, el primer día el profesor nos propuso que eligiéramos nuestro cuento favorito y explicásemos el porqué de nuestra elección. "My favourite tale is Little Red Riding Hood. Why? Because... Well, because..." Y ahí terminó mi intervención. Sabía que Caperucita Roja era mi cuento favorito, pero desconocía la razón. A lo largo de estos años he reflexionado sobre el tema (¿por qué malgastamos el tiempo pensando en la respuesta perfecta a preguntas enterradas en el pasado?) y creo que lo he descubierto: me encanta Caperucita Roja porque te anticipas al personaje. De niña disfrutaba sabiendo que el bulto bajo las sábanas de la abuelita, en la oscuridad de la cabaña perfumada de hierbas medicinales y miel, en realidad no era la abuelita. Y ese placer se intensificaba con cada segundo que Caperucita arañaba al cumplimiento de su cruel destino mediante observaciones insulsas (nunca, desde entonces, la estulticia ha vuelto a resultarme tan atrayente). En mi mente, Caperucita se entretenía hasta con el último, insignificante pelito de la barba de su "abuela". Y yo me retorcía, primero bajo la vista de mis padres, que seguro que se partían de risa, luego -bien pronto: la lectura me acompaña desde que recuerdo- sujetando el libro enorme con ayud de las rodillas, pensando que en cualquier momento, en cuanto mi madre recuperase el aliento o yo siguiese leyendo, el lobo iba a saltar de la cama, para sorpresa de la niña, y devorarla de un solo bocado, condenada a muerte hasta que el viril y sagaz leñador la sacase de la tripa de un tajazo.
Para ser fiel a la persona que soy ahora, siento que le debo otro final a Caperucita. Recordad, queridos niños que una vez fuisteis y seguís siendo en el fondo, que la tradición literaria oral la determinan los narradores (y no el negocio editorial).

Y el lobo se la tragó de un bocado. Caperucita descendió por el esófago y aterrizó sobre algo blando. Sabía que se encontraba en el estómago y alargó el brazo para averiguar qué le hacía compañía en tan estrecha e incómoda estancia. Otra mano se aferró a la suya con desesperación. Su abuela. Si no salían pronto de allí, ambas se ahogarían. Notó que la soltaba un instante para depositar algo en su mano. Por el tacto, Caperucita supo que se trataba de un pequeño cuchillo de cocina. Y entonces, con determinación y valentía, se abrió paso desde las entrañas del lobo al exterior. Ayudó a continuación a salir a su abuelita. Ante el espectáculo de la anciana y la niña cubiertas de sangre y tripas, un leñador que pasaba por allí no pudo contenerse y se retiró a vomitar a unos arbustos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Posibles críticas:
a) ¿Son Caperucita y su abuela inmunes a los jugos gástricos? Lo son (licencia poética);
b) ¿No me da pena el lobo? No. El lobo ha intentado comérselas.

Besos, queridos niños que una vez fuisteis y seguís siendo en el fondo.

Tuesday, December 05, 2006

Song of myself

I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.
I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease observing
a spear of summer grass.

Creeds and schools in abeyance,
Retiring back a while sufficed at what they
are, but never forgotten,
I harbor for good or bad, I permit to speak
at every hazard,
Nature without check with original energy.

(Del Canto I)

Me celebro y me canto
Y lo que es mío también te pertenece
Porque que cada átomo de mi cuerpo es tuyo también
Malcrío mi alma
Me abandono a la indolencia observando
un tallo de hierba de verano

Queden en silencio escuelas y sectas
que han cumplido ya su propósito
-aunque no las olvidaré-,
soy la fuente del bien y el mal, por fin hablo
sin temor a represalias,
naturaleza desatada que desborda energía primordial.

Walt Whitman.
(Doble ración de egolatría, marchando). En serio, conviene quererse y celebrarse un poquito a uno mismo.

Cuesta tanto cambiar (tributo al egocentrismo)

Sufrí un bajón al cumplir los 26 (véase post del 28 de septiembre). 25 sonaba bien ("Se me supone cierta madurez, aunque todavía soy joven para que me disculpen la tontería", con la voz rasposa de Janis recordándome que "I'm twenty-five years older now"): tener uno más me hace sentir como si alguien me hubiese sacado a rastras de una fiesta y me hubiese dejado a las puertas de la Edad Adulta, con todas las responsabilidades que eso conlleva. Decidí entonces que una foma de afrontarlo bien podría ser tratando de enmendar mis defectos; a estas alturas, me doy cuenta que me va a llevar muchísimo más tiempo de lo que me ilusionaba pensar el día de mi cumpleaños. Pese a todo, no renuncio a mi empeño.
Bajo diez minutos a tomarme un café.

