Tuesday, October 31, 2006

I am the "who" when you ask "Who's there?"

Víspera de Todos los Santos. En aldeas perdidas de Galicia los viejos alzan la vista hacia el monte que se cierne sobre las casitas arracimadas y se persignan antes de murmurar una oración por la salvación de las ánimas de la Santa Compaña, que en su limbo frío y desapacible disponen sus candiles para la salida de esta noche. En México los cementerios se llenan de flores y adornos de plástico y papel en una algarabía de colores a la que en unas horas se sumarán las velas, el licor y la comida y el bullicio de los que acuden a celebrar esa fiesta con los suyos (ejemplo de sincretismo entre el antiquísimo culto azteca y el católico de los conquistadores... Una vez superado el choque irracional, salieron los dioses aztecas a hurtadillas de sus altares destrozados y encontraron refugio en las iglesias españolas ... Y hasta hoy). En Cacabelos, alrededor de un buen fuego, mis abuelos y tíos les quitarán el polvo a las historias de siempre mientras una mano encallecida y de nudillos gruesos como raíces de vid da vueltas sin descanso al tambor de las castañas. Y cada vez que uno de los frutos estalle, alguien recordará que un alma ha dejado el purgatorio para entrar en el cielo.
Pasadlo bien, celebradlo de alguna manera creáis o no. Besos.

Thursday, October 26, 2006

I was younger then, and my face was not then drained of blood

Imaginad que os despertáis una mañana y leéis en el periódico que una serie de pruebas os incrimina en un delito. ¿Quién en vuestro círculo de conocidos albergaría dudas sobre vuestra inocencia? ¿Llegaría alguien a pensar que sois vosotros los culpables? Me temo que en mi caso, el bibliotecario de mi pueblo, tan pronto como terminase de leer la noticia, se presentaría en comisaría para declarar en mi contra: juraría y perjuraría, sobre la Biblia, el Corán, o lo que fuese, que era una adolescente huraña y poco común; que pasaba las horas muertas en la biblioteca; que tenía un gusto malsano por las novelas de Stephen King; y, que de haber tenido acceso a un arma de fuego, hubiera inaugurado en España la tradición estadounidense de poner punto final a mis traumas de inadaptada en una orgía de sangre (lo de inadaptada debería figurar entre comillas; vivía tan encerrada en mi mundo que si alguien en el instituto intentó hacerme la vida imposible,- qué desperdicio de mala leche- no me di ni cuenta). Sé que estáis pensando que exagero, así que os transcribo una de nuestras conversaciones:
- ¿Este?
- Sí.
- Vaya, otro de Stephen King (sonrisa incómoda: labios estirados y ceño fruncido). Te gusta mucho ese autor, no (atención a la ausencia de signos de interrogación).
- Bueno...
- ¿No deberías leer otro tipo de libros? ¿Para gente de tu edad?
Ahora que lo pienso, tal vez la adolescencia sea la edad perfecta para leer a Stephen King, ya que a partir de los veinte sueles desarrollar cierto criterio literario (no todo el mundo, de acuerdo). Supongo, volviendo a mi entrañable relato de infancia, que mi buen bibliotecario se refería a libros como Mujercitas, o Ana de las Tejas Verdes. Qué lástima.
Se acerca Halloween y si, como a mí, en estas fechas os da por leer cuentos de terror, os recomiendo:
Carrie, El Resplandor, It (los únicos de King que yo salvaría de la quema);
cualquier relato victoriano. Si tengo que elegir, "To be Taken with a Grain of Salt" (está en la red; sólo tenéis que copiar el título de esta entrada y pegarlo en Google), de Dickens. Si pensáis que por firmar el (al parecer) nunca suficientemente versionado en sitcoms americanas "Cuento de Navidad" el señor Dickens era un viejecito entrañable y con un punto ñoño, esto os servirá para reconciliaros con él. Que al protagonista se le aparezca un muerto cuando le muestran el retrato del mismo en vida, y en lugar de divagar sobre la frontera mística entre los dos mundos, y clamar justicia con voz ululante el aparecido le murmure: Entonces era más joven, y mi rostro no tenía la palidez que ahora muestra, es para quitarse el sombrero (Look and learn, Stephen, look and learn).

