Monday, February 23, 2009

Esas imágenes que a veces nos regalan las ciudades pequeñas






(Some days. So true). Gracias L por descubrírmelo (el graffitti, no que el mundo -a veces-es una mierda: creo que en muchos de nosotros ese conocimiento es innato, como la disposición al lenguaje).

En cuanto al mueble, en fin... No investigué si los llevaba como tiradores o como mero detalle decorativo.

Monday, February 09, 2009

Odio los lunes. Y punto.

Este es el lema de una chapa que ahora decora la pared de mi habitación y que me regaló el Librero de Galatea (con mayúsculas porque el hombre se ha convertido en una institución entre nosotros). No imaginéis un trato especial: la chapa en cuestión era un regalo promocional de alguna editorial cuyo nombre he olvidado, un regalo barato, insignificante. Pero en días como hoy reparo en este trocito de plástico colgado de un trapo de arpillera en mi pared y asiento con actitud reverente, como los griegos ante el Oráculo de Delfos.

- Suena el despertador a una hora prudencial. Yo me levanto casi hora y media más tarde (a una hora nada prudencial).
- Encuentro la fotocopia de la portada del libro en que estoy trabajando para la ponencia de Barcelona. Levanto dicha fotocopia. Debajo, unos cuantos folios en blanco. ¿Dónde está el texto? ¿No habré fotocopiado la portada como referencia hace tres semanas aplazando el trabajo más pesado para luego olvidarme completamente?

Sí, sí lo he hecho... Seré gilip...

- Uh, el vecino generoso a su pesar se ha conectado a Internet. Veamos. Correo de la Universidad. Bien. Congreso Barcelona. Bien. "Me alegra comunicarte que leerás la tarde del tres de abril". ¿Cómo que 3 de abril?... Si me habían dicho que se celebraría la última semana de marzo, ¡Marzo! Y yo me he comprado los billetes León-Barcelona.

Joderjoderjoder...

- Como a la una (tras dos, ¿extenuantes?, horas de trabajo), a toda prisa. Me visto, me doy cuenta de que mi último par de calcetines de media sanos tiene una carrera. Les doy la vuelta de modo que la carrera quede hacia dentro. De camino a la universidad piso una baldosa suelta que proyecta un chorro de agua sucia hacia mis pantalones hasta entonces inmaculados. Me acuerdo del alcalde, de los encargados de los servicios de mantenimiento del ayuntamiento y de sus respectivos antepasados hasta la tercera generación.

- Entro en Iberia.com. Para anular la reserva, tengo que llamar a un 802 (41 ctmos/min. si llamas desde fijo, 75 si lo haces desde un móvil). Me informan de que ellos, Iberia, no gestionan las anulaciones de reserva de Iberia (sí, así es). Contraté el seguro de anulación de reserva, de modo que me remiten a la compañía que lleva estos seguros. Llamo a un 902 (carísimo si llamas desde fijo, prohibitivo si lo haces desde un móvil). Les explico la situación (sin detenerme en el hecho de que tal vez la culpa haya sido mía por no confirmar las fechas... Comento con mucha seriedad que la Universidad se ha visto obligada a cambiar las fechas del congreso). La operadora, sin un temblor de voz que indique su vergüenza, me comunica que el seguro no cubre ese tipo de posibilidades. Mi creciente furia me lleva a obviar la pregunta evidente (¿qué tipo de situaciones contempla el seguro? En una situación semejante, otra operadora me informó de que solo me devolverían el dinero por muerte de un familiar directo) para pasar a la indignación mal reprimida: "¿Me está diciendo que no me reembolsarán ni siquiera una parte del precio total del billete?"; "No, lo sentimos mucho". Me quedo sin habla unos segundos y la mujer aprovecha para despedirse educadamente (chica lista).

Me voy a casa. Si me buscáis, probablemente esté en la cama, debajo de las mantas, con las persianas bajadas, escuchando a Janis Joplin y construyendo un fuerte con barritas de chocolate Mars. Hasta mañana martes.

Tuesday, February 03, 2009

Soluciones creativas a la crisis

(En un local vacío al lado de mi portal).

