Monday, October 29, 2007

Casandra

Me la imagino vestida de blanco, pálida y con ojeras de mil noches de insomnio, refugiada en el templo de Atenea mientras la luz dorada de la aurora arranca un brillo vítreo de los ojos muertos de sus compatriotas, meros cuerpos diseminados por la ciudad que acaba de caer. De los personajes femeninos de la Ilíada
(Casandra escucha ahora un ruido continuo y desagradable; tus músculos, o los míos, se habrían puesto en tensión y nuestra mente habría tratado de descubrir la fuente de dicho ruido: ella sabe que lo produce la espada de Áyax al rozar los muros fríos de piedra del templo de la diosa, del mismo modo que sabe, sin lugar a dudas, que él la encontrará y la convertirá en su prisionera),
Helena, la reina de la pasividad, siempre me resultó menos atractiva que Casandra, quien por atreverse a engañar a Apolo se había hecho merecedora de un castigo que sólo podría haber salido de la retorcida imaginación de un dios griego: nadie escucharía sus vaticinios siempre acertados.

Wednesday, October 24, 2007

Cosas que no has conseguido terminar nunca (¡Y eso te frustra!)

El cubo de Rubik.
Amor, curiosidad, Prozac y dudas, de Lucía Etxebarría (en este caso porque lo aborrecí desde lo más hondo desde la página cinco... No me supone un trauma).
Las dos horas de El Silencio de los Corderos (me duermo, no falla).
Las labores de punto o bordado (en el cole me las terminaba mi madre).
Cualquier puzzle de más de quinientas piezas.

Querido Santi:

Confío en que te tomes un descanso para leer esta carta ahora que gracias al libro del ex-presidente Aznar - y subrayemos lo de Ex, Santi, porque con los años te darás cuenta de que a determinadas personas les cuesta renunciar a lo que creen que les corresponde por derecho- te han sido concedidos tus quince minutos de fama.
Santi, voy a revelarte una verdad que sacudirá las raíces de tu identidad en el caso de que hayas dado por buena la tesis del señor Aznar según la cual la construcción de tu visión del mundo la determinan tus orígenes (curioso, si me permites la observación, que tus ideas sobre la realidad dependan de una cuestión tan accidental como el lugar en que naces). El concepto de nación no existe más que en la mente de quienes necesitan de dicho concepto para sentir que pertenecen a una comunidad. Pero, me rebatirás indignado, existe una red de estructuras y servicios, una lengua y un espacio geográfico comunes... ¡Una historia milenaria, por Dios! (historia, Santi, que el señor Aznar siempre ha planteado en términos reduccionistas como una continua oposición entre el bien y el mal). Benedict Anderson, siguiendo con lo mío, denomina a esta ficción "comunidad imaginada", porque si no existe una interacción directa ni cotidiana, expone, la única relación entre los miembros de una nación es el vínculo mental que establecen en su imaginación. El mismo Aznar lo reconoce de modo implícito al concluir que España es una "realidad sentimental". No te confundas, no abogo por la anarquía y el fin del Estado; únicamente te pido que recuerdes que ciertas concepciones de la "nación" no existen más allá de la pasión enfervorizada de sus defensores; y que antes que ciudadanos de nuestra ciudad y de nuestro país, somos ciudadanos del mundo (Sócrates, como ves, se planteaba estas cuestiones mucho antes de la invención de España).
Ahora quiero que exponer mi opinión respecto a aspectos puntuales de la obrita que el señor Aznar dedica a tu desarrollo como español de pro. En ella afirma que la izquierda está en crisis, que carece de referentes intelectuales, y que se alinea con el islamofascismo. Bien, Santi: si el referente intelectual que te ofrecen los democristianos ultraconservadores es el señor Aznar, capaz de utilizar sin empacho un neologismo mediante el que vincula el grueso de una religión con el movimiento político fascista (¿te imaginas cómo reaccionarían sus filas si tú te atrevieses a emplear la palabra "cristianofascismo"?), y que se precia de su amistad con George W. Bush (quien a la pregunta "¿Por qué invadir Irak?" respondió "Bueno, ellos quisieron matar a mi papá"), tal vez deberías replantearte tus opciones.
El pensamiento único anula el diálogo, proclama el ex-presidente desde sus recién publicadas páginas; lo políticamente correcto impide la libre expresión. Esto me lleva a preguntarme qué entiende el señor Aznar por políticamente correcto, y cómo conjuga su desprecio por ideologías, creencias y opciones que no coinciden con las suyas con la defensa del diálogo. Supongo que funciona así:
Nosotros. Esta es nuestra opinión y por tanto, lo correcto.
Los/otros. Bien, lo respeto, pero nosotros pensamos que...
Nosotros. No, no, no nos habéis entendido. Esta es nuestra opinión y, por tanto, lo correcto.
Los/otros. Bien, de acuerdo, nada que objetar. Pero, ¿no se os ha ocurrido que...?
Nosotros. Esta. Es. Nuestra. Opinión. Y. Por tanto. Lo Correcto.
(Luego los victimistas saldremos con que Aznar, los ultra democristianos y los neocons ignoran el concepto de diálogo y bla bla bla).
En fin, Santi: ten cuidado con aquello en lo que pretendan convertirte (desde las derechas o desde las izquierdas) y piensa siempre por ti mismo.
Atte.,
Una indecente.