Wednesday, November 29, 2006

¿El fin del machismo?

Cuando creces, y en mi caso cuando creces y estudias crítica feminista, postfeminista y postcolonial, te das cuenta de la cantidad de pensamientos no originales que rondan por tu mente, que acatas y respetas como si hubieras sido tú en realidad quien los ha formulado. Tiendes a seguirlos a rajatabla y no te los cuestionas porque te los han inculcado primero tus padres, luego tus profesores y, al fin y al cabo, la sociedad en conjunto. Y tú eres una niña, un proyecto de persona aún sin formar que debe someterse a los dictados de los mayores. En eso reflexionaba tras uno de los momentos más descorazonadores en el tiempo que llevo dando clase.
Aparecieron los títulos de crédito, me levanté a encender las luces. Acababa "La Mujer del Teniente Francés", adaptación de la novela del mismo título. Muy, muy por encima: en la época victoriana, una mujer sin recursos económicos decide no someterse a los dictados de una comunidad cerril y clasista, aunque para conseguir hacer realidad el futuro que anhela tenga que engañar al hombre del que está enamorada (la novela tiene dos finales, aunque en ambos se produce un reencuentro en que ella le explica su versión al protagonista: en uno, ella vuelve con él; en el otro, decide quedarse sola). Quedaban cinco minutos escasos, que decidí aprovechar con una discusión sobre la película.
-¿Y? ¿Qué os ha parecido?
- Que todas las mujeres son unas zorras.
Me quedé sin habla. El comentario lo había hecho... Pues si aceptamos la definición, una zorra, una chica preciosa de unos veinte años, con una vocecita dulce. No supe cómo responder. Creo que el resto percibió mi falta de reacción, porque enseguida sacaron otros temas de conversación. (Dios mío... Acaba de ocurrírseme que tal vez esta chica dé clase dentro de unos escasos cinco años a niñps pequeños, enseñándoles, aunque no sea del todo consciente de ello, que las mujeres están genéticamente dotadas para la manipulación, el engaño y ... la zorrería, si es que la palabra existe).
Segundo choque con la realidad. Revista Marie Claire (mi madre es modista y siempre hay revistas de ese tipo por casa). Sección de opinión "A favor y en contra de: Salir sólo chicas". Argumentos a favor: "Salid solas. Siempre es divertido resultar patéticas", y "Si salís sin hombres, experimentaréis los sufrimientos de la vida real. No os abrirán la puerta del coche, pagaréis la cuenta del restaurante y tendréis que volver en bus"...
¿Cuándo han nombrado a Susanita directora de una revista?
El artículo lo firmaba Empar Moliner, sin embargo, lo que me lleva a pensar que entran en juego grandes dosis de ironía. Y aquí mi segunda pregunta: ¿cuántas mujeres de las que leen Marie Claire sabrían distinguir la ironía del tocino?
Hay días en que me levanto y me doy de bruces con mi campana de cristal.
L... Mañana subo el cable USB, más conocido como chismín, y te mando la canción (I promise!)

Sunday, November 26, 2006

Exclusiva...

Que viene a ser la traducción de Scoop. Me ha gustado la película, muy en la línea de Woody Allen (si la fórmula lleva casi cuarenta años funcionando, ¿para qué cambiarla?): diálogos ingenio(u)sos, Woody Allen interpretándose a sí mismo... Aunque los primeros cinco minutos te dan ganas de arrancarte un brazo y méterselo a Scarlett Johanson en la boca, de alguna manera consigue convertir la sobreactuación en despiste y dulzura, y al final sientes mucha simpatía por ella (o a mí me ha ocurrido). Y Hugh Jackman (sorry if my spelling is wrong) parece... Un momento, ¿ES británico? Me asaltan las dudas. Si os gusta el cine de Allen, id a verla. Disfrutaréis. Los demás... Bueno, si hay alguien en mi entorno profriki que lo aborrezca (y he dicho aborrecer, que no es lo mismo que "No me apasiona pero tampoco lo odio"), sería una sorpresa.