Thursday, January 15, 2009

Traducción

Si es cierto lo que se rumorea en ciertas corralas sobre la protección de datos en Internet, lo que viene a continuación me ganará más de una antipatía en los círculos de la inteligencia israelí. Y aunque juré y perjuré que nunca más volvería a mencionar la política en este blog (porque me conozco, me dejo llevar por... Me dejo llevar y luego me arrepiento), no puedo evitar morderme el puño cada vez que escucho o leo a alguien tratando de justificar los bombardeos en Gaza o la enorme indignación que causa entre los sionistas que se hable de genocidio.

Cita sobre los métodos de "pacificación" empleados por los europeos en América:

"The European habit of indiscriminately killing women and children when engaged in hostilities with the natives of the Americas was more than an atrocity. It was flatly and intentionally genocidal. For no population can survive if its women and children are destroyed" (Stannard, American Holocaust, Oxford U. Press, 1992: p. 119).

El hecho de que el ejército israelí cuente entre sus objetivos a niños en sus ataques a Gaza es más que una atrocidad. Es simple e intencionadamente genocida, porque ningún pueblo puede sobrevivir si sus niños son asesinados.

Sunday, January 11, 2009

Pregunta

En Londres hace frío. No sé si los mismos grados (bajo cero) que en León, pero en estas latitudes cobra sentido la tan traída expresión "sensación térmica": es un frío húmedo que traspasa capa tras capa de ropa, no matter what. Si tuviéramos que atribuirle una nacionalidad, lo llamaríamos frío escocés por su tenacidad y cabezonería (recurriendo a los estereotipos que reinan en estas Islas).
Me dedico sin mucho entusiasmo a pasar a limpio mis notas. M me aconseja que intente anotar directamente en el ordenador. Y, aunque lo he intentado, siempre vuelvo al viejo estilo (del libro a la hoja, de la hoja al ordenador). Old dog doesn't learn new tricks.
No es que en la habitación haga frío, me digo mientras aferro con las dos manos la taza de té (verde al limón, nada de Black Twinnings, thank you so much). El radiador cumple su función e irradia a toda potencia, pero el Sean Connery de los fríos lleva todas las de ganar. Pienso en desplazar la mesa justo al lado del radiador. Los enchufes quedarían entonces demasiado lejos. Me tomo un par de sorbos de té para consolarme. Entonces estornudo (dos veces) y un cubito de hielo serpentea por mi espalda. No. Otro resfriado no. No suelo resfriarme y este invierno ya he caído una vez. Medidas drásticas, pienso, mientras rebusco en un cajón. Antes de volver a la también fría, pero menos, España, tuve que comprar algo en Boots, la cadena de droguerías/farmacias más popular de Gran Bretaña. La dependienta me obsequió con una cajita de uno de sus productos, a saber: "Instant Vitality, Vitamin C and Probiotic in an easy to take 'on the go' sachet". Aunque sí que existen farmacias como las conocemos en España, para los medicamentos más comunes (aspirina, paracetamol, antigripales) los británicos acuden a las droguerías. En el momento no me había hecho especial ilusión el regalo, pero si el chute de vitamina C me evita otros tres días de meninges de plomo, estornudos y goteo incontrolado, estoy dispuesta a intentarlo.
"Agh, blackcurrant flavour. A ver los componentes... Bien". Abro el sobrecito y echo un vistazo. Aparte del sabor, el aspecto tampoco promete. Los gránulos no se deshacen en la boca. Menos mal que tengo un vaso de agua a mano. Arrugo el sobre entre los dedos y voy a tirarlo a la papelera cuando veo un pequeño recuadro al que no había prestado atención. La famosa RDA, o "Cantidad Diaria Recomendada". Me llama la atención un 833 sobre el resto de equilibrados 100. Compruebo que se trata de la vitamina C. Y la RDA viene en tantos por ciento. Así que me he tomado ocho veces la cantidad diaria recomendada de vitamina C.
Mi pregunta es: ¿es esto aconsejable? Si una cantidad ha sido estipulada (¿por quiénes?) como saludable o no dañina al menos, tomar ocho veces esa cantidad, ¿es malo?
Mientras espero vuestras respuestas, he vuelto a la miel con limón de las abuelas españolas.
(Ah, y feliz año. Y eso.)

Wednesday, December 24, 2008

Freak of Nature

An obsessive worrier she is: she can´t help it. When in doubt about something or someone, she feels a cold finger through her ribs, softly caressing her heart.