Wednesday, October 17, 2007

What the f***??

El genetista James Watson afirma que los blancos son más inteligentes que los negros
El codescubridor de la estructura del ADN asegura que eso explica la ineficacia de las políticas occidentales hacia África

El hecho de que llegáramos los europeos y nos repartiésemos la tierra y a sus habitantes sin tener en cuenta fronteras lingüísticas, étnicas y religiosas, por no hablar de la política de intervencionismo subrepticio en sus gobiernos (¿por qué permitir que elijan democráticamente a sus líderes si podemos colocar a un dictador sanguinario y medio loco que, eso sí, nos deje seguir explotando sus recursos naturales a cambio de unos cuantos Mercedes?), meras minucias al lado de la evidencia científica. Shame on you, Dr. Watson, shame on you!

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hastaloseggs - 17-10-2007 - 13:16:28h
Voy a reiterar lo que ya de por si es bastante obvio, por si hay gente que no se quiere enterar, y lo digo sin racismo ni sexismo en mis palabras: la inmensa mayoria del progreso cientifico y tecnico de la humanidad desde el inicio de los tiempos ha sido realizado por personas "de genero masculino" y color de piel "no tan oscura como en el africa subsahariana"(europeos, chinos, egipcios, aztecas, arabes,...). Ahora vienen los grupos victimistas poniendo excusas: Que si los negros fueron oprimidos por los blancos, que si a las mujeres las educaban para cuidar a los hijos en casa, bla bla bla ...

Caray, nunca un estúpido me había tachado de victimista.

Tuesday, October 02, 2007

El trauma

(Una mesa y unas sillas. Tal vez un sillón y unas láminas que reproduzcan anuncios publicitarios de comienzos de siglo. Se ha de recrear el ambiente de una cafetería. Entran tres chicas, dejan las chaquetas en el respaldo, se sientan. Conversan animadamente. Un camarero o camarera entrará para tomarles el pedido. Sale el camarero).
A1. Empiezo el lunes con los entrenamientos de fútbol sala de los más pequeños.
A2. ¿No habías terminado con las prácticas en el instituto?
A1. Sí, terminé en junio. Los entrenamientos me los ha ofrecido un conocido que trabaja en el ayuntamiento.
A3. (Juega con un sobre de azúcar que los clientes anteriores no han llegado a utilizar). ¿Y? (Media sonrisa de quien no sabe qué reacción va a encontrarse) ¿Qué tal la experiencia docente?
A1. No puedo quejarme, la verdad. Los chicos se lo tomaban bastante en serio. Incluso las niñas más pijinas, ya sabes, chándal de marca y maquillaje, realizaban las pruebas físicas sin rechistar.
A2. Es increíble lo de algunas niñas. Con doce años se maquillan tanto que parece que tengan dieciocho. Se pintan la raya del ojo hasta la sien.
A1. Ah, mira, a mí eso... Mientras se sepan maquillar, quiero decir.
A2. Yo no empecé a maquillarme hasta... Deja que piense... ¿Diecisiete, dieciocho?
A3. Ya. Supongo que los institutos en que nosotras vamos a dar clase no tienen nada que ver con los institutos en los que estudiamos.
A2. No, nosotras con catorce o quince años éramos niñas, niñas.
(A1 se estira en la silla y cruza los brazos. Sonríe con malicia).
A1. Una alumna mía, de primero de bachillerato, se sacó una foto desnuda y se la envió a su novio a la oficina.
(A2 y A3 apoyan los codos sobre la mesa. El camarero llega con tres cafés. Mientras los sirve, A2 y A3 niegan con la cabeza, incrédulas. Sale el camarero).
A1. Que experimenten, ya ves, lo más normal del mundo. Pero el cabrón del novio sacó copias de la foto y las repartió entre sus compañeros.
A3. (Se quema con el café. Gesticula para llamar la atención de A1 y A2. Tras unos segundos, recupera la voz) Espera. Estamos hablando de una chica de dieciséis años. ¿No es ilegal?
A1. Ilegal o no, la cuestión es que las fotos no tardaron en llegar al instituto.
A2. (Consternada) Anda ya...
A1. Como te lo digo.
(A2 y A3 guardan silencio. Cada una da un par de sorbos a su café)
A2. Madre mía, pobrecita.
A3. Supongo que estará yendo al psicólogo.
A2. Y espero que la cambien de instituto.
A1. ¿Por qué?
A2. ¿Cómo que "por qué"? La habrán puesto de guarra para arriba.
A3. En el instituto, ya ves, cuando nos mostramos más insensibles, más crueles, a pesar de que las emociones están a flor de piel... Pobre chica.
A1. (Haciendo crujir los dedos) Sus compañeros la reconocían por el pasillo y la aplaudían. Ella, vestida esta vez, claro, posaba sonriente para sus fotos. Cuando le pregunté, me comentó que habían sido las dos mejores semanas de su vida.
(A2 y A3 se quedan unos segundos con las tazas en la mano, incapaces de llevárselas a los labios o de dejarlas sobre el plato. El ruido de fondo de la cafetería gana protagonismo gradualmente. Las chicas no pueden reprimir una triple sonrisa cómplice).