Tuesday, October 24, 2006

Artesanos

Llevo varios días en plena crisis creativa y creo que el blog se resiente (¿lo habéis notado?). Llevaba unos diez minutos escribiendo y borrando, reescribiendo y reformulando pensamientos (me sentía como suelo al escribir mi tesina), cada vez más nerviosa y frustrada. Bien, voy a intentarlo una vez más y os ruego: sed benevolentes.
Todos convivimos con el fantasma del niño que una vez fuimos. Confieso que la idea me parece poco más que una forma burda y ñoña de justificar comportamientos que no se espera de los adultos. Tener imaginación - en el sentido particular de invocar imágenes- en este caso es además contraproducente: cuando escucho la frasecita no hago más que imaginarme a la niña que fui sentada en una silla frente a mí, con los rizos oscuros tapándole la frente, el ceño fruncido, las piernas colgando y los brazos cruzados, con una expresión de "¿Y bien?" tan obvia que casi la escucho chillándome recriminaciones (sí, era una de esas niñas maliciosas y cabronas que parece que nunca han roto un plato). ¿Y esta digresión? De vez en cuando necesito tomarme un tiempo, coger mis abalorios y herramientas y fabricar pendientes. Dejo que los pequeños trozos de cristal resbalen entre mis dedos mientras visualizo los diseños, y unos quince o veinte minutos más tarde tengo entre las manos dos pequeñas piezas; la idea ha cobrado forma y por unos instantes siento una satisfacción díficil de explicar con palabras, del todo distinta a la sensación de puro alivio que me embargaba al salir de un examen.
Supongo, espero y deseo ver mi tesis impresa y encuadernada en un futuro aún muy incierto.
Me encanta lo que estoy haciendo y espero dedicarme a la enseñanza, así que no os asustéis. No voy a fugarme a Ibiza a tejer jerseys. Y con todo, con los abalorios captando la luz en la palma de mi mano, no puedo evitar preguntarme

Thursday, October 19, 2006

Kit de supervivencia

Escuchaba un programa de radio esta tarde en que entrevistaban al publicista que ideó el anuncio de Bruce Lee ( ese que incluí en la lista de tonterías que me hacían feliz), quien contaba que sus dos héroes infantiles habían sido el susodicho Lee y MacGyver (¿McGiver?). Y como pertenecía a esa generación de niños a los que la tecnología no les había hipertrofiado el pulgar y atrofiado la imaginación a cambio, no me sorprendió oírle contar que de niño llevaba siempre encima su kit de supervivencia, que consistía en dos nunchakos (¿nunchakus?) fabricados por él mismo y aguja e hilo por si tenía que coserse alguna herida. Lo llevaba siempre con él por si lo raptaban y tenía que arreglárselas para huir, por supuesto.
Así que después del bajón de ayer y con la secreta esperanza de que os animéis a escribir (Sun, Doc... Suerte que a vosotros no hay que pedíroslo. Y el resto, visitad sus blogs), mi pregunta es:
¿Qué os llevaríais en vuestro kit de supervivencia? ¿A qué no podríais renunciar ahora mismo, mientras formulo la pregunta? ¿Una barrita energética o medicina para el alma? No valen ni el móvil ni la tarjeta de crédito: be original, please. Número máx. de artículos: 5. Allá van los míos (a día de hoy, 19 de octubre del 2006):
- Una barra de cacao para los labios (qué tontería, pensaréis, pero ha sido lo primero que se me ha ocurrido);
- Un paquete de pañuelos de papel;
- Ariel de Sylvia Plath;
- Chocolate;
- Un DVD con el anuncio de Bruce Lee
Adivinad en qué punto se desinfló mi imaginación. Venga, ceded y haceos fans (quoted from L-Kan). Haceos, palabra cacofónica, ¿no?

Wednesday, October 18, 2006

Que alguien me lo explique...

¿Por qué dependemos tanto de la opinión que merecemos a los demás?¿Por qué nos importa el qué dirán? ¿Acaso el hecho de que a una persona, o a varias personas, no les caigas bien va a cambiar el rumbo de tu existencia? Alguien que te mangonea o trata de hacerlo: ¿tiene complejo de superioridad o está encubriendo su propia debilidad? ¿Por qué el proceso de construcción de la identidad personal implica hacer lo posible, lícito o no, por que el otro nos devuelva la imagen de nosotros mismos que anhelamos? ¿Por qué a veces sentimos que no estamos a la altura de las circunstancias y otras veces nos decepcionan y nos hieren sin siquiera darse cuenta?¿Por qué hay días en que es todo tan gris y horrible (y no me refiero al tiempo atmosférico)?