L.C.

Friday, December 12, 2008

Aparición

Ayer... Hoy, entre las doce y media de la noche y la una de la mañana, hora exacta indeterminada. En la cama, dando vueltas (literal y figuradamente). La semana que me queda aquí ("Por favor, por favor, que nadie siga el ejemplo de los activistas de Stansted y trate de detener el cambio climático empezando por impedir el tráfico aéreo en Gatwick"), el trabajo que he realizado ("Bien, semiosis, sí, colonial también, pero, ¿cómo aplicarla a los textos?"), los papeles que necesito para justificar la ayuda económica ("Tarjetas de embarque -y pensar que yo suelo doblarlas y romperlas casi inconscientemente cuando estamos a punto de despegar-, carta de mi supervisora, facturas, tickets del super, el Toisón dorado..."), este blog ("Aparte de mi querida friki "Sweet Baby", últimamente nadie se deja caer por aquí... ¿Les resultará aburrido?"), sentimientos de culpabilidad ("No debí haber comprado esa bolsa de bolitas Mars") mezclados con deseos de venganza ("Espero que el que inventó las bolitas de chocolate Mars sea ahora obeso mórbido"), y los toques de atención de mi karma ("Nonono... No lo deseo. Espero que sea feliz. Y gordo. No, gordo no").
Se enciende la luz de fuera. Aquí es común convertir las casas antiguas de dos pisos en dos (a veces más) viviendas. Yo vivo en la planta baja de una de estas casas, de modo que todas las ventanas quedan a la altura de la indiscreción de los viandantes (en realidad, mi ventana da a la tapia del jardín y el resto tiene cristales esmerilados para proteger la sacrosanta intimidad de los británicos). Se enciende, como digo, la luz de fuera (es parte del sistema de seguridad, se activa con el movimiento) y entra a raudales por el hueco entre mis cortinas (persianas, cómo os echo de menos...). Me giro y miro por la ventana, que está a menos de un metro de la cama.
"Será alguna de las gatas".
(OK, OK, mi primer pensamiento es: "Ohdiosohdios, nos van a robar, si ya sabía yo que con este sistema de seguridad merdero nos iba a pasar cualquier día, ohdios, qué hago, aviso o me hago la dormida, con qué me puedo defender en esta habitación, elflexono, losbotesdechampúlanzándolostalvez, ohdiosohdios..."). Desecho estas ideas con una sonrisita nerviosa. La razón da una bofetada al histerismo y se hace cargo de la situación: "Será alguna de las gatas".
Y entonces lo veo sobre la tapia.
Pelo rojo, brillante y tan suave como para hacer palidecer a la chica Pantene. Ojos negros y líquidos con las pupilas (no papilas) contraídas por la luz. Miembros largos y ágiles. Es joven y perfecto.
A la generación inmediatamente anterior a la nuestra le marcó la Bola de Cristal y la muerte de Rodríguez de la Fuente, y nosotros, tierna carne de televisión, fuimos testigos directos o indirectos de tales acontecimientos (aún recuerdo los documentales que emitían en horario infantil).
Por eso no puedo evitar exhalar un suspiro al ver mi primer zorro.
Él, o tal vez ella, no me ve. Incómodo por el día artificial que anticipándose ha iluminado la entrada al jardín, me regala la visión de su pecho blanco y el sigilo de sus movimientos y desaparece. Dejo caer la cabeza sobre la almohada. Las incongruencias quedan aplazadas hasta la lucidez del día siguiente (¿Qué hace un zorro en medio de una zona residencial londinense? ¿Se alimenta de basura?¿Dónde están los sádicos y elegantes aristócratas que tendrían que haber aparecido persiguiéndolo vilmente en mitad de la noche?).

Friday, December 05, 2008

No dejéis que decaiga vuestro espíritu navideño


London. Random.









(1) Freddy Mercury dorado de muchos metros a la entrada del teatro donde llevan siete años con su musical. Sospecho que a él le habría encantado.
(2) The Royal Academy of Arts. Fui a ver una exposición sobre Bizancio que no recomiendo. Esperaba encontrar material sobre Teodora (prostituta y actriz porno antes de encontrarse a sí misma y abrazar el cristianismo... ) y en su lugar me ofrecieron cientos de iconos religiosos y varias biblias (anécdota curiosa: un anciano cura ortodoxo y yo nos dimos codazos para ver una biblia del siglo VII; yo era más joven, pero él era mucho más alto... Una pelea en igualdad de condiciones).
(3) Creo que el Savoy (hotelazo en el centro, en todo caso). Versión en amarillo y negro del típico taxi londinense.