Tuesday, September 25, 2007

De una vieja fotocopia pegada en una pared de mi despacho

It took me so long to understand that there is good soil inside me.
Now it rains, and I let myself soak under the showers.
The next morning it feels as if I had seeds under my skin, bursting open, whether it is summer or winter.

Me costó tanto entender que hay buena tierra en mí.
Ahora llueve, y me empapo bajo la lluvia.
La mañana siguiente me siento como si tuviera semillas bajo la piel, germinando, tanto en verano como en invierno.

Friday, August 31, 2007

Urban myths/Leyendas urbanas

Una mina para los antropólogos culturales. Os recomiendo la página http://www.snopes.com/, en la que podéis comprobar cómo las leyendas urbanas (traducción que no termina de convencerme, ¿alguna alternativa? ¿Alguien?) no respetan lenguas ni fronteras, transformándose con los siglos para abrazar con naturalidad la tecnología imperante en el momento en que resurgen. Donde se leía "muchacha perdida", ahora aparece "autoestopista"; si antes buscaba un asiento en la diligencia, en las carreteras actuales su aspecto desamparado despierta la simpatía de un conductor solitario. Contadme una (porque aún no la habéis olvidado, porque os hizo reír, porque es la última que habéis oído, por lo que sea). Yo he escogido esta porque la persona de cuyos labios la escuché me juró que le había ocurrido a una conocida suya, y porque, dado que la inmensa mayoría de la población desconocemos los hábitos y costumbres de su protagonista, tiene un aura inquietante de veracidad.

Consulta del veterinario, blanca y fría. Pósters de perros y gatos donados por compañías farmacéuticas. En el ambiente se mezclan los olores que el desinfectante trata de eliminar y el olor del desinfectante mismo. La chica saca la serpiente de la bolsa de deporte. Mide, calcula a ojo el veterinario, un metro veinte y parece encontrarse en perfecto estado. Sonríe con simpatía ante el gesto de preocupación de la chica.
- ¿Qué le pasa?
- La verdad, no lo sé. Hasta hace un par de semanas era muy sociable. En cuanto llegaba a casa y la sacaba del terrario, se me enroscaba. Comía ratones.
- ¿Y?
- Dejó de comer hace unos quince días. Cuando la saco del terrario, se desliza por el salón hasta el sofá, donde me echo a ver la televisión. Entonces se pone a mi lado y se estira cuan larga es. ¿Cree...? ¿Cree que puede tener, no sé, parásitos intestinales?
Algo ha cambiado en la sonrisa del veterinario. Un matiz que a la chica no se le ha escapado y que le resulta desagradable.
- Te está midiendo.
El veterinario reprime un suspiro ante el gesto de incomprensión de la dueña, que acaricia distraídamente a su mascota.
- Te está midiendo. Por eso ha dejado de comer. En cuanto crezca más que tú...
El veterinario, entre divertido e impaciente, se frota la barriga. Los dedos de la chica se crispan sobre la piel fría de la serpiente.

Tuesday, August 28, 2007

Psicoanálisis de juguete

Se lamentaba la escritora Maruja Torres en uno de sus artículos de opinión de la infantilización de las sociedades del primer mundo. Mujeres de cuarenta años que se compran ropa interior decorada con personajes de dibujos animados, jóvenes que prefieren quedarse en casa de sus padres en lugar de independizarse (se refería a los que toman la decisión de quedarse, aunque podrían permitirse pagar una hipoteca, y no a la inmensa mayoría que vive con papá y mamá porque no gana lo suficiente para plantearse siquiera el alquiler de una habitación en un piso compartido), adultos que pasan sus horas de ocio jugando a la PlayStation o leyendo la saga de Harry Potter, y treintañeros que no dudan en gastar el ochenta por ciento de su sueldo en figuras de colección de la Guerra de las Galaxias, o en una copia a tamaño real de Dardo, o en la colección completa de su manga favorito (me incluyo, por supuesto que me incluyo, y espero no herir sensibilidades). El egocentrismo, el consumismo vomitivo, el "Lo quiero, y lo quiero ahora"... ¿A qué viene esta prolongación indefinida de los aspectos cómodos de la adolescencia? ¿De qué intentamos protegernos con esa actitud indolente? Delegamos, huimos de nuestras responsabilidades, preferimos ser turistas a ser viajeros, y cuando Bush Jr. se encoge de hombros ante otra masacre en Irak, o Rusia insinúa su potestad sobre el polo Norte (bajo cuyo hielo se sospecha que pueden encontrarse jugosos yacimientos petrolíferos), o un diputado de ultraderecha en Francia advierte contra la amenaza islámica, nuestros políticos y los medios de comunicación nos ponen el brazo sobre los hombros y con una sonrisa maternal nos piden que confiemos en que todo se arreglará. Eso nos basta para conciliar el sueño, un sueño blanco sin preocupaciones ni remordimientos. Hasta que soñemos con el monstruo.
"Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí" (Augusto Monterroso)