Wednesday, November 22, 2006

So, so, so far away

So far away
Come on I'll take you far away
Let's get away
Come on let's make a get away

Once you have loved someone this much
you doubt it could fade
despite how much you'd like it to
God how you'd like it

you'd like it to fade

Let's fade together
Let's fade forever
Let's fade together
Let's fade forever
Let's fade together

If we get away
You know we might just stay away
So stay awake
Oh, why the hell should I stay awake?
When you're far away
Oh god you are so far away

I looked at your wall
Saw that old passport photograph
I look like I've just jumped the Berlin Wall
Berlin I love you
I'm starting to fade...
Franz Ferdinand
La canción que no ha parado de sonar en mi MP3 esta tarde (sí, tengo una de esas tardes). Escuchadla si no lo habéis hecho aún. Dedicada a quienes no se decidan entre dejar que se esfume un amor o esfumarse con la persona amada.

Tuesday, November 21, 2006

Aletargamiento

La palabra misma en tanto que fenómeno físico transmite el significado: su longitud, su cadencia, el modo en que sus fonemas se repantingan los unos sobre los otros (mira por dónde sale mi formación como lingüista). Acabo de volver y ya echo de menos el sofá de casa de mis padres, con su mantita acogedora y sus brazos siempre dispuesto a acogerme como la hija pródiga que soy. Allí, qué curioso, echaba de menos el ritual diario de sentarme frente a la pantalla parpadeante y asomarme unos minutos a vuestras vidas (¿Qué tal le irá a L/S en su exilio deseado? ¿Seguirá el Dr. denunciando el sistema industrial chino desde el humilde púlpito de su blog?¿Habrá atrapado allá en la selva panameña el monstruo nocturno a M, lo habrá rodeado con sus... ¿brazos??No creo que pueda hablarse de brazos si se trata de una masa infecta y carente de forma). En fin, que después de la estresante semana pasada, estoy de vuelta (alive and kicking). Doc, cuando tenga un par de horas libres me pondré en serio con tu blog (asusta la cantidad de entradas que acabo de ver). L, pues... Seguiremos coinciendo a horas extrañas. Y M, que no suele leer mi blog (me consta): cuidado con las cosas reptantes.

Thursday, November 09, 2006

Censura

Reporteros Sin Fronteras ha denunciado que varios blogueros (¿bloguistas?... Whatever) han sido encarcelados en Egipto acusados de utilizar su espacio para criticar a, o difundir propaganda en contra de, el gobierno. Si habéis pensado "Lógico, país tercermundista y fanatizado", os informo de que el ex-Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, planea (o planeaba, no lo tengo muy claro) crear una unidad de internautas especializados en detectar y denunciar a quienes difundan en Internet argumentos contrarios a la guerra de Irak. Voy a aportar mi granito de arena y ponérselo fácil.

Sr. Rumsfeld: el hecho de referirse al ataque y la invasión de un país como "guerra" no sólo no consigue su propósito, sino que pone de manifiesto la manipulación ideológica con que el señor Bush y su gabinete, del que usted forma parte, pretenden encubrir su proyecto de controlar militarmente la zona del Golfo Pérsico y asegurarse el libre acceso a sus recursos petrolíferos. ¿Cómo justificaría, si no fuera recurriendo a esa burda mentira, la muerte de miles de civiles inocentes?
Atte.,
Virginia Fernández Canedo

(Abajo la censura)

Monday, November 06, 2006

No soy mala hierba, sólo... Hierba en mal lugar

A veces basta un gesto, una mirada o una reflexión dicha en voz alta - que encaja tanto contigo que piensas que te la han arrancado de la mente como una zanahoria madura (ahí va mi pequeño homenaje a Bugs Bunny, único personaje de los Looney Tunes que me sigue cayendo bien pese a las toneladas de merchandising bajo las que está enterrada mi simpatía por el resto de sus compañeros) - para saber que esa persona sentada frente a ti va a formar parte de tu vida, por tiempo más o menos limitado (¿y acaso importa eso al principio?), que, como diría algún gomito/encefalograma plano (gracias por ampliar mi vocabulario, Doc), "habéis conectado". ¿Os ha pasado alguna vez? No hablo sólo de relaciones con el sexo opuesto, también de amistades o incluso de personas con las que habéis compartido nada más que unos días (o incluso una noche de insomnio en el tren). Me refiero a ese momento en que saboreas la sensación de "encontrarte a ti misma en el otro", indescriptible: durante unos instantes no eres capaz de imaginarte en otro lugar y con otra persona, porque tu vida adquiere un sentido que antes no había tenido.
Por supuesto, luego te decepcionan y tú los decepcionas, te enfadas, te cansan, te sorprenden con detalles que encuentras desagradables e indignos de esas personas a las que habías idealizado, no entienden tus pequeñas manías, os convertís otra vez en dos desconocidos... Para el resto de vuestras vidas o lo que os dure el cabreo (it all depends).
Volviendo al principio, malas hierbitas mías/frikis de toda especie y género (tengo que dejar este tonillo que apesta a Gloria Fuertes): cuando discutáis conmigo o con quien sea, haced un esfuerzo por recordar ese momento perfecto, recreadlo en vuestra imaginación; recordad lo que la otra persona logró haceros sentir.
Moralejas aparte, ayer vi Janis y John. ¿Alguno la ha visto?¿Qué opinión os merece? A mí me dio la impresión de que pretendían rodar una comedia negra y los lacrimógenos últimos diez minutos echan por tierra todo el esfuerzo; y, por Dios, si era necesario incluir una canción de Joplin en la película, ¿no hubiera sido mejor que la versionaran en lugar de obligar a la actriz a que hiciera un playback tan estridente?