Monday, December 01, 2008

Aviso para navegantes y Six Wives (si me da tiempo).

¿Os ha pasado alguna vez que, estando de bajona, encontráis por casualidad un libro, lo hojeáis, no podéis evitar llevároslo a casa, y consigue levantaros el ánimo y haceros sonreír otra vez? Bien. No se os ocurra probar con "This is not a love song" de Karen Duve. No. Mal. Jamás. Convertirá vuestro bajón en una pequeña depresión. Es como si me viera a mí misma esta mañana, cuando lo encontré abandonado en una mesa de la biblioteca; me llamó la atención su portada amarilla con la pequeña e increíble mujer menguante y creciente exhibiéndose en bikini. "¡No, no, suéltalo...! " Agito los brazos, pero mi recuerdo ya ha abierto el libro y se deja llevar por el optimismo y humor agridulce de las primeras páginas. "¡Será como echar sal en la herida, déjalo! ¡Idiota!". No es sano insultarse, ni siquiera con carácter retroactivo.
Too late for me. Maybe not for you.
El segundo libro del que quiero hablaros se llama "Six Wives" y creo que ilustra a la perfección una diferencia entre nosotros (españoles) y ellos (ingleses). En vida de sus royals, los ingleses los tratan como al resto de seres humanos: con una mezcla de frialdad, desinterés, condescendencia y cierta mofa afectuosa de la que nunca sabes si eres partícipe u objeto. Se muestran indulgentes con sus "pecadillos"(alcoholismo, el más común de todos), se ríen de sus pequeñas muestras de humanidad y toleran mal sus desplantes y escándalos (Carlos y Diana). Dejad ahora que transcurra un mínimo de cien o ciento cincuenta años. Los "pecadillos", junto con el resto de rasgos de humanidad del personaje, han quedado relegados al olvido. Los ingleses no escriben libros de historia, sino un relato apasionante de aventura, venganza, locura, reinas longevas y mucho más competentes que sus equivalentes masculinos, intrigas palaciegas, una dinastía que surgió de la brutal atracción física entre una consorte y un atractivo caballero galés que servía en la corte, ministros oscuros y ambiciosos, un príncipe y futuro rey que, disfrazado de campesino, tuvo que esconderse en un roble para evitar ser detenido y ejecutado... Añadid un gigante y un español y tenéis "La Princesa Prometida".
"Nosotros", como para todo, en vida de nuestros monarcas (y familia) nos dividimos entre quienes les profesan mal disimulada devoción y quienes los tratamos con estudiada indiferencia. Incluso estos últimos, entre quienes me cuento, no pueden evitar cierto sentimiento de ... Ejemplo. En Portugal me encontré con una revista en la que aperecía Letizia en portada bajo el titular "La Princesa Triste". Mi primer pensamiento (no razonado, diré en mi defensa), fue: "¿Y quienes son estos para hablar de Letizia?"; "Como si me importara", me repliqué enseguida. Pero el sentimiento de... ¿? Sigue ahí. ¿Y qué hay de sus antecesores? Ah, monarcas españoles... Don Rodrigo perdiendo lo que fuera que entonces se concebía como España; los Reyes Católicos y la muerte del primogénito Juan, la locura de Juana y la desgracia de Catalina; Carlos I y su malsana obsesión con su amada (difunta); Felipe II y el ocaso del Imperio; la degeneración sucesiva de los Austrias; los Borbón y su desigual historia de amor con el pueblo, Alfonso XII y Mercedes, Alfonso XIII y el anarquista, Don Juan (los ingleses lo habrían convertido en un padre abnegado; en un documental que vi lo presentaban como un hombre amargo, que había sufrido los desplantes de Franco y que nunca había renunciado a la idea de volver a España como rey)... Y, cómo no, Don Juan Carlos y el accidente con la pistola que acabó con la muerte de su hermano pequeño, la pugna por el trono con su primo Alfonso y el tristísimo final de este. Cuando empezábais nueva lección de historia en el colegio, ¿no os hacías la pregunta: "A ver qué morboso final tiene este"?. So depressing. Los mismos historiadores se dejan llevar por este aire de tragedia griega que envuelve a las dinastías españolas: "El rey contrajo matrimonio con X sin sospechar que ninguno de sus nueve hijos, menos la pequeña infanta Y, sobrevivirían a la infancia"; "En el apogeo de las guerras contra Francia, el rey cayó fulminado por una extraña enfermedad. Su muerte dejaba un vacío de poder que alentaría las luchas intestinas"; "El príncipe sobresalía en todas las materias y despuntaba como un avezado estratega para orgullo de su padre. El niño moriría a los doce años de una infección".
No me da tiempo a hablaros de Six Wives. Resumo: tal vez en un sano punto intermedio esté el quid de la narración historiográfica (interesante).