Sunday, August 19, 2007

Que levante la mano quien prefiera un libro

Primer café del domingo. Bostezos. El periódico sobre la mesa de la cocina, la radio (como siempre) encendida. Paso las páginas sin detenerme, ya que ninguna noticia logra captar mi atención (lo cual, si tenemos en cuenta las arrugas de las sábanas aún visibles en mi cara, resulta comprensible). La presentadora del programa de radio conversa con dos chicos que se han lanzado a una curiosa aventura comercial. Con su inventiva y un teclado/mesa de mezclas para acompañar a la solista (rollito Camela), ofrecen a sus clientes una canción personalizada para ocasiones muy especiales, léase bautizos, bodas, jubilaciones, etc.
Transcribo a continuación la letra de uno de sus hits:

Ana nació
en Sevilla,
allí su historia empezó.
Gran amazona,
a un poni sola subió.
Y qué gran batacazo
se metióooooooo...

Thursday, August 09, 2007

¡¡¡Surrrrrrealismmmmmo!!! (pronunciado a lo Dalí)

Un detalle en la edición digital de El País del jueves 9 de agosto:

Encontradas nuevas muestras de ADN en la habitación de la que desapareció la niña Madeleine McCaine: perros policía ingleses encargados de rastrear la posible pista. Entre los comentarios de consternación y simpatía hacia los padres, el de una tal Angelines: "Esto deja en muy mal lugar a los perros policía portugueses".
A la altura de los relojes blandos, pardiez.

Thursday, July 26, 2007

Luis María Ansón, director de "(El sueño de) La Razón"

En este departamento, una persona a la que le sobra el tiempo (y que no soy yo) se dedica a recopilar noticias que él o ella considera relevantes y a pegarlas en corchos o zonas de paso donde todos podamos leerlas. La última joya, "Carta de Zapatero a Fidel Castro", fechada el 10 de abril de 2007. El titular en que Ansón, como tantas otras veces y para no traicionar la línea editorial de El Mundo, prefiere obviar el cargo de Zapatero resulta tentador... Y el contenido no decepciona. Entre otras expresiones afortunadas, encontramos "Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas" (reminiscencias que provocan escalofríos en personas de ideología distinta a la imperante entre los redactores de El Mundo), " Sólo la falacia del ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia", "Aprovecho esta carta ... para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos..." (Luis María Ansón, Canela Fina, publicado en El Mundo el 10 de abril del 2007).
Primera posibilidad. Damos por buena la información que nos da sobre el origen del documento (un amigo de la Agencia Efe en La Habana le ha "filtrado" la carta). Y yo os pregunto: ¿merece figurar como miembro de la Real Academia Española un escritor al que se le escapa el concepto de sarcasmo? Dato, relevante o no (lo dejo a vuestra elección) sobre cultura inglesa: el uno de Abril se celebra el All Fool's day, en que, entre otras bromas y como ocurre aquí el día de los Santos Inocentes, se difunden noticias falsas como si fueran ciertas.
En descargo del señor Ansón, segunda posibilidad. Se trata de una curiosa obrita de ficción que ha salido de su pluma y con la que pretende mofarse del advenedizo Zapatero: su supuesto contacto en la Agencia Efe no sería otro que su Cide Hamete particular. Ansón se cuida mucho (¿demasiado?), sin embargo, de dar a su carta un aire de absoluta veracidad... ¿Con qué objetivo? ¿Presupone que las mismas personas que llevan tres años creyendo a pies juntillas que tras los atentados de Madrid se esconde un complot de ETA, el PSOE, la masonería y los rojos redivivos, van a captar la sutil ironía de sus elegantes líneas? Desengáñese, señor Ansón. Consulte Google y comprobará la cantidad de personas que esperan una pequeña señal, una mera insinuación, para salir a manifestarse con pancartas en que se lea "ZP NOS VENDE A LOS ROJOS. ESPAÑA COLONIA CUBANA".
Como un hidalgo en camisón remendado, escondido en una buhardilla mientras relee las aventuras de sus héroes e iluminado por el mismo sol que revela la existencia de partículas doradas en suspensión, la cabeza me da vueltas y ya no logro distinguir lo que es verdad y lo que no lo es.

- ¿ No te das cuenta de que el mundo se ha vuelto loco otra vez?
Y pensaba para sus adentros: (¿ o es que alguna vez ha sido cuerdo?).
Por eso es menester salvarlo del inminente derrumbe a que se haya expuesto.
- Pero, señor, los tiempos han cambiado. Ya nadie cree en el ideal caballeresco. Y si nuestras figuras y atuendos ya eran ridículos antaño, ¿ cómo no serán hogaño?
- Los tiempos cambian, sí, es verdad. Pero los hombres siguen siendo siempre iguales o, quizá, peores.
(Agostino, El despertar de Don Quijote).

