3 years ago
Wednesday, March 30, 2011
Lobos
El tema llevaba rondándome un par de semanas y, si mi estado de ánimo hubiera sido otro, habría encontrado el momento y las fuerzas para escribir y sacármelo por fin de la cabeza. De niños, ¿nunca probasteis a calcar un dibujo por el primitivo - y pese a ello, efectivo- método de sujetar una hoja de papel frente a la imagen y apoyar ambas en una ventana? Simple solo en teoría, porque los codos y las muñecas empezaban a chillar de dolor al poco tiempo, y te rendías y acelerabas el proceso, despreocupada ya de las posibles imperfecciones. El resultado final dependía del tiempo que hubieras soportado la incómoda postura, pero en la mayoría de los casos, mis calcos dejaban mucho que desear, y mis trazos nunca coincidían del todo con los límites de las formas que pretendía copiar. ¿Y esto viene a cuento de...? De que es justo así como me siento. Trato de recordar las palabras que creía que me definían no hace tanto y descubro que no se ajustan a la realidad - que sí, es cambiante y fluida, pero si carecemos de un "yo" desde el que interpretarla, las cosas se ponen realmente feas. Quiero decir que me siento como si tratara de calcar a la persona que me gustaría ser y descubriese que mi copia no le hace justicia. Metáforas rebuscadas aparte, dos lobas han escapado hoy de su recinto en el Zoo de Barcelona y una de ellas ha campado a sus anchas por allí unas horas. Esa noticia me ha recordado una anécdota que suele contar mi abuela y que hacía tiempo que quería compartir aquí. Conocemos a nuestros abuelos cuando enfilan el último tramo y tendemos a pensar que la placidez con que viven sus días -salvo excepciones, sí- ha sido la pauta de su vida. Que siempre, incluso en esas fotos en blanco y negro desde las que dos jóvenes desconocidos nos sonríen, han sido unos ancianos amables. Hasta que un día descubres que esos ancianitos de vida dulce y monótona tienen una historia no tan dulce. Que tu abuelo, con catorce años si los había cumplido entonces, viajó solo más de cien kilómetros hasta una ciudad donde tuvo que hacer noche para realizar unas gestiones. Entre permitir que fuera su hijo de catorce años o dejarlo a él, a su madre y a sus hermanos pequeños a merced de unos falangistas que aparecían cada noche a abrirles la puerta de casa, por si los fugados buscaban refugio allí, mi bisabuelo optó por el mal menor. O que tu abuela pasó su infancia y parte de su juventud trabajando como pastora. Y que (aquí comienza la anécdota), siendo todavía una niña muy pequeña, sentada en un prado en medio del monte, un lobo se acercó y se llevó un cordero entre las fauces. Podría haberse quedado paralizada de miedo, que es la emoción a la que yo habría sucumbido, pero a mi abuela le pesó lo que supondría perder un cordero en casa, de modo que se levantó, cogió unas piedras y se puso a seguir al lobo. A este le había podido más la gula que el instinto, y el peso del cordero le impedía huir con la rapidez habitual. Así que unos cuantos metros después -imaginaos la escena: el lobo huyendo con el corderito entre las fauces y una niña pequeña y ceñuda siguiéndolo desafiante-, el lobo se rindió y dejó ir al cordero. La primera imagen que guardo de mi abuela es agarrando a un conejo, matándolo de un golpe en el cuello y despellejándolo en menos de un minuto. Fue muy inteligente por parte del narrador subrayar el detalle de que la abuela de Caperucita estaba enferma. Porque de no haberlo estado, el lobo habría acabado siendo una decorativa alfombra a los pies de la cama de la abuelita.
Thursday, January 06, 2011
W. A. M.
Tosió y las gotas de sangre salpicaron la partitura. Molesto, iba a desechar el papel cuando descifró lo que parecía un enmarañado sinsentido. Cogió la pluma. Desde ese momento no le cupo duda de que el Requiem que componía era el suyo.
Monday, November 22, 2010
¿Cualquier tiempo pasado...?
Conocí a una persona que se propuso muy seriamente convertirse en alguien importante para mí en muy poco tiempo (lo que, dicho sea de paso, disparó todas mis alarmas; si alguien nos ha presentado en una fiesta, pensarás de primeras que soy sosa, un "cielo" -una chica dulce, tímida, con poco o nada interesante que decir-, o por el contrario, difícil, cerrada, huraña, soberbia, una listilla, o una falsa). Como decía, antes de la digresión, esta persona, además predispuesta a que yo le cayera bien, decidió saber todo de mí en un tiempo récord. Y me hizo una pregunta supuestamente original: si pudieras escoger un lugar y una época para vivir, ¿cuál elegirías y por qué?
Elegiría, le respondí yo (una trata de ser educada, aunque su lenguaje gestual indique "Vete por donde has venido"), Inglaterra en la época victoriana. Sería no una esposa, ni una obrera esclavizada en una fábrica, ni una sirvienta, ni una prostituta (que eran los roles más comunes de la mujer entonces), sino una escritora, soltera por convicción, dedicada a socavar los cimientos de la hipócrita sociedad inglesa. Contemplaría con enorme esperanza los progresos tecnológicos de mis semejantes y los nuevos modelos políticos que crecían al calor de unos trabajadores que empezaban a ser conscientes de sus derechos.