Thursday, October 12, 2006

Se busca psicoanalista (precio a convenir)

Dos sueños extraños que he tenido estas últimas noches. Os los cuento y me comentáis, aunque advierto que más vale que vuestras tarifas resulten asequibles.
Sueño a): Flechas
(Debéis saber que estoy leyendo El Rey Transparente, de Rosa Montero, la historia de la campesina Leola que para rescatar a su prometido se hace pasar por guerrero... Así que entra en juego la sugestión). Estamos sitiados. No reconozco el sitio, a veces da la impresión de que estamos en un castillo y otras juraría que nos protege la cúpula de una iglesia. Hay soldados y no parece importarles que yo pulule por ahí. No sé bien por qué estoy aquí ni lo que se espera de mí. De pronto suenan las trompetas y todo el mundo corre a protegerse. Yo encuentro refugio bajo un arco. Lo comparto con una chica muerta de miedo. Alzamos la vista y vemos llover las flechas sobre el muro de enfrente. Cuando amaina la lluvia, sé que estoy herida (¿cómo? Es imposible desde donde estoy y me doy cuenta de ello en el sueño - soy analítica y racional hasta para lo onírico). Justo debajo o encima del ombligo. No duele. Miro sin histerismos el agujero de donde mana la sangre, de un rojo muy vivo. Y ahí me despierto.
Sueño b): Extra en una película de los sesenta
Estoy en mi casa. Todo lo que me rodea -mobiliario, vestidos, objetos- parecen sacados de una película de Marisol. Una chica (¿amiga mía?) duda entre dos chicos, su novio formal -moreno, delgado, con un rostro extraño, intenso- y uno pelirrojo (¿pelirrojo?). Sigo la trama sin involucrarme. De pronto presiento que el novio va a buscar a la chica para asesinarla, delante de todos los chicos peinados a lo Beatle y las chicas con vestidos cortos de color pastel. Sé que tengo que hacer algo, adelantarme a él para avisarla, tratar de impedírselo. Entro y salgo de cuartos, cruzo pasillos, me encuentro con más extras de la película de Marisol. Esto es ridículo. Esta es mi casa y debería poder encontrar la salida, o encontrar a la chica y al pelirrojo donde sea que se hayan escondido. El novio también los está buscando. Me angustio, me sube el corazón a la boca, sigo buscando puertas. Y me despierto, con fuertes latidos y recriminándome por tener pesadillas tan kitsch.
Si tenéis tiempo libre y os animáis, contadme lo que os sugieren.

Wednesday, October 11, 2006

En este nexo entre dos mundos y dos modos de tiempo
del todo incompatibles, la materia prima
de nuestros pensamientos de menú del día* asume el
nimbo
de la ambrosía reveladora.
Y así emprende camino.
Silla y escritorio son los hieroglifos
de un murmullo divino que las mentes despiertas ignoran
Así estas hojas, antes de quedar reducidas a nada,
hablan en la lengua de signos de otro mundo perdido,
un mundo que perdemos por el mero hecho de despertarnos.

Traducción muy libre para quienes no tienen la suerte de poder leer a Sylvia Plath en inglés.
*Meat-and-potato es, por supuesto, carne y patata, pero creo que Plath se refiere a una comida mundana, aburrida. De ahí lo de "menú del día" (se admiten otras propuestas).

Saturday, October 07, 2006

Propósito de enmienda

Para seguir con la atmósfera clerical -imaginaos que entráis en una vieja iglesia y que os inunda durante unos segundos el olor a cera, incienso y madera vieja que se condensa bajo los artesonados hasta que la nariz se acostumbra y dejáis de prestar atención-, hago hoy firme propósito de enmienda. ¿Y qué creo que debo enmendar? Me propuse, cuando empecé, escribir un blog que a cualquiera, fuese íntimo amigo mío o un desconocido que curiosea en la red una tarde de domingo, le resultase interesante o, cuanto menos, ameno. En ningún caso pretendía que se convirtiera en un desahogo, en un diario íntimo codificado en millones de bits. Y ocurre que, repasando mis últimos posts, tengo la sensación de que estaba cayendo en ese mismo error: puede que porque me impuse la obligación de escribir (describir mi) día a día. Tal vez no estéis de acuerdo con esta impresión o penséis que le doy demasiada importancia a lo que escribo; que un blog es, al fin y al cabo, un medio en que volcar todo lo que a uno se le pasa por la cabeza o el corazón. Y puede que con el tiempo el mío gane en franqueza y simplicidad, o que simplemente llegue a la conclusión de que ha dejado de cumplir una función en mi vida y deje de escribir. De momento me propongo volver a él sólo cuando quiera compartir con vosotros algo que merezca la pena, aunque eso suponga abandonar "el post nuestro de cada día".

At this joint between two worlds and two entirely
Incompatible modes of time, the raw material
Of our meat-and-potato thoughts assumes the
nimbus
Of ambrosial revelation. And so departs.
Chair and bureau are the hieroglyphs
Of some godly utterance wakened heads ignore:
So these posed sheets, before they thin to nothing,
Speak in sign language of a lost otherworld,
A world we lose by merely waking up.