Monday, July 23, 2007

Proverbio palestino

La vida es como un pepino:
hay días en que te lo comes,
y otros en que te lo meten por el culo.

Thursday, July 19, 2007

Vuelta a los orígenes, anécdota y dos razones más para no suscribirme a Cosmopolitan

Vuelta a los orígenes, id est, vuelta al negro (qué asco todo... Sí, otra vez). Anécdota: estación de autobuses de Léon; autobús a Valladolid; se sube una pareja de mediana edad y aspecto agradable. Único periódico de distribución nacional disponible, El Mundo. En portada, la fotografía de unos soldados españoles tomada no se sabe muy bien dónde. Comentario del hombre, que sin duda pretendía ganarse la simpatía del resto de pasajeros: "¡Fíjate!¡Negros soldado! Para que luego digan que en el ejército sólo se encuentran peruanos!". El trío (Dr. Mabuse copyright) intercambia miradas de incredulidad hasta que L. rompe el incómodo silencio con un audible "¡Señor, qué país!".
Primera razón por la que nunca me suscribiré a Cosmopolitan: "Truco infalible para que él -ese ente desdibujado con el que toda lectora de la susodicha revista sueña- caiga rendido a tus pies. Cuando estés hablando con él, fija la mirada en sus ojos, espera tres segundos, sonríe y muérdete el labio inferior". Que "él" te esté hablando del Índice Nasdaq o de cómo le afectó la muerte de su perro, mera anécdota.
Segunda razón: Testimonio de una chica que se sometió a una intervención de reducción de estómago. "Cuando adelgacé, la relación con mis amigas cambió. Parecía que hasta cierto punto les molestaba que yo ya no fuese "la gorda de su amiga" y que atrajese las miradas de sus pretendientes". ¿Qué gran lección se oculta tras estas palabras? Las mujeres, inmersas en una competición por conseguirlo a "él", somos incapaces de tener amigas. Si el hombre es un lobo para el hombre, la mujer, según Cosmopolitan, es una zorra para la mujer (y ahí queda eso).

Monday, July 02, 2007

So...

How do you like my bitchy face?

Wednesday, June 27, 2007

Las mujeres de verdad tienen curvas (y, de verdad, tienen pelos)

Aunque la publicidad se empeñe en lo contrario regalándonos la vista con mujeres de piernas perfectas y axilas perfectamente depiladas. El glamour cuesta, chicas, y es en el momento en que decidimos recurrir a la cera hirviente por vez primera cuando comenzamos a pagar.
Jueves pasado, tiempo desapacible. Me encierro en el cuarto de baño pertrechada con los siguientes adminículos: depiladora eléctrica con cabezal basculante, tiras de cera fría, toallitas con loción predepilación y aceite postdepilación, pinzas de depilar y crema decolorante. A depilar las siguientes zonas: axilas, piernas enteras, ingles, cejas. A decolorar: línea del abdomen (las chicas sabrán a qué me refiero).
Empiezo por las piernas, primero del tobillo a la rodilla. Empiezo trazando una recta con la depiladora eléctrica siguiendo el hueso (duele menos). El dolor aumenta si la deslizo (que no os engañe la suavidad que transmite el verbo... Tenéis que visualizarlo acompañado de un ruido semejante al que produciría un cortacésped en miniatura) sobre el músculo, que se contrae por más que el cerebro le haga llegar mensajes para que se relaje. Los poros irritados convierten la parte inferior de mis piernas en una constelación de estrellas rojas sobre un cielo lechoso. Soplo (ingenua de mí) para mitigar un poco la irritación.
Muslos. Bien. Soy literalmente incapaz de pasarme la eléctrica por los muslos, no sé por qué. Siento como si millones de agujitas se me clavaran en la piel, una sensación que apenas dura una décima de segundo, pero tan aguda que me tengo que morder el labio para reprimir las lágrimas. Así que recurro a mi segundo método favorito: las tiras de cera fría. Me aplico la loción predepilación (fresca y agradable... Pero mis piernas no son tontas y saben lo que les espera). En las instrucciones del paquete que las contiene (perversos instrumentos de autolesión), se lee "Tire en dirección contraria al crecimiento del pelo, con un movimiento rápido y decidido". La teoría la conozco. Separo las tiras (vienen pegadas de dos en dos), que se despegan con mala gana. Dejo una al borde del lavabo (al recoger el estropicio, siempre encuentro una de esas tiras pegada al lavabo: probad a limpiar cera fría. Si tuviera que dibujarles caritas con rotulador, tendría que dibujarlas riéndose de mí); la otra se adhiere con fuerza a mi piel. Y entonces lo que toca es tirar con decisión, no quedarte mirando con pavor mientras repites "Tengo que quitármela, tengo que quitármela... Ohdiosohdios...". Confesaré que el dolor nunca llega a los extremos con que me torturo antes de decidirme a tirar (con poca decisión, después de todo, y mucha, mucha rapidez). A medida que me acerco a las ingles me hago siempre la misma pregunta: ¿por qué no utilizo una crema exfoliante? Así me evitaría estos granitos provocados por pelos enquistados. Para los afortunados/as que no sepan de qué hablo, cuanto más te depilas, los pelitos nacen más y más débiles. Lo cual es bueno. Pero llega un momento en que el pelo no puede romper la piel (sobre todo si no la exfolias correctamente y se crea una capa de células... Fósiles, más que muertas), y sigue creciendo debajo de la misma, produciendo una inflamación que puede devenir en infección. Lo cual es malo. Entonces, si tengo suerte, basta con unas pinzas y un poco de maña. Si no la tengo me veo obligada a recurrir a cirugía menor (desinfecto una aguja, dejo el Betadine al alcance de la mano y me encomiendo a poderes superiores).
Ingles... Mis compañeras se acercan corriendo a la puerta, llaman con insistencia: "¿Estás bien?". Hay que disculparlas, no me oyen blasfemar a menudo. Tengo que repetir y no se trata de una perspectiva agradable teniendo en cuenta que la penúltima vez mi piel no quiso desprenderse de la tira. Sí, ocurre; no, no es agradable. No llega a sangrar, pero la zona se enrojece y escuece un par de días.
Inconvenientes de usar cera: tienes que tener cuidado y frotarte a conciencia con la toallita empapada en aceite postdepilación o si te pones los vaqueros a continuación tus piernas se habrán vuelto bicolores cuando te los quites. Por no hablar de los dedos pegajosos.
Axilas. Está comprobado que la ducentésimo nonagésimo nona vez pierdes la sensibilidad en la zona. Nada que reseñar, por tanto.
Cejas. Me ha costado tiempo y lágrimas aprender a tener en cuenta los puntos en que debes situar el nacimiento y fin de la ceja (entran en juego las comisuras de los labios), a diferenciar entre perfilar y despejar, a nunca, nunca, bajo ningún concepto, depilar los pelitos por encima de la ceja, a desechar la idea de dejarme una fina línea de pelitos... A quien piense que unas bonitas cejas dependen de un día inspirado con las pinzas... ¡¡Ja!!
Aunque decolorarse no entre dentro de la categoría depilación (corresponde más bien a camuflaje), no me resisto a mencionarlo. La cajita, con su crema decolorante, que tienes que mezclar con los polvitos aceleradores en la bandeja con la espátula... ¿No os recuerda a un minikit del Quimicefa?