Feeling down today

:(

Thursday, November 13, 2008

Las joyas de El País digital, enésima edición

Puede que sea yo; que, como dice R, se me haya soltado un cable neuronal que me lleva a confundir papilas y pupilas, y cenas y zonas.
De todas formas,

¿Tiene la siguiente oración algún sentido para vosotros?


Otro ejemplo: en Estados Unidos se habrían evitado más de 800.000 muertes entre los años 1991 y 2000, si las tasas de mortalidad de blancos y negros hubiesen sido iguales.

Tomado de la noticia "Sí, tu salud es cuestión de clase", de EPD, edición del 13 de noviembre del 2008.

I'm puzzled. Supongo que el/la periodista querría decir: "La diferencia entre las tasas de mortalidad de blancos y negros ascendió a 800.000 muertes más en el caso de la población negra. Esta diferencia podría estar vinculada a las desigualdades sociales entre ambos grupos".


Y que luego haya quien piense que la filología no sirve para nada.

Tuesday, November 11, 2008

Lo reconozco

Desde que he descubierto la manera de colgar las fotos del móvil, no he escrito una entrada en condiciones. Aunque la excusa "No ha pasado nada digno de reseña" es, lamentablemente, del todo válida en este caso, no quiero que penséis que me paso a las filas de los fotobloguistas o fotoblogueros (¡eso nunca!).
Dejad que piense un momento. Como no estoy muy inspirada, truth be told, voy a recurrir a las socorridas listas, con dos encabezamientos:

WHAT I LIKE
Encontrarme rastafaris de sesenta años, mujeres con el velo en todas sus versiones (incluidas quinceañeras que llevan pañuelos de colores extravagantes), indios con turbante e indias con la tika o bindi en la frente, una chica que exudaba glamour vestida de Cruella DeVille (era Halloween, pero aun así) y que nadie, absolutamente nadie se gire a echar un disimulado vistazo menos la española que lleva seis días en el país (servidora).
Las librerías donde te tratan como un lector y no como un cliente. Entras, escoges tres o cuatro libros y te sientas (¡en un sillón!) a leer unas páginas. Los jóvenes y niños se sientan sin miramientos en la moqueta.
Toffin and Fresco. Una cadena de comida rápida (take away). Puedes escoger entre comida india o comida italiana (curioso, ¿verdad?). Entré un día por curiosidad y ahora me solucionan una cena a la semana (mínimo).
El fudge (fudgeeeeaaaarghh... Con babas a lo Homer Simpson). El fudge es un caramelo tipo toffe pero en versión blandita. No recomiendo comer más de tres seguidos porque empalagan, pero el primero, sobre todo si lo estás retrasando en plan "No debo, se va a las lorzas, ¡A las lorzas!"... Uf.
Todo el mundo utiliza las palabras mágicas ("Please, Thanks, Sorry/Excuse me"). No importa que estés en mitad del vagón en hora punta, si vas repitiendo "Sorry... Sorry" y sonriendo, todo el mundo se apartará. ¿Que exagero al etiquetarlas como "mágicas"? El domingo pasado, P (una amiga que ha estado viviendo tres años en Londres) y yo estábamos en Borders (librería). Yo necesitaba ir al baño, pero estaban cerrando y las escaleras mecánicas a la planta donde se encuentran los lavabos estaban bloqueada por unas cestas. Nos acercamos a uno de los dependientes y le explicamos, con mucha educación, cuál era nuestro problema. El hombre, sin dudarlo un segundo, salió del mostrador, retiró las cestas y nos acompañó a los baños.
Pasear por las calles y encontrarme en lugares que me suenan vagamente hasta que recuerdo en qué película los he visto. Ayer salí del metro (bastante ofuscada, la verdad) buscando un edificio y me topé de frente con el London Eye (la noria monstruosa) iluminado, el Támesis y al fondo, el Big Ben. Me compré una bolsa de patatas fritas con tanto vinagre que mis pupilas gustativas se encogieron hasta la mitad de su tamaño, me subí al Jubilee Bridge y disfruté de la vista (¿qué otra cosa podía hacer?).