Parte de The Ghost's Leavetaking de Sylvia Plath (para que sepáis con qué inocentes lecturas me entretengo últimamente). ¿No os da la impresión de que podría estar hablando de la vida virtual de los internautas impenitentes?

Wednesday, October 04, 2006

Santa y beato

Acabo de acordarme. En Siena visitamos un edificio impresionante que se llama (creo) Santa María Della Scala, un antiguo hospicio fundado por un ciudadano que dedicó su vida a rescatar a niños abandonados, educarlos y darles un oficio con el que subsistir dignamente. Y la casa natal de Santa Catalina de Siena, una mujer anoréxica que se autoinfringía castigos corporales, levitaba, tenía visiones en que se desposaba con Cristo y se bebía el pus de las heridas de los enfermos. Paseábamos por el vestíbulo de Santa María Della Scala, decorado con frescos sobre la vida de su fundador y se me ocurrió hacerle a B. el siguiente comentario: "Es curioso.. Este buen hombre funda un hospital para evitar que bebés recién nacidos mueran de frío y hambre y les da un oficio, y lo nombran beato. La buena de Catalina bebe pus y pone los ojos en blanco y la santifican. ¿Qué te dice eso sobre la jerarquía católica?". B. se echó a reír. Para mi sorpresa.

Lista

Ya que no tengo demasiado tiempo (es la hora de comer y me he propuesto sentarme a las cuatro a "trabajar en la tesina", un eufemismo de "pasarse varias horas frente a la pantalla, escribiendo un párrafo, leyéndolo, releyéndolo, cambiando detalles aquí y allá, borrándolo, poniendo en cuestión mi capacidad, suspirando, cayendo en una espiral de depresión y autoconmiseración"... Pero para qué aburriros con los detalles - a lo que soy tan dada por otra parte-), me voy a limitar a daros una lista de lo que me ha hecho feliz estos últimos meses (pongamos de junio a principios de octubre). Me encantan las listas porque dan sensación de orden y continuidad, dos cualidades de las que mi día a día, para mi desgracia, carece.
- Tomar la madura decisión de quedarme a pasar el verano en León "trabajando en la tesina". Verano no tan productivo como esperaba, pero que me ha servido para descubrir que sí que sirvo para vivir sola (aunque echaba de menos a mis compañeras ... Y al final echaba de menos hasta a la mascota que no tengo, en plan "Son las ocho de la tarde y hace un tiempo genial... Si tuviera perro lo sacaría a pasear. Y lo llamaría Bram.").
- Ir al MUSAC sola. Pararme en las instalaciones el tiempo que me dio la gana sin tener que preocuparme por si los demás se aburrían de esperar. Darme cuenta de que el arte moderno cumple su función si tres meses después soy capaz de recordar una obra y por qué me conmovió (gracias, P.).
- Leer Misfortune, versión (pos)moderna de una novela victoriana. Unas quinientas páginas en que el autor trata con delicadeza el tema del género (¿por qué le damos tanta importancia a algo que surgió de nuestra imaginación?). Creo que me duró un día y una mañana.
- Las comidas con mis amigos. ¿Será un síntoma de madurez/ancianidad que te apetezca quedar con tus amigos a comer y una larga sobremesa de café y conversación en lugar de a cenar y de copas?
- Ir con R. al cine, todas y cada una de las veces, aunque la película no siempre valiera la pena. Ver dos películas una noche (no suelo ser así de impulsiva), que las palomitas nos sentaran fatal y, con todo, disfrutar como dos enanas.
- Acertar con el regalo de despedida de L. (no es que seas difícil, es que me lo tomé como un reto).
- Atreverme a confesar que cuando era pequeña no podía escuchar a Serrat sin echarme a llorar. No prestaba atención a las letras, me bastaba con oír su voz. Tantos años inútiles labrándome una reputación de dura insensible a la basura.
- Volver al MUSAC con M.,N. y A. Tirarnos más de 20 minutos en Posesión, muertos de la risa.
- Descubrir que no a todos los niños pequeños les caigo mal por razones que se me escapan.
- El día que pasé con mi amiga M. Comimos, tomamos café, fuimos de compras, descubrimos desconcertantes "novedades tecnológicas"... Hablamos hasta quedarnos sin voz.
- Los ravioli (puede que no fueran ravioli, la variedad de pasta en Italia resulta apabullante) de queso y espinacas con salvia. Mi plato de pasta favorito para la eternidad. Y todo lo que me ocurrió en Italia.
- Los dulces japoneses que N. me envió. Y el conejito Gui-San (abreviatura de San-Guinaria Deidad Japonesa de las Katanas, por si os lo estábais preguntando).
- Recibir el mail de un fantasma (aunque se quedara en eso).
- Comprarme un pijama rojo.
- El anuncio de Bruce Lee. ¿Lo habéis visto? Da la sensación de que en cualquier momento se levantará y reducirá el sillón en que se sienta a astillas. Y esa pronunciación. "Be shapeless". Me dan escalofríos (no del todo desagradables).
- Teenie Weenie.
- Jugar con mi perrita (la de mis padres, más bien).
- Este blog y todos los que formáis parte de mi vida gracias a él.
Antes de que esto degenere en ñoñería, lo dejo, no sin recordaros que