Y, por último, la oscura verdad sobre la depilación...
No importa el tiempo que dediques ni lo cuidadosa que creas haber sido. Por lo que a los pelos respecta, estás en franca (escandalosa) minoría numérica (y siempre encontrarán un pliegue de piel en que esconderse).

Thursday, June 14, 2007

The Limping Pirate Song, by J. Sabina

I'm not a man

who cries easily,

always complaining about everything.

If life allows it,

I paw her,

if not, still I love what I do for a living,

and, since dreaming is free,

and I do not believe in reincarnation,

with a little bit of imagination,

I will depart right now

and live other lives,

try other names,

the skin and clothes

of all the men I will never be:

Al Capone in Chicago

a soldier in Melilla

a painter in Montparnasse

a mercenary in Damascus,

a Virgin-bearer in Sevilla,

a black man in New Orleans.

A dirty old man in Sodom

a deportee in Siberia

a sultan in his harem.

A policeman? No way!

the best toreador in the Fair

a young gipsy in Jerez.

A gambler in Monte Carlo

the cigarette in your mouth,

a taxi driver in New York.

The coolest guy in the block,

I do what I want,

an F- in Religion class.

The Queen's confessor,

a banderillero in Cádiz

a tavern keeper in Dublin.

A three-cushion billiard player

a rebel in Heaven

a cabaret owner.

The scratch in your back

the tenor in Rigoletto

the piano player in a brothel.

A bongo singer in La Habana

Casanova in Venice

an old man in Shangri-La.

A stowaway in your bed,

the lead singer in a band,

the best-time driver in Le Mans.

A crime reporter

A private eye in a tight spot

Preserved in alcohol.

The rapist in your dreams

the suicide in a viaduct

the Prince Charming in a soap opera.

A morphine addict in China

a deserter in India,

a sailor in Marseille,

a PlayBoy photographer.

But, if you let me choose

just one of these lives, then I choose

the limping pirate,

with a wooden leg,

a patch over his eye,

and a wicked face,

the old rogue, the captain

of a ship with a flag

showing two shinbones

and a skull.




Porque sí, por Sabina, porque me apetecía escribir una entrada sin segundas partes.