WHAT I DISLIKE
La lluvia, el viento, el frío (aunque no ha hecho tanto como en los peores días de nuestra acogedora León). El otro día llegué literalmente empapada a casa por primera vez en mi vida.
La gente no se toca, las parejas no se besan, los niños van en carrito hasta los seis años.
La fruta. Parece de cera y sabe como si lo fuera.
Pedir indicaciones por la calle y que, tras hablar un minuto conmigo, me suelten: "American?". Por lo general detectan enseguida mi acento español, pero ha habido casos inquietantes.
El rosa chicle, los brillantes, las combinaciones imposibles en la ropa para adultas. Aunque he contrastado con otras fuentes y, al parecer, tras pasar tres años aquí desarrollas la inmunidad y hasta te parece coquetuelo (¡horror!).

Dos maniquíes


La mañana había empezado tan bien que no lograban explicarse qué hacían al día siguiente desnudos y en la calle.

Wednesday, November 05, 2008

There's no place like home




(Dorothy had discovered yet another way of getting back to Kansas)




Wherever I hang me knickers, that's my home.
Grace Nichols

Isn't...

The sun a little brighter today?

Thursday, October 30, 2008

Para entender el contenido de esta entrada, lea primero la anterior













Están por todas partes, por todas. ¡Me sentiría estúpida -y me lo harían sentir- si preguntara!

(Sí, me doy cuenta de que son indicaciones de salida y no de entrada, pero teniendo en cuenta que hoy la policía ha interrogado a un chico por supuestas actividades terroristas - el sospechoso tenía quince años, llevaba el uniforme del colegio y estaba sacando fotos con el móvil al logotipo del metro en la parada de Wimbledon-, he preferido no arriesgarme: The oven is not ready for baking).
De todas formas, el premio al cartel más absurdo se lo lleva el que me encontré en el baño de mujeres de la Biblioteca: "You are kindly reminded that after using these facilities you have to flush the toilet and wash your hands" (No! Really?).

El Ala Oeste de la Casa Blanca








No conozco la historia del edificio en que se va a desarrollar la mayor parte de mi trabajo (básicamente, leer y tomar notas, para sorpresa - "Is that all?"- de mis caseros), aunque la primera anécdota que me contaron no resulta demasiado alentadora: "¿Sabes?, Hitler habría establecido en este edificio su cuartel general si la invasión de Gran Bretaña hubiera tenido éxito ". Adjunto foto para que apreciéis el estilo fascistoide de The Senate House, tan admirado por el dictador alemán (it seems), donde se ubica la biblioteca en cuyos catálogos me sumerjo mañana sí y mañana también.



El ala este (por mi entrada, desconozco si se trata de la principal... En cuyo caso, puede que os esté mintiendo y se trate del ala oeste... En fin) se encuentra cerrada por obras, lo que obliga a estudiantes e investigadores (voy a limitarme a deciros que gracias a mí ha descendido la media de edad de este grupo... A la venerable edad de muchos de estos admirables hombres y mujeres - a quienes he sujetado la puerta para que pudieran pasar con su andador o bastón-, muchos titulares de Universidad en España llevan quince años de dorada jubilación)... Qué confuso, dejad que vuelva al principio.