The talent for being happy is appreciating and liking what you have, instead of what you don´t have.

Es el mensaje personal de R. en el Messenger, y supongo que se trata de una cita. Si sois curiosos, escribidlo en el Google para averiguar el autor (y me lo escribís).

Friday, September 29, 2006

Críptica

Eso pensaba ayer al releer mi entrada, y es que tengo la mala costumbre de no repasar nunca en busca de errores gramaticales o fallos de concordancia. Ignorad los que he encontrado y los que encontréis por vuestra cuenta y quedaos con el mensaje. Feeling quite under the weather today, don´t know why. Humor cambiante, lo llaman.
Besos a todos.

Thursday, September 28, 2006

Cuando te vea te via comer to lo negro o, Reflexiones al cumplir los 26

Si alguna vez venís a visitarme a Cacabelos y os llevo de paseo por los alrededores (L. no tuvo esa suerte), tal vez nos encontremos una casita peculiar en uno de los caminos secundarios, pintada de unos colores que mi madre se empeña en calificar de extravagantes -porque los dueños decidieron evitar el blanco y el amarillo yema de huevo en un entorno en que - y con una veleta que siempre me hace sonreír, por negros que sean mis pensamientos. ¿Y esto, os preguntaréis, a qué viene? He tomado dos decisiones respecto a este blog: una, abandonar mi propósito de contaros mi semana en Italia, porque mi amor por el detalle empezaba a rozar el absurdo. Y dos: N., me ha confesado que, si de verdad quiero dejar atrás mi imagen de histérica que se deja llevar por el pesimismo, el negro no es una buena tarjeta de presentación (creo que L. me había hecho una observación parecida). Sigo pensando, con todo, que más importante que dejar atrás mi negatividad crónica es ser fiel a mí misma: el negro es elegante y va conmigo -que son dos proposiciones que no están necesariamente en relación de condición, ¿eh?-, así que, niñas, lamento que os deprima pero la plantilla se queda.
Veintiséis. Suena serio. Así que, como le comentaba a N., dejo atrás "mi primera juventud". ¿Mi deseo al soplar las velas imaginarias? Dejar de perderme -tanto-en ensoñaciones y vivir el presente, ese "punto imaginario". Luigi nunca leerá esto, pero espero que se encuentre con alguien que le enseñe que, cuando se habla del tiempo, las teorías carecen de importancia.

"Ahora estoy echando un lugar hacia fuera
estoy tratando de ponerlo encima de ahí
encima del espacio donde no estás
a ver si de tanto hacer fuerza, de tanto hacer fuerza
te apareces ahí sonriente, otra vez"
Óscar Hahn


Para cuando Internet no es suficiente. Besos a todos, y porciones de mi tarta imaginaria.

Wednesday, September 27, 2006

From Siena to León (II)