Supongo que no podemos evitarlo. Tendemos a idealizar el pasado (yo no querría ser una esposa sufriente, ni una obrera con las manos destrozadas, ni una mujer enferma de sífilis) y lo despojamos de sus aspectos más ajenos, extraños e incomprensibles. Por eso resulta curioso (y muy revelador), a veces, comparar una situación en dos épocas alejadas entre sí. Por ejemplo, una experiencia tan humana y prosaica como proponer una relación sexual hoy y en el siglo XVII. Hoy día, puede reducirse a un mensaje de texto más o menos explícito y más o menos ñoño. Ejemplo cualquiera: "Cari (ñoño), sta noch tema (explícito... Kind of)?". Damos tantísimo por hecho: que ambos son responsables de sus actos, que existe una relación de igualdad (¿ha sido un chico o una chica el que ha enviado el mensaje?), que el sexo se concibe como un acto natural no censurado por ningún absurdo código de honor, desde luego no como un medio que justifica el fin único y loable de la reproducción.
Comienzos del siglo XVII. Una joven, el orgullo de su padre, que espera desposarla con algún noble del círculo del rey Jacobo, lee la biblia a la luz de las velas. El ama cose en silencio a su lado, sin percatarse de que la joven esconde un pliego entre las páginas de su pequeña biblia blanca, un pliego que esa misma mañana el poeta John Donne (el terror de las nenas de la corte del rey Jacobo I) ha deslizado en su bolsillo. La joven lee y se sonroja.
Observa esta pulga y dime si
acaso no es insignificante lo que me niegas;
me picó a mi primero, y ahora te pica a ti,
y en esta pulga nuestras sangres se mezclan.
Tú sabes que esto no puede tacharse
de crimen, ni falta, ni de pérdida de doncellez;
Y con todo disfruta antes de lamentarse,
y, satisfecha, se hincha con sangre hecha una,
y esto, ¡así es!, es más de lo que nosotros nunca haremos.
Oh, detente, y perdonando a la pulga salva tres vidas,
en ella estamos casi más unidos que por el matrimonio.
Esta pulga eres tú y soy yo, y es este
nuestro tálamo, y el templo de nuestras nupcias.
Aunque los padres se opongan, y también tú, nos hemos unido,
y nos hemos refugiado entre estas paredes de azabache.
Aunque la costumbre te conceda el derecho a matarme,
no añadamos a este crimen el suicidio,
y el sacrilegio, tres pecados al acabar con tres vidas.
De forma cruel y rápida, ¿se ha manchado tu uña
con la sangre púrpura de la inocencia?
¿De qué podías acusar a esta pulga,
además de haberte chupado una gota de sangre?
Con satisfacción, dices que ni a ti ni a mí nos ha afectado,
Y es cierto; date cuenta entonces de cuán insignificantes son nuestros miedos,
y no más honor perderás cuando te entregues a mí,
que vida perdiste cuando mataste a la pulga.
El honor. El deber. El pecado. La virginidad. La sumisión. Y, no menos importante, la falta de higiene. El contraste es abrumador y debemos sentirnos agradecidos por vivir en una época en que basta con un sms para concertar una cita amorosa. Y aun así, ¿cómo no admirar el ingenio de Donne? Si se salió o no con la suya, la historia no lo cuenta. One wonders...
Por simple curiosidad, ¿durante qué época histórica (y lugar) os gustaría vivir y por qué? Pregunta abierta a amigos, blogueros, anónimos y posibles lectores en la sombra.
Elegiría, le respondí yo (una trata de ser educada, aunque su lenguaje gestual indique "Vete por donde has venido"), Inglaterra en la época victoriana. Sería no una esposa, ni una obrera esclavizada en una fábrica, ni una sirvienta, ni una prostituta (que eran los roles más comunes de la mujer entonces), sino una escritora, soltera por convicción, dedicada a socavar los cimientos de la hipócrita sociedad inglesa. Contemplaría con enorme esperanza los progresos tecnológicos de mis semejantes y los nuevos modelos políticos que crecían al calor de unos trabajadores que empezaban a ser conscientes de sus derechos.
Supongo que no podemos evitarlo. Tendemos a idealizar el pasado (yo no querría ser una esposa sufriente, ni una obrera con las manos destrozadas, ni una mujer enferma de sífilis) y lo despojamos de sus aspectos más ajenos, extraños e incomprensibles. Por eso resulta curioso (y muy revelador), a veces, comparar una situación en dos épocas alejadas entre sí. Por ejemplo, una experiencia tan humana y prosaica como proponer una relación sexual hoy y en el siglo XVII. Hoy día, puede reducirse a un mensaje de texto más o menos explícito y más o menos ñoño. Ejemplo cualquiera: "Cari (ñoño), sta noch tema (explícito... Kind of)?". Damos tantísimo por hecho: que ambos son responsables de sus actos, que existe una relación de igualdad (¿ha sido un chico o una chica el que ha enviado el mensaje?), que el sexo se concibe como un acto natural no censurado por ningún absurdo código de honor, desde luego no como un medio que justifica el fin único y loable de la reproducción.