Wednesday, June 06, 2007

París: impresiones

Jueves a mediodía
Las pupilas contrayéndose por el cambio de luz (el día frente a las tinieblas iluminadas por los neones del metro). Lluvia, frío. Edificios decimonónicos, fachadas bien cuidadas, balcones de forja. La boca del metro modernista de la Rue Pigalle. Coches, bicicletas, mujeres empujando carritos de bebé (¿cómo se las arreglan sin la capota de plástico?, me pregunto). Tráfico poco denso. Una avenida con árboles que enseguida dejamos atrás. Restaurante Léon (ejem) a la izquierda, especialidad mejillones. Un supermercado, una tienda de música (decenas de Fenders en el escaparate). La lengua francesa nos rodea y nos sentimos náufragos, reconociendo apenas unas palabras aquí y allá. El Victor Masse. Recibidor pequeño, bien iluminado. Nos regalan tres planos de la ciudad. Las maletas abandonadas en una sala llena de otras maletas, trastos varios, folletos publicitarios sobre los sitios que no puedes dejar de visitar en París y unas bicicletas.

Wednesday, May 30, 2007

The singing bone (¿El hueso cantor?)

(Inciso: en cuanto vuelva de París me pondré a escribir un mix con mi y vuestros inconfesables, una canción que nos hermane en la vergüenza. Si alguien se anima, que escriba las primeras líneas)

Le he estado dando vueltas al tema: ¿por qué me atrae tanto el género de terror en sus variantes cinematográfica y literaria?. Leí en una ocasión por ahí (¿no os encanta la precisión de mis fuentes?) que a esa sensación entre lo agradable y lo desagradable la denominan "miedo controlado": el control que una misma ejerce sobre la situación que le provoca miedo desencadena el placer. Cambiad "miedo" por "dolor" y, qué curioso, obtendréis la definición de masoquismo (y no, no encuentro excitantes ni las correas, ni los látigos, ni el cuero negro*). Y aunque no logre dar con unas razones convincentes que expliquen mi afición, sí que recuerdo con qué relato experimenté por primera vez ese "miedo controlado". Se trata de un cuento recogido en una antología de los hermanos Grimm que se titulaba "La flauta de hueso" y que leí, calculo, con unos siete u ocho años. Lo encontré en Internet en inglés ("The Singing Bone"), en una versión (estoy convencida) mucho más próxima a la oral que los Grimm debieron de escuchar de los labios de pergamino de una anciana. Lo que vais a leer a continuación es el resultado de mis recuerdos y la traducción de este cuento (link al final).

Eráse que se era un reino asolado por un dragón que destrozaba las cosechas, mataba al ganado y convertía en guiñapos a los campesinos con sus garras. El desesperado Rey prometió una sustanciosa recompensa a quien le entregara la cabeza del dragón, pero se trataba de una bestia tan enorme y fiera que ni los más valerosos caballeros osaban acercarse a la cueva que habitaba.
Entre los caballeros del Rey se contaba Sir Henry, un hombre fanfarrón y vanidoso que tenía a su servicio al honrado Jack, un escudero sencillo y de buen corazón. A Sir Henry, lleno de deudas, le quedaba poco más que su caballo, su armadura y la fidelidad inquebrantable de Jack, así que decidió una mañana partir en busca del dragón. Jack ensilló el caballo de Sir Henry y su vieja mula y juntos se encaminaron hacia la cueva. Poco antes de llegar se encontraron con una anciana que descansaba a la vera del camino. "Sir Henry, tomad esta espada. Atacad con ella al dragón y clavádsela en el corazón. Sólo así conseguiréis terminar con él". Se trataba de una espada excelente, de modo que a pesar del desprecio que la figura encorvada de la anciana despertaba en él, Sir Henry la aceptó.
La entrada de la cueva despedía oleadas de calor acompañadas de un hedor insoportable. Sir Henry empalideció, pero agarró con decisión la espada y entró. La visión de la bestia, una serpiente alada de escamas negras enroscada sobre sí misma, coronada por una cabeza desproporcionada, lo llenó de pavor y sin pensárselo dos veces salió corriendo de la cueva. Mientras recuperaba el aliento, con la espalda apoyada sobre la fría piedra, el honrado Jack lo observaba compadecido. Lo ayudó a incorporarse y recogió su espada. "Quedaos aquí, Sir Henry. Yo lo intentaré". Antes de que pudiera pronunciar la palabra "Estúpido" la figura rechoncha de Jack se había difuminado en la negrura de la cueva. Sir Henry decidió esperar un tiempo, convencido de que pronto escucharía los chillidos desgarrados de su escudero. Los gritos, sin embargo, no resonaron en las paredes de la cueva, ni siquiera después de que los gruñidos de la bestia lo llenaran de pavor. Y cuando Sir Henry empezaba a pensar en recoger sus bártulos y encaminarse de vuelta al castillo, la entrada de la cueva le devolvió a su escudero, que salía arrastrando la enorme cabeza del dragón.
"¡Señor! ¡Señor! La anciana tenía razón, señor. El dragón vino hacia mí, y yo me quedé quieto. No podía moverme del miedo que sentía, pero me arrodillé y el dragón pasó por encima de mí, así que cuando vi que podía clavarle la espada en el corazón, la levanté. ¡Y acerté, señor! ¡Se la clavé en el corazón! ¡En el...! ... ¿Señor?..." Jack soltó la cabeza y se volvió hacia Sir Henry, que lo miraba con ojos pensativos y la lanza todavía entre las manos. Jack se tocó la herida, de la que manaba la sangre como de una fuente. Mientras Sir Henry cargaba la cabeza en la montura de su escudero, el honrado Jack murió. Sir Henry lo enterró al pie del viejo roble que custodiaba la entrada de la cueva y puso rumbo al castillo, donde lo esperaban su recompensa y honores sin cuento.