El taxi llega a las ocho y veinticinco, dejándonos un margen de veinticinco minutos para llegar a la estación, comprar el billete, etc. Llueve sobre una Toscana verde en la que todavía no se ha instalado el otoño. Nos cruzamos con niños con cara de sueño y con abuelos que, pese al cielo gris y la lluvia fina y persistente sacan el cochecito con el nieto o nieta enfundados en sudaderas con capucha en miniatura. Riquísimos, pienso, y como siempre mi subconsciente añade "dijo el ogro", en una broma que mi original cerebro no se cansa de repetirme. Llegamos, pues, a la estación de Siena, donde descubrimos que el tren lleva media hora de retraso. Optamos por esperar veinte minutos para el de las nueve y dieciocho (decisión acertada, ya que al llegar a Siena el tren de las ocho cincuenta llevaba un retraso de noventa minutos, según los monitores). Nos encontramos con G., la chica italiana que me había echado una mano con lo del taxi: nos acompañará hasta Empoli, aunque el sueño podrá con ella y se dormirá a los pocos minutos de subir al tren. Hacemos tiempo en el andén. B. y L. discuten sobre cómo la mayoría de las culturas conocidas representan el tiempo como una línea en que un punto imaginario, el presente, divide el pasado, lo que dejamos atrás, del futuro, lo que está por venir, y sobre cómo Derrida ha rechazado por absurda esta representación (¿cómo puede extenderse ante nuestra vista el futuro impredecible?) y presentado como alternativa otra línea temporal en que un sujeto caminaría "hacia atrás", es decir, contemplando el pasado y con un futuro incierto a la espalda donde se encamina. Para mis adentros me pregunto cuánto tardaré en poder mantener una conversación insulsa e intrascendente. B. me pregunta qué tribu del Amazonas carece de distinción de tiempos verbales. Sin mucha convicción respondo que los hopi (¿alguien se anima con el Google?).
Me doy cuenta de que esto se eterniza, así que recurriré a unas cuantas notas del viaje Pisa-Madrid.
Nos despedimos de L., quien en todos estos días no ha aprendido a pronunciar nuestra "r".
Taxi hasta el aeropuerto. Lo compartimos con una chica catalana que hemos conocido haciendo cola.
Aeropuerto. Check-in sin novedades. Curioseo por las tiendas. Veo El País en un kiosko y no resisto la tentación de comprarlo (luego nos lo ofrecerán en el avión).
Avión. Duermo unos minutos. Turbulencias. Me leo el periódico de arriba a abajo, incluida la sección deportiva (¿qué demonios le ha pasado a Darío Silva?). Nos sirven un pescado à la Iberia. Disfruto, sin embargo, del pan (nota: el pan en Italia, al menos en Siena, lo preparan muy, pero que muy soso). Estamos al lado del baño y maldigo a todos y cada uno de los inocentes que a lo largo del vuelo se ven en la necesidad de utilizarlo.
Terminal 4. Misma puerta de entrada que de embarque siete días antes. Sensación de ciclo que se cierra. Conecto el móvil. Autobús a la Terminal 2. Sol deslumbrante, todos en mangas de camisa.
Metro. Bochorno. Es curioso cómo la gente evita mi mirada. ¿Les hago sentirse incómodos? Se sube un niño de unos siete años silbando ni más ni menos que la Cabalgata de las Walkirias. Me hace tanta gracia que le sonrío, lo que lo descoloca (falta de costumbre, supongo).
Autobús a León. Por los pelos. Por fin puedo desentenderme del póster del David. B. me deja "The Visit", obrita de teatro de un autor que ahora no recuerdo, pero que me encanta. El último tramo, después de miles de kilómetros, se eterniza.
A las diez, por fin, en casa. Ceno pan con chocolate por cortesía de C. Cuando ella llega del trabajo, nos ponemos al día de nuestras respectivas semanas (qué bien sentir que alguien te echa de menos). Me meto en la cama con un libro de Matilde Asensi que se ha desinflado desde la página 100. Se me cierran los ojos a las doce y media y no recuerdo cómo consigo dejar el libro en la mesita y apagar la luz. Literalmente me desconecto hasta el día siguiente.
Sacvan Bercovitch y sus comentarios sobre el Puritanismo en Nueva Inglaterra reclaman mi compañía, así que aparco la narración hasta otro día. Espero aprender a subir fotos pronto.

Tuesday, September 26, 2006

Rutina, rutina, rutina

En la cena del domingo, una chica italiana con aspecto de ratoncito que la noche anterior nos había dejado sin palabras con su actuación en la obra de teatro "Synapsis Onboard" comentaba que en una visita a su psicoanalista, esta le había pedido que le relatase su día desde el momento en que había sentado frente a ella hasta su primer recuerdo tras abrir los ojos aquella mañana. Un ejercicio de memoria en la mejor tradición postmodernista, volver del revés el calcetín del tiempo que yo voy a practicar para, a grandes rasgos, contaros mi experiencia en Italia. Empezamos, pues, con el día de ayer.