Comienzos del siglo XVII. Una joven, el orgullo de su padre, que espera desposarla con algún noble del círculo del rey Jacobo, lee la biblia a la luz de las velas. El ama cose en silencio a su lado, sin percatarse de que la joven esconde un pliego entre las páginas de su pequeña biblia blanca, un pliego que esa misma mañana el poeta John Donne (el terror de las nenas de la corte del rey Jacobo I) ha deslizado en su bolsillo. La joven lee y se sonroja.
Observa esta pulga y dime si
acaso no es insignificante lo que me niegas;
me picó a mi primero, y ahora te pica a ti,
y en esta pulga nuestras sangres se mezclan.
Tú sabes que esto no puede tacharse
de crimen, ni falta, ni de pérdida de doncellez;
Y con todo disfruta antes de lamentarse,
y, satisfecha, se hincha con sangre hecha una,
y esto, ¡así es!, es más de lo que nosotros nunca haremos.
Oh, detente, y perdonando a la pulga salva tres vidas,
en ella estamos casi más unidos que por el matrimonio.
Esta pulga eres tú y soy yo, y es este
nuestro tálamo, y el templo de nuestras nupcias.
Aunque los padres se opongan, y también tú, nos hemos unido,
y nos hemos refugiado entre estas paredes de azabache.
Aunque la costumbre te conceda el derecho a matarme,
no añadamos a este crimen el suicidio,
y el sacrilegio, tres pecados al acabar con tres vidas.
De forma cruel y rápida, ¿se ha manchado tu uña
con la sangre púrpura de la inocencia?
¿De qué podías acusar a esta pulga,
además de haberte chupado una gota de sangre?
Con satisfacción, dices que ni a ti ni a mí nos ha afectado,
Y es cierto; date cuenta entonces de cuán insignificantes son nuestros miedos,
y no más honor perderás cuando te entregues a mí,
que vida perdiste cuando mataste a la pulga.
El honor. El deber. El pecado. La virginidad. La sumisión. Y, no menos importante, la falta de higiene. El contraste es abrumador y debemos sentirnos agradecidos por vivir en una época en que basta con un sms para concertar una cita amorosa. Y aun así, ¿cómo no admirar el ingenio de Donne? Si se salió o no con la suya, la historia no lo cuenta. One wonders...
Por simple curiosidad, ¿durante qué época histórica (y lugar) os gustaría vivir y por qué? Pregunta abierta a amigos, blogueros, anónimos y posibles lectores en la sombra.
Tuesday, November 16, 2010
Mi padre y los cerebritos
(Nota aclaratoria: esta entrada os resultará difícil de entender si nunca habéis visto la sitcom "The Big Bang Theory", de la CBS).
(Nota aclaratoria II: ¿qué tendrá el otoño, oh, qué tendrá, que nos pone blanditos (y depresivos)?).
Me quejo. Me quejo mucho. Lo sabéis, me conocéis personalmente (todos los que leéis este blog) y lo lleváis con resignación y elegancia, porque, aunque me sorprenda a veces, queréis seguir compartiendo mis altis. Y llevo unos meses quejándome sin descanso de mi situación, por lo que hoy querría escribir sobre los aspectos menos desagradables de esta larga inactividad pseudo-impuesta: uno, duermo mucho -mucho, muchísimo. Calculo que debí compensar los desvelos de las oposiciones allá por octubre, pero sigo durmiendo hasta bien entrada la mañana (quizá mi cuerpo intuya que se aproximan madrugones y sea su manera de insinuarme cuánto voy a echar de menos poder quedarme en la cama hasta pasadas las diez). Dos, leo mucho -mucho, muchísimo. Leo por placer, por supuesto. Hasta que se me cansa la vista y me doy cuenta de que son las seis de la tarde y apenas queda luz. Hasta que dejo caer el libro a mi lado sobre la cama, mantas revueltas, gafas resbalando milímetro a milímetro por el arco de la nariz y lámpara encendida, que mi hermano se encarga de apagar entre molesto y divertido. Tres, paso mucho tiempo con mi padre. Nunca ha sido una figura ausente, desde luego distó mucho de parecerse al padre arquetípico de las películas de los US of A ("Te prometo, V, que no volveré a perderme ninguno de tus partidos de la liga infantil de béisbol"), y no teníamos una mala relación, pero estos meses los dos hemos disfrutado de nuestra compañía sin el aura de obligatoriedad asociada a las costumbres (comidas de domingo, visitas a familiares, etc).
"The Big Bang Theory" tiene diálogos brillantes, actores cómicos por encima de la media y sin duda es de lo mejor que ofrece la televisión en España a día de hoy. Aunque no es mi serie favorita, I must confess. La he seguido, sí, y sentarme en el sofá protegiendo con mi vida el mando de la televisión a eso de las cinco se convirtió en mi peculiar ritual veraniego (un verano que se alargó hasta bien entrado el otoño). Prefería verla sola por el tema del doblaje, aunque muchas tardes mi padre, medio dormido después de la siesta/visionado del documental de la 2, me acompañaba. Yo suponía que no prestaba mucha atención a "la serie de los cerebritos", como él la llama.
En ese capítulo, un flashback nos retrotrajo a unos seis años antes del comienzo de la serie. Me reí con los gags y me reí con la trama, con mi padre sonriendo a mi lado y yo, que había asumido que la serie no le hacía demasiada gracia, sintiéndome culpable por monopolizar la televisión. Entonces ocurrió. Hacia el final del capítulo, mi padre exclamó:
- Aaaah, así que ASÍ FUE como se averió el ascensor.