Tuesday, October 31, 2006

I am the "who" when you ask "Who's there?"

Víspera de Todos los Santos. En aldeas perdidas de Galicia los viejos alzan la vista hacia el monte que se cierne sobre las casitas arracimadas y se persignan antes de murmurar una oración por la salvación de las ánimas de la Santa Compaña, que en su limbo frío y desapacible disponen sus candiles para la salida de esta noche. En México los cementerios se llenan de flores y adornos de plástico y papel en una algarabía de colores a la que en unas horas se sumarán las velas, el licor y la comida y el bullicio de los que acuden a celebrar esa fiesta con los suyos (ejemplo de sincretismo entre el antiquísimo culto azteca y el católico de los conquistadores... Una vez superado el choque irracional, salieron los dioses aztecas a hurtadillas de sus altares destrozados y encontraron refugio en las iglesias españolas ... Y hasta hoy). En Cacabelos, alrededor de un buen fuego, mis abuelos y tíos les quitarán el polvo a las historias de siempre mientras una mano encallecida y de nudillos gruesos como raíces de vid da vueltas sin descanso al tambor de las castañas. Y cada vez que uno de los frutos estalle, alguien recordará que un alma ha dejado el purgatorio para entrar en el cielo.
Pasadlo bien, celebradlo de alguna manera creáis o no. Besos.

Thursday, October 26, 2006

I was younger then, and my face was not then drained of blood

Imaginad que os despertáis una mañana y leéis en el periódico que una serie de pruebas os incrimina en un delito. ¿Quién en vuestro círculo de conocidos albergaría dudas sobre vuestra inocencia? ¿Llegaría alguien a pensar que sois vosotros los culpables? Me temo que en mi caso, el bibliotecario de mi pueblo, tan pronto como terminase de leer la noticia, se presentaría en comisaría para declarar en mi contra: juraría y perjuraría, sobre la Biblia, el Corán, o lo que fuese, que era una adolescente huraña y poco común; que pasaba las horas muertas en la biblioteca; que tenía un gusto malsano por las novelas de Stephen King; y, que de haber tenido acceso a un arma de fuego, hubiera inaugurado en España la tradición estadounidense de poner punto final a mis traumas de inadaptada en una orgía de sangre (lo de inadaptada debería figurar entre comillas; vivía tan encerrada en mi mundo que si alguien en el instituto intentó hacerme la vida imposible,- qué desperdicio de mala leche- no me di ni cuenta). Sé que estáis pensando que exagero, así que os transcribo una de nuestras conversaciones:
- ¿Este?
- Sí.
- Vaya, otro de Stephen King (sonrisa incómoda: labios estirados y ceño fruncido). Te gusta mucho ese autor, no (atención a la ausencia de signos de interrogación).
- Bueno...
- ¿No deberías leer otro tipo de libros? ¿Para gente de tu edad?
Ahora que lo pienso, tal vez la adolescencia sea la edad perfecta para leer a Stephen King, ya que a partir de los veinte sueles desarrollar cierto criterio literario (no todo el mundo, de acuerdo). Supongo, volviendo a mi entrañable relato de infancia, que mi buen bibliotecario se refería a libros como Mujercitas, o Ana de las Tejas Verdes. Qué lástima.
Se acerca Halloween y si, como a mí, en estas fechas os da por leer cuentos de terror, os recomiendo:
Carrie, El Resplandor, It (los únicos de King que yo salvaría de la quema);
cualquier relato victoriano. Si tengo que elegir, "To be Taken with a Grain of Salt" (está en la red; sólo tenéis que copiar el título de esta entrada y pegarlo en Google), de Dickens. Si pensáis que por firmar el (al parecer) nunca suficientemente versionado en sitcoms americanas "Cuento de Navidad" el señor Dickens era un viejecito entrañable y con un punto ñoño, esto os servirá para reconciliaros con él. Que al protagonista se le aparezca un muerto cuando le muestran el retrato del mismo en vida, y en lugar de divagar sobre la frontera mística entre los dos mundos, y clamar justicia con voz ululante el aparecido le murmure: Entonces era más joven, y mi rostro no tenía la palidez que ahora muestra, es para quitarse el sombrero (Look and learn, Stephen, look and learn).