Me despierto a las siete y media con el sonido de la alarma del móvil, cuya pantalla ilumina de azul la habitación. En la cama de al lado, mi Epi particular disfruta de unos minutos más de sueño mientras me levanto y me ducho. Decido no llevarme peso extra y utilizo mis últimas reservas de gel, a cuyo olor dulce no termino de acostumbrarme. Me visto, opto por no ponerme las lentillas porque cuento con echar cabezaditas en el tren y en el avión, y salgo de la habitación procurando hacer el menor ruido posible. Tras el mostrador me atiende el recepcionista agradable, que parece haber olvidado todo el inglés que sabía. Llega G., mi salvadora. No entiende muy bien inglés, pero consigo que le pida al recepcionista un taxi para dentro de media hora. No podemos compartir el taxi con ella, lo cual me apena porque es un encanto y espero seguir en contacto con ella. Desayuno un croissant con Nutella, zumo de pomelo y un café con leche. Llega B., resucitada tras la ducha, y nos sentamos. La tranquilizo asegurándole que gracias a G. un taxi nos espera en quince minutos. A mi lado, el chico que se especializa en crítica cinematográfica me comenta que la selección de películas para la presentación del domingo no le había hecho muy feliz. Disfrutamos del silencio de la primera media hora de desayuno. Nos despedimos de uno de los organizadores, que pasa por allí en dirección a su mesa. A las ocho y cuarto en recepción con L. y la chica croata de nombre impronunciable. Preguntamos al recepcionista cuándo llegará nuestro taxi y su cara de sorpresa anticipa una respuesta inesperada. Para mi consternación, porque habíamos acordado que yo me encargaba de arreglar lo del taxi, nos dice que no ha llamado a ninguno porque espera confirmación de alguno de nosotros. Telefonea a Radio Taxi Siena y nos asegura, con toda la calma del mundo, que en diez minutos estaremos camino a Siena. ¿Se hace cargo, me pregunto -la sangre hirviendo en las sienes-, de que tenemos que coger un tren a Pisa para volar de vuelta a Madrid en apenas cinco horas, y que cualquier retraso puede suponer un desastre?
Me he extendido mucho, lo sé. Todo está aún muy fresco (del lunes anterior apenas recuerdo nada). Mañana o pasado os cuento cómo llegamos a la estación de Siena y lo que allí ocurrió.

Friday, September 15, 2006

Certosa di Pontignano

Entrando en la barrera de las últimas setenta y dos horas antes de emprender vuelo hacia Pisa, donde ejerceré de turista y me sacaré la foto de marras sujetando la torre. Me encantaría subir por su escalera de caracol inclinada (casi puedo sentir el malestar, que no mareo, que sentiría al ascender), pero me temo que ya no lo permiten. Supongo que ese paseo por Pisa será la única oportunidad que B. y yo tendremos para empaparnos de la cultura italiana, antes de "exiliarnos" en Pontignano. No exagero. Buscadlo en el mapa (¡suerte!).
Lo correcto sería preguntaros qué queréis que os traiga de Italia, pero dado el maltrecho estado de mis finanzas, me temo que tendríais que conformaros con un spaghetti (¿spelling, L.?).
Me he duchado con Sabina esta mañana, revelación que a mis compañeras de piso, que me ven arrastrar el lector de CDs de aquí para allá, ya no les sorprende ni escandaliza (no como a vosotros), y he reflexionado sobre las siguientes líneas:

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver

Siempre me había resultado una letra cargada de melancolía bien llevada, pero hoy, tal vez porque exudo un optimismo inusual, he pensado que lo que pretende el tío Joaquín es advertirnos de que la felicidad no se encuentra en un espacio físico, sino mental. Así que, niños y niñas, si queréis ser felices, estad predispuestos a ello. Y dejo el tono de manual de autoayuda.
Después de la insinuación sobre mis aventuras matutinas en la ducha lo de tío Joaquín suena incestuoso, de acuerdo, pero, ¿no os parece que da el perfil de tío canalla, cuyas barbaridades se comentan en voz baja en las comidas familiares, delante del que con quince años podías fumar y el que te invita a tu primera cerveza? ¿Ese del que tu padre comentaría con envidia: "Qué cabrón, Joaquín... Qué vida ha llevado"?

Más a la vuelta. Si tenéis oportunidad, escuchad al tito.

Wednesday, September 13, 2006

In girum imus nocte et consumimur igni

"Damos vueltas en la noche y el fuego nos consume". Decía cierta "persona" que todos mis amigos eran frikis, en el sentido despectivo del término, con mirada compungida incluida. Yo los adoro, con sus rarezas y/o pese a su normalidad. Metida en harina republicana, trato de decidir si me habría unido a las filas "negritistas" o "prietistas" y si el oro de Moscú tiene algo que ver con el tesoro del Vita. Os contaría algo divertido -sabéis que tengo un punto payaso- pero estos días no tengo muchas oportunidades para reírme. De todas maneras, os recomiendo en Youtube el vídeo de Teenie Weenie, futura estrella del pop (the most versatile singer in our generation).