Creo que nunca me había sentido más cerca de él.
(Nota aclaratoria II: ¿qué tendrá el otoño, oh, qué tendrá, que nos pone blanditos (y depresivos)?).
Me quejo. Me quejo mucho. Lo sabéis, me conocéis personalmente (todos los que leéis este blog) y lo lleváis con resignación y elegancia, porque, aunque me sorprenda a veces, queréis seguir compartiendo mis altis. Y llevo unos meses quejándome sin descanso de mi situación, por lo que hoy querría escribir sobre los aspectos menos desagradables de esta larga inactividad pseudo-impuesta: uno, duermo mucho -mucho, muchísimo. Calculo que debí compensar los desvelos de las oposiciones allá por octubre, pero sigo durmiendo hasta bien entrada la mañana (quizá mi cuerpo intuya que se aproximan madrugones y sea su manera de insinuarme cuánto voy a echar de menos poder quedarme en la cama hasta pasadas las diez). Dos, leo mucho -mucho, muchísimo. Leo por placer, por supuesto. Hasta que se me cansa la vista y me doy cuenta de que son las seis de la tarde y apenas queda luz. Hasta que dejo caer el libro a mi lado sobre la cama, mantas revueltas, gafas resbalando milímetro a milímetro por el arco de la nariz y lámpara encendida, que mi hermano se encarga de apagar entre molesto y divertido. Tres, paso mucho tiempo con mi padre. Nunca ha sido una figura ausente, desde luego distó mucho de parecerse al padre arquetípico de las películas de los US of A ("Te prometo, V, que no volveré a perderme ninguno de tus partidos de la liga infantil de béisbol"), y no teníamos una mala relación, pero estos meses los dos hemos disfrutado de nuestra compañía sin el aura de obligatoriedad asociada a las costumbres (comidas de domingo, visitas a familiares, etc).
"The Big Bang Theory" tiene diálogos brillantes, actores cómicos por encima de la media y sin duda es de lo mejor que ofrece la televisión en España a día de hoy. Aunque no es mi serie favorita, I must confess. La he seguido, sí, y sentarme en el sofá protegiendo con mi vida el mando de la televisión a eso de las cinco se convirtió en mi peculiar ritual veraniego (un verano que se alargó hasta bien entrado el otoño). Prefería verla sola por el tema del doblaje, aunque muchas tardes mi padre, medio dormido después de la siesta/visionado del documental de la 2, me acompañaba. Yo suponía que no prestaba mucha atención a "la serie de los cerebritos", como él la llama.
En ese capítulo, un flashback nos retrotrajo a unos seis años antes del comienzo de la serie. Me reí con los gags y me reí con la trama, con mi padre sonriendo a mi lado y yo, que había asumido que la serie no le hacía demasiada gracia, sintiéndome culpable por monopolizar la televisión. Entonces ocurrió. Hacia el final del capítulo, mi padre exclamó:
- Aaaah, así que ASÍ FUE como se averió el ascensor.
Creo que nunca me había sentido más cerca de él.
Friday, November 05, 2010
Altibajos
Porque hay mañanas en que camino ocho kilómetros
y otras en las que me quedaría durmiendo hasta que pasase un año.
Porque en ocasiones soy tan egoísta que cuesta reconocerme
y otras me doy a los demás como si esta fuera mi verdadera naturaleza.
Porque el mundo es viejo y seguirá girando sin nosotros
pero cada día es un descubrimiento que vale la pena no perderse.
Porque a veces estoy tan sola que grito y nadie me escucha
y otras me encuentro en mi elemento rodeada de gente.
Porque hay días en que un sándwich me llena
Porque a veces estoy tan arriba que no me alcanzáis (las menos),
y a veces estoy tan abajo que no dejo que me levantéis.
"But if you can't handle at my worst, then you sure as hell don't deserve me at my best"
Porque si no puedes con mis bajos, entonces, joder, no mereces compartir mis altis.
La cita es de Marilyn Monroe.
y otras en las que me quedaría durmiendo hasta que pasase un año.
Porque en ocasiones soy tan egoísta que cuesta reconocerme
y otras me doy a los demás como si esta fuera mi verdadera naturaleza.
Porque el mundo es viejo y seguirá girando sin nosotros
pero cada día es un descubrimiento que vale la pena no perderse.
Porque a veces estoy tan sola que grito y nadie me escucha
y otras me encuentro en mi elemento rodeada de gente.
Porque hay días en que un sándwich me llena
y semanas en que como y como y siempre tengo hambre.
Porque no te entiendo, y no me entiendes
pero a veces hablamos sin mover los labios.
Porque las noticias se repiten en los telediarios
y entonces se produce un mínimo cambio que nos llena de esperanza.
Porque a veces estoy tan arriba que no me alcanzáis (las menos),
y a veces estoy tan abajo que no dejo que me levantéis.
"But if you can't handle at my worst, then you sure as hell don't deserve me at my best"
Porque si no puedes con mis bajos, entonces, joder, no mereces compartir mis altis.
La cita es de Marilyn Monroe.