Tuesday, October 24, 2006

Artesanos

Llevo varios días en plena crisis creativa y creo que el blog se resiente (¿lo habéis notado?). Llevaba unos diez minutos escribiendo y borrando, reescribiendo y reformulando pensamientos (me sentía como suelo al escribir mi tesina), cada vez más nerviosa y frustrada. Bien, voy a intentarlo una vez más y os ruego: sed benevolentes.
Todos convivimos con el fantasma del niño que una vez fuimos. Confieso que la idea me parece poco más que una forma burda y ñoña de justificar comportamientos que no se espera de los adultos. Tener imaginación - en el sentido particular de invocar imágenes- en este caso es además contraproducente: cuando escucho la frasecita no hago más que imaginarme a la niña que fui sentada en una silla frente a mí, con los rizos oscuros tapándole la frente, el ceño fruncido, las piernas colgando y los brazos cruzados, con una expresión de "¿Y bien?" tan obvia que casi la escucho chillándome recriminaciones (sí, era una de esas niñas maliciosas y cabronas que parece que nunca han roto un plato). ¿Y esta digresión? De vez en cuando necesito tomarme un tiempo, coger mis abalorios y herramientas y fabricar pendientes. Dejo que los pequeños trozos de cristal resbalen entre mis dedos mientras visualizo los diseños, y unos quince o veinte minutos más tarde tengo entre las manos dos pequeñas piezas; la idea ha cobrado forma y por unos instantes siento una satisfacción díficil de explicar con palabras, del todo distinta a la sensación de puro alivio que me embargaba al salir de un examen.
Supongo, espero y deseo ver mi tesis impresa y encuadernada en un futuro aún muy incierto.
Me encanta lo que estoy haciendo y espero dedicarme a la enseñanza, así que no os asustéis. No voy a fugarme a Ibiza a tejer jerseys. Y con todo, con los abalorios captando la luz en la palma de mi mano, no puedo evitar preguntarme

Thursday, October 19, 2006

Kit de supervivencia

Escuchaba un programa de radio esta tarde en que entrevistaban al publicista que ideó el anuncio de Bruce Lee ( ese que incluí en la lista de tonterías que me hacían feliz), quien contaba que sus dos héroes infantiles habían sido el susodicho Lee y MacGyver (¿McGiver?). Y como pertenecía a esa generación de niños a los que la tecnología no les había hipertrofiado el pulgar y atrofiado la imaginación a cambio, no me sorprendió oírle contar que de niño llevaba siempre encima su kit de supervivencia, que consistía en dos nunchakos (¿nunchakus?) fabricados por él mismo y aguja e hilo por si tenía que coserse alguna herida. Lo llevaba siempre con él por si lo raptaban y tenía que arreglárselas para huir, por supuesto.
Así que después del bajón de ayer y con la secreta esperanza de que os animéis a escribir (Sun, Doc... Suerte que a vosotros no hay que pedíroslo. Y el resto, visitad sus blogs), mi pregunta es:
¿Qué os llevaríais en vuestro kit de supervivencia? ¿A qué no podríais renunciar ahora mismo, mientras formulo la pregunta? ¿Una barrita energética o medicina para el alma? No valen ni el móvil ni la tarjeta de crédito: be original, please. Número máx. de artículos: 5. Allá van los míos (a día de hoy, 19 de octubre del 2006):
- Una barra de cacao para los labios (qué tontería, pensaréis, pero ha sido lo primero que se me ha ocurrido);
- Un paquete de pañuelos de papel;
- Ariel de Sylvia Plath;
- Chocolate;
- Un DVD con el anuncio de Bruce Lee
Adivinad en qué punto se desinfló mi imaginación. Venga, ceded y haceos fans (quoted from L-Kan). Haceos, palabra cacofónica, ¿no?