Monday, September 11, 2006

Lunes, 11 de septiembre

De los entrevistados en una encuesta en EEUU, el 99.7% recordaba lo que estaba haciendo en el momento del atentado. Yo me acuerdo del calor, la luz del sol, la sensación de irrealidad, el olor a cloro todavía en mi piel, la comida en el plato, como si por un instante todo se hubiese suspendido; la voz de Àngels Barcelò (o Ángels Barceló) cuando el segundo avión impactó y creyó durante tres segundos que se trataba de la repetición de imágenes del primer choque. Aquel día todo cambió y durante unas horas los occidentales supimos lo que significaba estar al otro lado. Fuimos, por una vez, las víctimas de la incredulidad, el horror y la incertidumbre. Y en vez de reflexionar sobre por qué un hombre de treinta años no dudó en lanzarse en un avión con cientos de personas contra una torre con miles de ellas, nos involucraron en esta guerra sin sentido y sin visos hoy día de terminar.
¿Tenemos solución o tendrán (¿tendremos?) que extirparnos de la faz de la tierra como un cáncer?
Ayer regalaban con el periódico un DVD con el corto de Salvador Puig Antich (protagonista, Daniel BRÜHL... Este chico me persigue, y ojalá lo hiciese en el sentido literal del término) y como he decidido poner fin a mi etapa "Voy al cine para entretenerme, no para sufrir o pensar", la veré en cuanto vuelva de Italia (bittersweet, mixed feelings about going there). Ah, y la organización de las universidades españolas no dejará nunca de sorprenderme. Más en próximas entregas.

Sunday, September 10, 2006

Odio los domingos (y a Peter Pan)

Llevo dos horas escribiendo y borrando, mordiéndome las uñas y contemplando la pantalla con la vista perdida. Todos los síntomas de un bloqueo, yo creo que provocado por el sopor que inspira una tarde de domingo, así que creo que saldré a dar un paseo con el propósito de despejarme la mente y el alma (he consultado mi cuenta de correo como doscientas veces este fin de semana, a la espera de un mail que confirme que desde hace unos diez días hay otra persona en el mundo que no se explica por qué no recibo medicación y tratamiento psiquiátrico). Si consigo aclarar mis ideas en una hora, todavía me quedarán dos para desbarrar sobre los buenos de W y S, quienes, en un planteamiento aberrante del espacio y tiempo, sienten que un escalofrío anticipado recorre sus espaldas cada vez que los menciono. Brilla el sol. No en mi habitación.
Para mis amigos tristes y desesperados. Y para L., que me inspira.

Saqué la basura y pensé "en realidad la basura me saca a mí"
No hay en el mundo una mierda más grande que yo
Mi vida es patética y me dice un perro "¿por qué te has puesto gris?"
No hay en mi vida alegría ni redención

Pero al dar vuelta la esquina apareció la policía
Y se escuchaba en las noticias "manifestación contra la depresión"
Y una pancarta enorme que decía: "Andrés, capullo, quiero un hijo tuyo"
Y os tengo que contar todo lo que había:
Estaban los hijos de los hijos que un día tendré
Y todos mis maridos diciendo "sí, quiero"
Y estaba mi madre que me sigue de cerca desde el cielo
El rabino que dejé olvidado en Jerusalén
Los teléfonos que se perdieron

El roble que plantó mi madre cuando nací
Un álbum de fotos en que salgo bien
Y cuando vi que todos mis amigos estaba allí
de pronto mis penas echaron a correr
explotaron y alzaron el vuelo
y no sé deciros a dónde se fueron ...
http://www.andreslewin.com/canciones.php?id=20

Hum...

Segundo intento de entrar a formar parte de la comunidad de blogueros o bloguistas, segundo monumento al egocentrismo, al análisis de mis pequeñas anécdotas, que algunos encontrarán interesantes y la inmensa mayoría, no. Diez de septiembre, mes que me gusta porque es el de los propósitos, el mes del olor a libros nuevos, el de estrenar, aunque se trate de una ilusión caduca, una personalidad a la medida de nuestra imaginación y no la de la realidad, que, por cierto y siento desilusionaros, acaba ganando todas las batallas. L. parte hoy a tierras tunecinas y voy a echar de menos su lucidez, las collejas mentales que de vez en cuando me soltaba para hacerme bajar de la luna, e incluso esos momentos en que te dejaba con la palabra en la boca y ganas de lanzarle algo a la cabeza. A A. le han dado plaza en algún lugar de La Mancha, así que tampoco lo tendré cerca (no físicamente, al menos), lo que no impide que me alegre por él y piense en la suerte que tienen los jodidos críos del instituto en el que vaya a dar clase. Son mis despedidas de septiembre y ya los echo en falta.
Ayer vi Cargo, protagonizada por Daniel Bruhl (no estoy segura de la ortografía, haber dejado alemán tras aprobar primero es lo que tiene) como me gusta ver ese tipo de películas, esto es, sola y con las luces apagadas. Inquietante, dolorosa, con un hilo de plata resplandeciendo al final.