Thursday, October 28, 2010
Muñecas vestidas de azul
Tras asistir a varios bautizos, y celebrar de forma civil varios nacimientos, he asumido que mis primos genéricos pretenden poner fin a la baja natalidad en España a golpe de embarazo. Mis primeros primitos segundos genéricos (probad a repetirlo en voz alta siete veces) recibieron regalos curiosos y originales, pero ser original resulta caro y he optado por regalarles pijamas a los siguientes. Una tarde a mediados de septiembre, con los pitidos monótonos de las cajas y murmullos consumistas como fondo musical, sostenía un pijamita a rayas en que predominaba un color fresa muy vivo. Como a la personita a quien le pensaba regalar el pijama le quedaban todavía unos meses en el horno (como dirían los ingleses), decidí dejarlo en la percha con las demás prendas diminutas. Ni se me pasó por la cabeza no regalarlo por que fuera rosa, ya que considero que si no lo hubiera elegido conscientemente por las connotaciones culturales que este color tiene en nuestra sociedad, no estaría sino contribuyendo a mantenerlas (hard to read, harder to write). Ahora bien, también asumo que sus padres, educados en una sociedad igualitaria, no van a sumergir a la niña en un océano de rosa (ropita, cuna, ositos rosas, rosa, rosa, rosa...).
Sociedad igualitaria, sí, pero, ¿cuánto? ¿No tenéis la sensación de que estamos dando pasos atrás, tan sutiles que cuesta identificarlos como tales? Anuncios de muñecas: tonos pastel, dulces voces femeninas, varias niñas, solo niñas, cuidando, peinando, vistiendo. Por no hablar del infame juego para consola que daba a elegir a las niñas entre tres opciones de futuro: ser veterinaria, diseñadora... O mamá. Hacía tiempo que un anuncio no me hacía poner el grito en el cielo, sobre todo cuando la empresa que había sacado el juego al mercado se defendió con el argumento de que se habían tomado muy en serio la selección de "profesiones", eligiendo las tres más populares entre las niñas. Está bien que una niña quiera ser diseñadora, no me malinterpretéis. Lo preocupante es que todas las niñas quieran serlo, y que el hecho de que una niña decida que quiere ser transportisa o ingeniera de montes sea considerado algo anormal.
Food for thought:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Munecas/vez/elpepusocdmg/20101017elpdmgrep_9/Tes..
Sociedad igualitaria, sí, pero, ¿cuánto? ¿No tenéis la sensación de que estamos dando pasos atrás, tan sutiles que cuesta identificarlos como tales? Anuncios de muñecas: tonos pastel, dulces voces femeninas, varias niñas, solo niñas, cuidando, peinando, vistiendo. Por no hablar del infame juego para consola que daba a elegir a las niñas entre tres opciones de futuro: ser veterinaria, diseñadora... O mamá. Hacía tiempo que un anuncio no me hacía poner el grito en el cielo, sobre todo cuando la empresa que había sacado el juego al mercado se defendió con el argumento de que se habían tomado muy en serio la selección de "profesiones", eligiendo las tres más populares entre las niñas. Está bien que una niña quiera ser diseñadora, no me malinterpretéis. Lo preocupante es que todas las niñas quieran serlo, y que el hecho de que una niña decida que quiere ser transportisa o ingeniera de montes sea considerado algo anormal.
Food for thought:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Munecas/vez/elpepusocdmg/20101017elpdmgrep_9/Tes..
Wednesday, October 20, 2010
Reiniciando
Había una motivación puramente egoísta cuando escribía regularmente este blog: no lo hacía para que mis amigos y conocidos supieran de mí (y, en mi línea, nunca me descubría del todo, sino que escogía unas cuantas anécdotas, o unas cuantas ideas, les daba forma y las dejaba flotando en la superficie, a merced de la voluntad de mis lectores potenciales -better that than nothing at all); escribía porque sentía la necesidad imperiosa de hacerlo. El blog lanzaba flashes de luz sobre un mar rara vez en calma, un mar agitado por corrientes incomprensibles cuyos murmullos me sentía a menudo incapaz de descifrar.
Mi vida y circunstancias han cambiado desde entonces. No en lo esencial, y no mucho en aspectos que me gustaría que hubieran cambiado, pero... PERO.
Y el mar sigue ahí, a veces soleado y en calma como un recuerdo infantil, otras oscuro y amenazador en su inmensidad.
Así que intentaré volver a escribir con cierta regularidad. No porque crea que mis amigos y conocidos, cuyas circunstancias han cambiado también, vayan a leerme. Volveré a escribir porque siento que lo necesito.
De todas formas,
Muchas gracias por volver después de tantos meses, y por el tiempo que has dedicado a leer, o has malgastado leyendo, estas palabras.
Mi vida y circunstancias han cambiado desde entonces. No en lo esencial, y no mucho en aspectos que me gustaría que hubieran cambiado, pero... PERO.
Y el mar sigue ahí, a veces soleado y en calma como un recuerdo infantil, otras oscuro y amenazador en su inmensidad.
Así que intentaré volver a escribir con cierta regularidad. No porque crea que mis amigos y conocidos, cuyas circunstancias han cambiado también, vayan a leerme. Volveré a escribir porque siento que lo necesito.