El ala este, como decía, está en obras, de modo que los usuarios de la biblioteca nos vemos obligados a seguir un delirante recorrido cada mañana (incluidos dos viajes en ascensor o dos tramos de diferentes escaleras), atravesando departamentos de Estudios Humanísticos, Institutos de Cultura Clásica, Departamentos de Tal y Cual (muy socorrido este último), hasta llegar por fin a la Meca de the Senate House, una biblioteca con la misma vocación de laberinto que el edificio que la contiene. Espacios enormes de dos alturas dan paso a salas algo más pequeñas, las cuales esconden tras una puerta un misterioso pasillo con puertas tras las que puedes intuir el rumor de ordenadores, y armarios llenos de libros cada vez más especializados. La especialización del tema va en proporción al tamaño de la sección: cuanto más especializado es el tema de un libro, más pequeña es la sala en que se encuentra. Me veo cualquier tarde explorando habitaciones cada vez más pequeñas, como Alicia o Ned Flanders, hasta dar con una puertecita en que figure, en un cartel con letras doradas, el nombre exacto de mi futura tesis.

Me desvío del tema. Si la misma situación se diese en España (edificio enorme, ala este cerrada, necesidad de acceder a ella por el ala oeste), y llegásemos el primer día, un señor o señora se encargaría más o menos amablemente de indicarnos el camino:

- Verás. Entras por ahí, a mano izquierda, y pasadas las puertas de emergencia verás un ascensor. Lo coges y te bajas en el segundo (¿me sigues, hija? Ay, es que nos tienen esto patas arriba. Y es que ya se sabe, cuando te metes en obras -seguido de un monólogo contra los albañiles, el director, el responsable provincial, mientras tú, qué remedio, asientes con simpatía). Luego giras a la izquierda, atraviesas el departamento X, y coges el otro ascensor hasta el cuarto. Giras otra vez a la izquierda y ya estás allí.


El segundo día llegas y te das cuenta de que, aunque el día anterior te había parecido relativamente fácil, eres incapaz de recordar todo lo que tenías que hacer, así que, un poco avergonzada por tu ineptitud, te acercas a otro amable oficinista/recepcionista:


- ¿Y tú qué estudias, hija?


- No, bueno, yo estudiar... Estoy investigando para mi tesis.


- Ah.

No puede evitar mirarte con curiosidad, porque presupone que los estudiantes de postgrado poseen una inteligencia mínima. Suficiente, en cualquier caso, para memorizar un recorrido que a ellos ha llegado a parecerles natural.

El tercer día optas por ahorrarte la humillación y permanecer con disimulo a la espera de que llegue otro pobre incauto/a con quien recorrer el laberinto e intercambiar frases del tipo "Está difícil, ¿eh?", "Qué me vas a contar a mí, si me he perdido dos días", "¡Yo también!", "¿Sí? ¿Tú qué haces?", "Trabajo en mi tesis" (silencio incómodo. Malditos clichés) "Ah".

Para evitarse toda esta ordalía, incluida la posibilidad de establecer contacto más allá del estrictamente formal con otro ser humano, en The Senate House han recurrido a esto:


Saturday, October 25, 2008

That's my luck

Que después de tres noches durmiendo una media de cinco horas escasas cada una (y en la última semana no he pasado más de cuarenta y ocho horas seguidas en el mismo lugar), más tres o cuatro mil kilómetros de vuelo, más una ponencia y los nervios que conlleva, más una crisis de agotamiento-culpa- ¿por qué me últimamente no me sale nada de lo que me propongo?- ¿realmente quiero volver a Londres?- etc.- que acabó en lágrimas mal contenidas, por fin pueda escaparme de todo el mundo para echarme a solas un rato en la habitación del hotel...
Y coincida con el momento que mis vecinos de habitación han escogido para una gratificante sesión de ruidoso sexo vespertino.

Ojalá él sea eyaculador precoz.

Friday, October 17, 2008

Congreso de IASA, Lisboa, septiembre 2007 (¡por fin!)

Monolito (¿Obelisco...?)
Vistas desde mi hotel
Vistas desde mi hotel (me asomé a la derecha)
Ascensor

Vistas desde el ascensor


He dado un nuevo paso en mi transformación de analfabeta digital a cyborg del siglo XXI.




Fotos del congreso de Lisboa, septiembre del 2007 (yeah, FreakyBlonde, I did it a year after!). Siento que la calidad de las imágenes brille por su ausencia, pero espero que baste para que os hagáis una idea de lo increíble que es la ciudad. Los pies de foto tampoco están a la altura (tened en cuenta que ha pasado un año y mi memoria exige limpiezas bimensuales).