Fin.

¿Fin? No te lo creas. ¿Cómo iba a quedar el malvado Sir Henry sin castigo? ¿Y qué pasa con el héroe, Jack el honrado, convirtiéndose en mantillo bajo el roble? Recuerda que se trata de un cuento, y a la edad en que tus padres te cuentan cuentos todavía confían en que creas que el mundo se rige por las leyes del honor, la justicia y la bondad. Así que, querido mío o querida mía, confía tú también. Continúo a la vuelta.

Saturday, May 19, 2007

Lo(s) inconfesable(s)

Para endulzar la amargura de las últimas entradas, os doy la oportunidad de que el mundo (ejem... Está bien: nosotros) descubra, desde este virtual estrado, información que hasta este momento habéis guardado bajo siete llaves.

Acceder a la colección de música (en el soporte que sea) de alguien nos descubre detalles insospechados. Tu hermano, que te aturdía con su disco-trance, atesora un directo de Ismael Serrano; tu compañera de piso, que medita con Bach y rodeada de velas, tiene la discografía ochentera de Miguel Bosé (sí, me refiero a ESAS canciones). Ahí va mi desafío (asumidlo o no):

¿El trabajo -sea en CD, en MP3 o en vinilo (wow!)- de qué artista o grupo no reconoceríais poseer ni bajo tortura?

Y para compensar y dejarme boquiabierta con vuestra cultura musical, ¿de qué disco habéis disfrutado más últimamente?

Mi inconfesable: Shakira, Grandes éxitos. (Aquí debería figurar un emoticón rojo de la vergüenza). Justo antes del salto a los E.E.U.U. y el reconocimiento internacional (2002, calculo). ¿Por qué lo compré? Me había pasado el primer cuatrimestre de segundo de Filología susurrando la letanía "Locaciegafeaflacadesquiciada... Cuandotemiroynomedicesnada...". No había un destinatario, pero aun así me trae buenos recuerdos.
Ha sonado una y otra vez en mi habitación y en mi cabeza: Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. De la colección Estrellas del Jazz de El País. Imprescindibles Let's call the whole thing off y Summertime (escalofríos).

Friday, May 18, 2007

Sobre la ficción II

Nota: imprescindible leer el comentario del Dr. a la entrada anterior (suspiro de alivio... Me temía que pensaráis que me había llevado el portátil a un recorrido turístico por los cerros de Úbeda). Dr., gracias por su correctísima aportación ;).

La Historia, por tanto, se desliza cual intrépido aficionado a los deportes de riesgo por los rápidos de la ficción. Ni siquiera, concluye Greenblatt emocionado, ni siquiera una enumeración simple de hechos en columna resultaría del todo objetiva, porque el historiador se vería obligado a seleccionar el orden de los hechos, lo que implicaría una indiscutible intromisión, el afán por encontrar (¿encontrar o imponer?) una secuencia lógica de dichos hechos.

Se te encoge el corazón al pensar qué habrá sido de Maddie, la niña de cuatro años que fue secuestrada en Portugal, o de Yéremi (grafía que apareció en los medios de comunicación), que desapareció hace un par de meses en Canarias. Se especula con que hayan caído en manos de una red de pederastia internacional. Apagas la televisión entre el horror y la náusea y decides salir a disfrutar del mes de mayo, que tanto se ha hecho esperar por aquí. Te cruzas en el portal con ese jubilado de sonrisa amable, siempre elegante y correcto, que hace una carantoña a los niños de los vecinos cada vez que coinciden en el ascensor. Viaja mucho y te ha traído un par de postales que comparten espacio en el frigorífico con tus recetas de repostera aficionada, postales de destinos turísticos que evocan pagodas y mercados abarrotados de gente.

Y si supieras a qué se dedica en esas ciudades en que los niños se ofrecen por menos de lo que aquí te cuesta una barra de pan, te destrozaría un poco por dentro (un poco, pero lo bastante). Por unas horas, unos días o unas semanas, haría añicos tu propia ficción, que tendrías que recomponer con cuidado. Porque, queridos niños, no es que no todos los días tengan por qué ser maravillosos, es que si fuésemos conscientes de la magnitud de lo monstruoso, y de lo cerca que está en realidad, no encontraríamos fuerzas para salir de la cama cada mañana. Necesitamos la ficción como necesitamos el oxígeno, aunque no seamos conscientes de ello.

Más optimismo en próximas entregas. Prometido. Y un abrazo -ficticio o no, en vuestras manos está- si lo necesitáis.