De todas formas,
Muchas gracias por volver después de tantos meses, y por el tiempo que has dedicado a leer, o has malgastado leyendo, estas palabras.
Friday, July 09, 2010
Durmiente
Se despertó y de inmediato supo que algo no andaba bien. Intentó despegar los párpados pero no lo consiguió. Retiró la delicada seda que generaciones y generaciones de arañas habían tejido sobre sus ojos, se sacudió el polvo de años que cubría su pelo y sus ropas, parpadeó en la penumbra del palacio derrumbado sobre sí mismo. Se levantó y se sorprendió ante la rigidez de sus miembros, que achacó a sus largos años de forzada inmovilidad. Sin embargo, la duda empezó a tomar forma - tan semejante a meter el pie desnudo en una corriente de agua helada en medio de un prado por el que una pasea confiada- en cuanto comprobó que la tela de su vestido dejaba entrever un cuerpo distinto, un cuerpo adulto, de pechos ligeramente caídos y piernas que anunciaban celulitis de forma inminente. Un espejo lleno de manchas confirmó sus presagios, devolviéndole la imagen de una mujer todavía joven, pero desde luego muy alejada de la adolescente que había caído fulminada víctima de un hechizo malvado.
"Algo anda terriblemente mal", pensó mientras se tocaba con las puntas de los dedos las finas arrugas que se habían formado bajo sus ojos. ¿Qué, o quién demonios faltaba en esta historia? El espejo le devolvió la imagen de una mujer con el ceño fruncido, asustada y confundida, que, sin saber por qué, encontró cómica. Se echó a reír con ganas, y todo su rostro se contorsionó con las muecas, arrugándose y desarrugándose.
Entonces lo supo. Supo qué le faltaba a su historia, que hasta entonces habían contado otros (la bruja, las hadas buenas, sus padres los reyes). Se dio cuenta de que por fin se había visto y reconocido en el espejo. Y lo demás sería complementario, no esencial.
Comenzó a caminar. Dejó atrás las ruinas del castillo. Y aquí tengo que dejar de escribir, porque esta es su historia y a ella le corresponde decidir cómo continuarla.
"Algo anda terriblemente mal", pensó mientras se tocaba con las puntas de los dedos las finas arrugas que se habían formado bajo sus ojos. ¿Qué, o quién demonios faltaba en esta historia? El espejo le devolvió la imagen de una mujer con el ceño fruncido, asustada y confundida, que, sin saber por qué, encontró cómica. Se echó a reír con ganas, y todo su rostro se contorsionó con las muecas, arrugándose y desarrugándose.
Entonces lo supo. Supo qué le faltaba a su historia, que hasta entonces habían contado otros (la bruja, las hadas buenas, sus padres los reyes). Se dio cuenta de que por fin se había visto y reconocido en el espejo. Y lo demás sería complementario, no esencial.
Comenzó a caminar. Dejó atrás las ruinas del castillo. Y aquí tengo que dejar de escribir, porque esta es su historia y a ella le corresponde decidir cómo continuarla.
Wednesday, December 09, 2009
Palabras para todos
Palabras para Julia
José Agustín Goytisolo
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero cuando yo te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues, ni te apartes
junto al camino.
No digas no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella.
Tú verás como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás, no hay elección.
Y este mundo como es será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte nada más,
pero tú comprende que yo aún estoy en el camino.
Y entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Thursday, November 26, 2009
Haiku guarro.
A petición de dos de los seguidores no oficiales de este blog que han expresado su desagrado hacia mi anterior post, procedo a reproducir el haiku que he compuesto esta mañana:
Cochino bicho,
paloma que te cagas
en mi alféizar
Sin más, se despide atte.,
V
Cochino bicho,
paloma que te cagas
en mi alféizar
Sin más, se despide atte.,
V
Wednesday, October 28, 2009
Sábado noche. Variación de Monterroso.
Había visto suficientes películas de miedo como para saber que estaba en problemas cuando, al despertar, comprobó que la niña cubierta de sangre seguía sonriéndole desde los pies de la cama.
Not my best one, I know. Happy Halloween, everyone!
Not my best one, I know. Happy Halloween, everyone!
Friday, October 02, 2009
El mago
Dejó de hacer trucos el día en que, al darle vuelta al sombrero, el conejo asfixiado cayó al suelo con un suave "plof".
Tuesday, September 08, 2009
El perrito
Óptica. Madre e hija. Aparte del parecido físico y las gafas, ambas llevan una venda alrededor de la articulación del codo, con un algodón que tapona la herida mínima que dejan las donaciones de sangre. Esperan a la hermana, tía, y dueña del local, que en estos momentos atiende a una cliente. Entra una señora con un perrito, pequeño, de raza indefinida (o de todas las razas, si optamos por un acercamiento holístico). El perro mueve la cola, se acerca confiado a oler pantorrillas, destila la dulzura de las criaturas que saben que no van a ser despachadas con una patada más o menos disimulada. Su dueña capta la atención que despierta su perrito en la madre y la hija, y bajo la luz de la tarde que entra por el escaparate se transforma ante sus ojos de señora con vestido floreado y bolso de mano en un director de circo con levita roja y sombrero de copa.
- Siéntate.
Apenas esbozada, la orden suena como una petición. El perro se sienta con un gesto, recogiendo con elegancia la cola bajo las patas.
-Dame la patita.
El perro extiende la pata y la dueña la estrecha con seriedad. El entregado público rompería a aplaudir si no fuera por el lugar y las circunstancias.
-Dame un besito para que lo vean las señoras.
La mujer se inclina, el perro correspone levantándose sobre las patas traseras. Madre e hija intercambian una mirada de alarma e irreprimible repulsión que dura apenas una décima de segundo. El perrito concede obsequioso, lamiendo con caballerosidad la mejilla de la dama, que imagina una ovación y se despide.
La madre, dueña también de una perrita, no puede reprimir un suspiro.
- Si a P le hubiéramos enseñado, haría estos trucos también.
La hija mira a su madre desde el sillón en el que se ha dejado caer.
- Consuélate, mamá. Ha llegado a dominar el arte humano de lanzar miradas suspicaces y sarcásticas cuando le pides que haga cualquier cosa.
- Siéntate.
Apenas esbozada, la orden suena como una petición. El perro se sienta con un gesto, recogiendo con elegancia la cola bajo las patas.
-Dame la patita.
El perro extiende la pata y la dueña la estrecha con seriedad. El entregado público rompería a aplaudir si no fuera por el lugar y las circunstancias.
-Dame un besito para que lo vean las señoras.
La mujer se inclina, el perro correspone levantándose sobre las patas traseras. Madre e hija intercambian una mirada de alarma e irreprimible repulsión que dura apenas una décima de segundo. El perrito concede obsequioso, lamiendo con caballerosidad la mejilla de la dama, que imagina una ovación y se despide.
La madre, dueña también de una perrita, no puede reprimir un suspiro.
- Si a P le hubiéramos enseñado, haría estos trucos también.
La hija mira a su madre desde el sillón en el que se ha dejado caer.
- Consuélate, mamá. Ha llegado a dominar el arte humano de lanzar miradas suspicaces y sarcásticas cuando le pides que haga cualquier cosa.
Thursday, June 25, 2009
En el cuarto de baño
De pequeña había descubierto que, cuando abría el estrecho armario del baño, se reflejaba a la vez en el espejo que había sobre el lavabo y en el de la parte de arriba del armario, y así aparecían, multiplicadas hasta el infinito, versiones cada vez más pequeñas de sí misma. Las mañanas de colegio perdía un tiempo precioso haciendo muecas y sonriendo frente al espejo, forzando la vista para distinguir a todas y cada una de sus dobles (¿múltiples?), hasta que su hermano, o su madre, golpeaban impacientes la puerta.
Dejó de hacerlo el día que la niña del último reflejo perceptible, apenas una mancha con sus ojos y sus rizos, movió los brazos desesperada para reclamar en exclusiva su atención.
(Sí, SnakeWoman y MacheteMan -¡qué curioso ver los dos nombres así escritos!-, faltan el carrusel timburtoniano, una niña sin ojos y adultos traumatizados que mueren en rápida sucesión. Lo he intentado, pero parece que los tópicos no me inspiran).
Dejó de hacerlo el día que la niña del último reflejo perceptible, apenas una mancha con sus ojos y sus rizos, movió los brazos desesperada para reclamar en exclusiva su atención.
(Sí, SnakeWoman y MacheteMan -¡qué curioso ver los dos nombres así escritos!-, faltan el carrusel timburtoniano, una niña sin ojos y adultos traumatizados que mueren en rápida sucesión. Lo he intentado, pero parece que los tópicos no me inspiran).
Tuesday, June 09, 2009
Dos mini-anécdotas (My so called life, XCVIII)
Anécdota 1. En una ponencia/charla sobre Bernardino de Sahagún (a estas alturas y si me habéis tratado un mínimo los últimos cuatro años, deberíais de saber de quién se trata; aun así: monje leonés que se dedicó a tratar de demostrar a los nativos lo equivocados que estaban en sus planteamientos vitales y llegó a una serie de conclusiones bastante inquietantes-para quienes la defendían- sobre la conquista de México), un catedrático de historia de la universidad, sentado a menos de metro y medio de donde yo me encontraba, divaga en voz alta durante unos minutos. Os resumo:
- Por supuesto, el shock cultural que supuso la conquista lo sintieron aún más porque no encontraron un autor nativo que pusiese voz a su desconcierto y sus sufrimientos. De ahí que, a la hora de tratar de recuperar la voz de sus antepasados aztecas sin la contaminación hispánica, los independentistas mexicanos del siglo XIX se vieran en la necesidad de recurrir a los monjes españoles que se ocuparon de registrar el pasado de los pueblos conquistados. Qué ironía.
Mientras la ponente hace el comentario pertinente, el catedrático sonríe satisfecho y yo me indigno para mis adentros. "¿Pero de qué está hablando? De acuerdo, no surgió ningún "autor" en el sentido europeo del término, pero existía una riquísima tradición oral que se convirtió en el vehículo de los pueblos que ocupaban el antiguo México para tratar de dar sentido a lo que estaba ocurriendo. Si no se conservan los nombres es porque en la literatura oral los creadores son hasta cierto punto secundarios. ¿Habrá leído el tipo este la "Visión de los Vencidos", que recoge precisamente estas composiciones?"
- ¿Te encuentras bien?
- ¿Qué?
- Llevas un rato mirándome fijamente y bizqueando.
- Ahestoehm... No, no, estaba pensando en otra cosa y tenía la vista perdida ("Ufufuf...").
Anécdota 2. Madre e hija camino de la estación de autobuses.
- ¿Has cogido el abrigo?
- Sí.
- Qué asco de tiempo. Llegarás y se pondrá a llover.
- Bueh.
- Llévate mi paraguas. Tengo varios.
- Lo sé, y está bien que reafirmes tu feminidad, mamá.
Mirada materna de incredulidad/indignación/pena que podría traducirse como "¿De verdad, de verdad, de verdad te hemos pagado dos carreras?".
- Por supuesto, el shock cultural que supuso la conquista lo sintieron aún más porque no encontraron un autor nativo que pusiese voz a su desconcierto y sus sufrimientos. De ahí que, a la hora de tratar de recuperar la voz de sus antepasados aztecas sin la contaminación hispánica, los independentistas mexicanos del siglo XIX se vieran en la necesidad de recurrir a los monjes españoles que se ocuparon de registrar el pasado de los pueblos conquistados. Qué ironía.
Mientras la ponente hace el comentario pertinente, el catedrático sonríe satisfecho y yo me indigno para mis adentros. "¿Pero de qué está hablando? De acuerdo, no surgió ningún "autor" en el sentido europeo del término, pero existía una riquísima tradición oral que se convirtió en el vehículo de los pueblos que ocupaban el antiguo México para tratar de dar sentido a lo que estaba ocurriendo. Si no se conservan los nombres es porque en la literatura oral los creadores son hasta cierto punto secundarios. ¿Habrá leído el tipo este la "Visión de los Vencidos", que recoge precisamente estas composiciones?"
- ¿Te encuentras bien?
- ¿Qué?
- Llevas un rato mirándome fijamente y bizqueando.
- Ahestoehm... No, no, estaba pensando en otra cosa y tenía la vista perdida ("Ufufuf...").
Anécdota 2. Madre e hija camino de la estación de autobuses.
- ¿Has cogido el abrigo?
- Sí.
- Qué asco de tiempo. Llegarás y se pondrá a llover.
- Bueh.
- Llévate mi paraguas. Tengo varios.
- Lo sé, y está bien que reafirmes tu feminidad, mamá.
Mirada materna de incredulidad/indignación/pena que podría traducirse como "¿De verdad, de verdad, de verdad te hemos pagado dos carreras?".
Monday, May 18, 2009
Microrrelato
Cansada de la rutina, decidió dar un giro de 180º a su vida: esa noche durmió con la cabeza a los pies de la cama.
Thursday, May 07, 2009
Pregunta (muy, muy, muy friki)
¿Es Monguer Guaper el HelloKitty de Muchachada Nui?
http://muchachadanui.rtve.es/monguer-guaper-todo-me-sale-bien-parte-1.html
Pdta. A mí me parece una monada. He luchado contra ello pero no puedo evitarlo.
http://muchachadanui.rtve.es/monguer-guaper-todo-me-sale-bien-parte-1.html
Pdta. A mí me parece una monada. He luchado contra ello pero no puedo evitarlo.
Monday, May 04, 2009
Tuesday, April 14, 2009
Roald Dahl también escribió para adultos
Aunque en España sea conocido por sus historias para niños rebosantes de humor negro (que yo, lastrada por ese amor a la rutina y lo establecido que aún arrastro, encontraba angustiosos y desestabilizadores: en lugar de abrir los ojos a las maravillosas capacidades de Matilda, sus padres la dejaban con su maestra para nunca más volver; el protagonista de "Las Brujas" no recuperaba su forma humana y celebraba, siendo todavía un niño bajo su capa de pelo blanco y suave, que no sobreviviría a su abuela), Roald Dahl escribió relatos cortos para adultos, llenos del mismo ingenio, la misma ironía y el mismo placer en lo aberrante que sus cuentos infantiles. Y, menos inocente, más cansada y (quiero pensar que sí), más sabia, por fin puedo devorar a Dahl como se merece: a sangre fría y sin miramientos.
Carta de despedida de un marido a su esposa, que ya habrá enviudado cuando esta llegue a sus manos (de "William and Mary"):
"Sé buena cuando me haya ido, y recuerda siempre que ser una viuda es más duro que estar casada. No bebas alcohol. No derroches. No fumes. No comas hojaldre. No uses lápiz de labios. No compres una televisión. Mantén mis rosales y enredaderas libres de malas hierbas durante el verano. Y, de paso, te sugiero que hagas que desconecten la línea telefónica, ahora que yo dejaré de utilizarla."
¿Cabría reprocharle algo a esa viuda?
Carta de despedida de un marido a su esposa, que ya habrá enviudado cuando esta llegue a sus manos (de "William and Mary"):
"Sé buena cuando me haya ido, y recuerda siempre que ser una viuda es más duro que estar casada. No bebas alcohol. No derroches. No fumes. No comas hojaldre. No uses lápiz de labios. No compres una televisión. Mantén mis rosales y enredaderas libres de malas hierbas durante el verano. Y, de paso, te sugiero que hagas que desconecten la línea telefónica, ahora que yo dejaré de utilizarla."
¿Cabría reprocharle algo a esa viuda?
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